lunes, 25 de julio de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo III: Nueva etapa


Unas horas después, en la prisión de Cartown…


Andrew llego a la prisión con otro grupo de personas que también fueron condenados. En cuanto llegaron los demás prisioneros les miraron mientras no podían parar de reírse. La mayoría de ellos murmuraban de lo poco que iban a durar los nuevos chicos en la prisión.
Al entrar tuvieron que dar casi todos sus objetos personales, aunque Andrew consiguió conservar su collar más preciado, uno que le había regalado Isabella. Después le dieron la nueva ropa y cada uno de ellos fue llevado a su celda.

- Ahora mismo todos los prisioneros están en el patio. Si quieres ver el sol por última vez en el día de hoy, aun puedes ir algunos minutos.- Le dijo el guardia de la prisión cuando Andrew ya había llegado hacia su celda.
- Si por favor… ¿Por donde tengo que ir?- Pregunto el joven bastante triste
- Sígame.

Andrew siguió al guardia mientras vio como los otros nuevos prisioneros se quedaban en su celda bastante cabreados. La mayoría de ellos eran bastante jóvenes, gente que no superaban los 25 años y que habían sido encerrados por crímenes menores.
En cuanto llego al patio, el guardia cerró la puerta para volver a su celda ante la impresión del chico. Todos los prisioneros miraron a Andrew mientras algunos se reían.

- Muy poca gente es tan estúpida como para venir al patio al primer día chico…- Dijo un preso mientras se acercaba a Andrew. Era un hombre de piel negra muy grande y también muy musculoso. Parecía, que era incluso 3 veces más que el chico.- ¿Acaso eres estúpido?
- No lo sé…- Respondió el chico mientras miraba al suelo para evitar problemas
- Pues para mi sí que lo eres- Le dijo el hombre mientras comenzaba a reírse- ¿Quién demonios eres tu crio?
- Yo… Soy Andrew Godfrey…

Muchas de las personas de la prisión se quedaron impresionados al escuchar el nombre del chico mientras otros le observaban fijamente. Al parecer, incluso su nombre había llegado a un lugar como este

- Asique tu eres el crio que mato a tantas personas… ¡Pues me esperaba a otra persona!- Grito de nuevo el preso mientras agarraba del cuello a Andrew y lo lanzaba contra la pared- Ahora vamos a ver lo que se siente al darle una paliza a uno de los mayores asesinos del país… Incluso la gente me vera como un buen hombre al hacer esto

Andrew no entendía absolutamente nada de lo que ocurría. En el patio había muchos guardias armados que miraban lo que estaba ocurriendo, pero nadie parecía querer hacer nada. Incluso vio como algunos guardias se reían al ver lo que estaba haciendo el preso.

- Joan, detente- Dijo otro preso con un acento extraño. Era alguien que no parecía ser de Cartown, no solo por su acento sino también por su piel. Y lo que más le extraño al chico, es que aquel preso no era como todos los demás que estaban en el patio. Era un hombre algo viejo y no era demasiado musculoso, por lo que no tendría nada que hacer contra el preso que amenazaba a Andrew.

- Tu… ¿Qué te crees que estás haciendo?- Pregunto Joan mientras miraba fijamente a la otra persona.

En cuanto se giro, otros presos se acercaron hacia el hombre que estaba ayudando a Andrew. Estos eran mucho más jóvenes y fuertes, y posiblemente podrían pelear contra Joan e incluso ganarle.

- Maldito… siempre junto a tus hombres…
- ¡Todo el mundo de nuevo a sus celdas!- Grito un guardia mientras abría la puerta del patio- ¡Se acabo el descanso!

Todos los prisioneros se fueron hacia sus celdas y Andrew quiso agradecer al hombre que le había salvado, pero este se fue de allí rápidamente y no lo pudo hacer en ese instante. Después de ese incidente, se dirigió hacia su celda y vio que su compañero ya estaba allí.

- Tu…- Dijo el chico impresionado al ver que aquella persona, era la misma que le había salvado antes.

martes, 19 de julio de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo II: Recuerdos borrosos


Al día siguiente… En el hospital de Cartown…

Andrew se despertó en una cama del hospital y no podía recordar nada de lo que le había ocurrido. En cuanto se despertó no había nadie en la habitación, pero a los pocos minutos entraron dos policías bastantes serios.

- Andrew Godfrey… ¿Podemos hablar con usted?- Dijo uno de los policías bastante serio
- ¿Quiénes sois ustedes?- Pregunto el chico mientras intentaba levantarse lentamente
- Tranquilo, tan solo queremos hacerte un par de preguntas de lo ocurrido ayer.
- ¿Ayer? ¿De que están hablando?
- Veo que no recuerda nada… El médico dijo que sería posible por culpa del shock…- Dijo uno de los policías mientras sacaba unas fotos y se las daba al joven- Tal vez esto te ayude a recordar…

Andrew cogió las fotos sin saber que podían ser, pero al ver solo la primera foto comenzó a gritar de desesperación. En esa foto, aparecía Isabella, a quien le habían cortado el cuello.
Comenzó a temblar y las otras fotos se cayeron al suelo y pudo comprobar que todas las fotos eran del mismo tipo. Fotos de Denys y de otros compañeros de clases muertos, por mutilación o por cortes en el cuello o en el pecho.

- Qué demonios… es esto… Que es… esta broma…- Pregunto el chico mientras no podía creer lo que veía y comenzaba a llorar
- Recuérdalo chico… Ayer, antes de que comenzaran las clases como un día normal, alguien asesino a toda tu clase…
- Que… No puede ser…
- Y según algunos testigos… Aseguran haber visto a un joven parecido a ti llegar al colegio con una espada, la cual es el arma de los múltiples asesinatos…
- ¿Qué insinúan?- Pregunto el joven que no podía llegar a asimilar todo lo que le estaban diciendo
- Señor Godfrey, queda usted detenido por ser el sospecho de 23 asesinatos en el día de ayer, cualquier cosa que diga…


Los policías sacaron al chico rápidamente de la cama y se lo llevaron a la comisaria, donde paso la noche entera. Andrew tenía derecho a una llamada y la uso para hablar con su madre, quien ya había conseguido a un abogado. El chico no recordaba casi nada del día anterior, pero estaba seguro, que él no había matado a nadie… Tan solo recordaba, algunas imágenes de compañeros suyos muriendo delante de él.
A los pocos días de que el chico estuviese en el calabozo, comenzó el juicio del chico. Fue un caso que todo el país miro atentamente, porque Andrew aun era un menor de edad, pero al estar acusado de matar a 23 personas, iba a ser juzgado como un adulto. Y al ser un caso tan polémico, el juicio apenas duro un par de días…

- El acusado, por favor levántese- Dijo la jueza cuando ya tenía un veredicto- Voy a decir el veredicto. El acusado Andrew Godfrey, a quien se le acusa de haber matado a 23 personas, entre ellos sus compañeros de clase y su profesora, por las pruebas que me han presentado considero al acusado… Culpable
- ¡No puede ser señoría!- Grito el abogado del chico al escuchar eso mientras este no paraba de temblar de miedo- No hay pruebas fuertes para afirmar que mi cliente acabo con la vida de esas personas, tan solo hay un par testimonios de un par de personas que creyeron ver al joven.
- Esa no son solo las únicas pruebas abogado. También están los testimonios de los policías que llegaron a la escena del crimen… Aseguran que pudo ser el joven perfectamente, y que no recuerda nada por el shock. Decenas de personas le vieron llegar al colegio con una espada, ¡y además aparece en un video de seguridad con esa espada! ¡Esos son motivos más que suficientes como para considerarle culpable! Y aun teniendo tan solo 14 años, un crimen así no puede ser perdonado jamás, por lo que le condeno a sentencia de muerte sin fecha fija para eso, de mientras estará en la prisión de Cartown.

Al escuchar el veredicto todas las personas que estaban en la sala se levantaron y comenzaron a aplaudir a la jueza ante la impresión del joven. Todo el mundo pensaba que había sido él.

- Lo siento chico…- Dijo el abogado mientras le esposaban- Pero era un caso muy difícil para poder ganarlo…
- Pero yo no… No fui…
- Reconoce la verdad de una vez joven… Así todo te será más fácil…

Unos policías agarraron al chico y se lo llevaron de la sala mientras muchas personas le insultaban. Pero al salir la sala los insultos no cesaron. Por todo el juzgado había gente que había seguido el caso, tantos amigos como conocidos de los fallecidos, y por supuesto también familiares de ellos. Andrew no podía hacer otra cosa que mirar hacia el suelo mientras todo el mundo le insultaba. Incluso antes de que el chico se montara en el coche de policía para ser llevado a prisión, alguien le tiro una botella de cristal a la cara del chico. En cuanto recibió el golpe, Andrew cayó al suelo pero los policías le levantaron a la fuerza sin hacer nada al respeto. El joven miro hacia la persona que le había lanzado el objeto a la cara, y la reconoció al verla… Era el padre de Denys, que no podía parar de llorar.

lunes, 18 de julio de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo I: El comienzo


En una noche lluviosa en la ciudad de Cartown… La policía tuvo un aviso de un atentado en el edificio principal de la inmobiliaria Pole. En cuanto llegaron allí, se encontraron el edificio totalmente vacío mientras que el gran parking de dos pisos que poseía estaba totalmente en llamas. Muchos de los policías se quedaron allí, mientras que el comisario Peter Cotton se dirigió hacia el despacho del director de la empresa, James Pole, que estaba en el piso más alto del edificio…

La policía entro bruscamente y se encontraron la habitación en total oscuridad. El comisario miro extrañado e intento encender la luz, pero por culpa de la tormenta el edificio se había quedado sin electricidad, pero no lo aparentaba por las luces de emergencia que iluminaban todo el resto del edificio.

- ¿Señor Pole?- Pregunto el comisario mientras encendía una linterna y veía a alguien sentado en la silla del despacho- ¿está bien?
- Lo siento mucho comisario Cotton- Respondió una voz joven- Pero el señor
Pole ya no se encuentra entre nosotros.

Los otros policías levantaron sus pistolas y apuntaron hacia la persona que estaba en la silla mientras esta se levantaba. En esos instantes, un fuerte trueno cayó cerca de la ciudad e ilumino durante unos segundos la habitación entera y los policías se quedaron de piedra. En una parte de la habitación, había un cuerpo clavado en la pared por una espada en su estomago. En cuanto la habitación volvió a estar oscura, muchas de las linternas comenzaron a apuntar hacia aquel cuerpo mientras la del teniente seguía iluminando al joven.

- Comisario… Aquella persona… Es el señor Pole…- Confirmo uno de los policías bastante nervioso al ver eso
- Tú eres… El fugitivo mas joven de la historia… Andrew Godfrey- Murmuro el comisario muy impresionado al reconocerle- ¿Qué hace alguien como tu aquí?



Dos años antes… En un pueblo cercano de la ciudad de Cartown, Jultown…


Andrew Godfrey, un joven estudiante de 14 años esperaba como cualquier mañana a sus compañeros de clase para dirigirse al colegio junto a ellos. Como siempre, la primera que llegaba era Isabella Roos, una chica morena con pelo largo que vivía cerca de Andrew y quien siempre le gustaba llegar a sus citas 5 minutos antes. Por el contrario, Denys Savill, el mejor amigo de Andrew siempre llegaba justo o incluso un par de minutos tarde, y esta mañana no fue diferente. Los tres juntos, se conocían desde que iban a la guardería. Crecieron juntos, y también estudiaron siempre juntos. Ni siquiera las clases de secundaria les habían podido separar al poder unirlos de nuevo en la misma clase.
En cuanto llego Denys, los tres jóvenes se fueron a clases con bastante tranquilidad mientras hablaban de lo que pensaban hacer en las vacaciones de verano, que estaba a solo un mes.

- Al salir de casa, me encontré con estos bocetos en mi buzón- Dijo Isabella mientras daba uno a cada uno de ellos
- ¿Wonderland?- Pregunto Andrew algo extrañado
- Increíble, es el parque de atracciones más grande del país.- Dijo Denys mientras miraba el boceto bastante alegrado
- Lo sé, dicen que es un lugar de ensueño… Yo estuve una vez, pero era tan pequeña que ya no lo recuerdo…- Le respondió la chica mientras miraba a los demás jóvenes con una gran sonrisa
- Yo nunca he estado allí…- En cuanto Andrew dijo eso, el otro joven le miro bastante impresionado mientras Isabella comenzó a sonreír aun mas
- Pues bueno… Ya tenemos a un lugar donde ir juntos este verano.

En cuanto llegaron a clase siguieron hablando sobre aquel complicado viaje, dado que ese parque estaba a casi 8 horas en coche de Jultown y parecía algo complicado de hacer. Pero a ellos no les importaba y buscaron soluciones incluso cuando comenzaron las clases, porque la profesora se atrasaba bastantes minutos.

- ¿Qué esta pasado?- Pregunto Isabella algo extrañada- Las clases deberían de haber comenzado hace 15 minutos, pero la profesora aun no ha llegado.
- No te preocupes, ya está aquí…- Dijo Denys mientras se sentaba en su silla y veía como una silueta estaba frente la puerta de la clase

La puerta se comenzó a abrir lentamente y todos los chicos se sentaban y guardaban silencio mientras miraban a la puerta. Una persona entro entonces, pero no era la profesora de los chicos… Era alguien con una máscara negra puesta y con la ropa llenas de sangre. En su mano derecha, tenía una gran espada que goteaba algo de sangre.

- Bien chicos…- Dijo el enmascarado- Las clases van a comenzar.

martes, 12 de julio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXVIII: El final de una historia...


A la mañana siguiente… En una cárcel lejos de Montilla…

- ¡Levántese!- Gritaba un guardia de seguridad a un preso que dormía en su cama- Tiene una visita
- ¿Yo?- Pregunto el preso mientras se levantaba lentamente- Llevo años sin tener visitas…

Abrieron la celda y el guardia esposo al preso rápidamente. Ambos se dirigieron hacia la sala de visitas, donde había otros presos hablando con sus familias a través de un teléfono mientras los veían por un grueso cristal.

- Allí- Señalo el guardia en el único sitio donde no había ningún preso

EL preso se dirigió allí y sonrió al ver quién era. Era Carlos, quien tenía una chaqueta negra y le miraba seriamente

- Hijo… Que sorpresa…- dijo el preso mientras se sentaba y cogía el teléfono- Hacia mucho tiempo que no pasabas por aquí.
- Lo sé padre, pero hasta el día de hoy no tenía nada que decirte
- ¿Cómo esta mama?
- No lo se
- Ya veo… No quieres hablar… Al menos estas aquí, es la primera vez que vienes desde que me metieron en la cárcel
- He traído algo para ti- Le dijo Carlos mientras miraba a un guardia acercase a su padre
- No me lo podrán dar…- En esos momentos, el guardia dejo un paquete justo delante del padre quien le miraba bastante impresionado
- Se lo pedí al director de la cárcel… Al ver su contenido no vio problema alguno de que te lo diera

El padre comenzó a abrir el pequeño paquete bastante intrigado al no saber que podía ser. Dentro de él, había un collar con un símbolo de marcas asiáticas. El padre lo saco y lo miro impresionado.

- Es un amuleto muy antiguo… Dicen que solo hay 7 como esos…- Le dijo Carlos mientras observaba impresionado el amuleto
- Solo 7…
- ¿Y sabes lo que significa ese símbolo?
- No entiendo chino- Le respondió el padre mientras se reía
- Significa Blit… ¿Y sabes lo curioso de esto?- Le pregunto Carlos mientras sacaba algo de su bolsillo. Su padre no le respondió mientras le cambiaba la cara- Ese amuleto, antes lo tenía el coleccionista para el que trabajabas…
- ¿Si? ¿Entonces porque tienes tu esto?
- Porque yo acabe lo que tú comenzaste…- Le respondió mientras le mostraba otro amuleto que él tenía guardado. Este era el amuleto del clan Sua- Lo sé todo padre…
- No puede ser… Tú… ¿Qué es lo que has hecho?- Pregunto el padre mientras comenzaba a subir el tono de voz
- Justicia… Eso es todo…- Le respondió Carlos mientras colgaba el teléfono y se marchaba.

Su padre comenzó a gritarle y el joven podía escucharle aun sin necesidad de los teléfonos. Unos guardias fueron hacia él y lo redujeron utilizando la fuerza física y se lo llevaron de allí.


Carlos salió de la sala y allí le esperaba algunos hombres con traje que le miraban fijamente

- Hemos cumplido con nuestra palabra… Ahora te toca a ti- Dijo uno de ellos
- Lo sé, teniente Linares… Iré con ustedes, y le contare todo sobre los asesinos

El teniente abrió una de las puertas y entro junto al joven, mientras los demás hombres se quedaban fuera de la sala. Era una sala blanca, y en el centro había una mesa con dos sillas.

- Hablaremos tú y yo solos…
- Antes de nada, ¿qué pasa con lo otro?
- Ya hemos hablado con la policía de Montilla y le hemos informado que la chica llamada Sara está a salvo y que ese es un caso nuestro, asique no la molestaran ni ellos ni la prensa. En cambio al hombre con quien hablabas… Si en verdad es un asesino como dices, aumentara su condena considerablemente, incluso puede que le condenen a cadena perpetua…
- Vale… Le contare todo lo que sé…


Durante las próximas dos horas, el joven le estuvo contando al teniente toda la historia que conocía sobre los asesinos… Su pasado… Los amuletos… Los distintos clanes de asesinos… El arma… La guerra de asesinos…


- Asique…- Comenzó a hablar el teniente en cuento Carlos acabo de hablar- El clan de asesinos, Blit… Abrió una guerra para obtener el arma definitiva, la que pensaban usar para defenderse de nosotros…
- Exacto
- Y durante esa guerra… Acabo con la vida de todos los del clan Sua durante un ataque… Tan solo sobrevivieron dos personas, que después murieron al intentarte ayudar a encontrar a la chica.
- Solo fueron dos hombres, Antón y Rafa, quienes murieron en la base que ustedes atacaron hace pocos días
- ¿Y donde están los cuerpos de los demás asesinos del clan Sua?
- En un bosque a las afueras de Montilla, estaré encantado de llevarles allí si no me creen. En cuanto al arma… Fue destruida durante nuestro ataque…
- Está bien chico, vamos a comprobar todo lo que nos ha dicho… Por ahora, te puedes marchar, pero te tenemos vigilado.

Carlos se levanto de la silla y se dirigió hacia la salida, en cuanto abrió la
puerta, el teniente le dijo rápidamente:

- Antes de marcharte… Tengo una última pregunta… ¿Cómo contactaste ayer conmigo?
- ¿Ya lo olvido teniente? Le llame por teléfono
- Es un teléfono secreto que muy pocas personas conoce… ¿Cómo es que lo tenía un crio como tú?
- Miren en la base de datos de la base que atacaron… Los asesinos no solo tenían su número de teléfono y dirección teniente, sino también de cada uno de las personas de este gobierno…

El teniente no dijo nada más y el chico se marcho tranquilamente hacia la salida sin que nadie le siguiese. En cuanto salió, vio a alguien montado en una motocicleta cerca de la del joven. Era Marta, quien miraba al joven algo preocupada.

- No pensaba verte por aquí- Le dijo el chico mientras montaba en su moto- Gracias por conseguirme ese número de teléfono
- Teniente Linares… No tengo ni idea de quién es, pero tiene que ser alguien importante para hacerme infiltrarme en esa base mientras hay militares dentro de ella.
- Lo sé… No quería hacerte esto, pero tenía que ponerle fin a esto.
- Ese teniente… Conoce la historia de los asesinos, ¿verdad?
- Si, se lo conté todo… Asique no vuelvas a la base más, si no quieres que te consideren una asesina de nuevo… En cuanto al arma, quédatela Marta. Tu padre murió protegiéndola, ahora te pertenece a ti.
- Carlos…
- Te voy a dar un último consejo… Crea una vida normal ahora, olvida todo esto de los asesinos, y comienza desde cero.
- ¿Y tú que harás?
- Yo… Aun tengo que darle este amuleto a su propietaria…- Dijo mientras sonreía y sacaba el amuleto- Después de eso… No sé lo que hare…El teniente me dijo algo de unirme a su unidad para luchar contra grupos como los asesinos
- ¡Pero Carlos! ¡Si haces eso podrías acabar con los únicos supervivientes que quedan!
- Eso no me importa Marta… Si me lo dan, me encargare tan solo de una cosa… de que si te encuentran, jamás den contigo. No voy a permitir que eso ocurra…
- No tienes que hacer eso por mí, yo sé cuidarme sola
- Se lo debo… Tanto a tu hermano como a tu padre… Es lo mínimo que puedo hacer… Asique Marta, yo me encargare de que estos tipos no te encuentren, lo demás tendrás que hacerlo tu sola… Cuídate mucho.

Carlos encendió el motor de su moto y se fue de la cárcel lo más rápido que pudo… Unos segundos después, Marta también hizo lo mismo, pero en la dirección contraria…


Ya ha pasado 1 año desde aquel día… Y Carlos ahora es el soldado más joven en la unidad especial del ejército que se encargan de buscar a grupos de asesinos o terroristas… Durante todo este ultimo año, han llegado a escuchar muchos rumores sobre supervivientes de los asesinos o que el arma no fue destruida… Pero hasta la fecha, solo son rumores…


-FIN-

miércoles, 6 de julio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXVII: Huida


Simon no pudo decir nada más y la sala se quedo en un total silencio. El joven se quedo mirando durante algunos segundos el cuerpo del líder de asesinos y luego recogió la espada que le había dado Vicen del brazo del líder. Justo después, se dirigió hacia la salida que habían abierto los dos del clan Blit y vio que dentro había un interruptor para poder cerrar la puerta desde la salida. Pulso ese botón, y comenzó a escuchar como un grupo de personas entraban en la sala de datos mientras la puerta se cerraba. En cuanto se cerró totalmente, se apoyo contra la pared para descansar un rato mientras escuchaba como los militares entraban en esa sala.

- Teniente, aquí hay dos cuerpos
- Maldita sea… Según nuestros datos, este era el líder del clan… Si no llega haber muerto, podríamos obtener muchos datos que necesitamos…- Entonces comenzó a sonar un teléfono y alguien lo cogió rápidamente- Aquí el teniente Linares. La base estaba en el lugar indicado y hemos entrado allí. Nos dieron resistencia pero no eran capaces de detenernos y ahora estamos en la habitación de quien era su líder, aunque al parecer este se quito la vida antes de que llegáramos… Si… Buscaremos cualquier información que podamos… Mis hombres se encargaran de ello… Entendido, volveré a la base militar en cuanto pueda señor.
- Asique… Un teniente militar… - Susurro Carlos mientras volvía a levantarse y continuaba por el camino.

Siguió andando por la salida más o menos una hora, hasta que salió por una cueva oculta en alguna parte de la montaña. Tardo algunas horas, hasta poder encontrar donde estaba la ciudad y cuando la encontró también tardo algún tiempo hasta llegar a ella. Se dirigió hacia el centro de Mula, y allí llamo a la puerta de un gran piso:

- ¿Quién es?- Pregunto una voz femenina
- Soy Carlos… Abre…
- ¡Carlos! Sube enseguida

El joven apenas tenia energías para llegar a la 7ª planta sin usar en asensor, pero en cuanto llego una chica saltó hacia él y le abrazó. Era Marta, quien no podía parar de llorar al verle.

- Estas bien…- Decía ella entre lagrimas
- Si… ¿Dónde está Sara?
- Esta durmiendo… Cuando la encontré estaba muy cansada y apenas tenía fuerzas… Pasa adentro y hablamos

Carlos le conto a Marta todo lo que había ocurrido en la base mientras ella no podía parar de llorar. Durante ese tiempo, Sara se despertó y también se puso a llorar en cuanto vio a su amigo. Después de eso, tomaron algo juntos y en cuanto anocheció Sara y Carlos partieron hacia Montilla en la moto del joven.
Al día siguiente llegaron al pueblo, y su primera parada fue la casa de Sara. No había nadie en la calle asique ambos se dirigieron a la casa con normalidad. Sara saco sus llaves y abrió la puerta con bastante sigilo. Entraron sin apenas hacer ruido mientras escuchaban a algunas personas hablar dentro de la casa. Sara comenzó a llorar antes de entrar en el salón, lugar de donde procedían las voces. No solo era la voz de su familia, sino de sus amigos que al parecer no se habían separado de ellos. Ambos chicos entraron en el salón y la madre de Sara se quedo totalmente de piedra al verlos.

- He vuelto…- Le dijo la chica entre lagrimas a todos los que estaban allí.
Todos se levantaron de un salto y abrazaron que todas sus fuerzas a la chica, mientras que Carlos intentaba que nadie se acercara a él.
- Estas bien… Estas bien…- Le decía su hermana mientras no podía separarse de la chica.

El chico se quedo algunos segundos más con la familia, y después se dirigió hacia la
puerta.

- ¡Carlos!- Grito Sara al ver que se iba- ¿A dónde vas?
- Aun tengo asuntos pendientes… Asique no puedo quedarme aquí más tiempo. Esto… No llamen a la policía para informar que ha aparecido… Dentro de un par de días llegara alguien para confirmarlo y no harán preguntas… Así no tendrá que recordar todo lo que ha ocurrido…

Carlos salió de la casa, pero alguien le detuvo a pocos metros de su moto.

- Carlos…- Era Migue, quien estaba junto a la familia de Sara- Gracias por traerla a salvo… Y tú no te arriesgues demasiado… No puedes volver a abandonar a esta chica.
- Lo sé… Aunque no puedo confirmar que vaya a volver.

martes, 5 de julio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXVI: La respuesta


Los dos chicos se dirigieron hacia la siguiente habitación, donde solo había dos personas delante de una puerta oculta que se estaba abriendo. Eran Rober y Simon, quienes miraban impresionados a los dos jóvenes.

- Vicen… ¿Que hace el intruso aquí?- Pregunto Rober mientras el guardia se dirigía a sus lideres
- Mi señor, él es el único que sabe donde está el arma, no podía dejarle morirle allí. Aun hay esperanza si encontramos el arma.

Rober saco rápidamente el arma y ataco rápidamente a Vicen, quien no pudo hacer nada para evitar ese ataque sorpresa. El guardia cayó al suelo al instante y no volvió a decir nada más.

- Estúpido- Dijo Simon mientras se dirigía hacia Vicen- Ya no necesitamos el arma… Todo nuestro clan ya ha sido exterminado, y ahora no podemos hacer nada con el arma. Lo único que podemos hacer es huir.
- Simon…- Interrumpió Carlos mientras miraba a los asesinos con una mirada penetrante- Tú y yo tenemos que hablar seriamente…
- ¿Qué hacemos con él, mi señor?- Pregunto Rober mientras se dirigia al líder.
- Acaba con él… Y no te preocupes, este crio no ha sido capaz de matar nunca a nadie
- Al fin… Tenía ganas de hacer esto…- Le respondió Rober mientras comenzó a andar hacia el joven, quien sacaba la espada que le había dado Vicen- Me gustaría decir que no es algo personal, pero no me gusta mentir….

Rober salto hacia Carlos mientras le atacaba con la espada, pero este tan solo dio un paso hacia la derecha para poder esquivar el ataque ante la sorpresa del asesino. Justo después, levanto su espada y contraataco al ataque con un ataque lateral que golpeo a Rober, haciéndole un gran corte en el estomago.

- ¿Qué? ¿Qué es esto?- Pregunto Rober mientras caía al suelo
- Tenía razón… Yo nunca he matado a nadie, pero… Tengo motivos suficientes para mataros a vosotros dos- Le respondió Carlos mientras comenzaba a andar hacia Simon mientras le apuntaba el arma- ¡Tu serás el siguiente!
Simon saco su espada mientras se reía
- Bien chico… No sé qué fue lo que te ha hecho cambiar de opinión… Pero esto va a ser bueno para mí. Voy a poder vengar a todo mi pueblo de quien fue el causante de su destrucción. Aunque los militares estén aquí ya no me importa que me
encuentren, lo único que me importa ahora es acabar contigo.

En cuanto dijo eso, Carlos se salió corriendo hacia Simon, quien se detuvo y se preparo para la batalla. Pero el chico agarro la espada del revés y la lanzo con todas sus fuerzas hacia el líder del clan, quien no se esperaba ese tipo de ataque y no pudo defenderse. La espada le golpeo en el hombro derecho y Simon cayó al suelo mientras perdía su espada. Después de eso Carlos comenzó a pisar la mano izquierda de Simon, quien parecía sufrir por golpe

- Maldito… ¿Por qué no acabas conmigo?- Pregunto Simon mientras veía como comenzaba a salir una importante cantidad de sangre de su herida
- Ya te lo he dicho… Tú y yo tenemos que hablar. Dime, ¿quién es este hombre?- Preguntaba el chico mientras sacaba la foto que había cogido de la base de datos.
- El era… El antiguo teniente de nuestro clan.
- ¿Cómo que antiguo?
- Falló en su misión de conseguir una de las llaves y fue encarcelado. Después de eso, Rober fue nombrado el nuevo teniente.
- Esa llave… ¿Dónde estaba?
- La tenía un maldito rico en su casa… Para conseguir la llave, trabajo como su jardinero durante mucho tiempo. Pero el muy estúpido perdió la cabeza un día antes de robar la llave y mato a su hijo.- Dijo Simon mientras se reía

Carlos no pudo aguantar más y cogió la espada de Simon del suelo. Después levantó la espada y se la clavo con mucha fuerza en el pecho de Simon.

- Siento decepcionarte… Pero él no mato a su hijo… Casi lo consiguió, pero su hijo sobrevivió todo este tiempo… Preguntándose todos los días porque su padre había hecho eso… Y ahora, ese hijo, acaba de conseguir la respuesta.
- Tu… No puede ser…

lunes, 4 de julio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXV: Un nuevo ataque


Durante el resto del día no volvieron a hablar sobre ese tema y apenas se volvieron a ver. Tan solo hablaron cuando le trajeron la cena a Carlos y ambos se pusieron a comer. En cuanto acabaron, Vicen se fue de las celdas y apagó las luces para que el joven pudiera dormir.
Fue una noche tranquila, hasta que una fuerte explosión despertó a Carlos de madrugada. Él chico no sabía que había sido esa explosión, pero parecía que había vuelto otro intruso porque se habían activado las alarmas y a lo lejos se escuchaban algunos disparos. Pero mientras seguía encerrado allí, no podía hacer nada asique decidió esperar tranquilamente. Cerró los ojos mientras se sentaba en la cama e intento tranquilizarse. No paraba de escuchar el fuerte sonido de la alarma y muchos gritos entre los disparos. Pero al poco tiempo, comenzó a escuchar algunos pasos acercándose hacia su celda. Carlos abrió los ojos y vio a una persona delante de su celda. Tenía un fusil de asalto y estaba vestido totalmente de negro mientras que tapaba su rostro con una máscara de gas.

- ¿Quién eres?- Pregunto Carlos extrañado al verle

El hombre no respondió y respondió con su arma al chico que seguía encerrado en su celda. Estaba dispuesto a disparar, pero alguien llego y le ataco con una espada por la espalda. El soldado cayó al suelo ante la sorpresa de Carlos.

- Maldición… Ya nos han encontrado- Dijo el guardia que acababa de salvar la vida a Carlos
- Vicen… ¿Quiénes son estos tipos?
- Son del gobierno- Le respondió Vicen mientras abría la celda de Carlos y le quitaba las esposas- Han encontrado nuestra base y se están encargando de nosotros.
- ¿Por qué me liberas?- Pregunto el joven extrañado
- Tu eres el único que conoce donde está el arma, eres nuestra única esperanza. Asique no puedo dejar que te maten con tanta facilidad. Toma esta espada y sígueme.

Ambos salieron corriendo de la celda y se dirigieron al centro de la base. Durante todo el camino se encontraron con cuerpos de guardias del clan Blit y de manchas de sangre por el suelo como por las paredes. Cada paso que daban, sonaba algún arma que estaba siendo disparada o algún grito de alguien.

- ¡Por aquí!- Grito Vicen mientras entraba en una sala

Carlos entro lo más rápido que pudo y el guardia comenzó a cerrar la puerta con un código de seguridad. Era una sala llena de ordenadores y con algunas fotos pegadas en las paredes, y por alguna razón, en esa sala apenas se escuchaba los sonidos de la batalla que estaba sucediendo en la base.

- ¿Qué es este lugar?- Pregunto Carlos impresionado al verlo todo- ¿Por qué no se escucha ningún solo disparo?
- Esta sala esta insonorizada y blindada. Si quieren entrar aquí, tardaran bastante tiempo.
- ¿Por qué tanta seguridad?
- Esta es la sala que esta antes del líder… Y también esta es nuestra base de datos. En todos estos ordenadores se encuentran la información que necesitamos para completar nuestras misiones. Mapas… Información de personas… de todo.
- ¿De dónde sacaron tanta información?
- Del gobierno, conseguimos adentrarnos en su base de datos y les pudimos robar todo esto.
- ¿Y las fotos?- Volvió a preguntar mientras las miraba detenidamente
- Son asesinos de nuestro clan que ahora no están con nosotros. Fallaron en sus misiones y tuvieron que retirarse por algún tiempo, o simplemente fueron arrestados y aun siguen con vida.

Carlos se quedo mirando una foto muy detenidamente mientras la cogía.

- ¿Qué estás haciendo ahora? ¡Tenemos que seguir!- Grito Vicen bastante desesperado