martes, 30 de marzo de 2010

Lagrima roja. Capitulo IX: "Lo siento"


Albert llego a su casa cuando ya estaba oscuro, y se encontró algo con lo que no había contado. Allí estaba su tito hablando por teléfono:
- Si, es un niño de 17 años… Esta desaparecido desde las cuatro… Normalmente esta en el parque y sobre las 8 está de vuelta… Pero ya son las 10 y no ha estado en el parque! Un momento… Ha llegado! Esta aquí agente, siento mucho la molestia.
- Que significa esto…? Estas… Llamando a la policía?
- Donde demonios has estado?! Sales antes de lo normal y no estás en el parque! Y lo peor no de todo es esto! Que son estas horas de llegar?!
- Pero de que estás hablando? Solo son las 10 de la noche! Y eso del parque?! Que es mi jaula o qué?!
- No te puedes ir a donde quieras sin decir nada! Lo harás cuando seas mayor de edad!
- Jamás llegare a ser mayor de edad!
Entonces su tito se fue hacia la mesa y tiro todos los libros y un jarrón que había sobre ella. Entonces se relajo un poco y dijo con bastante ira:
- A tu cuarto… Ahora mismo… No saldrás de la casa sin compañía hasta que vuelvas a tu casa… Entiendes?
Albert se fue rápidamente a su cuarto y dio un portazo al entrar en él. Se acercó a su armario y le pego con todas sus fuerzas. El golpe de dolió bastante, pero sirvió para poder desahogar toda la ira que acababa de acumular por su tito. Entonces solo tenía una sola misión… Buscar la forma de poder ir a visitar al día siguiente a sus amigos:
“Vamos Albert… Tranquilízate y piensa… Tiene que haber alguna forma…” Pero algo ocurro en esos instantes… Un fuerte dolor de cabeza apareció de la nada y Albert puso su mano en donde más le dolía, justo en el lado del ojo izquierdo. Se tumbo lo más rápido en su cama que pudo y comenzó a respirar con mucha más intensidad…

“ Relájate… Relájate… Respira… Respira…” Se dijo a si mismo Albert mientras se tranquilizaba “Ahora no es el momento… Tengo que…” Albert estaba demasiado cansado, y no pudo aguantar más, no pudo seguir despierto ningún minuto más…

Llego el sábado por la mañana y el tito de Albert se levanto.
- Albert! Levántate ya! El desayuno ya esta echo!
Estuvieron esperándole durante algunos minutos, pero Albert no salía de su habitación. Su tito no podía esperar más y entro en su cuarto con la intención de llevarle a la mesa.
- Pero qué demonios?- Se pregunto al entrar
La habitación estaba totalmente vacía y todo estaba recogido. Sobre la mesa había un papel y lo comenzó a leer:
“Lo siento mucho, pero no puedo hacer lo que me pidieron. Aun tengo cosas que hacer, y nadie lo evitara…
No se preocupen por mí, volveré como ayer, asique no llamen a la policía.
Lo siento”
- Este crio… No me la volverá a jugar otra vez…- Dijo mientras estrujaba la pagina donde estaba el texto

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