
Unos días después… En el palacio real…
Los guardias estaban bastante nerviosos. Había saltado una alarma y parecía que algún intruso estaba dentro del palacio real. Todos los guardias le buscaban, pero no eran capaces de atraparlo. En la zona este del catillo estaba la princesa Amanda junto a sus guardaespaldas dando un paseo. Ninguno de ellos había sido avisado del intruso, asique paseaban tranquilamente por allí. Entonces unos guardias se acercaron hacia ellos muy serios.
- ¿Ocurre algo?- Pregunto uno de los guardaespaldas que miraba extrañado al guardia
- No mi señor, tan solo hay un intruso en el castillo
- ¿Acaso eso no es suficiente para que ocurra algo soldado?
- Lo es mi señor, pero…- Dijo mientras se acercaba hacia unas largas cortinas cercanas- Ya lo hemos encontrado
El soldado quito las cortinas y un joven chico apareció detrás de ellas. Era Rober, quien tenía toda la ropa manchada y destrozada. El guardia agarro al chico por la ropa bastante cabreado y le levanto del suelo.
- Maldito crio… Mira los problemas que nos ha dado a toda la guardia… ¡Vamos a hacerte pagar todo esto!
- ¡Alto soldado!- Grito la princesa muy seria- Deje al chico en el suelo
- Mi señora, es un intruso que no tiene permiso a entrar en este lugar
- ¡He dicho que le suelte soldado! ¿Acaso quiere desobedecer una orden mía?
El guardia se lo pensó durante unos segundos, pero después soltó a Rober sin cuidado alguno e hizo que le joven cayera al suelo.
- Dejadnos solos.- Dijo Amanda con firmeza
- Princesa esta…
- ¡Es una orden!
Ambos guardaespaldas hicieron una referencia y se marcharon del lugar donde estaba la princesa y el chico.
- Maldición… Casi lo consigo sin que me vean…- Lamento Rober mientras se intentaba levantar.
- ¿Acaso estás loco?- Pregunto Amanda muy seria- ¿Qué demonios estás haciendo?
- Es algo que no debes de preguntar…
- ¿Cómo que no? ¡Los intrusos del castillo son condenados a duras penas, incluso a muerte! ¡No les importa si eres un niño o no! ¡En qué demonios pensabas!
- ¡Quería verte!- Grito Rober mientras bajaba la cabeza- Estuve buscándote por el parque estos últimos días… Pero nunca fuiste…
- Idiota…- Dijo la princesa con una pequeña sonrisa- No me está permitido abandonar palacio… Ni siquiera con los guardaespaldas… Según mi padre, hay demasiado riesgo…
- ¡Por eso decidí entrar aquí! Si tú no vienes a verme… Tendré que ir yo a verte, ¿no?
- Eres… Eres… Eres un idiota sin igual… Y ni siquiera se tu nombre…
- Rober, mi nombre es Rober.- Dijo el chico mientras le ofrecía la mano a la princesa
- Está bien Rober, como ya sabrás… yo soy Amanda- Le respondió la chica con una gran sonrisa.
- Si este palacio no fuera tan grande… te hubiera encontrado antes… He estado mucho tiempo buscándote
- Este palacio está preparado no solo para que mi familia pueda vivir en él, sino también está preparado para entrenar a todos los guardias. Muchos de ellos incluso, duermen aquí.
- ¿Los guardias entrenan aquí? ¿De veras?- Pregunto el chico muy impresionado
La princesa asintió y agarro al chico de la mano
- Sígueme, y los veras en acción- Dijo ella sonriendo
Los dos chicos estuvieron corriendo un tiempo por la palacio, ante la sorpresa de muchos guardias que veían a Rober junto a la princesa. A los pocos minutos, llegaron a la parte alta de un gran salón. Allí, estaba decenas de soldados entrenando movimientos de combate mientras un general los dirigía.
- Impresionante…- Dijo el chico con la boca abierta
- Todos los soldados entrenan por dos motivos, proteger el reino y convertirse en el nuevo teniente…
- ¡Allí estas!- Grito un hombre que se acercaba a los chicos- ¡Llevo buscándote mucho tiempo hija mía!
Rober se arrodillo al instante al ver que aquel hombre era el rey mientras este le miraba con mala cara
- ¿Quién demonios es este crio?- Pregunto el rey muy serio
- Es un amigo mío padre, le conocí hace…
- ¡No me importa! Nadie debería de entrar aquí sin que yo lo sepa, ¡Y nunca se me informo de este crio! Dime chaval, ¿Cómo te llamas?
- Rober, mi señor…
- Rober… ¿Y cómo has entrado aquí?
- Me he colado mi señor… Logre entrar por una ventana
- Asique eres un intruso… ¿Acaso no sabes cómo se castiga eso?
- Lo sé mi señor… No tengo perdón
El rey sonrió levemente mientras le ponía la mano sobre la cabeza del chico
- Un chico honesto, no quedan muchos como tu… La próxima ver que quieras entrar aquí, avisa a los guardias de la entrada y que de dejen entrar… Daré la orden de que te dejen entrar. Ahora levántate, y la próxima vez preséntame ante mí en mejores condiciones. Y tu pequeña, no te vuelvas a separar de tus guardaespaldas
- Pero padre…
- ¡Nada de peros! El reino depende de ti hija mía
Un hombre se acerco al rey bastante serio. Era el teniente Carlos, un hombre de más de 40 años que ya había pasado por muchas batallas. Las cicatrices que tenia por todo el cuerpo era prueba de ello
- Teniente, quería hablar con usted… Si no te importa acompañarme a mi aposentos
- Por supuesto mi señor- El teniente miro hacia la princesa y la saludo con una pequeña referencia. Amanda en cambio le ignoró totalmente En cuanto todos los guardias se marcharon, Rober volvió a hablar algo impresionado
- Parece que no te llevas bien con el teniente…
- Odio a todos los tenientes… Lo único que quieren es convertirse en reyes… Carlos además, nunca llegara a serlo
- Es una leyenda, ¿asique porque no?
- Mi padre va a relevarle del puesto de teniente, ya es demasiado viejo y no estará más joven para cuando pueda casarse conmigo.
- Entiendo…
- ¿Quieres venir a mi habitación?
- Un momento… ¿A la habitación de la princesa?
- Si, ¿algún problema?
Rober se sonrojo mucho al escuchar eso y después dijo mientras miraba a otro lugar:
- No sé si merezco ese honor…
Al escuchar eso, Amanda golpeo con mucha fuerza en la cabeza del chico mientras este se lamentaba del dolor
- Pero qué demonios…- Dijo el chico sorprendido
- Te he dicho que vengas, asique no me hables de honor así, ¿vale?
- Vale vale, iré contigo…
De nuevo, la chica cogió de la mano del joven y le llevo a su habitación. Allí estuvieron hablando durante muchas horas de todo tipo de cosas. Y todo ese tiempo, sin ningún guardia vigilándolos.
Sin que ellos se dieran cuenta, anocheció y Rober tenía que marcharse ya casa, pero no quería hacerlo asique no le dijo nada a la princesa. Mientras hablaban, escucharon unos fuertes golpes al otro lado de la puerta de la habitación. Ambos chicos se quedaron en silencio mirando la puerta.
- ¿Qué es lo que está ocurriendo?- Pregunto la princesa algo asustada- ¿Guardias? ¡Responded!
Nadie dijo nada, y la puerta se abrió lentamente. Era el teniente Carlos, quien tenía una mala cara.
- Princesa, siento molestarla a estas horas…
- ¡Teniente Carlos! ¿Qué haces aquí? ¿Y mis guardias?
- Tus guardias… Bueno… Digamos que se fueron a dormir…
Rober se asomo por la puerta y pudo ver como un charco de sangre entraba en la habitación de la princesa mientras el teniente andaba hacia ella
- Y creo que ya es hora de que tú también lo hagas…
El chico agarro a la princesa y se puso entre el teniente y ella.
- ¡Apartate de la princesa!- Grito él muy serio
El teniente le miro muy seriamente y le agarro de su camiseta con mucha fuerza, tanta que pudo levantar a Rober y le lanzo por la puerta de la habitación con toda su fuerza. En chico cayó al suelo, y allí pudo ver los cuerpos llenos de sangre de los guardias de la princesa.
- ¿Qué significa esto?- Pregunto la princesa mientras caía al suelo por el miedo- ¿Qué estás haciendo?
- He estado años luchando para poder llegar a ser teniente… Y ahora resulta que seré demasiado viejo para poder ser rey… ¡Toda mi vida perdida! ¡Para que otra persona pueda convertirse en rey! No voy a permitir eso ¡jamás! Voy a acabar con esto de una vez…
- No lo hagas… por favor…- Dijo la princesa mientras comenzaba a llorar
- Es tarde para llorar princesa… Es demasiado tarde…
El teniente desenfundo su arma y la elevo ante Amanda quien no podía parar de llorar. Cerró los ojos y tomo aire mientras decía:
- Este, es el final…
Amanda cerró los ojos y estuvo algunos segundos con los ojos cerrados. Al ver que no ocurría nada, los volvió a abrir para ver lo que ocurría. Carlos seguía delante de ella, con la espada levantada, pero había algo diferente. Su estomago, estaba siendo atravesado por una espada. Una espada que estaba siendo blandida por Rober.