lunes, 21 de febrero de 2011

Doble vida. Sonrisa perdida. Capitulo XXIII: En la habitacion


Sandra salió de la sala y miro hacia la habitación de Marcos, donde había un hombre esperando en la puerta. Al ver a Sandra, el hombre abrió la puerta y la dejo entrar. Marcos estaba sentado en la cama mirando al suelo y no se movió cuando la chica entro en la habitación.
- No deberías de estar aquí…- Murmuro Marcos suavemente
- ¿Qué?- Pregunto Sandra que no le había escuchado bien
- ¡Dije que no tendrías que estar aquí!- Grito Marcos mientras se levanta bruscamente- Ya te he involucrado en esto demasiado como para que estés ahora aquí. Tú no deberías de ayudarme, debería de poder hacer esto yo solo.
- ¿Involucrar? Yo quiero ayudarte Marcos, y hare todo por ti.
- ¡Ya has hecho demasiado! Por mi culpa… Tú…- Sandra intento hablar, pero Marcos continúo hablando sin dejar que ella dijese nada- No solo me viste hacer todo lo que hice, sino que todas las cosas malas que hice se las hice a gente que tú querías. Tus amigos, e incluso tu hermana… Y si eso fuese poco, por mi culpa te dispararon.
- Pero eso…
- ¡Te dispararon Sandra! No importa el motivo, fue por mi culpa. Y cuando intente volver a la normalidad para dejar de haceros daño, consigo que os secuestren. No tengo perdón por nada de eso, y si lo tuviese no podría dejar que me ayudases sabiendo que puedo volver a hacerte daño
- Eso no pasara…
- ¡Eso nadie lo sabe!- Entonces Marcos se cayó algo y suspiro- Lo siento- Dijo el arrepentido mirando hacia otro lugar- No tenía que haberte gritado…
- No pasa nada…- Dijo Sandra mientras se sentaba en la cama- Todo esto… Tiene que ser una tortura para ti. Siempre… Hacías todo para hacer feliz a las demás personas. Y aunque parezca imposible, conmigo siempre lo conseguías. Pasase lo que pasase, tú siempre estabas allí y siempre tenías algo que decir para alegrarme. Pues yo ahora, quiero hacer lo mismo por ti.- Marcos la miro bastante impresionado- Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra. Quiero estar aquí para ayudarte. Aunque eso implique arriesgarme a hacerme daño, merece la pena por devolverte todo lo feliz que me has hecho.
- No tienes que devolverme nada… Dado que ya lo has hecho, siempre lo has hecho. Por eso no puedo dejarte que te arriesgues.
- Marcos, siéntate- Marcos no quiso hacerlo, pero Sandra no dijo nada mas mientras sonreía hasta que Marcos se sentó junto a ella- Todo esto, no es nada para mí. Por favor, déjame hacerlo. Quiero hacerlo, quiero ayudarte- Sandra intento poner su mano sobre la de Marcos, pero él la aparto rápidamente y se levanto.
- Si te dijera que no vinieses, vendrías igualmente. Sé que eres demasiado cabezona, asique haz lo que quieras- Dijo él mientras miraba hacia otro lugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario