
„ ¡Al fin llego viernes!” Pensó Carlos, un alto joven de 18 años que ya había comenzado con la universidad de electrónica. Carlos era un chico con pelo moreno bastante alto para su edad y siempre destacaba cuando se reunía con más personas. Un tipo delgaducho, aunque comía bastante. Aun era verano y las clases acababan de comenzar, pero la razón por la que Carlos quería que fuese viernes no era para poder disfrutar del sol, sino porque el sábado era el cumpleaños de una amiga suya, Sara, quien también estaba ese mismo año en su clase. Entre él y algunos antiguos y nuevos compañeros de Sara, se encargaron de prepararle toda una fiesta sorpresa en su propia casa, donde había una piscina bastante grande para que pudieran disfrutarla una gran cantidad de gente. En cuanto acabó Carlos las clases del viernes, fue rápidamente al centro comercial de su ciudad Montilla para poder comprarle el regalo a Sara. Él sabía perfectamente lo que le quería regalar, asique cuando llego se fue directo a la sección de peluches. Alli encontró una estantería repleta de peluches de distintas formas y tamaños. Incluso vendían peluches personalizados, en los cuales tú le dabas una foto y la ponían en el peluche, y eso era lo que Carlos buscaba. Él quería regalarle un peluche personalizado a su amiga. Vio un peluche de dos conejos abrazandose mientras sujetaban un cuadro. En el cuadro ponía “Ponga aquí su foto personalizada”, asique el chico cogió ese peluche y se lo llevó a la dependienta con una foto que habia traido.
- Buenas…- Dijo la dependienta mientras Carlos cogía el peluche de la cesta de compra
- Quiero que pongan esta foto en el peluche- Le contesto Carlos rápidamente
- Pues… tardara algunas horas… Son las 4 asique creo que hasta las 8 no estará señor
- No importa, ¿puede venir alguien a recojerlo mañana a primera hora?
La dependienta no puso ningún problema y el chico dejo sus datos para recogerlo al próximo dia. A la salida del centro, se encontró con un puesto de articulos que siempre habia visto, pero en la que nunca habia comprado nada. Se dirigío hacia ella y comenzo a ver todo lo que tenia. Tenia distintos collares, colgantes, anillos… Pero Carlos no buscaba nada de eso, él buscaba algo especial para su amiga.
- Aquí esta…- Dijo el chico mas tranquilo al ver una moneda con signos asiáticos. La cogío y la vio lentamente. Despues saco su móvil y comenzo a ver fotos que tenia con otras monedas con distintos signos- Y si… Ella no tiene este amuleto… ¿Cuánto cuesta señora?- Le pregunto a la vendedora
- 3 €- Le respondió ella mientras seguía leyendo una revista
- Me lo llevo.
Carlos le dio el dinero y saco una pequeña caja de su mochila, después metió la moneda en ella y le volvió a preguntar a la vendedora:
- Disculpe, ¿pero me lo podría envolver?
Y aunque la mujer le miro bastante mal, cogió la caja de Carlos y la envolvió en papel de regalo. De mientras, unos jóvenes llegaban al puesto y se ponían a mirar todo lo que vendían. Cuando parecían que no encontraban nada, la vendedora le daba el amuleto a Carlos y este se fue del puesto corriendo hacia donde tenia aparcada la bicicleta.
- Oiga señora buscamos…- Decian los tipos que acababan de llegar al puesto.
El muchacho se monto en su bicicleta y tuvo que pasar por el puesto de nuevo para dirigirse a la salida del centro. En cuanto paso, se dio cuenta que los chicos que estaban alli veian como el pasaba por el puesto, e incluso vio como uno de ellos le sacaba una foto. Sin tomarle mas importancia, Carlos continuo su camino.
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