
Al día siguiente, Sandra comenzó a verlo todo de otra forma. Estaba muy contenta de ir al cole y de ver a Marcos, y en eso era lo único en lo que pensaba. Por suerte para ella, unos 30 minutos antes de tener el recreo, reunieron a todas las clases paralelas a ella para decir los resultados de la prueba del día anterior. Todos los jóvenes se reunieron en la sala donde habían tenido el examen teórico y aprovecho para sentarse junto a Marcos, que ya estaba en la sala cuando ella entro.
- Hola- Dijo ella al sentarse junto a él
- Buenas, ¿cómo estás?
- Bien, ¿y tú?
- Nervioso… No sé cómo puede acabar esto Sandra…
- No te preocupes, todo saldrá bien- Dijo ella con una sonrisa, pero vio que Marcos estaba bastante preocupado. Había pasado muchas cosas estos últimos días, y él era el culpable de todo.
- ¡Silencio por favor!- Grito la profesora que estaba en el centro de la sala. Sandra dirigió su mirada hacia ella y observo que era la misma profesora que estaba en el examen, la profesora de Marcos- Yo junto a los demás profesores hemos estado corrigiendo todos los exámenes y hemos hecho la nota media de la clase. A esa nota, como ya saben, le hemos sumado los puntos obtenidos en las pruebas deportivas y con eso, tenemos una clase ganadora. Tengo que decir, que la segunda clase ha estado muy cerca de igualar a la clase ganadora, pero no llegado a igualar la media de la clase en la prueba teórica. Y yo, como profesora encargada del examen teórico, tengo que decir esto y bueno… Lo diré encantada. ¡Porque la clase que ha conseguido la mayor cantidad de puntos es la mía!
Todos los chicos de la clase de Marcos saltaron de alegría, incluso Hugo que estaba en otra parte de la sala. Marcos ni sonrió al escuchar la noticia y se quedo sentado en su asiento mientras las otras clases aplaudían
- ¡Pido a los alumnos ganadores que bajen aquí y recojan este diploma que les declara como la mejor clase de su generación!- Grito la profesora y todos los chicos fueron corriendo hacia ella.
- Venga Marcos, ve- Dijo Sandra mientras le golpeaba en el hombro para que fuese
- Yo no he hecho nada de esto… No me merezco este premio…
- ¡No digas tonterías y ve!- Sandra empujo bastante fuerte a Marcos ya casi se cayó de la silla donde estaba sentado. Después de eso se levanto y fue a recoger su diploma.
Mientras que la profesora repartía los diplomas y felicitaba a los alumnos uno a uno, los demás chicos esperaban y bromeaban. La gran mayoría de chicos abrazaban a Marcos y no paraban de darle halagos por como jugo aquel día tanto al baloncesto como al futbol mientras todas las demás clases seguían aplaudiendo. Cuando le tocaba a Marcos recibir su diploma su profesora le dijo:
- Felicidades Marcos, me has sorprendido bastante. ¿Cómo lo hiciste?
- No sé a lo que se refiere…- Dijo mientras apartaba la mirada
- Un examen perfecto… Eso subió muchísimo la media de la clase y después con los puntos del deporte… Ganasteis. Era imposible de que copiaras, porque nadie pudo ni hacer chuletas sobre un examen que no sabría de lo que iría… Al parecer, te tomas en serio cuando coges tus exámenes que aprobaste por muy poco y los vuelves a estudiar… A ver si el próximo examen me lo haces igual
- Lo intentare- Dijo él con una sonrisa falsa
Marcos volvió lo más rápido que pudo a su asiento y se quedo más tranquilo. Sandra le abrazo y le dijo en voz baja:
- No te preocupes por nada, todo se solucionara.
Después de repartir todos los diplomas, los profesores dejaron que los jóvenes tuvieran el recreo y Marcos y Sandra salieron juntos de la sala. En la salida, Marcos vio algo y le dijo a Sandra que le esperase allí, que tenía que hacer algo. Sandra no sabía lo que quería hacer, pero al ver hacia donde se dirigió Marcos lo entendió completamente. Marcos se fue con el chico de la clase de Sandra, al mismo que golpeo en el partido de baloncesto.
- Esto… Tengo que disculparme por lo de ayer. Tenía que haber buscado otra forma de meter un punto sin tirarme sobre ti- Le dijo Marcos al chico
- Marcos… Sobre eso… Bueno, tú querías ganar, como yo y bueno…
- Pero no debería de haber hecho eso… La próxima vez que nos enfrentemos, no hare algo como eso
- No te preocupes hombre… Si no me partiste nada- Dijo el chico mientras sonreía
- ¿Sin rencores?- Pregunto Marcos ofreciéndole su mano. El chico choco su mano y dijo mientras sonreía:
- Sin rencores
Al escuchar eso, Marcos comenzó a sonreír y volvió con Sandra.
“Es el… Es el mismo de siempre…”Pensó Sandra mientras Marcos volvía hacia ella
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