
Marcos le dio la mano a Sandra para ayudarla a levantarse y cuando se levanto se dio la vuelta y comenzó a andar.
- ¡Espera!- Grito Sandra mientras le agarraba del brazo para que no se fuese- Por favor… No te vayas…
Marcos se detuvo y se dio la vuelta. Parecía estar muy triste y miraba hacia el suelo.
- Qué es lo que quieres…- Pregunto él sin mirarla a la cara
- Lo que deberíamos de haber hecho antes… Hablar… Los dos
- ¿Hablar? Ya se ha dicho todo…- Marcos intento irse, pero Sandra aun no había soltado su brazo y lo de dejo irse.
- Yo no te dije nada de esto, asique no lo hablamos. Marcos… Tengo que decirte que si me quisieras de verdad no me dejarías por algo así. Afrontaríamos esto juntos pero… ¿Te entiendo vale? Sé que tienes miedo y por eso no quieres que este junto a ti si vuelve a pasar, pero no pasara nada.
- Eso no lo sabes…
- Qué pequeño es el mundo…- Dijo un joven que pasaba por allí. Los dos le miraron extrañados y ninguno de ellos le conocía. Eran un joven macarra un par años mayor que los dos chicos y parecía que le habían golpeado en la nariz hace poco tiempo, porque se podían ver algunos golpes.
- ¿Quién eres tu…?- Pregunto Marcos mientras le miraba fijamente
- No me digas que ya me olvidaste… Es una pena para ti…
- ¿Le conoces?- Pregunto Sandra bastante asustada
- No le había visto nunca… Y no sé de lo que habla…- Le respondió Marcos que le seguía mirando intentando recordar algo.
- Deja de jugar conmigo chico… Ya te pasaste el otro día con tus juegos…
- Ya te lo he dicho, no sé quién eres
- Pues si no te acuerdas, te hare recordar- El chico saco una pistola de su pantalón y apunto a los dos jóvenes con ella- Tu, la chica. No tienes nada que ver con esto, asique vete.
Sandra no sabía qué hacer, asique miro a Marcos que estaba temblando del miedo. Este le miro y dijo con una sonrisa:
- Vete… No te preocupes por mí, no pasara nada.
Durante el día de hoy no le había visto sonreír en ningún solo momento, hasta ese instante.
- No lo hare.- Dijo ella mientras miraba a Marcos, que no se podía creer lo que acababa de decir.
- He dicho que te vayas nena, no quiero dispararte a ti también.
- Pues no lo hagas- Dijo ella mientras se ponía entre Marcos y el chico.
- ¡Sandra! ¿Pero que estás haciendo? ¡Vete de aquí ahora!
Sandra no quería hacer caso a Marcos, y de mientras miraba al otro chico, que temblaba mientras apuntaba a Sandra.
- Esto debe de ser una broma…- Decía el mientras la miraba- ¡Lárgate de aquí estúpida!
La chica no hizo caso y se quedo mirándole fijamente. “Todo va bien… Todo va a salir bien…” pensaba ella para tranquilizarse.
- ¡Chicos!- Grito otra persona por la espalda del macarra. En esta ocasión, tanto Marcos como Sandra reconocieron la voz de esa persona, era la de Adrian. Cuando escucharon la voz, el macarra se dio la vuelta para ver quién era y Sandra aprovecho para acercarse rápidamente al chico y le intento quitar la pistola de sus manos. Al ver eso, Marcos corrió para ayudarla, pero antes de llegar escucho un disparo y se detuvo.
Sandra ya no forcejeaba con el chico, que estaba paralizado. Poco a poco, la chica comenzó a caer al suelo mientras ponía su mano en su estomago, el que comenzaba a sangrar. El otro chico le entro el pánico y comenzó a correr hacia la dirección de Marcos mientras tiraba su pistola al suelo. Cuando estaba junto a él, Marcos alargo su brazo y le golpeo en el cuello y cayó al suelo.
- ¡Sandra! ¡Sandra!- Gritaba Adrian mientras corría hacia ella y la miraba impotentemente. Entonces miro a Marcos, quien no paraba de golpear al otro chico que aun estaba en el suelo. Pero se fijo en algo que le pareció un poco peculiar, mientras le golpeaba, Marcos no podía parar de llorar.
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