lunes, 28 de noviembre de 2011

El camino solitario V: El comienzo de las vacaciones


Al día siguiente, Migue se despertó en una cama del hospital. Tenía una venda en la cabeza y le dolía todo el cuerpo por culpa de los golpes. El chico estaba solo en la habitación, pero a los pocos minutos una enfermera entro y vio que se había despertado.

- ¿Está bien?- Pregunto ella algo preocupada
- Si… Cuanto tiempo llevo…- Dijo Migue mientras intentaba levantarse
- No intentes moverte, te encontraron en la calle inconsciente y con muchos golpes. Has estado toda la noche durmiendo, ni si quieras despertaste mientras te poníamos los puntos.
- En la calle... Un momento, ¿Dónde está Laura?
- ¿Laura? Una mujer vino a visitarte, pero ella dijo que era tu tita…
- No no, ella no. Cuando me encontraron, había una chica conmigo, ¿no?
- No encontramos a nadie más allí.

La puerta se abrió rápidamente y la doctora miro algo preocupada a las personas que entraban. Eran dos policías que estaban bastante serios.

- ¿Podemos entrar? Tenemos que hablar con el joven…

Los policías estuvieron algunos minutos preguntando cosas a Migue sobre lo ocurrido la noche anterior. Le encontraron a él, junto a un charco de sangre, pero no había rastro de ninguno de los otros tipos ni de Laura. Le preguntaron si recordaba los rostros de aquellas personas, pero Migue recordaba todo con mucha dificultad por culpa del golpe. Después de que Migue respondiera todo, los policías se marcharon de la habitación, no sin antes darle un número de teléfono para que le llamara si recordaba algo más.
A las pocas horas, los médicos le dieron el alta al chico y su tita fue a recogerle. Ella no pregunto nada de lo que había ocurrido, porque ya sabía que Migue no le iba a responder a eso. En cuanto llego a casa, cogió su chaqueta y sin el permiso de su tita y omitiendo los consejos de los médicos de que descansase algún tiempo, se marcho a dar una vuelta por el pueblo. Tenía un destino claro, ir a ver a Laura para saber lo que había ocurrido. En cuanto llego a su casa, vio la calle y recordó algunas cosas que habían ocurrido allí. Recordaba los tipos que le esperaban en la puerta donde él estaba ahora mismo, recordaba el lugar donde él había caído al suelo después de recibir los golpes de Rafa, incluso recordaba ver a su mejor amiga llorar.
Aun no había llamado a la puerta y alguien la abrió con bastante tranquilidad. Era la tita de Laura, que le miraba bastante extrañada a Migue.

- ¿Si? ¿Puedo ayudarle en algo?
- Veras… Soy amigo de Laura y bueno…
- ¿Laura? Ella ya no está aquí. Se marcho esta mañana con la familia de su padre.
- ¿Qué? Ella nunca me dijo algo así
- Pues se marcho esta mañana y no volverá.
- Un momento… ¿Cómo que no volverá?
- Ahora ella vive allí chico, asique lo mejor que puede hacer es olvidarla.
- ¿Olvidarla? ¿Está usted de broma? Voy a llamarla ahora mismo…

Migue cogió su móvil y marco el numero de Laura. Lo tenía guardado en favoritos, pero lo había leído tantas veces que se lo sabía de memoria. A los pocos segundos, comenzó a escuchar el sonido de un móvil dentro de la casa.

- Ella… se dejo aquí el teléfono…- Le dijo su tita algo preocupada
- Pues denme otro número, o una dirección, o algo para que pueda hablar con ella.
- Lo siento chico, pero ella ha vuelto a donde vivía antes… No tenemos ni una dirección, ni un solo teléfono. Y si no nos dio nada de eso, es que no quería que supiéramos nada de ella. Lo mejor que puedes hacer… es olvidarte de ella.

Migue guardo su móvil sin poder creer lo que estaba pasando. Hace menos de 24 horas, estaba junto a su mejor amiga estudiando como un día normal, pero después se encontraron junto a unos extraños que les atacaron y Laura había vuelto al pueblo donde había nacido sin decir nada antes.

- Gracias por su tiempo, no quería molestarla…- Dijo el chico mientras se despedía de la tita de Laura

Después regreso a su casa lentamente mientras intentaba asimilar todo lo que ocurría. En cuanto entro en su casa, su tita comenzó a gritarle por haberse marchado antes, pero el chico no la escucho y se dirigió hacia su cuarto sin decir nada más. Allí se tumbo en la cama y se quedo mirando hacia el techo durante muchas horas…


A la mañana siguiente…


La tita de Migue entro en su habitación al escuchar que el joven hacia bastante ruido. Allí estaba Migue con una maleta en mano mientras guardaba muchas cosas de su habitación.

- ¿Qué estás haciendo?- Pregunto ella bastante extrañada
- Preparar la maleta, me voy con Laura a pasar las vacaciones en su pueblo natal
- ¡Pero si aún quedan dos semanas de clases!
- Lo sé, pero ya no hay exámenes. Así decidimos en salir antes para poder disfrutar más tiempo juntos.
- ¿Y tus heridas? ¡El médico dijo que no hicieras nada!
- Son solo pequeños moratones, asique no me pasara nada…
- Pero Migue
- No te preocupes, no me va a ocurrir nada. Marcho ya, que tengo prisas.

El chico abrazo a su tita y rápidamente cogió su maleta y se marcho hacia la estación de trenes. Durante toda la noche estuvo pensando en que hacer, en todo lo que había ocurrido. Por mucho que dijeran que Laura estaba ahora con su otra familia, Migue no se podía creer eso. Asique decidió ir a por ella, y solo tenía una pista de donde podía estar… Su pueblo natal, Bureta.

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