
Marcos se detuvo y miro a la casa de Sandra y pregunto extrañado:
- ¿Y tú hermana? ¿Acaso no viene?
- No… Erika se queda en casa, dice que no le apetece dar una vuelta.
- ¿Pero le ocurre algo?
- No no, no te preocupes. Es que no le apetecía, nada más. Bueno que, ¿vamos?
Sandra comenzó a andar y Marcos la siguió y se puso a su lado. Comenzaron a andar, sin ningún sitio a donde ir. Solo andaban y hablaban sobre todo lo que pensaban. Sobre las clases, sobre los profesores, sobre sus padres…
Al cabo de 1 hora andando, llegaron al parque del pueblo. El parque estaba justo en el centro del pueblo y era gigantesco. Andando a una velocidad normal, se tardaban 30 minutos en cruzarlo, y mucha gente se dedicaba a correr por él, haciendo carreras cortas o dándole algunas vueltas. En cuanto los jóvenes vieron un banco libre, se sentaron y descansaron un poco sus pies.
- Marcos…- Dijo Sandra mirándole con una cara de alegría- Se que esto te sonara raro… Pero tengo que decírtelo.
- ¿De qué se trata?- Pregunto Marcos mientras seguía con una sonrisa en su cara
- No es nada grave… Es una tontería mía… Es tan solo que…
- Sandra, me estas preocupando.
- No, no te preocupes. Es que… Eres increíble Marcos.
Marcos se impresiono mucho al escuchar eso. No se esperaba escuchar eso y volvió a sonreír, esta vez preguntando:
- ¿Por qué dices eso?
- Nos conocemos desde primaria, y no has cambiado en nada. Desde primero, recuerdo que destacabas mucho en la clase porque nunca llorabas. Nunca estabas triste y nunca te cabreabas, siempre estabas sonriendo, ocurriese lo que ocurriese. Han pasado tantos años, y aun sigues así. Pase lo que te pase, siempre estas sonriendo, aunque sea levemente.
- No me había dado cuenta de eso…- Dijo Marcos mientras comenzaba a ponerse rojo
- Pase lo que te pase, siempre sonríes… 17 años, y aun no te he visto cabreado…
- Venga ya… Es tan solo que… Aun no he encontrado ninguna razón para dejar de sonreír. Ya te lo he dicho, una sonrisa es el mejor regalo que le puedes dar al mundo.
- Algún día, seré como tú y no parare de sonreír.
- Y ese día, estaré a tu lado para poder ver tu preciosa sonrisa
Sandra comenzó a reír mientras pegaba un poco a Marcos. Los dos jóvenes siguieron hablando en el banco durante las próximas horas, hasta que comenzó a obscurecer y los dos se fueron directos hacia la casa de Sandra. No tardaron tanto como cuando fueron de la casa al parque, porque en esta ocasión fueron por el camino más rápido.
Cuando llegaron a la casa, Hugo y Erika les sorprendieron en la puerta de la casa de Sandra a los dos.
- ¿Qué hacéis aquí?- Pregunto Marcos mientras daba dos besos a Erika
- Llegue hace un par de horas, pero como no estabais… Nos quedamos hablando Erika y yo- Respondió Hugo mientras saludaba a Sandra
- ¿Y porque no llamasteis?
- Creímos que volveríais pronto- Le respondió la hermana mayor de Sandra, Erika- Pero parece que no teníais prisa en volver
- Buenas a todos- Dijo un tipo que se les acercaba
- ¡Damián! ¿Ya has acabado de trabajar?- Pregunto Erika saludándole- ¿Qué tal el curro?
- Un poco diferente… Sandra, ¿podemos hablar a solas?- Dijo Damián bastante serio
Sandra sabía cual era el tema que iba a hablar, y se fue con Damián al fondo de la calle a hablar intentando que los demás no les escuchasen.
- ¿Qué les pasa a esos?- Pregunto Marcos bastante preocupado
- No se… Llevan días bastantes raros…
- ¡Problemas en el paraíso!- Grito entonces Hugo. Erika y él comenzaron a reírse, pero Marcos les miraba fijamente y no le hizo gracia el chiste
No hay comentarios:
Publicar un comentario