lunes, 13 de septiembre de 2010

Doble vida. Capitulo IX: Desesperacion


Sandra intento dormir durante toda la noche, pero no pudo pegar ojo, ni siquiera tenía sueño. Durante toda la noche se quedo mirando el techo de su cuarto, que se iluminaba levemente por la luz de una farola que estaba en la calle, hasta que aquella luz se apago el cuarto comenzó a iluminarse por la luz del sol. Entonces se levanto se fue a desayunar. En la mesa de la cocina vio una de sus padres que decía:
“Hemos ido a dar una vuelta, volveremos para la hora de comer. No coman sin nosotros ni preparen nada para comer”
- ¿Qué es eso?- Pregunto Erika que acababa de entrar en la cocina
- Es de papa- Dijo Sandra dándole la nota- ¿Qué tal la noche?
- Me costó mucho dormir…
- ¿Te duele?- Pregunto Sandra mientras tocaba el ojo derecho de su hermana, donde había recibido el golpe de Marcos y le había salido un moratón.
- No demasiado
- ¿Cómo se lo piensas explicar a papa y mama?
- Alberto y yo diríamos que nos caímos en la moto. Si no me creen, verán a Alberto con su herida en la cara y puede que cuele. Bueno, y tú que…
- Que
- ¿Cómo estás?
- Despierta, ¿no me ves?
- Sandra, deja de decir tonterías.
- No pude dormir, eso es todo. Quería pensar en lo ocurrido, pero no comprendía nada.
- No eres la única…
Las chicas iban a salir a la calle, pero Alberto las llamo diciendo que lo mejor fuese que en el día de hoy se quedaran tranquilas en casa, por si volvían a encontrarse a Marcos. De mientras, él junto a Adrian y Hugo se quedaban cerca de la casa de Marcos para ver lo que hacía.
Pasaron las horas, y las dos chicas estaban solas en casa viendo la tele, hasta que llego el mediodía y llegaron sus padres.
- ¡Erika!- Grito su padre al ver su cara- ¿Qué demonios te ha pasado?
- Veras… Estaba con Alberto con la moto… Y… Bueno… Nos caímos…
- ¿Con la moto? ¡Seguro que no fue así! ¿Te ha pegado verdad?
- ¡No! El muy idiota se golpeo en la cara y no paraba de sangrar…
- ¡Pero que te tengo dicho!- Comenzó a gritar su madre- ¡Que no os montéis dos personas en una moto de esas! ¡Que es muy peligroso!
Erika se trago toda la bronca de sus padres, pero esa bronca era mejor que decirles a sus padres que fue Marcos. Sus padres estuvieron unos 15 minutos discutiendo con Erika, y cuando se tranquilizaron comenzaron a comer unas pizzas que ellos habían traído.
Durante el resto de la tarde, las chicas hicieron caso a Alberto sin querer hacerlo, y se quedaron en casa. Comenzaron a aburrirse y se quedaron toda la tarde viendo distintas películas.
Llego la noche, y los padres de las chicas se acostaron mientras estaban viendo una película junto a las chicas. Como la película iba aun por la mitad, ni Erika ni Sandra querían irse a dormir hasta que la película acabase y se quedaron despiertas algunas horas más. En cuanto acabó la peli, Erika cogió su móvil y dijo:
- Alberto me envió un SMS hace algunos minutos… Dice que está en su casa y que Marcos no ha salido de su hogar hasta entonces. Parece que todo se ha tranquilizado.
- Menos mal- Dijo Sandra mientras se levantaba rápidamente y se ponía una chaqueta
- ¿Qué haces?
- Me voy de aquí, no soporto estar aquí encerrada más tiempo.
- ¿Y a dónde vas a ir a estas horas? Ya son más de las 12 de la noche
- Lo siento, es un secreto.
- ¿No iras a la casa de Marcos?
- No, no sé si ya está bien…
- ¿Entonces?
- Es un secreto, ¿cúbreme vale?
Sandra salió de la casa e intento hacer el menor ruido posible al cerrar la puerta para no despertar a sus padres. Cuando ya estaba en la calle comenzó a andar mucho más rápido hacia las afueras del pueblo. Estaba todo un poco oscuro, pero se podía ver gracias a la luz de las farolas y a la de luna. Todo fue bien, hasta que llego a la parte alta del pueblo, donde ya no había farolas. Saco una linterna de su bolso, y se adentro en una zona llena de arboles. Estuvo andando durante algunos minutos, hasta que salió de la zona. Entonces entro en un lugar bastante especial. Era un lugar que casi nadie conocía, ni siquiera su propia hermana. Era una zona redonda muy grande que tenía mucha hierba. En el centro, una casa pequeña y antigua, que había sido abandonada hace bastante tiempo, y todo ese lugar estaba oculto por los arboles que rodeaban la zona. Sandra comenzó a andar hacia la casa, pero se percato de que allí había alguien esperándola.

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