
Durante el resto del día no volvieron a hablar sobre ese tema y apenas se volvieron a ver. Tan solo hablaron cuando le trajeron la cena a Carlos y ambos se pusieron a comer. En cuanto acabaron, Vicen se fue de las celdas y apagó las luces para que el joven pudiera dormir.
Fue una noche tranquila, hasta que una fuerte explosión despertó a Carlos de madrugada. Él chico no sabía que había sido esa explosión, pero parecía que había vuelto otro intruso porque se habían activado las alarmas y a lo lejos se escuchaban algunos disparos. Pero mientras seguía encerrado allí, no podía hacer nada asique decidió esperar tranquilamente. Cerró los ojos mientras se sentaba en la cama e intento tranquilizarse. No paraba de escuchar el fuerte sonido de la alarma y muchos gritos entre los disparos. Pero al poco tiempo, comenzó a escuchar algunos pasos acercándose hacia su celda. Carlos abrió los ojos y vio a una persona delante de su celda. Tenía un fusil de asalto y estaba vestido totalmente de negro mientras que tapaba su rostro con una máscara de gas.
- ¿Quién eres?- Pregunto Carlos extrañado al verle
El hombre no respondió y respondió con su arma al chico que seguía encerrado en su celda. Estaba dispuesto a disparar, pero alguien llego y le ataco con una espada por la espalda. El soldado cayó al suelo ante la sorpresa de Carlos.
- Maldición… Ya nos han encontrado- Dijo el guardia que acababa de salvar la vida a Carlos
- Vicen… ¿Quiénes son estos tipos?
- Son del gobierno- Le respondió Vicen mientras abría la celda de Carlos y le quitaba las esposas- Han encontrado nuestra base y se están encargando de nosotros.
- ¿Por qué me liberas?- Pregunto el joven extrañado
- Tu eres el único que conoce donde está el arma, eres nuestra única esperanza. Asique no puedo dejar que te maten con tanta facilidad. Toma esta espada y sígueme.
Ambos salieron corriendo de la celda y se dirigieron al centro de la base. Durante todo el camino se encontraron con cuerpos de guardias del clan Blit y de manchas de sangre por el suelo como por las paredes. Cada paso que daban, sonaba algún arma que estaba siendo disparada o algún grito de alguien.
- ¡Por aquí!- Grito Vicen mientras entraba en una sala
Carlos entro lo más rápido que pudo y el guardia comenzó a cerrar la puerta con un código de seguridad. Era una sala llena de ordenadores y con algunas fotos pegadas en las paredes, y por alguna razón, en esa sala apenas se escuchaba los sonidos de la batalla que estaba sucediendo en la base.
- ¿Qué es este lugar?- Pregunto Carlos impresionado al verlo todo- ¿Por qué no se escucha ningún solo disparo?
- Esta sala esta insonorizada y blindada. Si quieren entrar aquí, tardaran bastante tiempo.
- ¿Por qué tanta seguridad?
- Esta es la sala que esta antes del líder… Y también esta es nuestra base de datos. En todos estos ordenadores se encuentran la información que necesitamos para completar nuestras misiones. Mapas… Información de personas… de todo.
- ¿De dónde sacaron tanta información?
- Del gobierno, conseguimos adentrarnos en su base de datos y les pudimos robar todo esto.
- ¿Y las fotos?- Volvió a preguntar mientras las miraba detenidamente
- Son asesinos de nuestro clan que ahora no están con nosotros. Fallaron en sus misiones y tuvieron que retirarse por algún tiempo, o simplemente fueron arrestados y aun siguen con vida.
Carlos se quedo mirando una foto muy detenidamente mientras la cogía.
- ¿Qué estás haciendo ahora? ¡Tenemos que seguir!- Grito Vicen bastante desesperado
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