Nueva historia, que es algo peculiar... Dado que este capi es casi 4 veces mas largo de lo normal o.O. Esta historia, esta dedicada a mi amiga Laura, que tantas cosas me ha ayudado. Disfruta de ella, espero que te guste ^^

Esta historia comienza en el pequeño pueblo de Fipre, donde vivía un joven de 17 años llamado Migue. El chico media casi dos metros, y casi todo el pueblo le conocía por todas las actividades que hacía. En el colegio no era alguien que sacase las mejores notas, pero en cambio jugaba en el equipo de baloncesto del pueblo y gracias a él pudieron ganar algunos torneos de baja importancia. Según muchos ojeadores, el chico algún día podría llegar a ser un profesional si él quería. Aunque por aquel entonces, Migue no pensaba en eso. Apenas le quedaban unos días de clase, pero el ya sabía que iría a la universidad de Birne, una ciudad que estaba muy cerca de su pueblo. Allí, estudiaría arquitectura junto a una compañera de la infancia, Laura. Ella al contrario que Migue, era la chica mas lista de todo el colegio y lo sabia absolutamente todo lo que le preguntaban. Pero aun así, el chico nunca la tomo como una sabelotodo, al contrario. Ella sabia muchas cosas, pero no era tan buena en los deportes, asique Migue siempre se dedico a ayudarla cuando no podía hacer algo. Los dos chicos se conocieron a finales de primaria, cuando Laura se mudo a Fipre. Al principio, era una chica muy tímida y no quería hablar con nadie….
Unos 6 años antes…Migue se dirigía hacia el colegio junto a su tita en primer día de clase de ese curso. Muchos de los chicos, ya iban solos allí, pero su tita tenía que acompañarle porque el joven no quería ir después de pasar las vacaciones de verano. En cuanto entro en la clase, vio que nada había cambiado. Las mesas seguían siendo las mismas… los mismos libros en las estanterías… Y su profesor seguía pareciendo igual de viejo que siempre.
- Pero mira quien está aquí… El joven Migue… ¿Cómo te fueron las vacaciones?- Pregunto el profesor mientras sonreía bastante al verle
- Bien, aunque fueron cortas…
- Eso dicen todos chico, venga y siéntate en donde quieras.
El chico se dirigió hacia la esquina del fondo mientras veía como su tita habla con su profesor. Los dos parecía bastantes contentos, pero hablaban cosas que no entendía asique comenzó a ignorarlos… Al cabo de los minutos, comenzaron a llegar más y más chicos y cada uno de ellos se sentaron en una silla distinta. Todos parecían igual, y no había nada nuevo en la clase. De repente vio hacia su lado, donde aun se encontraba una mesa vacía
- Todo sigue igual… Nadie quiere estar junto a mí…
- Chicos atención- Grito el profesor entonces para que todos se callaran- ¡Silencio! Bueno, veo que están todos bien… Y que todos siguen igual, pero este año no será el mismo que el pasado. Para empezar, porque hoy somos uno más- La puerta se abrió y todos los chicos miraron bastante curiosos hacia allí. Migue en cambio, simplemente miro de reojo. Era una chica con el pelo moreno y liso que no sonreía en ningún momento- Su nombre es Laura, y es una chica que se acaba de mudar a Fipre. Asique demostradle como somos de amigables por aquí.
Todo el mundo, menos Migue, saludaron a la chica mientras sonreían, pero ella no sonrió en ningún momento.
- Bueno Laura, solo hay un lugar libre para poder sentarte… Es en la última raya, pero bueno. Creo que no te importara demasiado estar allí.
La chica cogió sus cosas y se sentó en la mesa junto a Migue, quien comenzaba a mirarla algo entrañada. Ella no había sacado ninguna sonrisa, en ningún momento…
Durante el primer día de clases, ni Laura ni Migue hablaron en ningún momento, ni siquiera levantaron la mano para responder a ninguna pregunta del profesor. Aun así, el profesor le pregunto algunas cosas a ambos al ver que ninguno quería hablar. Migue nunca supo las respuestas de las preguntas, en cambio Laura se las conocía siempre.
Al fin llego el recreo, y el chico cogió un bocata de atún que se había hecho esa mañana y se fue a un lugar solo para poder comer tranquilo. Todos sus amigos se iban juntos para hablar de cómo habían pasado las vacaciones, pero nadie iba hacia donde él estaba.
- Disculpa…- Dijo una voz de chica a su lado. Migue se giro y vio que era Laura, la que estaba allí con un bocadillo- ¿Puedo sentarme aquí?
- Si… Por supuesto…
Laura se sentó junto a Migue y comenzó a comer junto a él. Durante algunos minutos, ninguno de ellos dijo nada. Hasta que el chico acabo de comer y no supo que hacer:
- Asique… Vienes del norte… ¿De dónde vienes exactamente?
La chica acabo de masticar y le miro fijamente
- Hay una razón por la que me senté junto a ti… Y era que sabía que no hablarías… Pero veo que no fue así.
Al escuchar eso, el chico se levanto rápidamente muy cabreado y se fue hacia las clases. El tan solo intentaba ser amable con Laura, pero ella le respondió de esa forma.
- Todos son iguales, todos se creen superiores a mi…- Dijo el chico muy cabreado- Todos son más felices que yo… todos… Si tan solo sintiesen lo que yo siento… Si ellos supieran lo que es ser huérfano no harían nada de eso.
Al llegar a la puerta de clase, vio que su tita aun seguía en la escuela. Ella estaba en su clase hablando con su profesor.
- Vera señor… En estas vacaciones… Migue no ha cambiado nada… No quería ir a jugar con los otros chicos, ni siquiera quería hablar nunca con nadie. Simplemente se quedaba siempre en casa o salía para jugar solo…
- Ya veo… Desde que perdió a sus padres en ese accidente, el chico ha cambiado mucho…. Me parece una pena, que un chico de su edad se cierre de esa forma…
- ¿Qué podemos hacer profesor? ¿Qué podemos hacer para que el cambie?
En esos momentos el chico entro en la clase mientras miraba al suelo
- Migue, ¿qué haces aquí? El recreo aun no ha acabado- Dijo el profesor impresionado
- Lo sé, pero no quería estar allí…
- Esto… Migue, me voy a casa, ¿vale? Date prisa en ir hoy, que tenemos para comer tu plato favorito- Le dijo su tita mientras le daba un beso
- Tú no sabes como es mi plato favorito… Tú no eres mi madre…
Su tita escucho eso, pero intento ignorarlo y se marcho de la clase sin decir nada mas mientras los otros chicos entraban en la clase. Entre ellos, estaba Laura que seguía sin cambiar respecto a su sonrisa.
El día paso, y las clases acabaron al fin. Todos los chicos se fueron de la clase, pero el profesor se quedo algunos minutos con Migue para hablar sobre su actitud con los demás chicos. Le dijo que tenía que ser más amable con ellos, pero Migue se dedico a ignorarle y después se marcho hacia su casa solo. Durante el camino, vio a unos chicos de su clase que seguían en la puerta del colegio hablando.
- ¿Has visto a la nueva? ¿Acaso está mal de la cabeza?
- Estaba sola y ha faltado al respeto a los chicos de 6… En qué pensaría…
- Y aquellos bastardos se la han llevado al parque sin que ella quisiese… A saber lo que le van a hacer…
Migue ignoro la conversación y se dirigió hacia su casa sin tener intención de ayudar a Laura.
- Pero… ¿será verdad lo que dicen los chicos?
- ¿Te refieres a que ella no tiene padres? La verdad, es que vino a clases sola y nadie vino a recogerla… y ella insulto a los chicos cuando se rieron por eso
Entonces, el chico se detuvo y se giro lentamente.
- Ella… ¿no tiene padres?… Acaso ella… ¿es como yo? ¡Oye! ¿Dónde está?
- ¿Qué?- Preguntaron los chicos algo extrañados
- ¡He dicho que donde esta! ¡La nueva! ¡Hacia donde se la llevaron!
- Se la llevaron al parque que esta 3 calles más abajo, fueron José con sus amigos.
Migue comenzó a correr hacia el parque lo más rápido que pudo sin pensárselo dos
veces. Desde que sus padres murieron, el chico siempre se sintió solo al saber que nadie entendía su dolor, pero al fin había conocido a alguien que estaba pasando lo mismo que él, y no pensaba dejarla sola. Al llegar al parque, vio a José, el chico más violento del colegio que acababa de repetir 6. junto a unos amigos suyos. José estaba agarrando del pelo a Laura, quien no paraba de llorar mientras se intentaba soltar.
- ¿Ves? Esto es lo que pasa al insultarme, maldita cría sin padres…
- Te he dicho… ¡que no nombres a mis padres!
Al gritar, uno de los amigos golpeo a Laura en la cara y ella dejo de gritar mientras cada vez lloraba con más fuerza.
- Ahora harás lo que yo te diga… estúpida…
- ¡José!- Grito Migue mientras se acercaba a él muy furioso
- Pero qué demonios… Si esta aquí el chico solitario- Le dijo mientras soltaba a la chica del pelo- ¿Qué es lo que quieres?
- Déjala ir… Ahora mismo…
- ¿Qué? Este chico debe estar de broma- Dijo mientras se reía junto a sus amigos- ¿Por qué deberíamos de hacer eso, mocoso?
- He dicho… que la dejes ir… ahora mismo…- Volvió a repetir Migue mientras dejaba su mochila al suelo y cogía un palo
- Vamos chicos, enseñémosle disciplina a este montón de mierda
Entonces José se fue con sus dos amigos y corrieron hacia Migue que también cargo contra ellos con el palo. Golpeo a uno de ellos, pero José le derribo rápidamente. El chico se intento levantar, pero José le pisaba el pecho con bastante fuerza.
- Tu… No eres más que un montón de mierda… voy a enseñarte modales…
- ¡Oye! ¡Que hacéis allí!- Grito un hombre que acababa de llegar al parque
José le vio y salió corriendo de allí lo más rápido que pudo. El hombre fue a por José para que no se escapara, mientras Migue se levantaba y se dirigía hacia Laura.
- ¿Qué haces tú aquí?- Pregunto ella mientras aun tenia lagrimas en su rostro
- Vine a por ti… Solo eso
- Yo no te pedí eso… En ningún momento…
- ¿Y qué?... Yo quise hacerlo sin más…
El chico se sentó junto a Laura y le pregunto mientras miraba al suelo:
- ¿Es verdad eso? Tú… ¿has perdido a tus padres?
- ¿Acaso tú también te reirás de mí por eso? Todas las personas sois iguales…
- No, yo nunca haría eso… ¿Sabes porque no estoy nunca hablando con nadie?
- ¿Qué?
- Ahora te entiendo… entiendo porque me respondiste así… Tu eres igual que yo… yo ya… No tengo padres…
- Un momento… Aquella mujer que vino hoy al colegio… ¿No era tu madre?
- No… mis padres fallecieron hace un par de años…
- ¡Chicos!- Grito el hombre que había llegado antes al parque- ¿Estáis bien?
Migue se levanto del suelo y comenzó a mirar hacia el hombre.
- Ahora mismo, vivo con mi tita a un par de calles de aquí… Sabe cocinar bien, aunque nunca lo hará como mi madre… Aun así, si quieres venir algún día a comer…
La chica extendió la mano hacia Migue que parecía bastante impresionado.
- Mi nombre es Laura… Y vengo de Bureta… Un pueblo en el norte
- Encantado de conocerte, Laura- Respondió Migue con una pequeña sonrisa.
Entonces, Laura le miro mientras aun seguía teniendo lágrimas y le saco una gran sonrisa. Era la primera vez, que había sonreído en todo el día…
Durante los siguientes 6 años, tanto Migue como Laura comenzaron a ser más amigables con el resto de compañeros. Nadie sabia la razón exacta, pero entre ellos se llevaban mejor que con cualquier otra persona. Migue ya era todo un hombre, y Laura en cambio… se había convertido en una preciosa mujer. Ambos solo deseaban una cosa, que acabase estas últimas semanas de clases para que al fin pudieran pasar las vacaciones juntos.