miércoles, 19 de septiembre de 2012

El caso de la espada. Capitulo II



Gerald junto a su compañero Steeve se dirigieron hacia la nueva escena del crimen. Al parecer, todo había ocurrido dentro de un tren que viajaba fuera de la ciudad. Por alguna razón, el tren se detuvo en mitad del bosque y desde entonces no se movió más. Durante el viaje, el detective no paro de darle vueltas al caso de la familia rica. Todo parecía muy simple, pero no podía creerse que no tuviera ninguna sola pista. Ni cámaras, ni vecinos, ni testigos algunos que vieron algo raro durante aquel día. No tenía absolutamente nada.
En cuanto llegaron al tren, a Gerald le impresiono algo. No había ningún policía en el tren, ni nadie investigando. Todos estaban sentados en algún sitio del bosque mientras tomaban aire.
-          ¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Por qué no hay nadie investigando?- Pregunto Gerald bastante cabreado.
El forense que estaba a cargo del lugar se acercó hacia los detectives con una mala cara.
-          Ninguno de mis hombres está preparado para esto señor, ni siquiera yo. Es más, creo que usted tampoco lo esta
Gerald se tomó esas palabras como algo personal y se dirigió hacia el vagón de tren junto a Steeve, que no parecía estar muy convencido de lo que hacía. Abrieron la puerta con bastante brusquedad, pero antes de entrar, ambos se quedaron totalmente paralizados. El forense no exagerada en nada, nadie está preparado para ese lugar. Todo el suelo del vagón estaba lleno de un gran charco de sangre, las paredes e incluso los cristales también estaban con bastantes salpicaduras. Y para colmo, nada de eso era lo peor. Todas las personas que estaban dentro del vagón habían sido cortadas de alguna forma. A algunas personas le faltaban algún brazo o alguna pierna, otras tenían diversos cortes por distintas partes de su cuerpo, incluso hasta el punto de que ya era casi imposible de saber quién era esa persona solo con verla. Al parecer, las personas con más suerte, fueron a las que le cortaron la cabeza para tener una muerte rápida. Solo había una forma de describir aquel lugar… El infierno. Pocos segundos después de que Gerald abriese la puerta, Steeve tuvo que salir corriendo de allí para poder vomitar. Se había imaginado a muchos muertos, pero no ese lago de sangre con cuerpos cortados. Incluso el detective tuvo que salir de aquel lugar para poder sentarse. Jamás había visto o leído algo parecido, había sido una carnicería sin precedentes en la que nadie se había salvado. Ni mujeres, ni niños, ni extranjeros, ni los trabajadores del tren… nadie había sobrevivido.
-          Está bien…- Dijo Gerald conmocionado- Este lugar es algo… complicado… Tómense el tiempo que necesiten para luego poder trabajar
Todos los trabajadores se lo agradecieron y allí esperaron algún tiempo, hasta que pudieron volver a trabajar con algo de normalidad.
Una media hora después se reanudaron los trabajos. Los forenses sacaban fotos de los cuerpos y luego los sacaban del vagón, mientras que los detectives esperaban fuera y pensaban algún motivo para esta masacre.
-          ¿Algún terrorista?- Pregunto Steeve bastante nervioso
-          Los terroristas usan bombas, no cuchillos afilados para matar a 40 personas
-          ¿Tal vez algún loco armado?
-          Un loco no podría matar a 40 personas así de fácil. Seguro que algún hombre le hubiese detenido antes de que le pudieran matar. Todo esto lo tiene que haber hecho algún profesional. Pero… ¿Por qué?
-          ¿Y si le hicieron un encargo a un asesino a sueldo, algo se torció y tuvo que matar a todo el vagón?
-          Gran teoría, si no fuese porque también el conductor está muerto, y el conductor aún sigue en su cabina solo. No tendría sentido si…
Entonces Gerald se fijó algo en el suelo del bosque. Todo el mundo había estado fuera del vagón conmocionado para poder fijarse en aquello, pero el detective sí que lo vio. En el suelo había una huella de sangre que se dirigía hacia el bosque.
-          Steeve, ¿qué pueblo hay en esa dirección?- Pregunto el detective bastante sorprendido
-          Pues… creo que estamos a unos 13 km de Merad…
-          Llama a la policía de allí, y dígale que pongan la alerta máxima. Que busquen a cualquier sospechoso con alguna mancha de sangre y que le detengan. También llama a la oficina, y que traigan un par de perros rastreadores aquí. Quiero saber si en el camino dejo algo más, algún arma, algo trapo, algo de sangre. ¡Lo que sea!
El ayudante asintió con la cabeza mientras cogía su teléfono para llamar a un policía
-          Detective- Interrumpió uno de los policías que estaba allí- Preguntan por usted
-          No me jodas que es por otro caso…
-          No, es de la policía de Merad- Los dos detectives se miraron mutuamente muy impresionados y sin poder creérselo- Dicen que han encontrado a una chica que asegura haber sido testigo de una masacre en un tren…
-          No me lo puedo creer… Una superviviente… 

martes, 18 de septiembre de 2012

El caso de la espada. Capitulo I



17 de enero de 2017

En una fría noche de invierno, un viejo hombre esperaba sentado delante de la chimenea de su casa. Tenía bastantes cicatrices en sus brazos y rostro, que daba sinos de cansancio. Su mujer apareció a su espalda  le susurró al oído:
-          Vamos, ven ya a la cama… Es bastante tarde
-          Lo se cariño… Iré cuando acabe algo que tengo que hacer…
Le sonrió a su mujer, quien le devolvió la sonrisa y se marchó a la cama. El hombre espero algunos minutos más mirando al fuego de la chimenea, hasta que se levantó bruscamente y se dirigió a la mesa que estaba llena de papeles. La limpio lo más rápido que pudo y encendió una lámpara para iluminar la mesa. Después cogió bastantes papeles en blanco junto a un bolígrafo y comenzó a escribir para él.
“Mi nombre es Gerald Johnson, antiguo detective de la ciudad de Selencia. Hace diez años que me deje el cargo, todo al  completar el caso “El asesino de la espada”… Se han contado muchas historias sobre aquel caso, incluso lo que piensa ahora la gente es todo falso… Puede que me llamen loco cuando lean esto, pero esta es la verdadera historia sobre aquel caso…”

Algo más de 10 años antes….

El detective Gerald se dirigía hacia su oficina como cualquier mañana. Ya podía imaginarse como iba a ser su día… Iba a la comisaria, le mandaban a alguna escena del crimen, buscaba algunas pistas y luego volvía a su casa junto a su mujer Adele y a sus dos pequeños hijos. Alice y el pequeño de 2 años de Evans de edad. Acabaría el día durmiendo junto a su a su esposa. En cuanto entró en la oficina su compañero Steeve le lanzo unas llaves mientras salía rápidamente de la habitación
-          Nos vamos, hay un caso y te toca conducir a ti hoy
-          Ya me imaginaba esto…
-          Lo dudo, este es un caso bastante curioso
Gerald le miro bastante extrañado, pero sin preguntar más salió de la oficina para dirigirse al coche de policía aparcado frente a la oficina.
-          Bien, ¿dónde vamos?- Pregunto el detective a su compañero
-          A la parte norte
-          ¿El barrio rico? Cualquier asesinato allí es por robo o asuntos de dinero… No necesitan ningún detective allí
-          Pero este parece ser un caso algo particular. Los propietarios de la casa acababan de mudarse de otra ciudad, y son herederos de una fortuna de sus padres.
-          Es simple, algún otro heredero les ha matado para quedarse con el dinero
-          Nadie más iba a heredar nada señor
El detective, sin estar muy convencido del caso puso el coche en marcha y se dirigió hacia la parte norte de la ciudad

Unos 20 minutos después llegaron a la mansión donde ya habían llegado algunos equipos de investigación y entraron a la casa inmediatamente.
-          ¿Qué tenemos?- Pregunto Gerald mientras entraba a la mansión junto a un policía de investigación y a Steeve
-          Dos cuerpos, un hombre y una mujer de 37 años los dos. EL hombre con un corte en el pecho y la mujer con un corte en la yugular. Parece que llevan unos dos días muertos
-          ¿Dos días y nadie pregunto por ellos?
-          Eran nuevos en la ciudad, nadie les conocía y nadie se preocupó por ellos
-          ¿Y cómo encontraron sus cuerpos si nadie se preocupaba por ellos?
-          La encontró la limpiadora que solo viene cada 2 días. Al parecer hace dos días, cuando acabo de limpiar, los propietarios estaban como siempre
-          ¿Cámaras? ¿Algún vecino vio algo?
-          Hay cámaras por toda la casa, pero fueron desconectadas justo antes del asesinato. Sobre los vecinos, ninguno vio nada ni escucho nada raro- Le dijo el otro policía ante la mirada extraña de Gerald.
-          Que te dije jefe, este es un caso curioso.- Murmuro Steeve con una pequeña sonrisa
-          ¿No falta nada en la casa? Puede ser un robo- En esos momentos sonó el teléfono del compañero del detective, quien se alejó para poder hablar con tranquilidad
-          Nada señor. Todos los objetos de valor siguen en la casa.
El detective comenzaba a estar interesado en el caso. Parecía que lo había hecho algún experto asesino y se fue a ver los cadáveres, donde se dio cuenta de algo importante. La herida del hombre era muy profunda, tanto que le había travesado totalmente.
-          ¿Tiene alguna idea de cuál puede ser el arma?
-          No estaremos seguros hasta que no hagamos más pruebas, pero pensamos que puede ser algún tipo de espada
-          ¿Una espada? ¿Quién mata a alguien con una espada?
-          No lo sé, ese es su trabajo detective
-          ¡Jefe!- Interrumpió Steeve que parecía estar conmocionado- Tenemos un problema
-          ¿De qué se trata?
-          Hay otro caso… Tenemos a más de 40 cadáveres juntos…

martes, 4 de septiembre de 2012

El Comienzo del fin Capitulo X


Salió al patio del laboratorio con Mary entre sus brazos y la dejo en el suelo lentamente. Después se dirigió hacia el extremo derecho del patio y recogió una pala que estaba allí tirada y ante la mirada de los soldados comenzó a hacer un hoyo en el patio.

-          Esta oscureciendo…- Dijo el subteniente ante la mirada de los demás soldados- Esta noche descansaremos aquí. Avisen a la base central que mañana partiremos a primera hora. Además… se está acercando una tormenta…

George continuo cavando al lado de su amiga sin hacer ningún gesto en su cara, no se detuvo ni cuando comenzó a llover… Solo cuando acabo de enterrar a Mary miro al oscuro cielo en la noche y grito con todas sus fuerzas para poder desahogarse… Se quedó allí toda la noche, sin separarse de la tumba

A la mañana siguiente... El subteniente se acercó al joven que seguía junto a la tumba de Mary con la mirada perdida.

-          Levántate George, nos marchamos ya…
-          Un momento Arthur… He de hacer una cosa…

El chico agarraba en su mano el colgante que tenía Mary siempre, tomo aire y lo dejo sobre su tumba mientras se levantaba.

-          Lo siento mucho… No pude…
-          ¡Subteniente!- Grito Kurtz que entraba en el patio- ¡Hemos avistado a unos hostiles armados por la parte trasera de la base!
-          ¿Cuántos son?
-          Dos, parecen estar de patrulla.
-          Esperen a que yo llegue, los necesitamos con vida. George, tenemos que irnos
-          Vamos…

Los tres se dirigieron a la parte trasera del edificio y desde allí pudieron ver a los dos terroristas. Estaban dando un paseo tranquilamente, como si nada hubiera pasado en la base.

-          ¿Qué hacemos señor?- Pregunto Lorenz mientras le apuntaba con su rifle
-          Tenemos que atraparlos con vida… Pero no podemos arriesgarnos a perder a nadie más. Apunten a las piernas. Después yo y el soldado Buttons iremos a por el de la derecha, Lorenz y Kurtz ir a por el otro. ¿Entendido?
-          Si señor
-          Listos… Fuego

Los soldados Kurtz y Buttons dispararon una sola bala y alcanzaron a los dos hostiles. Se dispusieron a salir por la puerta trasera del edificio, pero el subteniente detuvo un instante a sus hombres.

-          Un momento chicos… ¿Dónde está el crio?
-          No le hemos visto señor.
-          ¡Joder, vamos a por los terroristas y después vallan a buscar a ese crio!

Se dividieron en los dos grupos  y en pocos minutos llegaron donde estaban los enemigos. El terrorista del subteniente estaba totalmente inmóvil con una herida en la cara. Cuando se había caído, se golpeó la cabeza con una piedra puntiaguda del suelo y murió al instante.

-          Maldita sea… Esto es suerte… Espero que el otro esté bien…

En la otra parte, los soldados llegaron a donde estaba el terrorista per se encontraron con una sorpresa. George estaba junto al hombre herido y le apuntaba con su pistola en la cabeza muy seriamente.

-          George, ¿Qué haces?- Pregunto Kurtz muy sorprendido
-          Apartaos… estoy hablando con él…
-          Apártate novato… le necesitamos…- Murmuro Lorenz que parecía estar bastante nervioso
-          Dime… ¿Quiénes sois?- Pregunto George muy tranquilo mientras mantenía la pistola en su cabeza
-          Eso… no te importa crio
-          ¡Ja! Incluso con una bala en su pierna y con una pistola en su cabeza es capaz de insultarme… Tienes valor, lo admito…
-          No como la escoria como vosotros.
-          Vale, está bien. Tengo otra pregunta que hacerte… En la base… Había una chica…
-          ¿La chica? ¿Era tu novia? ¡Espero que disfrutes al saber que nos la hemos follado todos mientras ella gritaba de dolor!

George no se detuvo un segundo más y disparo sin vacilar en la cabeza del terrorista. La sangra salto hasta su rostro, pero el chico no se inmuto. En ese momento apareció el subteniente que se quedó de piedra al ver lo que George acababa de hacer

-          ¡Qué demonios has hecho!- El subteniente se abalanzó hacia George mientras todos los soldados intentaban detenerle- ¡Él era nuestra única pista de saber porque vinieron a esta base!  ¡Teníamos que interrogarle para así poder descubrir la verdad de esta guerra!
-          Gente como él no merece vivir…Solo… Solo he hecho justicia…

Arthur no pudo aguantar más y golpeo un puñetazo en la cara de George

-          ¡Tú no eres nadie para decir que es la justicia! ¡Si no fuera porque te debo la vida, ahora mismo te pegaría un tiro y te quedarías junto a este terrorista!

Los soldados lograron apartar al subteniente de George que estaba tirado en el suelo después del golpe.

-          Está bien, chicos, nos largamos de una vez. Marchamos hacia la base
-          ¿Y el chico?
-          Si quiere venir con nosotros que venga, no pienso esperarle.