
Albert pasó toda la noche con sus amigos de clase, hablando sobre el pasado, pero también sobre cuál sería su futuro. No dejo el cole solo para descansar, sino también para poder volver a su pueblo natal, donde se encontraban una parte de su familia y sus amigos de la infancia. Todos sus amigos se despidieron de él en el bar que se encontraban, todos menos Marta que no fue con ellos. Al día siguiente, Albert partía hacia su pueblo en avión y no había podido contactar con Marta. No se preocupo demasiado, sabía que volvería en un par de semanas.
Albert fue hacia el aeropuerto mediante su madre, que pidió expresamente un par de horas libres para poder llevarle allí. Aun así, tenía mucha prisa y solo le dejo en la entrada y desde allí el tendría que seguir solo. Cuando Albert cogió la maleta con todo su equipaje, su madre comenzó a hablar con él.
- Tienes todo verdad? No se te olvida nada?
- Que no madre… Es la quinta vez que me lo preguntas… Parece que es la primera vez que vuelo en avión…
- Te mucho cuidado con tu equipaje, que hay mucha gente que roba en los aeropuertos y cuando te ven la cara de niño que tienes seguro que van a por ti…
- Que si madre…
- Y ya sabes! Descansa todos los días mínimo 8 horas y cuando estés cansado siéntate lo antes posible vale?
- Joder madre! Ni que me fuera a mo…- Albert no termino la frase y miro hacia el suelo. Su madre también se calmo en esos momentos y Albert continuo.- Lo siento, yo…
- No tienes porque disculparte.
- No te preocupes madre… No ocurrirá nada vale? En un par de semanas estaré aquí y ya te cansaras de mí. Pero deja que ahora se encarguen los abuelos. Tienes que descansar tu también vale?
Ella dio un abrazo a su hijo cuando acabo. Solo la dejo unos segundos, y la aparto con la excusa:
- Lo siento, tengo que coger el vuelo.
Albert entro en el aeropuerto y dejo a su madre en la entrada, quien estaba a punto de llorar. Dentro del aeropuerto, Albert busco un asiento libre y se sentó sin siquiera embargar las maletas.
- Tengo que coger un vuelo… No se me podía haber ocurrido algo mejor… Ella sabe que el vuelo no sale hasta dentro de dos horas y le digo eso… Joder, felicidades Albert, te acabas de lucir…- Se dijo Albert a si mismo
Comenzó a buscar su mp3 en su chaqueta, y cuando lo encontró se puso los auriculares, pero en el momento de comenzar a escuchar música, escucho a alguien gritar su nombre. Era una mujer, que se acercaba corriendo hacia él.
- Marta…? Que haces aquí?- Se pregunto Albert mientras le veía correr hacia él. Marta no se detuvo y sin decir nada mas, se abalanzo hacia Albert dándole un abrazo.
- Idiota! Acaso… Acaso pensabas irte sin despedirte de mi…?- Dijo ella mientras abrazaba a Albert.
- No es… No me voy para siempre Marta… Intente localizarte pero…
- Serás idiota! Tenias que haber venido a mí casa a despedirte…- Dijo Marta entre lágrimas.
- Marta… Yo…
Albert no podía comprender que Marta estuviese aquí y mucho menos que ella estuviese llorando por su viaje de dos semanas.
- Lo siento…- Murmuro Albert mientras Marta aun seguía abrazándole.- No debí de haber ocultado lo del aneurisma… Tenías razón… Yo no tenía derecho a ocultároslo…
- Deja de decir tonterías… Tenías todo el derecho del mundo… Yo fui una tonta al cabrearme por esa tontería…
- Marta… Como demonios sabias que me iba?- Dijo Albert mientras reía para intentar contener las lágrimas- No te lo dije.
- Me lo contaron… Esta mañana me lo dijeron nuestros compañeros por un correo. Al ver que yo no fui con vosotros, decidieron ponerme al día por ese mensaje.
- Entonces… Has venido hasta aquí solo para despedirte? Acaso no sabes que tengo un correo electrónico?
- No es lo mismo… Tenía que hacerlo personalmente!
Ambos se quedaron un tiempo hablando sobre el pasado de ambos, mientras se reían con varios chistes. A Albert le parecía que el tiempo pasaba demasiado rápido cuando miro el reloj y vio que ya tenía que embarcar su maleta. Entonces comenzó a despedirse de Marta y ella le volvió a abrazar.
- Marta…- Dijo Albert mientras ella le estaba abrazando- Sabes que no me gustan los abrazos…
- Eso… Es una tontería… Simplemente sientes vergüenza y por eso no quieres que te den abrazos…
- No… No es eso… Por favor Marta…
- Solo un poco mas… No puedo pensar en…
- Marta… No tienes que despedirte de mí aun, volveré vale?
- Prométemelo!- Dijo mientras se aparto de él.
Albert no podía creerse lo que acababa de escuchar y sonrió levemente mientras dijo:
- Volveré, te lo prometo
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