
- He quedado con Martina y ella dijo que traería a algunas personas más.
- ¿Solo Martina? ¿Y qué paso con tus demás amigos?
- Si te refieres a Fran y Daniel… Ellos aun no están por aquí. Me dijeron que se pasarían por el pueblo a mediados de feria. Asique hasta entonces me quedare con algunas amigas de Martina.
Oscar se dio prisa en acabar de comer y vio el reloj. Ya eran casi las 4 de la tarde y Oscar se tumbo en su cama. Se tomo una siesta y cuando se despertó se metió directamente a la ducha. Mientras estaba duchándose escucho a su madre gritar:
- ¡Oscar! ¡Me voy a la apertura! ¡Tienes la cena preparada, tan solo la tienes que calentarla!
- ¡Vale! Gracias
A los pocos minutos Oscar salió de la ducha y fue a la cocina con unos vaqueros puestos y con la toalla sobre sus hombros. Vio que su madre le había dejado una chuleta sobre un plato y él puso el plato en el microondas. Mientras se calentaba busco una de sus mejores camisetas en su armario y se la puso. Se echo colonia y volvió a la cocina a recoger su cena. Volvió a mirar el reloj y apenas eran las 8 de la noche. No había quedado hasta las 9 y media de la noche y no había necesidad de ir con prisa. Oscar ceno con tranquilidad, se peino y vio la tele hasta que llego las 9 y cuarto de la noche. Entonces se fue hacia la plaza del pueblo.
La plaza estaba llena de gente y apenas se podía mover sin empujar a alguien. Al menos no tenía que buscar a Martina entre toda esa gente. Sabia donde se encontraba porque siempre se veían en un banco de la plaza. Y en esta ocasión, como siempre, también estaba allí.
- ¡Oscar! Al fin llegaste- Grito Martina cuando le vio
- Puntual, como siempre. Esto está bastante animado hoy- Dijo mientras miraba toda la plaza
- Ya… Bueno Oscar- Dijo Martina mientras traía a dos jóvenes junto a ella- Estas son Laura y Lucia. Laura, Lucia, este es Oscar
- Un placer- Dijeron las dos chicas mientras saludaban a Oscar.
- Lo mismo digo yo… Y a ti Martina, tengo que echarte la bronca
Martina le miro extrañada y Oscar sonrió mientras decía:
- No me habías dicho que tus amigas fueran tan guapas.
Laura y Lucia comenzaron a reír mientras una sonrisa apareció en el rostro de Martina. Creía que había hecho algo mal, pero Oscar solo le estaba tomando el pelo. Entonces ella miro hacia la calle y grito:
- ¡Ya están aquí!
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