miércoles, 27 de abril de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo VI: La cicatriz de la tristeza


Hace 7 años…
Después de un par de años de disputas, los padres de un joven de 11 años llamado Carlos decidieron separarse, pero ese fue el único acuerdo que llegaron hacer. Ambos querían tener la custodia del chico, asique fueron al juzgado para poder arreglar ese asunto. La juez estuvo estudiando el caso y también pregunto al chico por con quien quería estar. Después de pensarlo algún tiempo, decidió que Carlos se quedase con su padre, dado que él tenía un sueldo alto y este se quedaría viviendo en el pueblo donde el chico había crecido. Su padre trabajaba como jardinero en una gran mansión de la cuidad, donde cobraba muchísimo más dinero que cualquier otro jardinero. Su madre, en cambio, quería mudarse a una lejana ciudad llamada Montilla, donde trabajaría como secretaria en un hotel.
Cuando la madre se fue de casa, Carlos aun iba a 6 de primaria y tuvo la suerte de no tener que abandonar la clase a mediados del curso. Todo volvía a ser normal para el chico, pero justo cuando comenzaba a olvidar que su madre ya no estuviese en casa, su padre volvía a casa cada día más y más nervioso. Al principio, siempre ayudaba a Carlos con sus deberes, pero con el tiempo cada vez que el chico le preguntaba algo él le acababa gritando. Hasta que un día, el padre llego a casa bastante nervioso.
- Padre, ¿te pasa algo?- Le preguntó el chico mientras hacia algunos trabaja en el salón
- No, no me pasa nada- Le respondió el padre bastante cabreado
- ¿Seguro?
- ¡He dicho que no!- Le grito el padre cada vez mas cabreado
Carlos no le dijo nada y le miro bastante asustado, mientras el padre cogía una botella de cerveza y se dirigía hacia el garaje, donde pasaba todo el tiempo libre que tenia. El chico continuo con sus trabajos, pero cuando estaba a punto de acabar, tuvo un problema con un ejercicio de matemáticas que no llegaba a entender, asique fue a preguntarle a su padre que seguía aun en el garaje.
- Padre…- Dijo Carlos mientras entraba lentamente al garaje. Todo estaba bastante oscuro porque la puerta del garaje estaba cerrada y solo se podía ver algo porque había una pequeña lámpara sobre una mesa encendida. Su padre estaba allí, mirando fijamente algo sobre la mesa
- Carlos… ¡Que haces aquí!- Grito el padre al verle- ¡Cuantas veces te lo tengo que decir! ¡No puedes entrar al garaje mientras tu padre este trabajando!
- Pero yo… Tenía una pregunta y…
Carlos no pudo acabar la frase, porque su padre le arreo antes una fuerte bofetada e hizo que el chico cállese al suelo
- Padre… ¿Qué estás haciendo?- Dijo el joven medio paralizado mientras el padre cogía una pala jardinera de mango largo
- Todo esto… Ya no es necesario… Mañana será el día, y ya no te necesito
Agarro fuertemente la pala mientras pisaba con bastante fuerza la barriga de Carlos
- ¿Qué haces?- Gritaba Carlos mientras intentaba apartar la pierna de su padre con todas sus fuerzas
El padre no respondió mientras levantaba la pala y la ponía sobre el pecho del joven.
- Esto es lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo…
Comenzó a hacer fuerzas para poder clavar la pala en el pecho del joven mientras este comenzaba a gritar de dolor. Dejo de intentar apartar el pie del padre e intento evitar que siguiese penetrando la pala en su pecho.
Pero a los pocos segundos, la puerta del garaje comenzó a abrirse lentamente mientras el padre seguía intentando matar al joven
- ¡Alto, policía!- Gritaban un par de agentes mientras les apuntaban con una pistola- ¡Apártese del chico ahora mismo!

- Esto mismo, nos lo conto a toda la clase 1 mes después de que comenzara a estudiar en nuestra clase… Tuvo la suerte, que justo en esos momentos pasaba por allí una patrulla de policías y escucharon los gritos. Después de eso, él tuvo que ser operado mientras su padre fue llevado a la cárcel…. En cuanto salió del hospital, se mudo aquí con su madre…- Le contaba Sara a su prima mientras miraba impresionada a Carlos

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