
Hace 35 años… En el reino del bosque perdido…
Unos padres estaban paseando junto a su hijo, Rober, en uno de los parques del reino. El chico, que apenas tenía 7 años, no paraba de correr por todos los lugares que veía. Sus padres simplemente le dejaban hacer lo que quería. El chico encontró una mariposa e intento cazarla con las manos, pero la mariposa era demasiado rápida como para poder conseguirlo rápidamente. Después de muchos intentos, Rober consiguió capturarla con sus manos.
- ¡Alto!- Gritaba alguien que Rober no podía ver- ¡Que alguien la detenga!
En aquel momento, una chica de más o menos la misma edad que el joven apareció bastante cansada y se oculto entre unas flores. Rober la miro algo extrañada, y a los pocos segundos aparecieron algunos guardias reales.
- ¡Oye chico! ¡Hacia donde hay ido la chica que ha pasado por aquí!
Rober no sabía muy bien qué hacer, asique dirigió su mano hacia otro lugar y dijo inocentemente:
- Por allí…
Los guardias no dijeron nada más y se dirigieron hacia el lugar donde el chico había señalado.
- Maldición… Casi me pillan…- Murmuro la chica mientras salía de las flores- Gracias por ayudarme.
- Esos hombres no me caen bien, estaban persiguiendo a una simple chica… Dejémosle que corran un tiempo.
La chica se comenzó a reír con bastante timidez mientras Rober la miraba algo extrañada.
- ¿Por qué te ríes?- Pregunto él sin entender nada
- Por nada, simplemente es que llevo mucho sin ver a un chico como tú.
- Pues por aquí hay cientos de chicos como yo, eso es que nunca te fijas en nosotros…
Cada vez el Rober hablaba, la chica se reía mucho más. Pero con el tiempo, el chico ignoraba eso.
- Nunca te he visto por aquí… ¿acaso no vienes mucho?- Pregunto Rober mientras paseaba junto a la chica
- Pues la verdad es que no… No me está permitido…- Le respondió mientras la chica se deprimía un poco. Después la chica alzo la vista, y pudo ver bastantes mariposas volando por el parque- ¡Mariposas! ¡Que bonitas son!
La chica intento atrapar a una, pero se le escapaba siempre y Rober no paraba de reír.
- ¿Acaso quieres una?- Pregunto el chico con una sonrisa- No se dejan de atrapar con tanta facilidad
- Me encantaría tener una…
- Pues entonces, cierra los ojos y dame tus manos…
La chica cerró los ojos mientras Rober cogía sus manos y ponía en ellas la mariposa que antes había capturado. Después cerró un poco las manos de la chica, para que la mariposa no se escapase, pero que tampoco la aplastara.
- ¿Qué es esto?- Pregunto la chica cuando sintió algo en sus manos.
- Tranquila, que es nada malo… Ahora puedes abrir los ojos, y ver lo que tienes en la mano. Pero mucho cuidado que no se te escape…
Abrió los ojos y vio lo que había entre sus manos con mucha delicadeza. Al verlo, le apareció una gran sonrisa en la cara y comenzó a dar saltos.
- ¡Es una mariposa! ¡Es una mariposa!
Rober no paro de reírse durante algunos minutos y siguió andando junto a la chica.
Después de algunos minutos, la chica le miro a la cara y le pregunto:
- Tu… ¿Qué es lo que quieres ser de mayor?
- ¿Yo? Es algo que siempre he sabido. ¡Voy a convertirme en el teniente para así poder casarme con la princesa!
- Los tenientes son personas muy fuertes y agresivos… ¿En serio quieres eso?
- Sí que son fuertes, pero no pienso ser agresivo. ¡Voy a convertirme en el hombre más fuerte para poder proteger a la princesa y así poder ganarme su corazón!
En cuanto el chico dijo eso, la joven volvió a reír, pero en esta ocasión más fuerte que nunca. Los guardias reales estaban cerca de allí, y la escucharon.
- ¡Allí esta!- Grito el guardia mientras todos corrían hacia ella. Rober intento que la chica escapase, pero ella dijo que no hacía falta- Maldita sea… No debes de salir corriendo así, ¡te podría haber pasado algo grave!
- Tan solo quería estar un tiempo a solas… Lo siento general…
- ¡Veremos lo que dice tu padre al respecto princesa!
- Un momento… ¿princesa?- Se pregunto Rober muy asustado- Tú eres… ¿La princesa Amanda?
- Y espero seguir siéndolo, hasta que nos volvamos a ver… Porque me encantaría casarme con un teniente tan noble como tu- Le respondió la princesa con una gran sonrisa mientras los guardias se la llevaban del parque.
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