martes, 27 de diciembre de 2011

El camino solitario XIII: Dia en el palacio


Unos días después… En el palacio real…

Los guardias estaban bastante nerviosos. Había saltado una alarma y parecía que algún intruso estaba dentro del palacio real. Todos los guardias le buscaban, pero no eran capaces de atraparlo. En la zona este del catillo estaba la princesa Amanda junto a sus guardaespaldas dando un paseo. Ninguno de ellos había sido avisado del intruso, asique paseaban tranquilamente por allí. Entonces unos guardias se acercaron hacia ellos muy serios.

- ¿Ocurre algo?- Pregunto uno de los guardaespaldas que miraba extrañado al guardia
- No mi señor, tan solo hay un intruso en el castillo
- ¿Acaso eso no es suficiente para que ocurra algo soldado?
- Lo es mi señor, pero…- Dijo mientras se acercaba hacia unas largas cortinas cercanas- Ya lo hemos encontrado

El soldado quito las cortinas y un joven chico apareció detrás de ellas. Era Rober, quien tenía toda la ropa manchada y destrozada. El guardia agarro al chico por la ropa bastante cabreado y le levanto del suelo.

- Maldito crio… Mira los problemas que nos ha dado a toda la guardia… ¡Vamos a hacerte pagar todo esto!
- ¡Alto soldado!- Grito la princesa muy seria- Deje al chico en el suelo
- Mi señora, es un intruso que no tiene permiso a entrar en este lugar
- ¡He dicho que le suelte soldado! ¿Acaso quiere desobedecer una orden mía?

El guardia se lo pensó durante unos segundos, pero después soltó a Rober sin cuidado alguno e hizo que le joven cayera al suelo.

- Dejadnos solos.- Dijo Amanda con firmeza
- Princesa esta…
- ¡Es una orden!

Ambos guardaespaldas hicieron una referencia y se marcharon del lugar donde estaba la princesa y el chico.

- Maldición… Casi lo consigo sin que me vean…- Lamento Rober mientras se intentaba levantar.
- ¿Acaso estás loco?- Pregunto Amanda muy seria- ¿Qué demonios estás haciendo?
- Es algo que no debes de preguntar…
- ¿Cómo que no? ¡Los intrusos del castillo son condenados a duras penas, incluso a muerte! ¡No les importa si eres un niño o no! ¡En qué demonios pensabas!
- ¡Quería verte!- Grito Rober mientras bajaba la cabeza- Estuve buscándote por el parque estos últimos días… Pero nunca fuiste…
- Idiota…- Dijo la princesa con una pequeña sonrisa- No me está permitido abandonar palacio… Ni siquiera con los guardaespaldas… Según mi padre, hay demasiado riesgo…
- ¡Por eso decidí entrar aquí! Si tú no vienes a verme… Tendré que ir yo a verte, ¿no?
- Eres… Eres… Eres un idiota sin igual… Y ni siquiera se tu nombre…
- Rober, mi nombre es Rober.- Dijo el chico mientras le ofrecía la mano a la princesa
- Está bien Rober, como ya sabrás… yo soy Amanda- Le respondió la chica con una gran sonrisa.
- Si este palacio no fuera tan grande… te hubiera encontrado antes… He estado mucho tiempo buscándote
- Este palacio está preparado no solo para que mi familia pueda vivir en él, sino también está preparado para entrenar a todos los guardias. Muchos de ellos incluso, duermen aquí.
- ¿Los guardias entrenan aquí? ¿De veras?- Pregunto el chico muy impresionado
La princesa asintió y agarro al chico de la mano
- Sígueme, y los veras en acción- Dijo ella sonriendo

Los dos chicos estuvieron corriendo un tiempo por la palacio, ante la sorpresa de muchos guardias que veían a Rober junto a la princesa. A los pocos minutos, llegaron a la parte alta de un gran salón. Allí, estaba decenas de soldados entrenando movimientos de combate mientras un general los dirigía.

- Impresionante…- Dijo el chico con la boca abierta
- Todos los soldados entrenan por dos motivos, proteger el reino y convertirse en el nuevo teniente…
- ¡Allí estas!- Grito un hombre que se acercaba a los chicos- ¡Llevo buscándote mucho tiempo hija mía!

Rober se arrodillo al instante al ver que aquel hombre era el rey mientras este le miraba con mala cara

- ¿Quién demonios es este crio?- Pregunto el rey muy serio
- Es un amigo mío padre, le conocí hace…
- ¡No me importa! Nadie debería de entrar aquí sin que yo lo sepa, ¡Y nunca se me informo de este crio! Dime chaval, ¿Cómo te llamas?
- Rober, mi señor…
- Rober… ¿Y cómo has entrado aquí?
- Me he colado mi señor… Logre entrar por una ventana
- Asique eres un intruso… ¿Acaso no sabes cómo se castiga eso?
- Lo sé mi señor… No tengo perdón

El rey sonrió levemente mientras le ponía la mano sobre la cabeza del chico

- Un chico honesto, no quedan muchos como tu… La próxima ver que quieras entrar aquí, avisa a los guardias de la entrada y que de dejen entrar… Daré la orden de que te dejen entrar. Ahora levántate, y la próxima vez preséntame ante mí en mejores condiciones. Y tu pequeña, no te vuelvas a separar de tus guardaespaldas
- Pero padre…
- ¡Nada de peros! El reino depende de ti hija mía

Un hombre se acerco al rey bastante serio. Era el teniente Carlos, un hombre de más de 40 años que ya había pasado por muchas batallas. Las cicatrices que tenia por todo el cuerpo era prueba de ello

- Teniente, quería hablar con usted… Si no te importa acompañarme a mi aposentos
- Por supuesto mi señor- El teniente miro hacia la princesa y la saludo con una pequeña referencia. Amanda en cambio le ignoró totalmente En cuanto todos los guardias se marcharon, Rober volvió a hablar algo impresionado
- Parece que no te llevas bien con el teniente…
- Odio a todos los tenientes… Lo único que quieren es convertirse en reyes… Carlos además, nunca llegara a serlo
- Es una leyenda, ¿asique porque no?
- Mi padre va a relevarle del puesto de teniente, ya es demasiado viejo y no estará más joven para cuando pueda casarse conmigo.
- Entiendo…
- ¿Quieres venir a mi habitación?
- Un momento… ¿A la habitación de la princesa?
- Si, ¿algún problema?

Rober se sonrojo mucho al escuchar eso y después dijo mientras miraba a otro lugar:

- No sé si merezco ese honor…

Al escuchar eso, Amanda golpeo con mucha fuerza en la cabeza del chico mientras este se lamentaba del dolor

- Pero qué demonios…- Dijo el chico sorprendido
- Te he dicho que vengas, asique no me hables de honor así, ¿vale?
- Vale vale, iré contigo…

De nuevo, la chica cogió de la mano del joven y le llevo a su habitación. Allí estuvieron hablando durante muchas horas de todo tipo de cosas. Y todo ese tiempo, sin ningún guardia vigilándolos.

Sin que ellos se dieran cuenta, anocheció y Rober tenía que marcharse ya casa, pero no quería hacerlo asique no le dijo nada a la princesa. Mientras hablaban, escucharon unos fuertes golpes al otro lado de la puerta de la habitación. Ambos chicos se quedaron en silencio mirando la puerta.

- ¿Qué es lo que está ocurriendo?- Pregunto la princesa algo asustada- ¿Guardias? ¡Responded!

Nadie dijo nada, y la puerta se abrió lentamente. Era el teniente Carlos, quien tenía una mala cara.

- Princesa, siento molestarla a estas horas…
- ¡Teniente Carlos! ¿Qué haces aquí? ¿Y mis guardias?
- Tus guardias… Bueno… Digamos que se fueron a dormir…

Rober se asomo por la puerta y pudo ver como un charco de sangre entraba en la habitación de la princesa mientras el teniente andaba hacia ella

- Y creo que ya es hora de que tú también lo hagas…

El chico agarro a la princesa y se puso entre el teniente y ella.

- ¡Apartate de la princesa!- Grito él muy serio

El teniente le miro muy seriamente y le agarro de su camiseta con mucha fuerza, tanta que pudo levantar a Rober y le lanzo por la puerta de la habitación con toda su fuerza. En chico cayó al suelo, y allí pudo ver los cuerpos llenos de sangre de los guardias de la princesa.

- ¿Qué significa esto?- Pregunto la princesa mientras caía al suelo por el miedo- ¿Qué estás haciendo?
- He estado años luchando para poder llegar a ser teniente… Y ahora resulta que seré demasiado viejo para poder ser rey… ¡Toda mi vida perdida! ¡Para que otra persona pueda convertirse en rey! No voy a permitir eso ¡jamás! Voy a acabar con esto de una vez…
- No lo hagas… por favor…- Dijo la princesa mientras comenzaba a llorar
- Es tarde para llorar princesa… Es demasiado tarde…

El teniente desenfundo su arma y la elevo ante Amanda quien no podía parar de llorar. Cerró los ojos y tomo aire mientras decía:

- Este, es el final…

Amanda cerró los ojos y estuvo algunos segundos con los ojos cerrados. Al ver que no ocurría nada, los volvió a abrir para ver lo que ocurría. Carlos seguía delante de ella, con la espada levantada, pero había algo diferente. Su estomago, estaba siendo atravesado por una espada. Una espada que estaba siendo blandida por Rober.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El camino solitario XII: La sonrisa de una chica


Hace 35 años… En el reino del bosque perdido…
Unos padres estaban paseando junto a su hijo, Rober, en uno de los parques del reino. El chico, que apenas tenía 7 años, no paraba de correr por todos los lugares que veía. Sus padres simplemente le dejaban hacer lo que quería. El chico encontró una mariposa e intento cazarla con las manos, pero la mariposa era demasiado rápida como para poder conseguirlo rápidamente. Después de muchos intentos, Rober consiguió capturarla con sus manos.

- ¡Alto!- Gritaba alguien que Rober no podía ver- ¡Que alguien la detenga!

En aquel momento, una chica de más o menos la misma edad que el joven apareció bastante cansada y se oculto entre unas flores. Rober la miro algo extrañada, y a los pocos segundos aparecieron algunos guardias reales.

- ¡Oye chico! ¡Hacia donde hay ido la chica que ha pasado por aquí!

Rober no sabía muy bien qué hacer, asique dirigió su mano hacia otro lugar y dijo inocentemente:

- Por allí…

Los guardias no dijeron nada más y se dirigieron hacia el lugar donde el chico había señalado.

- Maldición… Casi me pillan…- Murmuro la chica mientras salía de las flores- Gracias por ayudarme.
- Esos hombres no me caen bien, estaban persiguiendo a una simple chica… Dejémosle que corran un tiempo.

La chica se comenzó a reír con bastante timidez mientras Rober la miraba algo extrañada.

- ¿Por qué te ríes?- Pregunto él sin entender nada
- Por nada, simplemente es que llevo mucho sin ver a un chico como tú.
- Pues por aquí hay cientos de chicos como yo, eso es que nunca te fijas en nosotros…

Cada vez el Rober hablaba, la chica se reía mucho más. Pero con el tiempo, el chico ignoraba eso.

- Nunca te he visto por aquí… ¿acaso no vienes mucho?- Pregunto Rober mientras paseaba junto a la chica
- Pues la verdad es que no… No me está permitido…- Le respondió mientras la chica se deprimía un poco. Después la chica alzo la vista, y pudo ver bastantes mariposas volando por el parque- ¡Mariposas! ¡Que bonitas son!

La chica intento atrapar a una, pero se le escapaba siempre y Rober no paraba de reír.

- ¿Acaso quieres una?- Pregunto el chico con una sonrisa- No se dejan de atrapar con tanta facilidad
- Me encantaría tener una…
- Pues entonces, cierra los ojos y dame tus manos…

La chica cerró los ojos mientras Rober cogía sus manos y ponía en ellas la mariposa que antes había capturado. Después cerró un poco las manos de la chica, para que la mariposa no se escapase, pero que tampoco la aplastara.

- ¿Qué es esto?- Pregunto la chica cuando sintió algo en sus manos.
- Tranquila, que es nada malo… Ahora puedes abrir los ojos, y ver lo que tienes en la mano. Pero mucho cuidado que no se te escape…

Abrió los ojos y vio lo que había entre sus manos con mucha delicadeza. Al verlo, le apareció una gran sonrisa en la cara y comenzó a dar saltos.

- ¡Es una mariposa! ¡Es una mariposa!

Rober no paro de reírse durante algunos minutos y siguió andando junto a la chica.
Después de algunos minutos, la chica le miro a la cara y le pregunto:

- Tu… ¿Qué es lo que quieres ser de mayor?
- ¿Yo? Es algo que siempre he sabido. ¡Voy a convertirme en el teniente para así poder casarme con la princesa!
- Los tenientes son personas muy fuertes y agresivos… ¿En serio quieres eso?
- Sí que son fuertes, pero no pienso ser agresivo. ¡Voy a convertirme en el hombre más fuerte para poder proteger a la princesa y así poder ganarme su corazón!

En cuanto el chico dijo eso, la joven volvió a reír, pero en esta ocasión más fuerte que nunca. Los guardias reales estaban cerca de allí, y la escucharon.

- ¡Allí esta!- Grito el guardia mientras todos corrían hacia ella. Rober intento que la chica escapase, pero ella dijo que no hacía falta- Maldita sea… No debes de salir corriendo así, ¡te podría haber pasado algo grave!
- Tan solo quería estar un tiempo a solas… Lo siento general…
- ¡Veremos lo que dice tu padre al respecto princesa!
- Un momento… ¿princesa?- Se pregunto Rober muy asustado- Tú eres… ¿La princesa Amanda?
- Y espero seguir siéndolo, hasta que nos volvamos a ver… Porque me encantaría casarme con un teniente tan noble como tu- Le respondió la princesa con una gran sonrisa mientras los guardias se la llevaban del parque.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El camino solitario XI: Tradiciones del reino


Pasaron un par de días en los que Migue no se levanto de donde estaba tendido. Rober siempre salía para traer algo de comida y bebida al chico, pero no se dedicaba a hablar mucho con él. El 4. día que Migue estaba allí era un día muy lluvioso y en cuanto llego Rober de traer agua se encontró al chico levantado y encendiendo una hoguera en la cueva.

- Parece que ya estas con algo más de fuerzas- Dijo el hombre mientras dejaba el agua en una parte de la cueva y se ponía junto al fuego
- Llevo días aquí tendido… Quería hacer algo.
- Pues deberías de tener cuidado, tus heridas aun no están sanadas del todo
- ¡Pero ya no me duelen! Asique me pondre a entrenar para poder ir a rescatar a Laura en un par de días
- Si sales en un par de días, tu herida aun no estará curada y no duraras demasiado… Debes de ser paciente…
- ¡No puedo ser paciente! Ella esta allí secuestrada y no sé lo que le van a hacer… ¡Tengo que ayudarla cuanto antes!
- Si la quieres salvar, no lo podrás hacer solo con la fuerza bruta chico. Tienes que conocer al enemigo si quieres enfrentarte a él. Y te lo vuelvo a repetir, con tu estado de salud actual… no podrás hacer mucho. Asique dedícate a conocer al enemigo mientras te recuperas
- ¿Conocer al enemigo? ¡No hay tiempo para eso!
- Tenemos semanas chico… Suficiente para que te recuperes y entrenar algún tiempo
- ¿Seis semanas? ¡Para entonces puede que ella este muerta!
- ¿Quieres calmarte chico? Escúchame, aquellos tipos que se llevaron a tu chica son soldados del rey del bosque del norte. El rey dirige a un pequeño grupo de hombres que luchan con una creencia religiosa común… Es una tradición desde hace siglos
- Como… ¿De qué hablas?
- Desde hace algunos siglos, un pequeño reino se creó en estos bosques… Todo parecía ir bien, pero dado a la fuerza de las criaturas de este bosque el reino estuvo en peligro durante muchos años. Por aquel entonces, el rey obligo a todos sus hombres entrenar para poder defender su reino de aquellas criaturas, y al hombre más fuerte le recompenso de una forma… Que ese hombre, se casase con su hija. Una preciosa princesa… Cuentan que su belleza era tan grande, que incluso las estrellas la miraban con celos… Todos los hombres se entrenaron, duramente durante mucho tiempo… Pero solo el más fuerte de ellos, fue declarado teniente y se pudo casar con la hija. Aun así, con toda esa disputa se pudo crear un grupo de hombres tan fuertes, como para poder enfrentarse a las criaturas del bosque.
- Criaturas como el lobo del otro día…
- Mucho más temibles incluso… El rey, quien aun mandaba sobre todo creó una ley que nadie podía romper. Solo aquella persona con sangre de rey, puede llegar a gobernar sobre el reino. Eso no fue problema alguno, hasta que un rey, solo obtuvo a una hija…
- Y aquellos tiempos… las mujeres no podían dirigir un reino… ¿Me equivoco?
- Estas en lo correcto chico… Nadie veía bien, que una mujer tuviera el control sobre el reino, asique la mujer tenía que casarme con el hombre más fuerte del reino, para que su hijo no solo tuviera la sangre real, sino que tuviera la fuerza de su padre y que así pudiera gobernar un verdadero rey. Es una tradición, que no ha fallado nunca en estos últimos siglos…Siempre ha reinado alguien con sangre real
- ¿Y qué tiene que ver esto con Laura?
- ¿Cómo llamaban a tu chica cuando se la llevaron?

Migue se quedo impresionado al escuchar esa pregunta y comenzó a comprender lo que ocurría.

- Ella… es la princesa… La hija del rey… Y quieren que se case con el teniente, para que su hijo pueda gobernar el reino…
- ¡Exacto!- Afirmo Rober bastante serio- Al fin entiendes de que va todo esto chico.
- Entonces… ¡Tenemos que sacarla de allí lo más rápido posible! Antes de que…
- No, el teniente no puede hacer nada hasta que no esté oficialmente casado con la chica. Y lo mejor es que las bodas reales solo se pueden celebrar en luna llena, y la próxima será en…
- 2 semanas…
- ¿Y tú piensas que se puede preparar la boda más importante en tan poco tiempo? Aunque pudiese ser así, la chica lleva muchos años sin estar en el reino y no está preparada para la boda, asique no podrán hacerlo en tan poco tiempo.
- Como… ¿Cómo sabes tú todo esto?
Rober sonrió mientras se quitaba la camiseta húmeda que tenia y la ponía a secar cerca del fuego. En cuanto lo hizo, Migue pudo ver muchas antiguas cicatrices que tenía el hombre.
- Yo… era el antiguo teniente del reino…

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El camino solitario X: El hombre de la cueva


Algunas horas después…


Migue volvió a despertar en la cueva, en el mismo lugar que estaba la anterior ocasión, pero esta vez no estaba tan asustado.

- Asique has vuelto a despertar…- Dijo el hombre que está sentado cerca del fuego- Se te ha vuelto a abrir la herida, te había avisado…
- Estoy… ¿Vivo?- Se pregunto el chico mientras miraba el fuego- Tenia delante mía… Un lobo de casi dos metros de altura… Que es lo que paso…
- No te preocupes por eso chico, ahora come algo para recuperar fuerzas…

El hombre le ofreció algo de carne que estaba asando en el fuego y el chico la cogió algo preocupado. Le dio un fuerte bocado y a la hora de masticar se quedo muy extrañado.

- ¿Qué clase de carne es esta?- Pregunto el chico mientras volvía a comer
- De lobo…

Al escuchar eso, Migue miro a la cueva y pudo ver una piel gigantesca de lobo que se estaba secando en la cueva y casi se puso a vomitar.

- ¡Oye! No le hagas eso a la comida
- Ese lobo… ¡Era de verdad! ¡He estado a punto de ser devorado por un lobo gigantesco, y ahora me lo estoy comiendo yo!
- La carne de lobo te dará muchas fuerzas para poder recuperarte lo antes posible, asique no la trates así
- Pero… ¿Quién demonios eres tú?
- Ya te lo dije, solo soy un hombre que vive en una cueva, y que se alimenta de lobos de casi dos metros que caza el mismo. No necesitas saber mas

Migue miró alrededor de la cueva y pudo ver una espada en una de las paredes de la cueva.

- Acaso… ¿Lo has cazado con esa espada?
- ¿Acaso importa?

El chico se levanto de nuevo y se puso delante del hombre

- ¡Oye! ¡Ten cuidado! Tus heridas podrían volver a abrirse- Migue no le hizo caso alguno y se arrodilló delante del hombre que no se podía creer lo que veía
- ¡Por favor, enséñeme a usar la espada!
- ¿Qué? Te salvo la vida, te dejo vivir en mi cueva, y ¿ahora quieres que te enseñe a usar algo así?
- ¡Se lo suplico!
- Me niego
- ¡Por favor! ¡Si no me hago más fuerte, jamás podre salvar a Laura!

Al escuchar el nombre de la chica, el hombre se puso algo más serio

- Asique… quieres salvar a una chica… Si estaba contigo en el bosque, ella ya estará muerta… Hay cientos de animales como este lobo en el bosque…
- ¡Ella aun sigue con vida! Unos hombres se la llevaron a un castillo y…
- ¿El castillo? ¿De que estás hablando?
- Ni siquiera yo lo sé, pero ella resulta ser la princesa de aquel castillo y unos hombres la han secuestrado… Intente salvarla, pero no he sido capaz ni de acercarme a ella… ¡Se lo suplico! ¡Ayúdame a ser mas fuerte!- Grito el chico mientras lloraba

El hombre miro algo serio al chico y le puso la mano en la cabeza.

- Vuelve a la cama chico… Antes de que puedas hacer nada, tienes que recuperarte de tus heridas.
- Pero Laura esta….
- Si vas ahora a rescatar a Laura, no llegaras más cruzar el bosque con vida con animales como estos… Descansa, que tu chica estará bien.
- Ella no es mi chica- Dijo el chico algo avergonzado mientras volvía a la cama
- Come algo y recupérate lo antes posible, ya veremos lo que haremos después con la chica…- Dijo el hombre mientras salía de la cueva- Por cierto, puedes llamarme Rober
- Gracias Rober…

Rober salió de la cueva y miro hacia el cielo de la estrella noche.

- Asique… La princesa ya ha vuelto… Aunque no esperaba que trajera a un chico como este…

El camino solitario IX: La bestia del bosque


Migue se despertó en un lugar que no conocía mientras todo su cuerpo le dolía con bastante intensidad. Intentó levantarse, pero al hacerlo vio que aun tenia la herida que le hizo el teniente, aunque alguien le había cosido puntos y la había vendado. El chico miro algo extrañado al lugar donde estaba. Apenas podía ver nada y había un pequeño fuego en el centro que daba bastante calor al sitio. Parecía, como si estuviese en una especie de cueva.

- Al fin has despertado…- Dijo una voz misteriosa. El chico intento girarse rápidamente para verle, pero el hombre le detuvo- Quieto chico… Esas heridas son bastante feas… Tienes suerte de estar con vida…

- ¿Quién eres tú?
- ¿Acaso eso importa? Solo soy un hombre que vive en una cueva… Te encontré hace un par de días abandonado en el bosque con esa herida, asique te traje aquí para intentar curarla.
- Un par de… ¿Días? Un momento… ¡Laura!- Grito el chico mientras se levantaba rápidamente- ¡Tengo que ir a salvarla!
- ¡Oye! ¡Te he dicho que descanses! La herida aun no está curada

El chico golpeo con su puño al hombre, que cayó al suelo, e intento salir de la cueva lo más rápido posible. El pecho le dolía con mucha intensidad, y apenas podía mantenerse en pie, aunque eso al chico no le importaba demasiado. Solo pensaba en una sola cosa, en poder rescatar a su amiga Laura de aquel lugar.
Migue estuvo andando unos minutos, pero después comenzó a escuchar un extraño ruido dentro del bosque. Cogió un palo que había en el suelo y se puso en guardia.

- ¡Sal!- Grito Migue algo desesperado- ¡Muéstrate!

Algo sonó a su espalda y el chico se giro rápidamente para ver que era, y para su sorpresa era algo que jamás había imaginado. Un lobo de la misma altura que el chico estaba mirándole fijamente, y no parecía que el animal quisiera tener amigos.

- No puede ser…- Murmuro el chico impresionado al ver al lobo mientras tiraba el palo al suelo- Los lobos… No pueden llegar a alcanzar esa altura… Que es lo que ocurre…

Justo en aquel instante, el chico noto como su pecho se volvía húmedo y miro mientras se tocaba con la mano. La herida se había abierto de nuevo, y la venda estaba llena de sangre. Al ver la sangre de nuevo, Migue se desmayó y cayó al suelo en frente del lobo que seguía mirándole fijamente.

- ¡Oye!- Grito el hombre de la cueva que acababa de llegar allí- ¡Apártate de él!

El lobo comenzó a andar hacia el hombre mientras sacaba sus dientes y se preparaba para atacar.

- Maldito crio… No paras de darme problemas… Me debes ya 2 cosas…

Entonces el lobo salto hacia el hombre, pero él saco una espada rápidamente y corto la cabeza del lobo sin pensárselo dos veces. Después de eso, se dirigió hacia el chico y vio su herida que se había vuelto a abrir. En aquel mismo lugar, intento cerrar la herida de nuevo y después llevo al chico a la cueva en donde había despertado…

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El camino solitario VIII: El rey


Migue apenas podía entender lo que ocurría y se quedo en el suelo mientras temblaba levemente. Oscar se aparto lentamente y clavo su espada en el suelo.

- Esto era un aviso… Ahora que sabes lo que pasa, vuelve a casa antes de que destruyas todo lo que la princesa está haciendo por ti. Coge esta espada, la necesitaras para poder salir del bosque…- Dijo Oscar mientras se iba por el camino en el que había marchado Laura

El chico se quedo sentado durante algunos minutos mientras seguía pensando todo lo que había dicho Oscar. Ya no solo era que no sabía quiénes eran los tipos que les habían atacado, ahora también estaban Oscar y el teniente, que al parecer habían sido enviados por el padre de Laura, quien debería de estar muerto. Aparte de eso, Laura estaba intentando que él le odiase para que se preocupara por su marcha

- Asique… Todo acaba ahora…- Dijo el chico mientras se levantaba y cogía la espada de Oscar- Nunca había imaginado que esto acabaría así… Desde el día que nos conocimos… Nunca imagine esto…

Comenzó a recordar todos los momentos especiales que había pasado con ella. La primera vez que se vieron, la primera vez que quedaron para tomar algo, la primera vez que hicieron una broma juntos… Todos aquellos momentos, que nunca podría olvidar.

- Lo siento mucho Laura…- Murmuro Migue de nuevo mientras sonreía- Pero en esta ocasión, no voy a dejar que hagas lo que quieras


En las afueras del bosque…

Laura salía junto al teniente del bosque y hacia el frente, estaba un gran castillo que parecía ser bastante antiguo. Había bastantes personas esperando fuera del castillo, pero todas ellas estaban ocultas bajo una capucha mientras miraban al suelo.

- Mira esto princesa- Dijo el teniente con una gran sonrisa- Todo esto ha sido preparado para tu llegada. Ninguna de esas personas, merece poder mirarte a la cara. Solo hay 3 personas que pueden sin faltarte al respeto

La puerta del castillo comenzó a abrirse y la chica pudo ver como había alguien esperándola en ella. Era un hombre mayor, que parecía bastante serio

- Padre…- Murmuro la chica bastante triste
- Al fin habéis llegado, llevamos esperando mucho tiempo- Respondió el padre quien no parecía alegrarse de la llegada de su hija- Pero… ¿Dónde está Oscar?
- Majestad…- Dijo el teniente mientras se arrodillaba- El subteniente está a punto de llegar
- Entiendo… Entonces esperaremos también a su llegada…. Aunque veo que ya está aquí…

Al fondo, se podía ver a un hombre salir del bosque con bastante tranquilidad. Era Oscar, quien miraba todo el tiempo a Laura y a su padre. Aunque a los pocos segundos, alguien más salió de bosque corriendo a toda prisa con una espada en mano. Paso de largo a Oscar, quien no le había visto y se fue corriendo hacia Laura.

- ¿Quién es ese mocoso?- Pregunto el padre muy furioso
- Migue…
- Asique el crio aun sigue con vida…- Dijo el teniente bastante alegre- Mi señor, este es un chico que conocía a su hija fuera de este lugar. Que conozca este lugar es pecado, asique… ¿Me da su permiso?
- Hazlo- Respondió él rápidamente
- ¡Un momento! ¡No lo hagan!- Grito Laura mientras el chico se acercaba cada vez mas- ¡Por favor! Te lo pido…

El teniente aparto a la chica y se dirigió hacia Migue mientras sacaba una espada.

- Está bien crio… Voy a darte lo que quieres…
- ¡Voy a llevarme a Laura!- Grito Migue mientras cargaba contra el teniente

Antes de que Migue pudiera atacar, el teniente hizo un rápido movimiento e hizo un gran corte al chico con su espada.

- Esta, es el fin que deseabas…- Dijo el teniente mientras Migue caía al suelo

Migue aun seguía con vida, pero no podía moverse por el dolor del corte

- ¡Migue!- Grito Laura mientras comenzaba a llorar

El teniente detuvo a la chica que iba a correr a por su amigo mientras la miraba muy fijamente

- Esto es por ti… El chico aun vive, y no sabes las ganas que tenia de darle un golpe mortal… Con esto, ya me estoy sacrificando por ti, princesa mía. Dentro de poco tú también harás lo mismo- Dijo el teniente mientras agarraba a la chica y la metía en el castillo.
Oscar se fue hacia Migue, quien aun respiraba levemente

- ¿Por qué has hecho esto? Te dije que escaparas…
- Laura… Lo siento…- Murmuraba el chico que cada vez tenía menos fuerzas
- ¡Oscar!- Grito el rey que se había cabreado aun mas- ¡Llévate a ese mocoso de mi castillo! Coged su cuerpo y abandonarlo en el bosque… Él sabrá que hacer con una basura como esto…

lunes, 5 de diciembre de 2011

El camino solitario VII: Conflicto en el bosque


Migue se quedo paralizado al ver la reacción de su amiga mientras una de las personas que estaba con ella se comenzó a reír.

- ¡Pero mira quien está aquí!- Grito el bastante entusiasmado- Al parecer el crio nos ha estado buscando durante este tiempo.
- Oye… ¿Qué significa esto Laura?- Pregunto el chico que no lograba asimilar lo que ocurría. En cuanto pronuncio su nombre, el hombre que antes reía se puso serio al instante.
- Tú… no tienes derecho a hablarla por su nombre…
- ¡Oscar!- Grito la chica en ese instante.- Encárgate del chico, estoy cansada y quiero volver a casa lo antes posible…
- Si, princesa- Dijo el otro hombre que no había dicho nada en ese tiempo- No
se preocupe por esto.

El chico miro atentamente a los dos hombres y le vino una imagen a su mente. Esas personas eran las mismas que estuvieron con Laura justo antes de que él perdiera el conocimiento.

- Venga teniente, marchémonos…- Dijo la chica muy cansada mientras andaba junto al hombre que había cabreado Migue. Este intento correr para detenerles, pero Oscar saco una espada y le apunto cuando apenas estaban a un par metros de distancia
- Detente chico.
- Me da igual que estés armado… ¡no voy a detenerme!

Oscar tiro su espada a pocos centímetros de las piernas de Migue y este se cayó al suelo del susto. En cuanto intento levantarse, Oscar ya estaba sobre él y le agarro del cuello con muchas fuerzas.

- Tranquilízate chico… deja de hacer estupideces
- No voy a dejarla… No voy a dejarla ir…
- ¿Acaso no lo ves? ¿Acaso no eres capaz de ver la verdad?

Oscar cogió su espada que estaba clavada en el suelo y la puso en el cuello del chico que se había tranquilizado un poco al ver que no podía hacer nada.

- Que es… ¿Lo que tengo que ver?- Pregunto el chico algo molesto
- No tienes posibilidad… Aunque supieras todo lo que está ocurriendo, no podrías hacer nada para evitar todo esto… La princesa lo sabe, y no quiere meterte en esto. Y si para ello tienes que odiarla para que no te acerques a ella, lo hará sin dudarlo.

- Ella… Esta cargando todo ella sola, ¿por protegerme?
- Tu le importas más de lo que piensas chico… debes de sentirte afortunado…-

Dijo Oscar mientras apartaba la espada.- El otro hombre que ahora está con ella… Le has cabreado bastante y eso no te conviene… Es el teniente, y te podría haber matado en apenas unos segundos. La princesa lo sabía, por eso me envió a mí para detenerte.

- ¿Qué es todo esto?
- Eso es algo… que no debes de saber. Ahora mismo, lo único que debes de saber es que tu amiga va a volver a su hogar junto a su padre y que allí vivirá durante el resto de su vida. Y por tu propio bien, deberías de olvidarla a partir de ahora… Si no lo haces e intentas hacer algo… Ni ella ni yo podremos evitar que seas castigado.
- Un momento… ¿Su padre?- Pregunto el chico muy impresionado- Acaso… ¿Sigue con vida?
- Por supuesto, él es quien ha encontrado a la princesa y quien nos ha ordenado traerla de vuelta después de que fuera secuestrada cuando tenía 10 años.