miércoles, 30 de noviembre de 2011

El camino solitario VI: Bureta


Tardo casi un día entero para poder llegar hacia Bureta, aunque el pueblo no estaba tan lejos. El único problema era en que era un pueblo tan pequeño que casi ningún tren paraba allí, asique Migue tuvo que cambiar en bastantes ocasiones de tren y eso hizo que se retrasara tanto. En cuanto llego a Bureta vio que era un pueblo bastante distinto a donde él solía vivir. Bureta estaba rodeado de bosques y de montañas, y cerca de aquel pueblo no había ninguna sola gran ciudad en la que poder vivir. El pueblo simplemente, estaba apartado del mundo.
Migue salió de la estación y se quedo pensando en que hacer. Todo pasaba bastante rápido, y aunque su cuerpo aun le doliese por la pelea del otro día, Migue no podía quedarse en ningún lugar a descansar su cuerpo y se comenzó a andar por Bureta. No tardo en darse cuenta que mucha gente del pueblo le miraba de una forma extraña y eso hizo que con el tiempo Migue se sintiera incomodo. Después de andar un poco, vio un puesto de venta y se acercó hacia él.

- ¿Qué puedo hacer por usted?- Pregunto el dependiente mientras leía una revista
- Busco a esta chica… Puede que no la reconozca así, pero hace algunos años vivía aquí también.

El hombre miro esa foto y se impresiono a los pocos segundos.

- Esa chica… Estaba aquí anoche. Durmió en aquel hotel de allí, y esta mañana salió hacia el bosque.
- ¿Si? ¿De veras? ¿Y hacia donde fue?
- Fue hacia… Un momento, tú no eres de aquí…
- ¿Qué? Eso que importa
- Ella se fue junto a otros dos guardianes hacia el bosque prohibido… Si tu intención es seguirlos, no puedo decirte donde esta eso.
- ¡No me vengas con tonterías!- Grito Migue mientras golpeaba el quisco con su puño- He estado un día entero de viaje para poder llegar, sin ni siquiera saber si ella estaba o no aquí. Y ahora que se que está aquí, no pienso dejarla ir porque aquel bosque sea un bosque prohibido
- Vale, vale… Mira chico, no sé qué cojones está pasando pero… Se dice que cualquier persona que entra en ese bosque muere… Solo los guardianes pueden entrar y volver con vida.
- Guardianes… ¿Qué es lo que tienen de especial?
- Los guardianes son las personas que viven más allá del bosque… Por eso saben atravesar el bosque.
- Ahora dime donde esta aquel bosque
- Sigue este camino hacia el norte, y llegaras allí. Después de eso, no sé lo que hay.
- Gracias por todo- Dijo el chico mientras volvía a coger sus cosas y marchaba hacia el bosque
- Oye tu, no sé qué es lo te está pasando pero… Deberías de pensar si esa chica merece tanto la pena como para hacer esto… Nadie sabe con certeza lo que hay en el bosque, pero sea lo que sea… No está para la gente normal

Migue escucho todo lo que el hombre le dijo, pero no le miro de nuevo y continuo andando por el camino bastante tranquilo hasta llegar a la entrada del bosque.

- Asique… Que piense que si merece la pena que atraviese un bosque en el posiblemente muera solo por poder estar con Laura… Menuda estupidez, por mucho que lo piense siempre llego a la misma conclusión.

No volvió a mirar hacia atrás y entro en el bosque mientras sabía que todo el pueblo le miraba bastante impresionado.
Había un camino de piedra por todo el bosque, y como el chico no sabía lo que hacer decidió seguir el camino todo el tiempo. Cada paso que andaba, sentía como hubiese algo que lo observase, pero que no quería mostrase ante él, aunque después de algunos minutos esa sensación desapareció totalmente. El chico se dio cuenta, que ante el había una especie de apertura en el bosque y vio que había alguien allí. Soltó su maleta y se fue lo más rápido posible hacia aquel lugar. En cuanto llego, vio a todos tipos con una capa oscura hablando con una chica que estaba sentada en una roca.

- Laura… Dijo el chico bastante aliviado
Ella le miro mientras los dos guardianes se giraban rápidamente y protegían a Laura.
- Eres tu…- Dijo ella mientras se levantaba de la roca bastante cansada- ¿Qué es lo que hace un rata como tú aquí?

lunes, 28 de noviembre de 2011

El camino solitario V: El comienzo de las vacaciones


Al día siguiente, Migue se despertó en una cama del hospital. Tenía una venda en la cabeza y le dolía todo el cuerpo por culpa de los golpes. El chico estaba solo en la habitación, pero a los pocos minutos una enfermera entro y vio que se había despertado.

- ¿Está bien?- Pregunto ella algo preocupada
- Si… Cuanto tiempo llevo…- Dijo Migue mientras intentaba levantarse
- No intentes moverte, te encontraron en la calle inconsciente y con muchos golpes. Has estado toda la noche durmiendo, ni si quieras despertaste mientras te poníamos los puntos.
- En la calle... Un momento, ¿Dónde está Laura?
- ¿Laura? Una mujer vino a visitarte, pero ella dijo que era tu tita…
- No no, ella no. Cuando me encontraron, había una chica conmigo, ¿no?
- No encontramos a nadie más allí.

La puerta se abrió rápidamente y la doctora miro algo preocupada a las personas que entraban. Eran dos policías que estaban bastante serios.

- ¿Podemos entrar? Tenemos que hablar con el joven…

Los policías estuvieron algunos minutos preguntando cosas a Migue sobre lo ocurrido la noche anterior. Le encontraron a él, junto a un charco de sangre, pero no había rastro de ninguno de los otros tipos ni de Laura. Le preguntaron si recordaba los rostros de aquellas personas, pero Migue recordaba todo con mucha dificultad por culpa del golpe. Después de que Migue respondiera todo, los policías se marcharon de la habitación, no sin antes darle un número de teléfono para que le llamara si recordaba algo más.
A las pocas horas, los médicos le dieron el alta al chico y su tita fue a recogerle. Ella no pregunto nada de lo que había ocurrido, porque ya sabía que Migue no le iba a responder a eso. En cuanto llego a casa, cogió su chaqueta y sin el permiso de su tita y omitiendo los consejos de los médicos de que descansase algún tiempo, se marcho a dar una vuelta por el pueblo. Tenía un destino claro, ir a ver a Laura para saber lo que había ocurrido. En cuanto llego a su casa, vio la calle y recordó algunas cosas que habían ocurrido allí. Recordaba los tipos que le esperaban en la puerta donde él estaba ahora mismo, recordaba el lugar donde él había caído al suelo después de recibir los golpes de Rafa, incluso recordaba ver a su mejor amiga llorar.
Aun no había llamado a la puerta y alguien la abrió con bastante tranquilidad. Era la tita de Laura, que le miraba bastante extrañada a Migue.

- ¿Si? ¿Puedo ayudarle en algo?
- Veras… Soy amigo de Laura y bueno…
- ¿Laura? Ella ya no está aquí. Se marcho esta mañana con la familia de su padre.
- ¿Qué? Ella nunca me dijo algo así
- Pues se marcho esta mañana y no volverá.
- Un momento… ¿Cómo que no volverá?
- Ahora ella vive allí chico, asique lo mejor que puede hacer es olvidarla.
- ¿Olvidarla? ¿Está usted de broma? Voy a llamarla ahora mismo…

Migue cogió su móvil y marco el numero de Laura. Lo tenía guardado en favoritos, pero lo había leído tantas veces que se lo sabía de memoria. A los pocos segundos, comenzó a escuchar el sonido de un móvil dentro de la casa.

- Ella… se dejo aquí el teléfono…- Le dijo su tita algo preocupada
- Pues denme otro número, o una dirección, o algo para que pueda hablar con ella.
- Lo siento chico, pero ella ha vuelto a donde vivía antes… No tenemos ni una dirección, ni un solo teléfono. Y si no nos dio nada de eso, es que no quería que supiéramos nada de ella. Lo mejor que puedes hacer… es olvidarte de ella.

Migue guardo su móvil sin poder creer lo que estaba pasando. Hace menos de 24 horas, estaba junto a su mejor amiga estudiando como un día normal, pero después se encontraron junto a unos extraños que les atacaron y Laura había vuelto al pueblo donde había nacido sin decir nada antes.

- Gracias por su tiempo, no quería molestarla…- Dijo el chico mientras se despedía de la tita de Laura

Después regreso a su casa lentamente mientras intentaba asimilar todo lo que ocurría. En cuanto entro en su casa, su tita comenzó a gritarle por haberse marchado antes, pero el chico no la escucho y se dirigió hacia su cuarto sin decir nada más. Allí se tumbo en la cama y se quedo mirando hacia el techo durante muchas horas…


A la mañana siguiente…


La tita de Migue entro en su habitación al escuchar que el joven hacia bastante ruido. Allí estaba Migue con una maleta en mano mientras guardaba muchas cosas de su habitación.

- ¿Qué estás haciendo?- Pregunto ella bastante extrañada
- Preparar la maleta, me voy con Laura a pasar las vacaciones en su pueblo natal
- ¡Pero si aún quedan dos semanas de clases!
- Lo sé, pero ya no hay exámenes. Así decidimos en salir antes para poder disfrutar más tiempo juntos.
- ¿Y tus heridas? ¡El médico dijo que no hicieras nada!
- Son solo pequeños moratones, asique no me pasara nada…
- Pero Migue
- No te preocupes, no me va a ocurrir nada. Marcho ya, que tengo prisas.

El chico abrazo a su tita y rápidamente cogió su maleta y se marcho hacia la estación de trenes. Durante toda la noche estuvo pensando en que hacer, en todo lo que había ocurrido. Por mucho que dijeran que Laura estaba ahora con su otra familia, Migue no se podía creer eso. Asique decidió ir a por ella, y solo tenía una pista de donde podía estar… Su pueblo natal, Bureta.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El camino solitario IV: La marcha de la noche


Víctor levanto la espada y cerró los ojos durante unos segundos mientras Migue le miraba totalmente paralizado.

- Ahora, rezare para que dios se ocupe de tu alma…- Dijo el asesino muy tranquilo ante el chico.
- ¡No por favor! ¡No le hagan nada!- Grito Laura que no paraba de llorar- ¡Levadme con vosotros, pero dejad a Migue en paz!
- Laura…
- ¡Por favor! ¡El no tiene que pagar por mí! ¡Perdonarle!
- ¡Laura!- Interrumpió rápidamente el chico que seguía casi sin moverse. La chica le miro y Migue comenzó a girar su rostro hacia ella. Parecía estar muy tranquilo e incluso sonreía levemente.- No importa lo que ocurra… No importa lo que me pase a mí, si tu estas bien… Y pase lo que pase, no voy a dejar que estos tipos te hagan algo mientras yo esté con vida…
- Espero que tu también hayas rezado chaval…- Dijo Víctor mientras volvía a abrir los ojos- Porque tu juicio acaba de llegar…

Pero en esos instantes, Migue sintió algo pasar rápidamente cerca de su cabeza. Miro hacia el frente, y algo había atravesado el cuello de Víctor. Rafa fue corriendo hacia él, pero de nuevo algo salió disparado por la espalda de Migue y le alcanzo a la pierna. El chico no sabía lo que estaba pasado, creía que alguien les había disparado pero no eran ningún tipo de bala. Era una especie de palo lo que había atravesado el cuello de Víctor.

- Lo has hecho bien chico… - Dijo un hombre que acababa de llegar a donde estaba Laura. El hombre tenía una gran capa negra y entre sus manos tenía un gran arco. Junto a él, había otro hombre mucho más grande y más fuerte.- Has protegido a la princesa con todas tus fuerzas…
- Vosotros… Vais a ayudar a… Laura…- Pregunto el chico a quien ya casi no le quedaba aliento
- Por supuesto

Entonces el hombre cogió el arco y golpeo con todas sus fuerzas a Migue, quien cayó al suelo perdiendo el conocimiento.

- ¡Migue!- Grito Laura bastante sorprendida
- Tienes suerte chico…- Dijo el hombre que le acababa de golpear mientras guardaba el arco- Si no llegas a salvar a la princesa, no te perdonaría la vida…
- ¿Quiénes sois vosotros?
- Mi princesa…. ¿Acaso ya me ha olvidado?- Pregunto el otro hombre bastante serio. Laura le miro bastante confusa y pudo reconocer al hombre
- Tú eres… ¿Oscar? Eso significa que…
- Estamos para llevarla de vuelta, de vuelta a casa princesa Laura
- Pero… ¿Por qué han matado a estos hombres? ¿Acaso no son compañeros?
- ¿Estos?- Grito el hombre del arco bastante cabreado- No son hombres nuestros, ellos vinieron para acabar con su vida, por eso les hemos atacado. En cambio, no podemos permitirnos matarlos así sin más… Si les matamos, nadie sabrá lo que habrá pasado aquí…

El hombre se dirigió hacia Rafa, a quien le había atravesado una flecha en la rodilla y no se podía levantar. Saco su estaba, y la puso en el cuello de Rafa.

- ¿Cómo te llamas?
- Rafa…
- Bien Rafa… Puedes marcharte. Vete lo más rápido que puedas, y dile a tu jefe que la princesa ya está con nosotros, que ya no podrá evitar que nuestro clan desaparezca.

Rafa asintió con la cabeza e intento levantarse para marcharse del lugar lo más rápido que pudiese, pero por culpa de la herida apenas podía andar. Aun así, el hombre dejo a Rafa en paz y se dirigió de nuevo hacia Laura y Oscar.

- ¿Qué hacemos con él?- Pregunto el hombre mientras señalaba a Migue con la espada
- No deberíamos de dejarle con vida, el a visto cosas que nadie debería de saber… Pero creo que es alguien importante para la princesa, y además la ha estado protegiendo hasta que nosotros hemos llegado. Si no llega ser por él, la princesa estaría…
- Vale vale… Le dejaremos con vida… No quiero escuchar todas tus explicaciones Oscar…
- Bueno princesa, es hora de que nos marchemos…
- Pero… ¿Vamos a dejar a Migue aquí?
- Avisaremos a alguien, pero tenemos que marcharnos ya… Tu padre te espera…

lunes, 21 de noviembre de 2011

El camino solitario III: Ya no somos niños


Tanto Laura como Migue comenzaron a andar más despacio para ir hacia la casa para ver si aquellos tipos se iban, pero ellos simplemente esperaban frente la puerta de su casa.
Viendo que los tipos no se iban, Laura se dirigió hacia la puerta pero Migue la detuvo rápidamente. La chica le miro bastante extrañada mientras Migue parecía bastante serio.

- Pero mira quien tenemos aquí…- Dijo uno de los hombres de que estaban esperando a la puerta- Te hemos estado esperando…

Migue se puso por delante de Laura mientras la intentaba ocultar, y el otro tipo comenzó a hablar también.

- No sabes el tiempo que te hemos buscado, pero cuando te encontramos resultas que no estás en casa… Eso no está bien
- ¿Quienes sois?- Pregunto Migue que seguía muy serio
- Apártate chaval, no estamos hablando contigo… Déjanos hablar con la princesita a solas

Al escuchar eso, Migue sintió como Laura comenzaba a temblar. No sabía lo que estaba pasando, pero su amiga estaba bastante asustada por aquellos tipos.

- No se quienes sois ni lo que queréis, pero os pido que os marchéis
- ¿Has escuchado eso Rafa? El crio nos ha pedido que nos marchemos, creo que esta basura merece un castigo
- Ten cuidado Víctor, te recuerdo que nadie puede saber que estamos aquí.

Víctor cogió un palo que tenia y comenzó a andar hacia el chico.

- Nos pidieron que no la liáramos… pero este crio nos ha faltado el respeto a nosotros… Asique ahora voy a pasar un buen rato contigo…

El chico aparto a Laura hacia atrás mientras miraba fijamente a Víctor, quien no paraba de reírse mientras andaba hacia el joven.

- Migue, no hagas ninguna tontería y vete- Grito Laura que cada vez parecía más asustado- Estos tipos van en serio
- No te preocupes por mi Laura, y márchate de aquí.
- ¡No lo hagas Migue!- Grito Laura que casi comenzaba a llorar. Al escuchar eso, el chico miro bastante impresionado a su amiga. Era la primera vez que la había visto así de asustada y llorando de esa forma.
- Oye crio… tú y yo íbamos a jugar…- Dijo Víctor que estaba ya a un metro del chico. Migue se giro rápidamente, pero el desconocido le golpeo con el palo demasiado rápido como para que el chico lo pudiera esquivar

Aun así, Migue se recupero rápidamente y le intento golpear con un puñetazo, pero Víctor lo esquivo casi sin ningún problema y le golpeo fuertemente en la cabeza. Migue cayó al suelo mientras comenzaba a sangrar por la cabeza. A los pocos segundos se intento levantar, pero estaba demasiado confuso por el golpe que lo veía todo demasiado borroso. El tipo aprovecho que Migue apenas podía mantenerse en pie para volver a golpearle con bastante fuerza hasta que el chico volvió a caer al suelo, pero en esta ocasión a los pies de su amiga.

- Víctor, tenemos prisa. Deja al chico y coge a la princesa.- Dijo Rafa serio mientras seguía en la puerta de la casa.
- Maldita sea… creía que podía jugar con alguien algunos minutos, pero no hay nadie que merezca la pena en estos lugares…

Los dos tipos comenzaron a hablar entre ellos mientras Migue intentaba levantarse lentamente. Le dolía casi todo su cuerpo por los golpes, y ahora tenía un par de brechas en su rostro. Laura le miraba todo el tiempo mientras no paraba de temblar y de llorar.

- Déjalo…- Dijo ella muy levemente- Deja de luchar… Tú no tienes que hacer esto…
- Laura…
- Migue por favor… No sigas… Si te vuelves a levantar estos tipos… No van a detenerse, asique por favor no te levantes.

Cuando la chica volvió a mirar hacia el frente, Migue estaba de rodillas mirando a los tipos fijamente mientras levantaba las manos para proteger a su amiga.

- Si quieren a Laura, tendrán que pasar sobre mí…- Dijo el chico muy serio.
Víctor sonrió y comenzó a andar hacia el joven con el palo.
- ¡Migue no lo hagas!
- Laura… ¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? En esa ocasión, yo no tenía posibilidad de ayudarte. No podía ganar en ningún momento a aquellos chicos, pero aun así lo intente y lo conseguí… Conseguí que esos chicos te dejasen tranquila… Esto, es lo mismo…
- ¡Éramos unos niños Migue! ¡Estos tipos no van a parar!- Grito Laura mientras no paraba de llorar
- ¿Habéis acabado ya?- Pregunto Víctor que seguía riéndose- Sin duda, eres bastante cabezón chico… Asique por eso, voy a demostrarte como acabamos con la gente como tu.- Víctor cogió el palo por la parte de arriba y tiro con bastante fuerza. A los pocos segundos, algo que estaba oculto dentro del palo comenzó a salir
- Una… espada…
- Exacto chaval… ahora comprenderás porque mis golpes eran tan fuertes. Esta es la espada que me dieron para poder cumplir con mis objetivos… Y acabar con la gente que yo quisiera. Ahora entre mi objetivo y yo, estas tu… ¡asique voy a acabar contigo!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El camino solitario II: Tarde de estudios


Migue salió de clase bastante tranquilo y se dirigió hacia un banco que estaba en la salida. Allí se sentó, mientras se despedía de los demás colegas. Unos minutos después, Laura llego hacia él y ambos se sentaron juntos un tiempo en el banco.

- Eres bastante lenta…- Le dijo Migue algo cansado
- ¡No es mi culpa! El profesor le gusta hacerme preguntas al final de clases mientras los demás os vais… No sé por qué demonios es así…
- Ahora dirás que no estás bien junto al profesor…
Laura miro sorprendida a Migue y se levanto bruscamente.
- ¿Cómo?

El chico comenzó a reír y se levanto tranquilamente mientras miraba a la chica.

- Anda… Lo siento, era una broma de mal gusto…
- ¡Bobo!

Ambos cogieron sus mochilas y se marcharon del colegio. Como todos los viernes, no se dirigieron hacia sus casas para comer y se comieron en un pequeño bar para luego poder ir juntos a la biblioteca. Era el único día a la semana, en los que los dos tenían tiempo suficiente como para poder estudiar juntos. Los lunes y miércoles Migue tenia entrenamiento de baloncesto, y los martes y jueves Laura se iba a ayudar a una amiga suya, Vir. Los fines de semanas era imposible quedar para poder estudiar, dado que la chica se quedaba a ayudar a sus titos y Migue solía tener algún que otro partido que jugar. Asique decidieron aprovechar al máximo ese día para poder ayudar a Migue estudiar y ni siquiera iban a casa para descansar. Simplemente comían algo rápido, y luego se marchaban a la biblioteca. Cuando estaban dentro, Migue sacaba bastantes papeles en blanco para hacer apuntes, mientras que Laura sacaba decenas de libros distintos de la biblioteca.

- Esto… Laura… Solo vamos a estudiar algo de matemáticas…
- Lo sé, por eso solo he cogido estos libros- Dijo mientras dejaba unos 15 libros sobre la mesa

Migue los miro bastante asustado y la chica intento animarle con una sonrisa para que comenzaran con un buen animo a estudiar. Durante un par de horas, el chico no hizo nada más que escuchar a Laura, quien le explicaba cómo hacer todo tipo de cuentas. Después de todo ese tiempo, Migue no lograba entender ni la mitad de todo lo que su amiga le había explicado…

Estuvieron toda la tarde allí, y sin que se dieran cuenta ya había oscurecido y la biblioteca estaba a punto de cerrar, asique Laura y Migue recogieron todas sus cosas y se marcharon de allí.

- Ains…- Dijo Laura algo preocupada- Se ha hecho demasiado tarde…
- La verdad es que si, acaban de cerrar la biblioteca asique ya serán más de las 11, al menos hemos podido aprovechar la tarde
- ¿Aprovechar? Si no has llegado a entender la mitad de lo que te he explicado…- Le respondió la chica algo preocupada.
- Pues imagínate, que no hubiéramos venido hoy aquí. Esa mitad que hoy he entendido, no lo sabría. Asique he aprendido mucho hoy Laura, de nuevo gracias.
- Bueno… Visto así… tienes razón
- Pues claro.
- Un momento… ¡Aun no hemos cenado! Ya es tan tarde y yo no he llegado a casa…
- Bueno, no es tan tarde la verdad…
- ¡Si que lo es! Mis titos ya habrán cenado sin mí y no tengo nada ahora para comer…

Migue comenzó a reírse mientras se apoyaba en su amiga.

- Mira- Dijo el chico mientras paraba de reírse- Hagamos lo siguiente. Vamos a nuestras casas, nos arreglamos y luego damos una vuelta por allí y te invito a comer a algo, ¿vale?
- Pero yo ya no tengo dinero esta semana para poder ir mucho a comer fuera…
- He dicho que te invitaría, asique no pienses en el dinero
- ¿Qué? No puedo permitirte eso…
- Eso es lo que te crees…

La chica le miro con mala cara mientras Migue se lo decía bastante serio.

- Bueno, eso ya se verá…
- Venga… ¿Me paso en 20 minutos a recogerte?
- Que sean 25

Se despidieron y Migue se fue lo más rápido que pudo a su casa. En cuanto entro, vio que su tita ya estaba durmiendo asique no hizo demasiado ruido al andar por la casa. Dejo sus cosas y se fue a la ducha bastante tranquilo. Apenas vivía a unos 5 minutos de su amiga, y el no necesitaba demasiado tiempo en arreglarse. Asique cuando quedaban 10 minutos para estar en casa de Laura, busco una camisa bonita, se puso colonia y se marcho de casa tranquilamente.
En cuanto llego, miro a la hora y apenas faltaban unos segundos para que pasasen los 25 minutos, asique el chico se fue a tocar a la puerta. Pero justo entonces, la puerta se abrió sola y salió Laura, quien también se había cambiado de ropa y ahora llevaba una preciosa camiseta oscura.

- Puntual, como siempre- Dijo la chica con una sonrisa.
- Tu igual

Ambos se dirigieron a un pequeño bar para tomar algo, y se dedicaron a tomar distintos tipos de tapas mientras hablaban de sus cosas y disfrutaban de la noche. Llego las 12 de la noche, y todos los jóvenes de la misma edad que Migue y Laura se dirigieron hacia la discoteca. Ellos en cambio, no les apetecía asique se quedaron bastantes tranquilos en el bar hasta que llego las 1 de la mañana. Fue entonces, cuando decidieron volver a casa, pero antes Migue aprovecho que su amiga se fue al servicio para pagar todas las cuentas. En cuanto la joven regreso y vio lo que Migue había hecho, se cabreo durante algunos minutos con él mientras no paraba de reírse. Ambos se dirigieron hacia la casa de Laura, dado que a Migue no le gustaba dejarla sola esas horas de la noche.

- Te he dicho que no me va a pasar nada….- Decía Laura, a quien no le hacía gracia que Migue tuviera que acompañarla
- Siempre pasa lo mismo Laura, ya deberías saber de que siempre te voy a acompañar a tu casa. No es solo por la que no te pase nada…
- ¿A no? ¿Qué más hay?
- Sobre eso…

Migue no dijo mas mientras desviaba la mirada hacia otro lado. La chica comenzó a reírse y dijo:

- No será… ¿Que quieres estar más tiempo conmigo?

Al escuchar eso, el chico se detuvo mientras Laura no paraba de reírse. Después de jugar allí unos segundos, volvieron a dirigirse hacia su casa, la cual apenas estaba a unos minutos de aquel lugar. Aunque para la sorpresa de los chicos, había un par de tipos esperando en la puerta de la casa de Laura. Durante todo el camino, no habían visto a nadie en la calle. Pero por alguna razón, las únicas personas que habían visto parecían esperar a alguien en la puerta de la casa de Laura…

lunes, 14 de noviembre de 2011

El camino solitario: El comienzo

Nueva historia, que es algo peculiar... Dado que este capi es casi 4 veces mas largo de lo normal o.O. Esta historia, esta dedicada a mi amiga Laura, que tantas cosas me ha ayudado. Disfruta de ella, espero que te guste ^^




Esta historia comienza en el pequeño pueblo de Fipre, donde vivía un joven de 17 años llamado Migue. El chico media casi dos metros, y casi todo el pueblo le conocía por todas las actividades que hacía. En el colegio no era alguien que sacase las mejores notas, pero en cambio jugaba en el equipo de baloncesto del pueblo y gracias a él pudieron ganar algunos torneos de baja importancia. Según muchos ojeadores, el chico algún día podría llegar a ser un profesional si él quería. Aunque por aquel entonces, Migue no pensaba en eso. Apenas le quedaban unos días de clase, pero el ya sabía que iría a la universidad de Birne, una ciudad que estaba muy cerca de su pueblo. Allí, estudiaría arquitectura junto a una compañera de la infancia, Laura. Ella al contrario que Migue, era la chica mas lista de todo el colegio y lo sabia absolutamente todo lo que le preguntaban. Pero aun así, el chico nunca la tomo como una sabelotodo, al contrario. Ella sabia muchas cosas, pero no era tan buena en los deportes, asique Migue siempre se dedico a ayudarla cuando no podía hacer algo. Los dos chicos se conocieron a finales de primaria, cuando Laura se mudo a Fipre. Al principio, era una chica muy tímida y no quería hablar con nadie….


Unos 6 años antes…


Migue se dirigía hacia el colegio junto a su tita en primer día de clase de ese curso. Muchos de los chicos, ya iban solos allí, pero su tita tenía que acompañarle porque el joven no quería ir después de pasar las vacaciones de verano. En cuanto entro en la clase, vio que nada había cambiado. Las mesas seguían siendo las mismas… los mismos libros en las estanterías… Y su profesor seguía pareciendo igual de viejo que siempre.

- Pero mira quien está aquí… El joven Migue… ¿Cómo te fueron las vacaciones?- Pregunto el profesor mientras sonreía bastante al verle
- Bien, aunque fueron cortas…
- Eso dicen todos chico, venga y siéntate en donde quieras.

El chico se dirigió hacia la esquina del fondo mientras veía como su tita habla con su profesor. Los dos parecía bastantes contentos, pero hablaban cosas que no entendía asique comenzó a ignorarlos… Al cabo de los minutos, comenzaron a llegar más y más chicos y cada uno de ellos se sentaron en una silla distinta. Todos parecían igual, y no había nada nuevo en la clase. De repente vio hacia su lado, donde aun se encontraba una mesa vacía

- Todo sigue igual… Nadie quiere estar junto a mí…
- Chicos atención- Grito el profesor entonces para que todos se callaran- ¡Silencio! Bueno, veo que están todos bien… Y que todos siguen igual, pero este año no será el mismo que el pasado. Para empezar, porque hoy somos uno más- La puerta se abrió y todos los chicos miraron bastante curiosos hacia allí. Migue en cambio, simplemente miro de reojo. Era una chica con el pelo moreno y liso que no sonreía en ningún momento- Su nombre es Laura, y es una chica que se acaba de mudar a Fipre. Asique demostradle como somos de amigables por aquí.

Todo el mundo, menos Migue, saludaron a la chica mientras sonreían, pero ella no sonrió en ningún momento.

- Bueno Laura, solo hay un lugar libre para poder sentarte… Es en la última raya, pero bueno. Creo que no te importara demasiado estar allí.

La chica cogió sus cosas y se sentó en la mesa junto a Migue, quien comenzaba a mirarla algo entrañada. Ella no había sacado ninguna sonrisa, en ningún momento…
Durante el primer día de clases, ni Laura ni Migue hablaron en ningún momento, ni siquiera levantaron la mano para responder a ninguna pregunta del profesor. Aun así, el profesor le pregunto algunas cosas a ambos al ver que ninguno quería hablar. Migue nunca supo las respuestas de las preguntas, en cambio Laura se las conocía siempre.


Al fin llego el recreo, y el chico cogió un bocata de atún que se había hecho esa mañana y se fue a un lugar solo para poder comer tranquilo. Todos sus amigos se iban juntos para hablar de cómo habían pasado las vacaciones, pero nadie iba hacia donde él estaba.

- Disculpa…- Dijo una voz de chica a su lado. Migue se giro y vio que era Laura, la que estaba allí con un bocadillo- ¿Puedo sentarme aquí?
- Si… Por supuesto…

Laura se sentó junto a Migue y comenzó a comer junto a él. Durante algunos minutos, ninguno de ellos dijo nada. Hasta que el chico acabo de comer y no supo que hacer:

- Asique… Vienes del norte… ¿De dónde vienes exactamente?

La chica acabo de masticar y le miro fijamente

- Hay una razón por la que me senté junto a ti… Y era que sabía que no hablarías… Pero veo que no fue así.

Al escuchar eso, el chico se levanto rápidamente muy cabreado y se fue hacia las clases. El tan solo intentaba ser amable con Laura, pero ella le respondió de esa forma.

- Todos son iguales, todos se creen superiores a mi…- Dijo el chico muy cabreado- Todos son más felices que yo… todos… Si tan solo sintiesen lo que yo siento… Si ellos supieran lo que es ser huérfano no harían nada de eso.

Al llegar a la puerta de clase, vio que su tita aun seguía en la escuela. Ella estaba en su clase hablando con su profesor.

- Vera señor… En estas vacaciones… Migue no ha cambiado nada… No quería ir a jugar con los otros chicos, ni siquiera quería hablar nunca con nadie. Simplemente se quedaba siempre en casa o salía para jugar solo…
- Ya veo… Desde que perdió a sus padres en ese accidente, el chico ha cambiado mucho…. Me parece una pena, que un chico de su edad se cierre de esa forma…
- ¿Qué podemos hacer profesor? ¿Qué podemos hacer para que el cambie?

En esos momentos el chico entro en la clase mientras miraba al suelo

- Migue, ¿qué haces aquí? El recreo aun no ha acabado- Dijo el profesor impresionado
- Lo sé, pero no quería estar allí…
- Esto… Migue, me voy a casa, ¿vale? Date prisa en ir hoy, que tenemos para comer tu plato favorito- Le dijo su tita mientras le daba un beso
- Tú no sabes como es mi plato favorito… Tú no eres mi madre…

Su tita escucho eso, pero intento ignorarlo y se marcho de la clase sin decir nada mas mientras los otros chicos entraban en la clase. Entre ellos, estaba Laura que seguía sin cambiar respecto a su sonrisa.

El día paso, y las clases acabaron al fin. Todos los chicos se fueron de la clase, pero el profesor se quedo algunos minutos con Migue para hablar sobre su actitud con los demás chicos. Le dijo que tenía que ser más amable con ellos, pero Migue se dedico a ignorarle y después se marcho hacia su casa solo. Durante el camino, vio a unos chicos de su clase que seguían en la puerta del colegio hablando.

- ¿Has visto a la nueva? ¿Acaso está mal de la cabeza?
- Estaba sola y ha faltado al respeto a los chicos de 6… En qué pensaría…
- Y aquellos bastardos se la han llevado al parque sin que ella quisiese… A saber lo que le van a hacer…

Migue ignoro la conversación y se dirigió hacia su casa sin tener intención de ayudar a Laura.

- Pero… ¿será verdad lo que dicen los chicos?
- ¿Te refieres a que ella no tiene padres? La verdad, es que vino a clases sola y nadie vino a recogerla… y ella insulto a los chicos cuando se rieron por eso

Entonces, el chico se detuvo y se giro lentamente.

- Ella… ¿no tiene padres?… Acaso ella… ¿es como yo? ¡Oye! ¿Dónde está?
- ¿Qué?- Preguntaron los chicos algo extrañados
- ¡He dicho que donde esta! ¡La nueva! ¡Hacia donde se la llevaron!
- Se la llevaron al parque que esta 3 calles más abajo, fueron José con sus amigos.

Migue comenzó a correr hacia el parque lo más rápido que pudo sin pensárselo dos
veces. Desde que sus padres murieron, el chico siempre se sintió solo al saber que nadie entendía su dolor, pero al fin había conocido a alguien que estaba pasando lo mismo que él, y no pensaba dejarla sola. Al llegar al parque, vio a José, el chico más violento del colegio que acababa de repetir 6. junto a unos amigos suyos. José estaba agarrando del pelo a Laura, quien no paraba de llorar mientras se intentaba soltar.

- ¿Ves? Esto es lo que pasa al insultarme, maldita cría sin padres…
- Te he dicho… ¡que no nombres a mis padres!

Al gritar, uno de los amigos golpeo a Laura en la cara y ella dejo de gritar mientras cada vez lloraba con más fuerza.

- Ahora harás lo que yo te diga… estúpida…
- ¡José!- Grito Migue mientras se acercaba a él muy furioso
- Pero qué demonios… Si esta aquí el chico solitario- Le dijo mientras soltaba a la chica del pelo- ¿Qué es lo que quieres?
- Déjala ir… Ahora mismo…
- ¿Qué? Este chico debe estar de broma- Dijo mientras se reía junto a sus amigos- ¿Por qué deberíamos de hacer eso, mocoso?
- He dicho… que la dejes ir… ahora mismo…- Volvió a repetir Migue mientras dejaba su mochila al suelo y cogía un palo
- Vamos chicos, enseñémosle disciplina a este montón de mierda

Entonces José se fue con sus dos amigos y corrieron hacia Migue que también cargo contra ellos con el palo. Golpeo a uno de ellos, pero José le derribo rápidamente. El chico se intento levantar, pero José le pisaba el pecho con bastante fuerza.

- Tu… No eres más que un montón de mierda… voy a enseñarte modales…
- ¡Oye! ¡Que hacéis allí!- Grito un hombre que acababa de llegar al parque
José le vio y salió corriendo de allí lo más rápido que pudo. El hombre fue a por José para que no se escapara, mientras Migue se levantaba y se dirigía hacia Laura.
- ¿Qué haces tú aquí?- Pregunto ella mientras aun tenia lagrimas en su rostro
- Vine a por ti… Solo eso
- Yo no te pedí eso… En ningún momento…
- ¿Y qué?... Yo quise hacerlo sin más…

El chico se sentó junto a Laura y le pregunto mientras miraba al suelo:

- ¿Es verdad eso? Tú… ¿has perdido a tus padres?
- ¿Acaso tú también te reirás de mí por eso? Todas las personas sois iguales…
- No, yo nunca haría eso… ¿Sabes porque no estoy nunca hablando con nadie?
- ¿Qué?
- Ahora te entiendo… entiendo porque me respondiste así… Tu eres igual que yo… yo ya… No tengo padres…
- Un momento… Aquella mujer que vino hoy al colegio… ¿No era tu madre?
- No… mis padres fallecieron hace un par de años…
- ¡Chicos!- Grito el hombre que había llegado antes al parque- ¿Estáis bien?

Migue se levanto del suelo y comenzó a mirar hacia el hombre.

- Ahora mismo, vivo con mi tita a un par de calles de aquí… Sabe cocinar bien, aunque nunca lo hará como mi madre… Aun así, si quieres venir algún día a comer…
La chica extendió la mano hacia Migue que parecía bastante impresionado.

- Mi nombre es Laura… Y vengo de Bureta… Un pueblo en el norte
- Encantado de conocerte, Laura- Respondió Migue con una pequeña sonrisa.

Entonces, Laura le miro mientras aun seguía teniendo lágrimas y le saco una gran sonrisa. Era la primera vez, que había sonreído en todo el día…


Durante los siguientes 6 años, tanto Migue como Laura comenzaron a ser más amigables con el resto de compañeros. Nadie sabia la razón exacta, pero entre ellos se llevaban mejor que con cualquier otra persona. Migue ya era todo un hombre, y Laura en cambio… se había convertido en una preciosa mujer. Ambos solo deseaban una cosa, que acabase estas últimas semanas de clases para que al fin pudieran pasar las vacaciones juntos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXX: El comienzo de una leyenda


Día actual…

El comisario se quedo mirando al chico bastante impresionado al ver que este no parecía tener miedo a estar delante de tantos policías.

- ¿Qué hace alguien como tu aquí?- Pregunto el comisario que aun no entendía nada
- Comisario Cotton… Me han llegado a mis oídos que usted fue uno de los pocos policías que siguió investigando mi caso después de que yo entrara en prisión… Asique he de suponer de que conoce la respuesta a esa pregunta…
- No puede ser… Apenas teníamos datos que indicaba que Pole estuviera detrás de todo esto, como sabias tú que…
- Simplemente lo supe comisario, es ahora lo que importa…
- Y sabiendo eso, ¿por qué has hecho esto? ¿Acaso eres estúpido? ¡Aunque ya no seas culpable de matar a decenas de niños, serás culpable de ser un fugitivo que mato a una persona! Si hubieras esperado un tiempo más, nosotros podíamos haber confirmado tu libertad.
- Para que comisario Cotton… Este hombre, tenía mucho poder en los fiscales… Jamás hubiera entrado a prisión. Esto es lo que se merecía…
- ¡Eso tú no lo sabes!
- Puede…

El chico se levanto de la mesa y dejo unos papeles sobre el escritorio.

- Aquí están los datos que necesita para demostrar mi inocencia… Puede confirmar que están sacados de este ordenador de Pole.
- Eso no cambia nada chico, ahora tenemos que detenerte…
Todos los policías levantaron las pistolas contra el joven que aun no parecía temer a nada.
- Yo que usted… Bajaría el arma comisario…
- Puedes amenazarme todo lo que quieras, pero no podrás con 5 policías armados…
- Puede que no, pero nadie dijo que lo haría yo. Que uno de sus guardias, apunte con su luz a ese cuadro de allí- Dijo el chico mientras señalaba un cuadro al fondo de la habitación
- ¿Qué clase de juego es este?
- Ningúno comisario… Hágalo y lo entenderá.

Uno de los policías ilumino el cuadro a los pocos segundos este se partió en varios trozos. Todos los policías se quedaron bastante impresionados al verlo y no llegaba entender lo que había pasado.

- A vuestra espalda… Tienen a un hombre con un rifle de asalto. Él ha sido quien ha hecho eso al cuadro
- ¿Cómo?
- Comisario… Mi intención no es matar a todos sus hombres, asique haga lo que le pido y todo saldrá bien… Para empezar, quiero que sus hombres tiren sus armas hacia mi

El comisario Cotton se lo pensó durante unos segundos, pero después dio una señal a sus hombres para que bajasen las armas e hicieran lo que el chico pedía

- Veo que entiende la situación… Ahora, quiero que sus hombres se esposen los unos a los otros y que usted espose al último comisario. Después de eso, yo le esposare a usted y así nadie saldrá herido.
- Chicos… Hacedlo…
- Pero señor
- Tienen a alguien apuntándonos y nosotros no sabemos donde esta con claridad… No tenemos otra opción…

Todos los policías siguieron las órdenes de Andrew, y al final el comisario le dio unas esposas para que pudiese esposarle a él.

- Olvídalo chico… el edificio está lleno de agentes, jamás podrás salir de aquí…
- Puede, pero no sabré hasta haberlo intentado…- Le respondió el chico mientras le terminaba de esposar.

Después de eso, cogió la espada del pecho del señor Pole y se marcho de la habitación. Comenzó a correr por el pasillo lo más rápido que pudo. En el fondo, pudo ver a Vicente, que estaba apuntando con el rifle a la habitación donde estaba antes.

- Todo ha salido como lo planeaste Vicen- Dijo el chico bastante alegre- Te escondiste en las escaleras y esperaste a que la policía viniese para ayudarme
- No todo chico… quedamos en que no le matarías…
- Lo siento mucho, pero no me dejo otra…

En esos momentos, el ascensor llego al piso donde estaban los chicos y de él salieron dos policías.


De mientras, en la habitación del señor Pole, el comisario se las arreglo para poder quitarse las esposas y poder llamar rápidamente por la radio.

- Aquí a todas las unidades. El fugitivo Andrew esta en el edificio, repito. El fugitivo Andrew esta en el edificio.
- Comisario Cotton- Respondió rápidamente alguien por la radio- Acabamos de ver a dos sospechosos y les hemos detenido. Uno de ellos es un chico con una espada y otro es un hombre bastante mayor con un rifle.
- Bien hecho agente, espéreme en la entrada.
- Lo sentimos mucho señor, pero ya estamos de camino a comisaría para confirmar sus identidades. Les esperaremos allí.

El comisario ayudo a todos sus hombres a que se quitasen las esposas y a los pocos minutos, se dirigió hacia la comisaria para poder hablar con el chico. Cuando llego allí, había un policía esperando, el cual parecía bastante cansado.

- Comisario… ¿Qué hace usted aquí?- Pregunto el agente bastante sorprendido
- Han enviado a un chico acompañado de un señor hace apenas unos minutos a esta comisaria, quiero verles.
- Lo siento mucho comisario, pero aquí no ha venido nadie hoy
- ¿Qué quiere decir?
- Es justo lo que digo mi señor, lo siento mucho pero…

Al escuchar eso, el comisario saco su radio lo más rápido posible e intento contactar con sus hombres.

- Aquí el comisario Cotton… ¿Dónde llevaron a los dos arrestados del edificio Pole? ¡He preguntado donde los llevaron!
- Lo siento mucho señor… Pero no nos han llegado ningún informe de que detuviesen a ningún sospechoso en aquel lugar


En esos mismos momentos, en las afueras de la cuidad…


Un coche de policía se detuvo en medio de una carretera secundaria en las afueras y de él salieron dos policías bastante alegres. Ellos se dirigieron hacia la parte trasera del coche y abrieron las puertas para que pudieran salir los otros ocupantes.
- Felicidades chicos, todo ha salido según el plan- Dijo el policía mientras le daba la mano a Andrew, quien parecía bastante cansado
- Muchas gracias James, no hubiéramos podido escapar sin vosotros
- No las tienes que dar chico. Más bien se lo deberías de dar a Oliver, que fue quien consiguió esta ropa de policía y este coche tan molón.
- Impresionante, al final lo hemos conseguido…
- Si, ahora podremos volver a tener una vida normal…- Dijo Vicente bastante tranquilo
- Volved a marcharos de país, pero en esta ocasión yo me quedo- Dijo Andrew bastante serio
- ¿Qué?- Le preguntaron todos bastante impresionados
- Cuando estuve junto a Pole, encontré esto… Una lista de todas las personas que ayudaron a Pole en sus trabajos. Médicos, abogados, jueces… incluso policías.
- ¿Y qué es lo que quieres hacer chico?
- Voy a dar con ellos…
- ¡Oye! Deja de decir estupideces chico. Ahora, somos libres. Dejemos este lugar y creamos una nueva vida
- Lo siento mucho chicos, pero yo no puedo hacer eso… Esta era mi vida, y todas estas personas trabajaron para que se destruyese… Ahora, me toca a mi
- ¿En serio piensas vengarte de todos?
- No, esto no es venganza… Esto es justicia…


Dos noches después, en una calle de Cartown…


El abogado Stark estaba descansado tranquilamente después de un largo día de trabajo. Ya era muy tarde, y aun no había podido cenar. En cuanto se puso a prepararse la cena, alguien llamo a la puerta y este fue a ver quién era.

- ¿Si?- Pregunto al abrir la puerta y después ver quien era

Era un hombre con una máscara que tenía una larga espada en la mano

- Señor Stark… Es hora de que usted y yo hablemos…


Dos días después, se encontró el cuerpo del abogado en su casa junto a una nota que contaba todos los trabajos que había realizado para el señor Pole. La policía intento buscar a un culpable, pero no dieron con nadie.
Durante los siguientes meses, hubo una serie de asesinatos en la ciudad como en los pueblos de alrededor, y todos del mismo tipo. El cuerpo, estaba junto a una nota que había escrito la victima antes de morir. Algunas personas, dicen que vieron a alguien con una máscara poco antes del asesinato, pero nunca encontraron a esa persona…

Sobre Andrew, Vicente, James y Oliver no se sabe nada más hasta el momento… Algunas personas creen que murieron en un accidente, otras que escaparon de nuevo del país… Pero otras dicen que son ellos los que están detrás de estos asesinatos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXIX: El final


El señor Pole estaba bastante asustado y no parecía recordar quién era el chico que cada vez le miraba mas cabreado.

- Dime… Que es lo que quieres… ¿Dinero? ¿Armas? ¿Protección? Yo te daré todo lo que me pidas muchacho
- Yo solo quiero una cosa…
- Pídemelo, y yo te lo daré
- ¡Quiero aquella vida que usted me arrebato!- Grito el chico mientras le hacia un pequeño corte en el brazo derecho- ¡Quiero poder estar todas las noches junto a mi madre! ¡Quiero que me devuelva toda la infancia que perdí! ¡Y quiero que me devuelva todas las vidas de mis amigos!
- ¡Maldito crio! ¿Acaso no sabes a quien estas amenazado?
- Tu eres James Pole, el hombre que ordeno el asesinato de una clase entera de secundaria por un capricho
- Un momento… No puede ser… El crio a quien le echaron la culpa de todo… Eres tú… Como era… Peter… o… Bob…
- ¡Mi nombre es Andrew!

En esos momentos, el chico clavo su espada en el estomago de Pole y le atravesó totalmente, haciendo que la espada quedase incrustada en la pared.

- Tu… Maldito…
- Dime James… ¿Sabes qué días es hoy? ¿Sabes porque hemos atacado justo hoy?`
- Tu también estas con Anthony… no eres más que una rata…
- Hoy es el día, en el que hace dos años, murieron todos mis amigos por tu culpa. Hoy, dos años después, se ha hecho justicia.
- Olvídalo chico… Esto no es justicia… esto solo es el comienzo de tu infierno…

James no dijo nada más, mientras que el chico ignoraba al hombre que estaba perdiendo la vida. Se dirigió hacia el escritorio del señor Pole y se sentó algunos minutos para tomar algo de aire. Todo había ocurrido muy rápido y el chico aun no había podido asimilarlo. Aun así, no le quedaba mucho tiempo asique se puso a mirar en el ordenador de Pole. Tenía una intención muy clara, si había algo que podía demostrar su inocencia, era en aquel ordenador. Asique comenzó a buscar datos sobre aquel día. Con el tiempo, logro encontrar varios archivos sobre aquel accidente. Imprimió los papeles lo más rápido que pudo, mientras seguía buscando otros archivos. Al entrar en uno, se quedo bastante sorprendido. Pole tenía una lista de todas las personas que podía acudir. Eran policías, abogados, médicos e incluso militares.

- Un momento… Ron Stark…Este era… Mí abogado… No puede ser… Incluso el juez de mi juicio está en esta lista… Por eso perdí el juicio, y por eso… Me pusieron una condena tan dura… Esto… es una locura…

EL chico imprimió esos archivos rápidamente y a los pocos segundos, una fuerte sacudida hizo temblar a todo el edificio. Al parecer, un coche había explotado en los aparcamientos y esa explosión había echo que en la habitación donde se encontraba Andrew se quedase sin electricidad. El chico se puso bastante nervioso, y guardo la lista de los hombres de Pole tan rápido como pudo. A los pocos segundos, Vicente le llamo por el teléfono y el chico le colgó sin responder.

- Ya ha llegado el momento…- Dijo el chico mientras se sentaba en la butaca y esperaba mientras miraba hacia la puerta.

martes, 1 de noviembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXVIII: El señor Pole


El chico se quedo bastante extrañado al escuchar al asesino que no paraba de reírse.

- Voy a matarte de una forma especial… Una forma que muy poca gente ha podido ver…
- ¿Qué es esto para ti? Acaso, ¿es un simple juego?
- No se puede tomar de otra forma…
El asesino aparto la espada del cuello del chico mientras se alejaba de él dándole la espalda.
- Esto es muy simple… yo me alejo lo suficiente de ti…- Decía el asesino mientras seguía sonriendo. En esos momentos, Andrew no lo pensó demasiado tiempo e intento sacar el cuchillo que tenía guardado en el zapato.- Y luego, simplemente… ¡Te lanzo mi espada!- Grito el asesino mientras se giro rápidamente

Pero el asesino no lazo su espada y se detuvo completamente. El chico había sido más rápido que él, y le había lazado el cuchillo antes de que el asesino pudiese hacer nada. El cuchillo se había clavado profundamente en el cuello y el asesino cayo a los pocos segundos al suelo sin decir nada más.

- Esto para ti… puede ser un juego… Pero no para mí. Lo siento mucho, asesino sin nombre, pero no tenía otra opción.

Después de decir eso, el chico cogió el cuchillo del cuello del asesino y lo limpio como pudo. No quería perder un regalo como ese en un lugar así, asique lo volvió a guardar en la bota. En cuanto guardo el cuchillo, apenas lo dudo unos segundos y cogió tanto como la espada y la máscara del asesino. La mascara se la guardo, pero la espada la mantuvo en la mano mientras se dirigía hacia el despacho de Pole.

El chico entro en el despacho sin decir nada, y allí estaba el hombre sentado en su silla del despacho mientras miraba por la ventana.

- Que haces aquí… Te dije hace un par de minutos de que fueras a eliminar a los intrusos, y ahora vuelves… Coge tu maldita espada y mata a esos parásitos.
- Lo siento mucho Pole, pero tu hombre ya no está aquí…
Pole se giro rápidamente y miro algo extrañado al chico, que tenía algunas manchas de sangre en su traje.
- ¿Quién demonios eres tú?- Pregunto extrañado- ¿Cómo has llegado aquí? ¿Dónde están mis hombres?
- Tus hombres me ignoraron totalmente… todos menos uno, que ahora está muerto…
- No puede ser… Esa espada es de…
- Tu asesino a caído, se acabo Pole.
- Maldito… ¿Quién eres?

Andrew fue corriendo hacia él y rápidamente le puso la espada en el cuello.

- ¿No me recuerdas? Después de todo lo que me has hecho, ¿no recuerdas mi cara?
- No sé quién demonios eres maldito crio
- ¡Levanta!- Grito el chico cada vez mas cabreado- voy a hacerte recordar quién soy yo- Le dijo mientras le ponía contra la pared.