martes, 27 de julio de 2010

Mujer olvidada. Capitulo 4: El Ita


Los jóvenes miraron a la calle y se percataron que muchas de las personas que estaban en la plaza comenzaron a guardar el silencio. En la calle se podía ver unos hombres de orquesta vestidos con una ropa oscura tocando una melodía. Había todo tipo de instrumentos, y ellos caminaban lentamente por la calle que estaba totalmente vacía.
- ¡Joder! No puedo verles- Grito Martina mientras se intentaba subir en el banco para así poder ver algo.
- Es lo malo de ver la inauguración en este lugar… Este banco está un poco lejos de la calle y no podemos ver la orquesta- Dijo Laura mientas se subía también en la banco.
- Pero por eso este lugar también es el idóneo- Dijo Oscar mientras subía también y ayudaba a Lucia a subir también- Si nos subimos al banco podremos verlo todo sin ningún problema. Y no es que seamos demasiada gente para que estemos en este banco.
La orquesta paso por las calles y después de ellos llego un pequeño desfile. Al principio había un par de gigantes hechos por un material que Oscar no sabía diferenciar, después había una especie de dragón que no paraba de moverse por todos los lados que el podía. Y para acabar, unos hombres con unas piernas gigantes y con un par de bombos, que no paraban de golpear.
Cuando pasaron, la mayoría de gente se puso a seguir a la gente del desfile, que se dirigían a la feria para abrirla. Pero los jóvenes se quedaron en el banco y esperaron a que todo se tranquilizase.
- ¿Y ahora qué?- Pregunto Lucia- ¿Vamos nosotros también a la feria?
- Hoy no es el día idóneo…- Dijo entonces Oscar mirando a la cantidad de gente que se dirigía hacia ella- No se va a poder ni andar por ella, pero si queréis dar una vuelta por allí… No me importa
- Tienes razón. Eso va a estar llenísimo de gente.- Dijo Laura mientras también miraba a toda la gente que se dirigía a la feria
- Y si… ¿Aprovechamos la feria?-Pregunto entonces Martina- Me refiero a que todo esto va a estar vacio, a que la mayoría del pueblo va a estar en la feria y las calles estarán bastantes vacías. Podemos ir a algún bar a tomar algo, y además aprovechar una tranquilidad bastante rara.
Todos comenzaron a reír y dieron su visto bueno de no ir a la feria
- ¿Pero a qué lugar vamos?- Pregunto Laura entonces
Martina y Oscar se miraron y dijeron a la vez:
- El ita…
Las otras dos chicas les miraron extrañadas. Ambos lo habían dicho a la vez y ninguna de las dos chicas conocía el lugar. Martina se dio cuenta de ello y se comenzó a reír
- Verán…- Dijo ella- El ita es un bar al que solíamos ir con el grupo hace un año, antes de conoceros a ustedes. El sitio no está para nada mal, pero suele estar bastante lleno. Ahora con la feria, seguro que se está bastante tranquilo.
Ni Laura ni Lucia tenían nada en contra de ir a ese bar, asique todos se dirigieron hacia él.
Cuando llegaron se dieron cuenta de que Martina tenía razón. El bar estaba casi totalmente vacío- No había nadie en la barra y apenas habían un par de mesas ocupadas.
- Guau… - Dijo Laura impresionada- Esta casi totalmente vacío… Así podremos estar tranquilo
- Solo 7 personas más, sin contar a las personas que trabajan aquí- Dijo entonces Oscar.
Las chicas le miraron muy impresionadas y él no sabía porque lo hacía.
- ¿Has contado las personas del bar?- Pregunto Laura
A Oscar le impresiono mucho esa pregunta y no sabía que responder
- Es algo que hace desde hace mucho- Dijo Martina entonces- Lo mejor es verlo cuando el lugar está lleno, suele decir cuanta gente hay más o menos y casi siempre suele tener razón.
- Pero… No son 7. Son solo 6- Dijo Lucia que había estado contando a las personas del bar mientras Martina decía eso.
- Son 7. En la esquina hay una mujer que se acaba de ir a los aseos- Dijo entonces Oscar
Tanto Laura como Lucia se quedaron paralizadas y Martina no paraba de reírse. Entonces llego el camarero y pregunto:
- ¿Qué os puedo servir?

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