miércoles, 31 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XIII: El escape


Todos salieron corriendo de la enfermería y llegaron a una parte trasera del patio donde nunca antes habían estado. Por suerte para los presos, no había ningún guardia allí. Lo único que les detenía hacia la salida, era una puerta cerrada al final del patio, y por suerte para los presos tenían las llaves con las que podían abrir la puerta.
No tardaron mucho tiempo, y los presos lograron escapar de la prisión sin ninguna complicación más. En cuanto estuvieron fuera, comenzaron a correr hacia el bosque que rodeaba toda la prisión.
Estuvieron corriendo muchos minutos a través del bosque, hasta que Anthony se detuvo por unos instantes.

- ¿Qué es lo que ocurre jefe?- Pregunto Tomas bastante cansado de correr
- Mis hombres deberían de estar por aquí…
- ¿Hombres?- Pregunto Andrew bastante confuso- Creí que nadie de nosotros tenía contacto con el exterior…
- A diferencia de ti crio… Yo tengo mucho poder dentro y fuera de la prisión… Logre conseguir que uno de los guardias enviara mensajes a mis hombres de fuera… Se podría decir que él también era uno de mis hombres…

Entonces, unos hombres en traje se acercaron a los presos mientras Jone les apuntaba con la pistola.

- Tranquilo Jone… son ellos- Dijo Anthony con una sonrisa
- Señor- Dijo uno de los hombres con traje mientras seguía mirando a todos los presos- Está todo listo
- Bien… Entonces nosotros nos marchamos…- Le respondió Anthony mientras miraba a Vicente- Espero que te vaya bien… Cualquier cosa, podrás llamarme… Maldita sea, no tengo numero aun… George, dele un número con el que pueda localizarme.

Uno de los hombres le lanzo un papel a Vicente, quien lo cogió al aire bastante serio.

- Hasta siempre… A nosotros nos espera un vuelo- Dijo Anthony con una sonrisa mientras se marchaba con Jone, Tomas y sus hombres
- Un avión…- Dijo Andrew sorprendido- Un momento, ¿no nos vamos con él?
- Nosotros tenemos otro camino que tomar joven… Y tenemos que darnos prisa, es muy probable de que en poco tiempo tengamos a algunos guaridas encima.


En otra parte del bosque…

Anthony corría junto a sus hombres en una dirección opuesta a la de los demás presos. Todos ellos ya estaban bastante cansados, pero lograron llegar al final del bosque. En esa zona, había una pequeña zona de aterrizaje, y justo allí, un pequeño avión.

- Ya hemos llegado…- Dijo Anthony bastante contento

Tomas y Jone fueron corriendo hacia allí mientras saltaban de alegría, pero los demás se quedaron quietos mientras le miraban bastante serios

- Háganlo…- Murmuro el líder sigilosamente

Los dos hombres de traje sacaron un arma de su chaqueta y apuntaron a los presos, quienes se quedaron impresionados a verlo.

- ¿Qué significa esto?- Pregunto Tomas bastante extrañado
- Este… este es vuestro deber- Le respondió el líder rápidamente

Los hombres dispararon hacia Tomas y Jone, quienes cayeron al suelo al instante. Pero por alguna razón, los disparos no sonaron con la fuerza que solía sonar un arma de fuego. La razón era, que no habían disparado proyectiles normales. Les habían disparado unos tranquilizantes, que alcanzaron el cuello de los presos.
Después de eso, los hombres de Anthony metieron los cuerpos en el avión y cerraron la puerta sin que ellos entraran.

- Llamen a la central, y díganle que todo está listo...- Dijo el líder mientras se dirigía hacia un coche que estaba en un extremo de la pista.

A los pocos segundos, el avión donde estaban los presos, se puso en marcha, mientras que Anthony comenzaba a abandonar el lugar.

martes, 30 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XII: Amistad


Una hora después, en la enfermería de la prisión…
Andrew estaba sentado en una camilla mientras la doctora Jane intentaba limpiarle las heridas. En la otra parte de la habitación, había un guardia armado. Este guardia fue el que ayudo al joven a escapar de los presos que le estaban dando una paliza.

- Andrew… ¿Qué ha pasado?- Pregunto Jane bastante preocupada

El chico no quiso responder, sobretodo porque ni siquiera el tenía respuesta a aquella pregunta. En aquellos instantes, un hombre en traje entro en la enfermería bastante cabreado.

- ¡Que ha pasado aquí!- Grito este al ver a Andrew
- Director, le encontramos junto a otros presos que no paraban de golpearle- Respondió el guardia rápidamente
- ¿Cómo? No me importa quien fuese, ¡quiero ver la cabeza de todos aquellos que le golpearon sabiendo que en un par de días va a ser ejecutado! Maldita sea… Con esas heridas… En una ejecución pública… La prensa no parara de hacer preguntas…

Fue entonces, cuando el joven comprendió porque era a él a una de las pocas personas a las que trataban en la enfermería. Simplemente, no quería que nadie preguntase por sus heridas cuando fuese ejecutado.

- Por favor director, estoy aquí con el paciente. Déjeme hacer mi trabajo
- Doctora Pratt… Mas te vale que este chico este como nuevo para su ejecución
- Lo estará si usted se va ahora mismo.

Al escuchar eso, el director se marcho muy cabreado de la habitación mientras se veía que la doctora también se había cabreado.

- Sera estúpido… Lo único que le importa es la imagen de su maldita cárcel… Como se puede ser así…
- Asique, era esa la razón por la que cuando me pasa algo me curan…
- Intenta ignorar eso Andrew… Si fuese por mí, atendería a todos los presos de esta cárcel. Pero ese maldito no me deja hacer nada más, y yo…
- Entiendo…

En ese momento, una fuerte alarma comenzó a sonar por toda la cárcel.

- ¿Qué es eso?- Pregunto Andrew bastante asustado
- Es la alarma… No se muevan.- Dijo el guardia mientras intentaba informarse por la radio que tenia
- No te preocupes- Dijo la doctora con una sonrisa- Si pasa algo, podremos escapar por la salida de emergencia, que está en la parte trasera de la enfermería.

Andrew ya comenzó a imaginarse lo que estaba pasando, aunque no creía que Vicente y los demás intentaran escaparse después de que todo su plan se estropease.

- Maldita sea… Algunos presos han escapado de sus celdas y están atacando a algunos guardias… Joder, tenemos que irnos de aquí- Dijo el guardia bastante nervioso mientras miraba a Andrew- ¡Tu! Dame tus manos, voy a esposarte
- ¿Esposarle? ¿Es en serio? ¡Tenemos que escapar de aquí!
- ¡Es un preso doctora!- Grito el guardia mientras que la doctora no estaba convencida
- Está bien…- Murmuro el joven mientras juntaba las manos- Hágalo…
- ¡Alto!- Grito entonces alguien por detrás

Todos miraron hacia su espalda, donde vieron a un par de presos entrando allí. El guardia intento coger su pistola, pero uno de los presos le disparo a los pocos segundos.

- No puede ser…- dijo el guardia mientras caía al suelo- Mi pistola… donde esta…

Entonces el preso se acerco hacia el guardia y le enseño la pistola que tenia.

- Muchas gracias guardia… sin duda, me encanta su regalo…
- Esa es… mi pistola…

El hombre no dijo mas mientras el preso miro atentamente hacia la doctora y Andrew.

- Jone… Tranquilízate un poco…- Dijo otro preso mientras entraba en la enfermería. A diferencia de Jone, Andrew sí que le conocía
- Anthony… Que hacéis aquí…- Dijo Andrew sorprendido

No solo estaba Anthony, sino que también estaban algunos de sus hombres, como Tomas. Vicente también estaba entre ellos, quien parecía seguir cabreado con el joven.

- Asique… estas bien…
- Vicente… yo no… - Dijo Andrew bastante triste
- ¡Te la hemos colado!

Al escuchar esa voz, el chico miro hacia la puerta y vio que había otras dos personas allí. Eran James y Oliver, los amigos de Vicente.

- Vosotros… ¿Qué hacéis aquí? Y que significa…
- No hay tiempo para eso, tenemos que irnos de aquí- Dijo Vicente mientras se dirigía hacia la puerta de emergencia
- ¿Y qué hacemos con ella?- Pregunto Jone mientras miraba a la doctora atentamente
- Haz lo que quieras con ella…- Le respondió Anthony mientras se fue hacia la puerta

La doctora comenzó a gritar mientras el preso le comenzó a agarrar del brazo. Al ver eso, Andrew corrió hacia Jone y le golpeo con todas sus fuerzas en la cara.

- ¡No la toques!
- Andrew…- Dijo la doctora impresionada
- Ella me ha ayudado… ¡Siempre! Ha sido amable conmigo, aun sabiendo que yo soy un condenado a muerte. ¡No pienso dejaros que le hagáis nada!

Vicente miro muy serio hacia el joven, quien no pensaba cambiar de opinión. Entonces miro hacia el guardia que estaba en el suelo y le dijo a Andrew firmemente:

- Andrew, no puede venir con nosotros…
- No pienso dejarla aquí con los presos Vicente… No puedes pedirme eso…
- Pues coge las llaves de aquel guardia…
- ¿Qué?
- Ella se quedara aquí, esposada… Pero nosotros cerraremos la puerta de la enfermería para que nadie entre.
- Vicente…
- No hay tiempo, o haces eso, o te quedas aquí con ella. Pero tenemos que irnos ya.

El chico no se lo pensó demasiado y cerró la puerta de la enfermería con llave

- Andrew… no hagas esto… tú no eres mala persona…
- Lo siento Jane… Pero si me quedo aquí, seré ejecutado por algo que no hice… Y yo, no quiero morir…- Le dijo mientras la esposaba a una estufa que estaba en la enfermería
- Andrew…

Entonces, el joven se acerco hacia la oreja de la doctora y le susurro algo al oído:

- Gracias por todo… No te olvidare jamás…

En cuanto dijo eso, el joven se levanto y se marcho junto a los otros presos hacia la salida de emergencia.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XI: El esperado dia


Comenzaron a pasar los días en la prisión sin que nada mas cambiase. Todos los viernes, había alguna pelea e incluso algunos días, los guardias acababan disparando a algún preso. Respecto al plan de Vicente, Andrew no escucho nada más durante todo ese tiempo. Comenzaba a dudar de que fuera en serio que tantos presos se escaparan de una prisión como esa, y sobretodo que quisieran que un niño como él fuera con ellos. No entendía muchas cosas que estaban ocurriendo, pero Vicente no le quería hablar con él.

8 semanas después…


“Dentro de 3 días… estaré muerto… Moriré por un crimen que yo no cometí… moriré siendo el único que sabe la verdad. Moriré mientras todo el mundo piensa que todo esto es justicia, mientras que el verdadero asesino, el hombre de la máscara, se reirá ante su hazaña… Ya no se puede hacer nada… En 3 días, no podre escapar de aquí, ni nadie me podrá salvar…”


- ¡Oye Andrew!- Grito uno de los hombres de Anthony mientras entraba en la celda del chico durante la hora del descanso- El guardias tienen reunión, los demás te esperan en la celda de Anthony
- Y que tiene que ver conmigo…
- ¡Ellos quieren que vallas inmediatamente!

Al escuchar eso, Andrew se levanto lentamente y comenzó a seguir al hombre del traficante. Apenas tardaron unos minutos y llegaron a su celda, donde todos le esperaban muy serios. Por alguna razón, solo estaban Vicente, algunos hombres de Anthony y este mismo.

- Ya has llegado…- Dijo Vicente muy serio mientras se levantaba- Te hemos estado esperando…
- Vicente… ¿Dónde están tus amigos…?
- Eso es algo que tú ya sabes… ¿No es así?- Pregunto Anthony mientras algunos de sus hombres rodeaban al joven
- ¿De que estás hablando? Y que significa…

Uno de aquellos hombres golpeo a la cara a Andrew, rompiéndole la nariz y haciéndole gritar de dolor.

- ¡Hacedle callar!- Grito su líder inmediatamente- No podemos dejarle ir con solo ese golpe

El chico no llegaba a comprender lo que estaba pasando, pero veía que todo el mundo estaba muy cabreado con él.

- Hemos estado planeando esto durante mucho tiempo chaval… Y tú lo has destrozado todo… Ya sabía que no podíamos confiar en ti…- Murmuro Anthony mientras que el chico intentaba decir que no sabía lo que estaba ocurriendo.
- Andrew…- Interrumpió Vicente, que estaba mucho más serio de lo normal- Antes preguntaste… porque no estaban mis amigos aquí… No sé porque has preguntado eso… pero te lo diré… Ellos han sido llevados a la zona más segura de esta prisión, porque alguien ha chivado a uno de los guardias de que tenían intención de escaparse. ¡Y el único que pudo hacer algo como eso, eres tú! ¡Tú eres el culpable de que no nos podemos escapar esta noche!

La cara de Andrew cambio totalmente. Estaba volviendo a pasar lo mismo que con sus amigos. El no había echo nada, pero le estaban acusando de que él era quien había traicionado a Vicente. La historia se repetía, aunque en esta ocasión la gente no paraban de pegarle.

martes, 23 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo X: Planes ocultos


Anthony no entro solo en la celda, sino que le acompañaban otros dos presos que siempre estaban junto a Anthony

- Ustedes dos, quédense fuera y miren si algún guardia se acerca. Nosotros tenemos cosas de que hablar aquí…- Ninguno de los presos dijo nada y se quedaron fuera- Ahora dime Vicente… ¿De qué va todo esto? ¿Acaso no dijimos que él no nos podría ayudar?
- ¿Ayudar? A que te refieres…
- En cuanto supimos que alguien como tu llegaría a esta prisión… alguien con la capacidad de matar que tu tenias… Sin duda hubiera sido de ayuda, pero en cuanto vimos que todos los presos te estaban dando una paliza, descubrimos que tan solo eras un crio.
- Acaso…
- Si chico… el culpable de que te atacaran siempre, fui yo. Y todo para ver si eres o no quien dices que eres

Andrew salto hacia Anthony mientras gritaba de ira, pero Los amigos de Vicente le detuvieron antes de que tocara a Anthony.

- ¡Andrew! ¡Cálmate!- Grito Vicente mientras estaba sentado
- Porque… Porque debería de hacerlo…
- Le necesitas… Dime Andrew… ¿Quieres vivir?
- ¿Qué? ¿A qué viene eso ahora?- Pregunto Andrew mientras se apartaba de Anthony
- La última vez que te pregunte eso, me respondiste que sí. Ahora te lo vuelvo a preguntar, ¿quieres vivir?
- Si…
- ¿Estarías dispuesto a hacer todo para poder vivir?
- Si
- Pues escucha atentamente lo que voy a decir… Porque no lo pienso repetir nunca más, y es algo que no podremos hablar durante mucho tiempo.
- ¿De qué va todo esto?
- Todos los que estamos aquí… Nos vamos a escapar de la prisión… Incluso tu Andrew
- Escaparse… ¿De esta prisión? ¿Acaso algo así es posible?
- Chicos- Interrumpió uno de los hombres de Anthony- Los guardias están volviendo a sus puestos, nos quedamos sin tiempo
- Está bien, todos, volved a sus celdas… Les diré que todo va según lo planeado, y que cuando llegue el día exacto os explicare el plan. Y recordad, tan solo tenemos que sobrevivir 9 semanas.

Todos los presos abandonaron la celda rápidamente y dejaron a Vicente junto a Andrew solos.

- Vicente… ¿es eso verdad?
- ¿Qué te acabo de decir? No vuelvas a hablar de esto nunca más, para ti esto no ha ocurrido.

A los pocos minutos, las puertas de las celdas se cerraron y Andrew se tumbo en su cama. Acababa de pasar algo que nunca había podido imaginar. Su compañero de celda parecía ser el jefe de un grupo de presos que se querían escapar. Entre esos presos, estaban Anthony, uno de los traficantes más grandes del país. Y por si eso fuera poco, contaban con él para escaparse. Y todo en 9 semanas, una semana antes de su ejecución.

lunes, 22 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo IX: Un nuevo dia


No volvieron a hablar durante el resto del día. A Andrew le costaba mucho asimilar lo que Vicente le había contado y por eso no pudo dormir con tranquilidad.
A la mañana siguiente, en cuanto Vicente se levanto ya estaba su compañero despierto y apoyado en la puerta de la celda.

- Nunca antes te había visto tan temprano levantado…- Dijo Vicente con una sonrisa
- Oye… he estado pensando lo que me dijiste ayer…
- A… sobre eso… sé que es difícil de creer, pero…
- Dime… ¿hay alguna relación con eso y que los guardias nunca hagan algo?
- La verdad sobre eso… es que no siempre fue así.
- Asique eso es nuevo…
- Me refiero a que antes, no solo hacían algo cuando habías conflictos. Antes, incluso disparaban a los presos en el patio para poder pasar el tiempo.
- ¿Qué?
- Nos usaban… como si fuéramos blancos de tiro… hasta que un día, uno de los presos comenzó a pelear contra otro preso ante la mirada de los guardias. Este, en vez de disparar, miro el combate mientras se reía.
- No puede ser…
- Para ellos, nosotros solo somos animales de feria.
- Y los presos le damos lo que ellos quieren… Los guardias tan solo quieren ver a gente peleándose para poder divertirse.
- No les culpes a los presos Andrew, si ellos no lo hacen… ¡Los guardias volverán a hacer prácticas con nosotros!
- Y como algo así… puede ser permitido por este país…
- Ni siquiera sabemos si el gobierno sabe o no lo que está pasando aquí.

Durante las siguientes horas los chicos no pararon de hablar sobre todo ese tema. Todo parecía una locura, pero Andrew creía en las palabras de Vicente. No pararon de hablar sobre el tema, hasta que llego la hora de comer. Allí los dos se fueron junto a los amigos de Vicente a comer en una mesa.

- Vicente… Tenemos que hablar…- Dijo uno de los compañeros
- ¿De qué se trata?
- El chico…
- No te preocupes por él, ahora dime.
- Los guardias… al parecer tienen una reunión en la hora del descanso. Tan solo habrá algunos guardias en el patio y unos controlando las cámaras… Hoy es nuestra oportunidad
- Está bien… Informad a los demás… Nos veremos en el mismo sitio que siempre a la hora que todos los presos vallan al patio

Los dos amigos de Vicente terminaron de comer rápidamente y se fueron de la mesa. Andrew, quien había escuchado todo, no había entendido nada de lo que habían dicho. Sabía que Vicente era alguien bastante listo, y que aquellos presos le tenían mucho respeto, pero no sabía lo que estaba tramando.

- Dime Andrew… ¿Quieres hacer algo de utilidad hoy?
- ¿A qué te refieres?
- A la hora del descanso… quédate conmigo y lo comprenderás

En cuanto dijo eso, Vicente también se marcho de la mesa ante la sorpresa del chico. No entendía lo que estaba pasando, y no dijo nada más. Justo después de comer, Andrew también se dirigió hacia su celda, donde ya estaba Vicente tumbado en la cama. El joven hizo lo mismo sin preguntar nada, y así estuvieron durante horas hasta que las puertas se abrieron para que los presos se pudieran salir al patio

- Vicente…- Dijo un amigo del preso mientras entraba en la celda de Andrew- El chico…
- No os preocupéis por él, se quedara aquí
- Pero el no nos puede ayudar…
- He dicho que se queda…

El otro compañero de Vicente entro también en la celda mientras miraba a Andrew con mala cara. Nadie dijo nada, hasta que a los pocos segundos alguien más apareció en la puerta.

- Pero mira quien está aquí…- Dijo el nuevo preso mientras entraba
- No puede ser…- Dijo Andrew impresionado al verle entrar- ¿Anthony?

martes, 16 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo VIII: La carta


El nuevo preso se levanto lo más rápido que pudo y salió corriendo de allí. Andrew en cambio, se quedo impresionado ante la respuesta de Anthony. No esperaba que le hiciera caso, ni siquiera sabía porque le había gritado eso. Por alguna razón, se sentía identificado con aquel joven y por eso no le podía dejar solo. Después de eso, volvió junto a Vicente quien le miraba muy cabreado.

- No vuelvas a hacer algo así jamás…
- ¿Por qué? Si todo ha salido bien…
- ¡Te lo repito! ¡No lo vuelvas a hacer!

En cuanto le dijo eso, Vicente junto sus compañeros se marcharon del patio y se dirigieron hacia su celda. No paso mucho tiempo, y Andrew también marcho bastante triste. En cuanto entro en ella, vio a Vicente tumbado en su cama bastante cabreado.

- No sé porque te has cabreado… Pero lo siento… Yo tan solo… quería ayudar a aquel chico y…
- ¡Olvídalo!
- Pero…
- Te he dicho que lo olvides…
- ¡Andrew Godfrey!- Grito alguien en la espalda del joven. El chico se giro rápidamente y vio que era un guardia de la cárcel- Esto es tuyo
- Una carta… ¡Sera de mi familia!

El chico la cogió rápidamente y la abrió bastante sorprendido. Vicente también le miraba con una miraba bastante triste. En cuanto abrió el sobre, Andrew se dio cuenta de que no era de su familia ni de nadie con quien tenía una relación.

- No puede ser…- Dijo el chico al acabar de leerla mientras se sentaba en el suelo
- No era tu familia, ¿verdad?
- No… Era la juez de mi cargo… Yo… voy a ser ejecutado en 3 meses…

El guardia salió de la celda y a los pocos segundos todas las puertas se cerraron a la vez

- Dime Andrew… ¿Tu quieres morir?
- No… No quiero morir por algo que no he hecho… Antes de que ocurriera todo esto pensaba que me faltaba tanto… pero ahora sé que solo son 3 meses…- Le respondió el chico mientras no dejaba de temblar
- Lo entiendo… ¿Pero acaso prefieres quedarte aquí antes que morir?
- Yo no quiero morir… Es lo único que no quiero…
- No me entendiste… Piensa ahora detenidamente… ¿Tu tenias relación con tu familia?
- Si, como cualquier otro chico de mi edad
- ¿Y cuanto has escuchado de ellos mientras estas aquí?
- Nada… Pero tan solo ha pasado una semana…
- Yo llevo 20 años en esta prisión, y te puedo confirmar algo… Nadie en estos últimos 20 años ha podido recibir o enviar algo de aquí…
- 20 años… Y esto… ¿Por qué?
- No es lo único… En estos últimos años, los únicos que salieron de esta prisión salieron en bolsas de plástico.
- Oye Vicente… ¿Qué estas intentando decirme?
- Yo entre aquí con una condena de 4 años Andrew, y aun estoy aquí. Y en estos 20 años, no he escuchado nada de mi familia. Todo lo que están haciendo aquí no lo saben fuera, y si alguna vez lo supiesen…
- No puede ser… ¿Quieres decir que no voy a poder salir con vida de aquí?
- Nadie lo ha hecho… Y aun sabiendo esto… Dime, ¿quieres vivir?

Sentencia a muerte: Capitulo VII: Una semana despues



Ya paso una semana en la cárcel, pero para Andrew parecía que había pasado un mes entero. Durante todos los días estuvo intentado no meterse en problemas, porque sabía que nadie le iba a ayudar. En cuando a Vicente, siempre le veía junto a otros dos presos, quienes también eran los presos de la celda junto a la del joven. Todos los días parecían igual, pero Vicente le dijo que este, iba a ser muy distinto. Andrew no comprendía porque su compañero le decía eso, pero en cuanto salió al patio durante el descanso lo comprendió. Todo el mundo dejo de mirarle con mala cara, en cambio todos observaban atentamente a la puerta cuando todos los presos ya estaban en el patio.

- ¿Qué es lo que ocurre Vicente?- Pregunto Andrew mientras se acercaba lentamente hacia él
- Felicidades Andrew… Ya no eres un novato- Le respondió él mientras le señalaba a la puerta del patio

Esta comenzaba a abrirse y nuevos prisioneros comenzaban a entrar a allí.

- Hoy es viernes, día en el que llegan nuevos presos… Ahora ya no le interesas a nadie chaval, todo el mundo prefiere a los novatos- Dijo un compañero de Vicente

Andrew se fijo que apenas entraron 4 presos, y entre ellos uno destacaba mucho. Era un chico que no superaba los 18 años, bastante débil y que no paraba de temblar. En cuanto salió, otro preso se acerco a él y le agarro del brazo.

- Ese tipo… fue el mismo que me dio una paliza el primer día…- Dijo Andrew sorprendido al ver aquel preso.
- Su nombre es Tomas… alguien bastante fuerte… aunque sin cerebro- Dijo otro de los amigos de Vicente- Todo lo que hace, es porque Anthony se lo ordena…
- ¿Anthony?- Pregunto Andrew extrañado
- Es aquel de allí- Señalo Vicente algo serio- alguien con poder dentro y fuera de la cárcel… Sin duda, lo mejor es que no te metas con él.

El joven no pregunto nada mas mientras veía como Tomas llevaba al nuevo preso ante Anthony

- ¡Vamos crio!- Gritaba Tomas mientras tiraba al chico al suelo frente a Anthony- ¡Bésale los pies!
- No… No pienso hacerlo…- Le respondió este con lágrimas en los ojos.

Tomas agarro la cabeza del chico y la golpeo contra el suelo con todas sus fuerzas. Este comenzó a gritar de dolor mientras Anthony lo miraba con una leve sonrisa.

- No pienso dejar que esto siga así…- Dijo Andrew mientras comenzó a andar
hacia Tomas bastante firme- ¡Anthony! ¡Deja al chico!
- Lo siento por ti Andrew… Pero yo lo vi antes y ahora es mío…
- No te lo pienso volver a repetir…
Tomas soltó al chico y se puso delante de Andrew muy serio.
- Dime chico… ¿Acaso ya olvidaste lo de la semana pasada?
- No me importa lo que me vallas a hacer… ¡pero dejad al nuevo en paz!
- Está bien…tu lo has querido…
- ¡No Tomas!- Grito Anthony muy serio
- Pero mi señor… Este gusano…
- Tú no eres mejor que él… Está bien Andrew… dejaremos al nuevo en paz, pero no voy a permitir que alguien como tú me vuelva a dar órdenes. Toma esto como un aviso, si vuelves a hacer algo como esto, no te voy a perdonar.

martes, 9 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo VI: La enfermeria


En cuanto llego a la enfermería unos guardias detuvieron a los otros presos y solo pudo entrar Andrew mientras un guardia le vigilaba. Dentro, había una doctora bastante joven.

- Túmbate por favor- Dijo la doctora mientras se buscaba cosas en un mueble
El chico se tumbo en una cama que había en la enfermería y poco después la doctora se acerco a él y se quedo de piedra.

- ¡Pero si solo eres un niño!- Dijo ella bastante impresionada
- Ya…
- No hace falta que este aquí, espere fuera si no le importa- Dijo la doctora mientras miraba al guardia. Este salió de la habitación sin decir nada mas- Bueno… ¿Cómo te llamas chico?- Pregunto la enfermera mientras se ponía unos guantes
- Andrew… Andrew Godfrey…
- Mi nombre es Jane Pratt, pero puedes llamarme Jane. Ahora dime… ¿Qué es lo que ocurrió?
- Un preso… me ataco… y ahora él…
- Los presos no se pueden pelear aquí Andrew… ¿Podrías quitarte la camiseta?

El joven se quito la camiseta mientras apenas podía explicarle a la doctora lo que había ocurrido. Ni siquiera él creía aun que aquel preso estuviese muerto.

- ¿Por qué no está él aquí?
- ¿Te refieres a aquel preso?- Pregunto la doctora mientras limpiaba algo de sangre de la frente del chico- Puede que no necesite atención… o no lo sé… Lo que hacen los guardias, ni siquiera yo lo conozco. Apenas recibo pacientes aquí, y todos ellos son condenados a muerte… Y bueno, ahora tu.
- Yo… También lo soy…
- Ya veo…- Dijo la doctora mientras se entristecía bastante. En cuanto acabo de limpiarle las heridas, dejo que el joven se marchase. No sabía porque, pero aquella doctora era la única persona que le había tratado bien durante los últimos días. En cuanto salió de la enfermería, un guardia le acompaño hacia su celda.

- Aun sigues con vida…- Dijo Vicente en cuando Andrew entro y el guarda cerro la celda- Tienes a alguien que le gustas mucho allí arriba.
Andrew miro bastante extrañado al Vicente mientras este se bajaba de la cama.
- ¿Qué es lo que ha ocurrido allí? Todo parecía…
- Bienvenido a la prisión chico… Cosas como la de hoy, las veras todos los días
- Pero… ¿Por qué nadie quiso hacer nada?
- Eso es algo… que entenderás con el tiempo… Por cierto, encontré esto tirado en el comedor

Vicente le lanzo algo al chico y este lo cogió al aire. En cuanto vio lo que era se alegro muchísimo, dado que era el collar que le había regalado Isabella.

- Ese collar… ¿Significa mucho para ti no?- Pregunto Vicente con una pequeña sonrisa
- Si, muchísimas gracias. No sé como agradecértelo
- No hace falta chico… Aunque ahora que lo dices… la mejor forma es que te acuestes ya. Estoy cansado y si estas por aquí dando vueltas no podre dormir bien asique…

Andrew se alegro bastante al ver que no se había roto nada más que la cuerda del collar, y eso era algo que él podía arreglar, asique guardo el collar en uno de sus bolsillos e hizo caso a Vicente.

Era medianoche y toda la cárcel estaba totalmente tranquila, menos en una de las celdas, donde había alguien pegado a las verjas y habla suavemente.


- El chico no es quien dicen que es…- Murmuraba Vicente bastante tranquilo
- Ya nos dimos cuenta… Si fuera ese asesino, con esa tubería habría atacado de otra forma… Ningún asesino experto atacaría así… Asique no nos podrá ayudar…- Dijo un preso de la celda de al lado
- Yo creo que si… Creo que este chico, nos puede dar la ayuda que necesitamos…- Respondió Vicente mientras sonreía levemente

Sentencia a muerte: Capitulo V: Extraña comida



Los dos no volvieron a hablar durante el resto de la mañana, ni tampoco lo hicieron cuando todos los presos fueron a almorzar. Era la primera vez que el joven comía allí, asique no sabía donde sentarse. Muchos presos le miraban con una misteriosa sonrisa mientras otros tan solo le observaban. Al final, Andrew encontró un lugar donde no había nadie más y se sentó allí a comer. Probó la comida y descubrió que lo que decían sobre ella era cierto. Era lo más asqueroso que había probado jamás. Tan solo comió un poco, y alguien llego a su mesa y le tiro toda su comida al suelo. El chico le miro rápidamente y vio que era una de las personas que había entrado junto a él en la prisión, un hombre alto y muy fuerte con piel morena.

- Este sitio era mío chico…- murmuro el hombre mientras levantaba a Andrew de la mesa- Y me acabas de cabrear mucho…

El hombre pego un fuerte puñetazo al estomago al chico, quien cayó al suelo mientras gritaba de dolor

- ¿Duele verdad? A diferencia de ti, a mi no me metieron aquí por matar a nadie con ningún arma… ¡Yo estoy aquí por matar a 3 personas solo con mis puños!

Andrew comenzó a mirar alrededor. Los demás presos no hacían otra cosa que mirar mientras comían. Algunos incluso, se reían al verlos pelear.
Al ver que nadie le iba a ayudar, se intento levantar el mismo, pero el preso le agarro por la camiseta y le levanto del suelo con una sola mano.

- ¿Qué es eso que llevas allí?- Se pregunto el hombre mientras veía el amuleto
de Andrew- Esto me gusta… asique con tu permiso, ¡me lo quedo!

El hombre agarro el collar y se lo arranco a Andrew antes de tirarle por el suelo con todas sus fuerzas. Andrew intento levantarse rápidamente para poder recuperar el amuleto, pero con sus propias fuerzas no podía hacer nada contra aquel hombre, aun así, apenas podía ni levantarse por el golpe. En cuanto se levanto, vio que había algo en sus pies. Por alguna razón, una tubería había llegado allí, y el chico no se lo pensó dos veces y la agarro rápidamente para golpear al hombre que le había robado el collar. Fue corriendo hacia él, pero al intentar golpearle lo detuvo con bastante facilidad con una mano y le pego con la otra.

- Estúpido… intentar golpearme con algo así… este es tu fin…

Justo en ese momento, un fuerte disparo sonó dentro del comedor pero ninguno de los
presos se agacho al oírlo. El disparo alcanzo en el pecho al hombre que le había robado el collar, y este cayó al suelo sin decir nada más.

- ¡Los novatos tienen prohibidos pelear dentro de la prisión!- Grito el guardia mientras bajaba el arma- ¡No quiero volver a ver eso! ¡Y que alguien lleve al otro preso a la enfermería!

Un par de presos ayudaron a levantar a Andrew mientras miraba impresionado el cuerpo de aquel hombre. No entendía nada de lo que ocurría, y entendía aun menos porque muchos de los presos se reían de lo que había ocurrido. Parecía, que todos ellos sabían cómo iba a acabar todo, pero que nadie lo quiso evitar…

miércoles, 3 de agosto de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo IV: Primera noche


- Ya veo… Asique tu eres mi nuevo compañero…- Dijo el hombre que no parecía estar muy entusiasmado- Mi cama es la de arriba si no te importa…
- No, para nada…- Respondió Andrew algo extrañado- Mi nombre es Andrew, aunque supongo que eso ya lo sabes…
- Si lo sabía…
- Por cierto… Gracias por ayudarme antes, yo no hubiera podido hacer nada…
El otro hombre saco una pequeña sonrisa y le dio la mano a Andrew.
- Mi nombre es Vicente, y olvida lo de hoy… No fue nada.
- Vicente… Tu acento era algo extraño, pero con tu nombre ya confirmas que no eres de aquí.
- No, no lo soy… Soy de otro país pero me encarcelaron aquí… Si no te importa,
estoy cansado, asique me voy a acostar…

Ambos chicos se acostaron en sus camas, pero a Andrew le costaba dormir bastante. Pasaron algunas horas, y pudo lograr dormir.

“Andrew estaba solo en un lugar oscuro y no podía ver nada a su alrededor, aunque le llegaba un olor que le resultaba familiar. Comenzó a andar, hasta que tropezó con algo. Se agacho para ver lo que era, pero no lo podía confirmar hasta que lo cogió con las manos. Era la cabeza de alguien, la cabeza de su amiga Isabella. La tiro al suelo rápidamente mientras temblaba de miedo y todo el lugar se ilumino. Solo se podía ver cuerpos de compañeros de su clase que habían sido asesinados.”

El chico se despertó rápidamente y vio que ya había oscurecido. Aun temblaba de la pesadilla que acababa de tener y se dio cuenta de que Vicente estaba en la puerta de la celda y murmuraba con alguien.

- ¿Qué te ocurre muchacho?- Pregunto mientras se giraba hacia Andrew
- Nada…- Respondió bastante nervioso- Tan solo era un sueño… ¿Qué haces allí?
- Me gusta estar aquí por la noche
- Pero hablabas con alguien… ¿no?
- En teoría… Tan solo hablaba con dios… Venga muchacho, mañana será un día largo… Tienes que descansar

Andrew se quito el collar que le había regalado Isabella y que había logrado colar en la prisión y lo agarro con todas sus fuerzas mientras intentaba volver a dormir. Le costó mucho más que en la anterior ocasión, porque cada vez que cerraba los ojos recordaba esas imágenes. Pero al tiempo, dejo de recordar eso y tan solo durmió….

A la mañana siguiente, en cuanto el chico se despertó vio que Vicente estaba en el mismo en el que le había encontrado anoche y que seguía murmurando algo.

- Buenos días…- Dijo el chico mientras se levantaba- ¿Aun sigues allí?
- Nunca es mal momento para hablar… Dime chico, ¿qué es eso que tienes en la mano?- Pregunto Vicente mientras se acercaba a Andrew
- ¿esto?- Preguntaba el joven mientras sacaba el collar y se lo ponía de nuevo- Es un regalo de mi mejor amiga… bueno… de la persona que era mi mejor amiga…
- ¿Era? Asique ella también…
Andrew no dijo nada mas mientras se entristecía y miraba el collar.
- Dime…- Volvió a decir Vicente mientras se sentaba junto al chico- ¿De verdad hiciste tu eso?
- ¡no! ¡Yo no podría hacer algo así! ¡Yo no he hecho eso!
- Mucha gente de aquí también dicen que no han cometido delitos… ¿Por qué debería de confiar en ti?
- ¡Porque yo no sería capaz de matar a las personas que más quería!