Gerald junto a su
compañero Steeve se dirigieron hacia la nueva escena del crimen. Al parecer,
todo había ocurrido dentro de un tren que viajaba fuera de la ciudad. Por alguna
razón, el tren se detuvo en mitad del bosque y desde entonces no se movió más.
Durante el viaje, el detective no paro de darle vueltas al caso de la familia
rica. Todo parecía muy simple, pero no podía creerse que no tuviera ninguna
sola pista. Ni cámaras, ni vecinos, ni testigos algunos que vieron algo raro
durante aquel día. No tenía absolutamente nada.
En cuanto
llegaron al tren, a Gerald le impresiono algo. No había ningún policía en el
tren, ni nadie investigando. Todos estaban sentados en algún sitio del bosque
mientras tomaban aire.
-
¿Qué demonios
está pasando aquí? ¿Por qué no hay nadie investigando?- Pregunto Gerald
bastante cabreado.
El forense que
estaba a cargo del lugar se acercó hacia los detectives con una mala cara.
-
Ninguno
de mis hombres está preparado para esto señor, ni siquiera yo. Es más, creo que
usted tampoco lo esta
Gerald se tomó
esas palabras como algo personal y se dirigió hacia el vagón de tren junto a
Steeve, que no parecía estar muy convencido de lo que hacía. Abrieron la puerta
con bastante brusquedad, pero antes de entrar, ambos se quedaron totalmente
paralizados. El forense no exagerada en nada, nadie está preparado para ese
lugar. Todo el suelo del vagón estaba lleno de un gran charco de sangre, las
paredes e incluso los cristales también estaban con bastantes salpicaduras. Y
para colmo, nada de eso era lo peor. Todas las personas que estaban dentro del vagón
habían sido cortadas de alguna forma. A algunas personas le faltaban algún brazo
o alguna pierna, otras tenían diversos cortes por distintas partes de su
cuerpo, incluso hasta el punto de que ya era casi imposible de saber quién era
esa persona solo con verla. Al parecer, las personas con más suerte, fueron a
las que le cortaron la cabeza para tener una muerte rápida. Solo había una
forma de describir aquel lugar… El infierno. Pocos segundos después de que
Gerald abriese la puerta, Steeve tuvo que salir corriendo de allí para poder
vomitar. Se había imaginado a muchos muertos, pero no ese lago de sangre con
cuerpos cortados. Incluso el detective tuvo que salir de aquel lugar para poder
sentarse. Jamás había visto o leído algo parecido, había sido una carnicería sin
precedentes en la que nadie se había salvado. Ni mujeres, ni niños, ni
extranjeros, ni los trabajadores del tren… nadie había sobrevivido.
-
Está
bien…- Dijo Gerald conmocionado- Este lugar es algo… complicado… Tómense el
tiempo que necesiten para luego poder trabajar
Todos los
trabajadores se lo agradecieron y allí esperaron algún tiempo, hasta que
pudieron volver a trabajar con algo de normalidad.
Una media hora después
se reanudaron los trabajos. Los forenses sacaban fotos de los cuerpos y luego
los sacaban del vagón, mientras que los detectives esperaban fuera y pensaban algún
motivo para esta masacre.
-
¿Algún
terrorista?- Pregunto Steeve bastante nervioso
-
Los
terroristas usan bombas, no cuchillos afilados para matar a 40 personas
-
¿Tal
vez algún loco armado?
-
Un
loco no podría matar a 40 personas así de fácil. Seguro que algún hombre le
hubiese detenido antes de que le pudieran matar. Todo esto lo tiene que haber hecho
algún profesional. Pero… ¿Por qué?
-
¿Y si
le hicieron un encargo a un asesino a sueldo, algo se torció y tuvo que matar a
todo el vagón?
-
Gran teoría,
si no fuese porque también el conductor está muerto, y el conductor aún sigue en
su cabina solo. No tendría sentido si…
Entonces Gerald
se fijó algo en el suelo del bosque. Todo el mundo había estado fuera del vagón
conmocionado para poder fijarse en aquello, pero el detective sí que lo vio. En
el suelo había una huella de sangre que se dirigía hacia el bosque.
-
Steeve,
¿qué pueblo hay en esa dirección?- Pregunto el detective bastante sorprendido
-
Pues…
creo que estamos a unos 13 km de Merad…
-
Llama
a la policía de allí, y dígale que pongan la alerta máxima. Que busquen a
cualquier sospechoso con alguna mancha de sangre y que le detengan. También
llama a la oficina, y que traigan un par de perros rastreadores aquí. Quiero
saber si en el camino dejo algo más, algún arma, algo trapo, algo de sangre. ¡Lo
que sea!
El ayudante asintió
con la cabeza mientras cogía su teléfono para llamar a un policía
-
Detective-
Interrumpió uno de los policías que estaba allí- Preguntan por usted
-
No me
jodas que es por otro caso…
-
No,
es de la policía de Merad- Los dos detectives se miraron mutuamente muy
impresionados y sin poder creérselo- Dicen que han encontrado a una chica que
asegura haber sido testigo de una masacre en un tren…
-
No me
lo puedo creer… Una superviviente…

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