
Oscar pudo ver en la cara asustada de Martina que no estaba mintiendo al decir que no veía las joyas que Oscar había encontrado. Él cerró su puño y lo apretó fuertemente. Después lo abrió y ni el colgante ni el pendiente estaba allí.
- Oye Martina… Tú… ¿No has visto las joyas no?
- No… Ahora que lo pienso nunca me las enseñaste…
- Está bien…
Dijo Oscar mientras bajaba la mirada y se acercaba a la puerta de la habitación.
- Deberías de llamar a tus padres… Cuando el hospital les llamo no pudieron localizarles…
- ¿Y donde estarás tú?
- Tengo que ver algo…
Oscar salió de la habitación y cerró la puerta lentamente. Se dirigió a recepción y allí pregunto por su enfermera. Cuando la localizaron, Oscar quedo con ella en su habitación.
- ¿Deseabas verme?- Pregunto la enfermera a los pocos minutos mientras entraba por la puerta.
- En el primer incidente… Lo recuerda aun… ¿No es así?
- Si, tampoco es que pasase demasiado tiempo- Dijo ella sonriendo
- Usted me dijo… Que podía tener alucinaciones… ¿Verdad?
- Recibiste un fuerte golpe en la cabeza, asique había posibilidades de ello. Pero no tuviste ningún síntoma de que tuvieras alucinaciones.
- Una última cosa… ¿Las alucinaciones pueden afectar a mis recuerdos?
- Teoréticamente… Si… ¿Pero por que lo preguntas? ¿Qué es lo que ocultas?
- Nada… Estoy bien, ¿no? ¿Pueden darme el alta?
Martina se quedo un par de días más en el hospital, y poco después regresó a su casa con sus padres, que estaban muy cabreados con Oscar. Durante esos días, recibió visitas de todos sus amigos, menos de Oscar que no había vuelto a aparecer desde que recibió el alta.
Paso una semana, y Martina no sabía nada de Oscar. Le llamaba, pero no respondía. Le envía emails, pero no los respondía. Ella no podía parar de pensar que le había ocurrido algo y no era algo bueno.
- ¡Martina! ¡Tienes una visita!- Dijo la madre de Martina un día mientras ella descansaba en casa. Martina solo pensaba en alguien, en Oscar, por lo que fue lo más rápido que pudo hacia la puerta. Cuando llego allí, vio a una señora que no lograba reconocer pero que le resultaba familiar.
- Buenas…- Dijo ella mientras intentaba recordar quién era
- ¿Tu eres Martina verdad? Yo soy la madre de Oscar…
- ¿Oscar? ¿Dónde está? Llevo días sin saber de él
- Lo siento… Pero… No tengo respuesta para esa pregunta…
- ¿Qué..? Que es lo que esta…
- Oscar lleva más de una semana fuera de casa… Solo dejo una carta pidiéndome perdón, y una carta para ti.
- ¿Qué? Como…
- Aquí tienes la carta… Siento haberla abierto, pero quería saber si a ti te dio alguna razón… Pero no pude entender lo que te quería decir…
- Gracias… Por decírmelo… Si me disculpas… Voy a ir a mi habitación…- Dijo Martina un poco aturdida. No sabía lo que había pasado, y sabía que en esa carta no pondría la razón por la que Oscar se fue.
- Un placer conocerte Martina… Es una pena que Oscar no nos presentara antes, pareces bastante maja…
- Gracias…
Martina se despidió de la madre de Oscar y volvió a su habitación. Allí abrió la carta y vio que apenas había un par de frases escritas:
Lo siento mucho Martina…Aquel ultimo día que nos vimos, vi el tremendo error que he cometido contigo… Por mi culpa casi mueres… Por mi locura… Ya no hare más daño a nadie… Lo siento
Hasta siempre.
Al leer la carta, Martina lo comprendió. Comprendió porque él se había ido. Todo, por el incidente del Ita…
FIN
PD: El lunes, nueva historia
No hay comentarios:
Publicar un comentario