
Paso la noche en la que Rober estuvo mirando al fuego bastante relajado mientras Migue dormía para poder recuperarse de su herida. Apenas amaneció, y el teniente se quedo dormido en cuanto se apago la hoguera. Una horas después, se despertó y miro hacia su alrededor. Para su sorpresa, Migue ya no estaba en la cama.
- Asique… Te has marchado al saber la verdad…
Rober cogió su espada y comenzó a andar por el bosque para ir de caza, pero al avanzar un par de metros sintió algo extraño en el bosque. Miro entre los árboles y pudo ver a Migue, quien estaba haciendo flexiones en el suelo sin parar.
- Pero que…- Dijo el teniente impresionado- No te has marchado
- ¿Marcharme?- Le pregunto el chico mientras dejaba de hacer flexiones y se sentaba en el suelo exhausto- No, no puedo hacer eso… Tengo que ayudar a Laura, pero actualmente no puedo hacer nada.
- Pero tú herida…
- Solo estoy haciendo flexiones, no se abrirá de nuevo por eso…
En aquel momento, algo comenzó a aparecer lentamente a la espalda de Migue. Rober saco su espada rápidamente pero no dio ningún paso.
- ¿Qué ocurre?- Pregunto Migue sin moverse
- En tu espalda… Hay un tigre… Haga lo que hagas… hazlo lentamente
El chico se giro lentamente y allí estaba el tigre más grande que jamás había visto. Pero en esta ocasión, no se desmallo y se levanto lentamente del suelo.
- Ahora que hago…
- El tigre te ha fijado… Si no se acerca a mi no te podre ayudar… y si doy un solo paso el te atacara…
- ¿Entonces?
- Él no atacara si se trata de alguien más fuerte que él… Por eso los animales de este bosque apenas me atacan a mí, ya saben que soy alguien muy fuerte…
El tigre comenzó a rodear a Migue, pero el chico no le quito la mirada de los ojos, como si le estuviera desafiando. Durante un instante, giro su mirada hacia Rober quien aun tenía su espada preparada, y después se marcho del lugar donde estaban los dos chicos.
- No te ataco…- Dijo Rober muy impresionado al ver que el tigre no le ataco- ¿Qué hiciste?
- Ya he sido atacado una vez… Ahora simplemente… No he tenido miedo…
- Impresionante… Ten- Rober le lanzo la espada y el chico la cogió en el aire-
Asique ya no tienes miedo a esos animales… Veamos si me tienes miedo a mi
Rober cogió un fino palo del suelo y continúo hablando:
- Tú tienes una espada, tan afilada que podría cortar un árbol… Yo un frágil palo que acabo de recoger del suelo… A ver quién es más valiente…
Migue miro extrañado al teniente, pero sin pensárselo mucho tiempo le atacó con la espada de la mejor forma que pudo, pero Rober le esquivo sin esfuerzo alguno. Después le puso el palo en el cuello.
- Veo que al menos puedes sostener una espada, la primera vez que cogí una espada apenas la podía sostener… Aunque como era de esperar, tus ataques son demasiado simples y muy fáciles de esquivar. Si fueras a por Laura ahora mismo… No llegarías ni al castillo con vida.
- Otra vez me dices eso…
- Por supuesto, pero a diferencia de antes… Te voy a enseñar a luchar como un gran guerrero
En aquellos momentos, en una habitación del castillo oculto…
Laura miraba por la ventana cuando una de las criadas del rey preparaba un vestido para la princesa. En ese instante, alguien llamo a la puerta y entro sin que nadie dijese nada.
- Nadie te ha dado permiso a entrar, teniente…- Dijo Laura muy seria
- No necesito ningún permiso para ver a mi futura esposa, y tú deberías de dejar de llamarme teniente y llamarme por mi nombre…
- No hare eso…
El teniente sonrió y se dirigió hacia la princesa.
- ¿Qué haces aquí?
- He venido a darte una noticia, la verdad es que te lo podía haber dicho cualquier persona pero quería ver tu cara cuando te enterases… Tu amiguito… Quien fue abandonado en el bosque… Fueron a buscarle, y ya no hay rastro de él.
- Migue… Ha…
- ¡Se ha ido de aquí al saber contra quien debe de luchar para tenerte! ¡O incluso fue comido por los animales del bosque!
- Él… él aun seguirá con vida… Él no ha podido morir…- Mientras decía eso, el teniente se acerco y a su oído y le dijo muy suavemente con una voz muy perversa
- Ya no hay nadie que te pueda salvar… El chico te abandono, y nadie en este reino te ayudara… No sabes lo mucho que me alegra eso… Tengo muchas ganas de que llegue ese día y que al fin podamos jugar…
Laura se asusto al escuchar eso y le empujo rápidamente, pero eso tan solo hizo que el teniente se riese aun más.
- Un placer princesa… Nos volveremos a ver pronto
- Por favor vete… ¡Vete!- El teniente saludo y se marcho mientras se seguía riendo. Después la chica miro a la criada y le dijo que también se marchase.
En cuanto se fue, cerró la puerta y se apoyo contra ella mientras rompía a llorar…