No volvieron a hablar durante el resto del día. A Andrew le costaba mucho asimilar lo que Vicente le había contado y por eso no pudo dormir con tranquilidad.
A la mañana siguiente, en cuanto Vicente se levanto ya estaba su compañero despierto y apoyado en la puerta de la celda.
- Nunca antes te había visto tan temprano levantado…- Dijo Vicente con una sonrisa
- Oye… he estado pensando lo que me dijiste ayer…
- A… sobre eso… sé que es difícil de creer, pero…
- Dime… ¿hay alguna relación con eso y que los guardias nunca hagan algo?
- La verdad sobre eso… es que no siempre fue así.
- Asique eso es nuevo…
- Me refiero a que antes, no solo hacían algo cuando habías conflictos. Antes, incluso disparaban a los presos en el patio para poder pasar el tiempo.
- ¿Qué?
- Nos usaban… como si fuéramos blancos de tiro… hasta que un día, uno de los presos comenzó a pelear contra otro preso ante la mirada de los guardias. Este, en vez de disparar, miro el combate mientras se reía.
- No puede ser…
- Para ellos, nosotros solo somos animales de feria.
- Y los presos le damos lo que ellos quieren… Los guardias tan solo quieren ver a gente peleándose para poder divertirse.
- No les culpes a los presos Andrew, si ellos no lo hacen… ¡Los guardias volverán a hacer prácticas con nosotros!
- Y como algo así… puede ser permitido por este país…
- Ni siquiera sabemos si el gobierno sabe o no lo que está pasando aquí.
Durante las siguientes horas los chicos no pararon de hablar sobre todo ese tema. Todo parecía una locura, pero Andrew creía en las palabras de Vicente. No pararon de hablar sobre el tema, hasta que llego la hora de comer. Allí los dos se fueron junto a los amigos de Vicente a comer en una mesa.
- Vicente… Tenemos que hablar…- Dijo uno de los compañeros
- ¿De qué se trata?
- El chico…
- No te preocupes por él, ahora dime.
- Los guardias… al parecer tienen una reunión en la hora del descanso. Tan solo habrá algunos guardias en el patio y unos controlando las cámaras… Hoy es nuestra oportunidad
- Está bien… Informad a los demás… Nos veremos en el mismo sitio que siempre a la hora que todos los presos vallan al patio
Los dos amigos de Vicente terminaron de comer rápidamente y se fueron de la mesa. Andrew, quien había escuchado todo, no había entendido nada de lo que habían dicho. Sabía que Vicente era alguien bastante listo, y que aquellos presos le tenían mucho respeto, pero no sabía lo que estaba tramando.
- Dime Andrew… ¿Quieres hacer algo de utilidad hoy?
- ¿A qué te refieres?
- A la hora del descanso… quédate conmigo y lo comprenderás
En cuanto dijo eso, Vicente también se marcho de la mesa ante la sorpresa del chico. No entendía lo que estaba pasando, y no dijo nada más. Justo después de comer, Andrew también se dirigió hacia su celda, donde ya estaba Vicente tumbado en la cama. El joven hizo lo mismo sin preguntar nada, y así estuvieron durante horas hasta que las puertas se abrieron para que los presos se pudieran salir al patio
- Vicente…- Dijo un amigo del preso mientras entraba en la celda de Andrew- El chico…
- No os preocupéis por él, se quedara aquí
- Pero el no nos puede ayudar…
- He dicho que se queda…
El otro compañero de Vicente entro también en la celda mientras miraba a Andrew con mala cara. Nadie dijo nada, hasta que a los pocos segundos alguien más apareció en la puerta.
- Pero mira quien está aquí…- Dijo el nuevo preso mientras entraba
- No puede ser…- Dijo Andrew impresionado al verle entrar- ¿Anthony?
No hay comentarios:
Publicar un comentario