martes, 27 de diciembre de 2011

El camino solitario XIII: Dia en el palacio


Unos días después… En el palacio real…

Los guardias estaban bastante nerviosos. Había saltado una alarma y parecía que algún intruso estaba dentro del palacio real. Todos los guardias le buscaban, pero no eran capaces de atraparlo. En la zona este del catillo estaba la princesa Amanda junto a sus guardaespaldas dando un paseo. Ninguno de ellos había sido avisado del intruso, asique paseaban tranquilamente por allí. Entonces unos guardias se acercaron hacia ellos muy serios.

- ¿Ocurre algo?- Pregunto uno de los guardaespaldas que miraba extrañado al guardia
- No mi señor, tan solo hay un intruso en el castillo
- ¿Acaso eso no es suficiente para que ocurra algo soldado?
- Lo es mi señor, pero…- Dijo mientras se acercaba hacia unas largas cortinas cercanas- Ya lo hemos encontrado

El soldado quito las cortinas y un joven chico apareció detrás de ellas. Era Rober, quien tenía toda la ropa manchada y destrozada. El guardia agarro al chico por la ropa bastante cabreado y le levanto del suelo.

- Maldito crio… Mira los problemas que nos ha dado a toda la guardia… ¡Vamos a hacerte pagar todo esto!
- ¡Alto soldado!- Grito la princesa muy seria- Deje al chico en el suelo
- Mi señora, es un intruso que no tiene permiso a entrar en este lugar
- ¡He dicho que le suelte soldado! ¿Acaso quiere desobedecer una orden mía?

El guardia se lo pensó durante unos segundos, pero después soltó a Rober sin cuidado alguno e hizo que le joven cayera al suelo.

- Dejadnos solos.- Dijo Amanda con firmeza
- Princesa esta…
- ¡Es una orden!

Ambos guardaespaldas hicieron una referencia y se marcharon del lugar donde estaba la princesa y el chico.

- Maldición… Casi lo consigo sin que me vean…- Lamento Rober mientras se intentaba levantar.
- ¿Acaso estás loco?- Pregunto Amanda muy seria- ¿Qué demonios estás haciendo?
- Es algo que no debes de preguntar…
- ¿Cómo que no? ¡Los intrusos del castillo son condenados a duras penas, incluso a muerte! ¡No les importa si eres un niño o no! ¡En qué demonios pensabas!
- ¡Quería verte!- Grito Rober mientras bajaba la cabeza- Estuve buscándote por el parque estos últimos días… Pero nunca fuiste…
- Idiota…- Dijo la princesa con una pequeña sonrisa- No me está permitido abandonar palacio… Ni siquiera con los guardaespaldas… Según mi padre, hay demasiado riesgo…
- ¡Por eso decidí entrar aquí! Si tú no vienes a verme… Tendré que ir yo a verte, ¿no?
- Eres… Eres… Eres un idiota sin igual… Y ni siquiera se tu nombre…
- Rober, mi nombre es Rober.- Dijo el chico mientras le ofrecía la mano a la princesa
- Está bien Rober, como ya sabrás… yo soy Amanda- Le respondió la chica con una gran sonrisa.
- Si este palacio no fuera tan grande… te hubiera encontrado antes… He estado mucho tiempo buscándote
- Este palacio está preparado no solo para que mi familia pueda vivir en él, sino también está preparado para entrenar a todos los guardias. Muchos de ellos incluso, duermen aquí.
- ¿Los guardias entrenan aquí? ¿De veras?- Pregunto el chico muy impresionado
La princesa asintió y agarro al chico de la mano
- Sígueme, y los veras en acción- Dijo ella sonriendo

Los dos chicos estuvieron corriendo un tiempo por la palacio, ante la sorpresa de muchos guardias que veían a Rober junto a la princesa. A los pocos minutos, llegaron a la parte alta de un gran salón. Allí, estaba decenas de soldados entrenando movimientos de combate mientras un general los dirigía.

- Impresionante…- Dijo el chico con la boca abierta
- Todos los soldados entrenan por dos motivos, proteger el reino y convertirse en el nuevo teniente…
- ¡Allí estas!- Grito un hombre que se acercaba a los chicos- ¡Llevo buscándote mucho tiempo hija mía!

Rober se arrodillo al instante al ver que aquel hombre era el rey mientras este le miraba con mala cara

- ¿Quién demonios es este crio?- Pregunto el rey muy serio
- Es un amigo mío padre, le conocí hace…
- ¡No me importa! Nadie debería de entrar aquí sin que yo lo sepa, ¡Y nunca se me informo de este crio! Dime chaval, ¿Cómo te llamas?
- Rober, mi señor…
- Rober… ¿Y cómo has entrado aquí?
- Me he colado mi señor… Logre entrar por una ventana
- Asique eres un intruso… ¿Acaso no sabes cómo se castiga eso?
- Lo sé mi señor… No tengo perdón

El rey sonrió levemente mientras le ponía la mano sobre la cabeza del chico

- Un chico honesto, no quedan muchos como tu… La próxima ver que quieras entrar aquí, avisa a los guardias de la entrada y que de dejen entrar… Daré la orden de que te dejen entrar. Ahora levántate, y la próxima vez preséntame ante mí en mejores condiciones. Y tu pequeña, no te vuelvas a separar de tus guardaespaldas
- Pero padre…
- ¡Nada de peros! El reino depende de ti hija mía

Un hombre se acerco al rey bastante serio. Era el teniente Carlos, un hombre de más de 40 años que ya había pasado por muchas batallas. Las cicatrices que tenia por todo el cuerpo era prueba de ello

- Teniente, quería hablar con usted… Si no te importa acompañarme a mi aposentos
- Por supuesto mi señor- El teniente miro hacia la princesa y la saludo con una pequeña referencia. Amanda en cambio le ignoró totalmente En cuanto todos los guardias se marcharon, Rober volvió a hablar algo impresionado
- Parece que no te llevas bien con el teniente…
- Odio a todos los tenientes… Lo único que quieren es convertirse en reyes… Carlos además, nunca llegara a serlo
- Es una leyenda, ¿asique porque no?
- Mi padre va a relevarle del puesto de teniente, ya es demasiado viejo y no estará más joven para cuando pueda casarse conmigo.
- Entiendo…
- ¿Quieres venir a mi habitación?
- Un momento… ¿A la habitación de la princesa?
- Si, ¿algún problema?

Rober se sonrojo mucho al escuchar eso y después dijo mientras miraba a otro lugar:

- No sé si merezco ese honor…

Al escuchar eso, Amanda golpeo con mucha fuerza en la cabeza del chico mientras este se lamentaba del dolor

- Pero qué demonios…- Dijo el chico sorprendido
- Te he dicho que vengas, asique no me hables de honor así, ¿vale?
- Vale vale, iré contigo…

De nuevo, la chica cogió de la mano del joven y le llevo a su habitación. Allí estuvieron hablando durante muchas horas de todo tipo de cosas. Y todo ese tiempo, sin ningún guardia vigilándolos.

Sin que ellos se dieran cuenta, anocheció y Rober tenía que marcharse ya casa, pero no quería hacerlo asique no le dijo nada a la princesa. Mientras hablaban, escucharon unos fuertes golpes al otro lado de la puerta de la habitación. Ambos chicos se quedaron en silencio mirando la puerta.

- ¿Qué es lo que está ocurriendo?- Pregunto la princesa algo asustada- ¿Guardias? ¡Responded!

Nadie dijo nada, y la puerta se abrió lentamente. Era el teniente Carlos, quien tenía una mala cara.

- Princesa, siento molestarla a estas horas…
- ¡Teniente Carlos! ¿Qué haces aquí? ¿Y mis guardias?
- Tus guardias… Bueno… Digamos que se fueron a dormir…

Rober se asomo por la puerta y pudo ver como un charco de sangre entraba en la habitación de la princesa mientras el teniente andaba hacia ella

- Y creo que ya es hora de que tú también lo hagas…

El chico agarro a la princesa y se puso entre el teniente y ella.

- ¡Apartate de la princesa!- Grito él muy serio

El teniente le miro muy seriamente y le agarro de su camiseta con mucha fuerza, tanta que pudo levantar a Rober y le lanzo por la puerta de la habitación con toda su fuerza. En chico cayó al suelo, y allí pudo ver los cuerpos llenos de sangre de los guardias de la princesa.

- ¿Qué significa esto?- Pregunto la princesa mientras caía al suelo por el miedo- ¿Qué estás haciendo?
- He estado años luchando para poder llegar a ser teniente… Y ahora resulta que seré demasiado viejo para poder ser rey… ¡Toda mi vida perdida! ¡Para que otra persona pueda convertirse en rey! No voy a permitir eso ¡jamás! Voy a acabar con esto de una vez…
- No lo hagas… por favor…- Dijo la princesa mientras comenzaba a llorar
- Es tarde para llorar princesa… Es demasiado tarde…

El teniente desenfundo su arma y la elevo ante Amanda quien no podía parar de llorar. Cerró los ojos y tomo aire mientras decía:

- Este, es el final…

Amanda cerró los ojos y estuvo algunos segundos con los ojos cerrados. Al ver que no ocurría nada, los volvió a abrir para ver lo que ocurría. Carlos seguía delante de ella, con la espada levantada, pero había algo diferente. Su estomago, estaba siendo atravesado por una espada. Una espada que estaba siendo blandida por Rober.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El camino solitario XII: La sonrisa de una chica


Hace 35 años… En el reino del bosque perdido…
Unos padres estaban paseando junto a su hijo, Rober, en uno de los parques del reino. El chico, que apenas tenía 7 años, no paraba de correr por todos los lugares que veía. Sus padres simplemente le dejaban hacer lo que quería. El chico encontró una mariposa e intento cazarla con las manos, pero la mariposa era demasiado rápida como para poder conseguirlo rápidamente. Después de muchos intentos, Rober consiguió capturarla con sus manos.

- ¡Alto!- Gritaba alguien que Rober no podía ver- ¡Que alguien la detenga!

En aquel momento, una chica de más o menos la misma edad que el joven apareció bastante cansada y se oculto entre unas flores. Rober la miro algo extrañada, y a los pocos segundos aparecieron algunos guardias reales.

- ¡Oye chico! ¡Hacia donde hay ido la chica que ha pasado por aquí!

Rober no sabía muy bien qué hacer, asique dirigió su mano hacia otro lugar y dijo inocentemente:

- Por allí…

Los guardias no dijeron nada más y se dirigieron hacia el lugar donde el chico había señalado.

- Maldición… Casi me pillan…- Murmuro la chica mientras salía de las flores- Gracias por ayudarme.
- Esos hombres no me caen bien, estaban persiguiendo a una simple chica… Dejémosle que corran un tiempo.

La chica se comenzó a reír con bastante timidez mientras Rober la miraba algo extrañada.

- ¿Por qué te ríes?- Pregunto él sin entender nada
- Por nada, simplemente es que llevo mucho sin ver a un chico como tú.
- Pues por aquí hay cientos de chicos como yo, eso es que nunca te fijas en nosotros…

Cada vez el Rober hablaba, la chica se reía mucho más. Pero con el tiempo, el chico ignoraba eso.

- Nunca te he visto por aquí… ¿acaso no vienes mucho?- Pregunto Rober mientras paseaba junto a la chica
- Pues la verdad es que no… No me está permitido…- Le respondió mientras la chica se deprimía un poco. Después la chica alzo la vista, y pudo ver bastantes mariposas volando por el parque- ¡Mariposas! ¡Que bonitas son!

La chica intento atrapar a una, pero se le escapaba siempre y Rober no paraba de reír.

- ¿Acaso quieres una?- Pregunto el chico con una sonrisa- No se dejan de atrapar con tanta facilidad
- Me encantaría tener una…
- Pues entonces, cierra los ojos y dame tus manos…

La chica cerró los ojos mientras Rober cogía sus manos y ponía en ellas la mariposa que antes había capturado. Después cerró un poco las manos de la chica, para que la mariposa no se escapase, pero que tampoco la aplastara.

- ¿Qué es esto?- Pregunto la chica cuando sintió algo en sus manos.
- Tranquila, que es nada malo… Ahora puedes abrir los ojos, y ver lo que tienes en la mano. Pero mucho cuidado que no se te escape…

Abrió los ojos y vio lo que había entre sus manos con mucha delicadeza. Al verlo, le apareció una gran sonrisa en la cara y comenzó a dar saltos.

- ¡Es una mariposa! ¡Es una mariposa!

Rober no paro de reírse durante algunos minutos y siguió andando junto a la chica.
Después de algunos minutos, la chica le miro a la cara y le pregunto:

- Tu… ¿Qué es lo que quieres ser de mayor?
- ¿Yo? Es algo que siempre he sabido. ¡Voy a convertirme en el teniente para así poder casarme con la princesa!
- Los tenientes son personas muy fuertes y agresivos… ¿En serio quieres eso?
- Sí que son fuertes, pero no pienso ser agresivo. ¡Voy a convertirme en el hombre más fuerte para poder proteger a la princesa y así poder ganarme su corazón!

En cuanto el chico dijo eso, la joven volvió a reír, pero en esta ocasión más fuerte que nunca. Los guardias reales estaban cerca de allí, y la escucharon.

- ¡Allí esta!- Grito el guardia mientras todos corrían hacia ella. Rober intento que la chica escapase, pero ella dijo que no hacía falta- Maldita sea… No debes de salir corriendo así, ¡te podría haber pasado algo grave!
- Tan solo quería estar un tiempo a solas… Lo siento general…
- ¡Veremos lo que dice tu padre al respecto princesa!
- Un momento… ¿princesa?- Se pregunto Rober muy asustado- Tú eres… ¿La princesa Amanda?
- Y espero seguir siéndolo, hasta que nos volvamos a ver… Porque me encantaría casarme con un teniente tan noble como tu- Le respondió la princesa con una gran sonrisa mientras los guardias se la llevaban del parque.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El camino solitario XI: Tradiciones del reino


Pasaron un par de días en los que Migue no se levanto de donde estaba tendido. Rober siempre salía para traer algo de comida y bebida al chico, pero no se dedicaba a hablar mucho con él. El 4. día que Migue estaba allí era un día muy lluvioso y en cuanto llego Rober de traer agua se encontró al chico levantado y encendiendo una hoguera en la cueva.

- Parece que ya estas con algo más de fuerzas- Dijo el hombre mientras dejaba el agua en una parte de la cueva y se ponía junto al fuego
- Llevo días aquí tendido… Quería hacer algo.
- Pues deberías de tener cuidado, tus heridas aun no están sanadas del todo
- ¡Pero ya no me duelen! Asique me pondre a entrenar para poder ir a rescatar a Laura en un par de días
- Si sales en un par de días, tu herida aun no estará curada y no duraras demasiado… Debes de ser paciente…
- ¡No puedo ser paciente! Ella esta allí secuestrada y no sé lo que le van a hacer… ¡Tengo que ayudarla cuanto antes!
- Si la quieres salvar, no lo podrás hacer solo con la fuerza bruta chico. Tienes que conocer al enemigo si quieres enfrentarte a él. Y te lo vuelvo a repetir, con tu estado de salud actual… no podrás hacer mucho. Asique dedícate a conocer al enemigo mientras te recuperas
- ¿Conocer al enemigo? ¡No hay tiempo para eso!
- Tenemos semanas chico… Suficiente para que te recuperes y entrenar algún tiempo
- ¿Seis semanas? ¡Para entonces puede que ella este muerta!
- ¿Quieres calmarte chico? Escúchame, aquellos tipos que se llevaron a tu chica son soldados del rey del bosque del norte. El rey dirige a un pequeño grupo de hombres que luchan con una creencia religiosa común… Es una tradición desde hace siglos
- Como… ¿De qué hablas?
- Desde hace algunos siglos, un pequeño reino se creó en estos bosques… Todo parecía ir bien, pero dado a la fuerza de las criaturas de este bosque el reino estuvo en peligro durante muchos años. Por aquel entonces, el rey obligo a todos sus hombres entrenar para poder defender su reino de aquellas criaturas, y al hombre más fuerte le recompenso de una forma… Que ese hombre, se casase con su hija. Una preciosa princesa… Cuentan que su belleza era tan grande, que incluso las estrellas la miraban con celos… Todos los hombres se entrenaron, duramente durante mucho tiempo… Pero solo el más fuerte de ellos, fue declarado teniente y se pudo casar con la hija. Aun así, con toda esa disputa se pudo crear un grupo de hombres tan fuertes, como para poder enfrentarse a las criaturas del bosque.
- Criaturas como el lobo del otro día…
- Mucho más temibles incluso… El rey, quien aun mandaba sobre todo creó una ley que nadie podía romper. Solo aquella persona con sangre de rey, puede llegar a gobernar sobre el reino. Eso no fue problema alguno, hasta que un rey, solo obtuvo a una hija…
- Y aquellos tiempos… las mujeres no podían dirigir un reino… ¿Me equivoco?
- Estas en lo correcto chico… Nadie veía bien, que una mujer tuviera el control sobre el reino, asique la mujer tenía que casarme con el hombre más fuerte del reino, para que su hijo no solo tuviera la sangre real, sino que tuviera la fuerza de su padre y que así pudiera gobernar un verdadero rey. Es una tradición, que no ha fallado nunca en estos últimos siglos…Siempre ha reinado alguien con sangre real
- ¿Y qué tiene que ver esto con Laura?
- ¿Cómo llamaban a tu chica cuando se la llevaron?

Migue se quedo impresionado al escuchar esa pregunta y comenzó a comprender lo que ocurría.

- Ella… es la princesa… La hija del rey… Y quieren que se case con el teniente, para que su hijo pueda gobernar el reino…
- ¡Exacto!- Afirmo Rober bastante serio- Al fin entiendes de que va todo esto chico.
- Entonces… ¡Tenemos que sacarla de allí lo más rápido posible! Antes de que…
- No, el teniente no puede hacer nada hasta que no esté oficialmente casado con la chica. Y lo mejor es que las bodas reales solo se pueden celebrar en luna llena, y la próxima será en…
- 2 semanas…
- ¿Y tú piensas que se puede preparar la boda más importante en tan poco tiempo? Aunque pudiese ser así, la chica lleva muchos años sin estar en el reino y no está preparada para la boda, asique no podrán hacerlo en tan poco tiempo.
- Como… ¿Cómo sabes tú todo esto?
Rober sonrió mientras se quitaba la camiseta húmeda que tenia y la ponía a secar cerca del fuego. En cuanto lo hizo, Migue pudo ver muchas antiguas cicatrices que tenía el hombre.
- Yo… era el antiguo teniente del reino…

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El camino solitario X: El hombre de la cueva


Algunas horas después…


Migue volvió a despertar en la cueva, en el mismo lugar que estaba la anterior ocasión, pero esta vez no estaba tan asustado.

- Asique has vuelto a despertar…- Dijo el hombre que está sentado cerca del fuego- Se te ha vuelto a abrir la herida, te había avisado…
- Estoy… ¿Vivo?- Se pregunto el chico mientras miraba el fuego- Tenia delante mía… Un lobo de casi dos metros de altura… Que es lo que paso…
- No te preocupes por eso chico, ahora come algo para recuperar fuerzas…

El hombre le ofreció algo de carne que estaba asando en el fuego y el chico la cogió algo preocupado. Le dio un fuerte bocado y a la hora de masticar se quedo muy extrañado.

- ¿Qué clase de carne es esta?- Pregunto el chico mientras volvía a comer
- De lobo…

Al escuchar eso, Migue miro a la cueva y pudo ver una piel gigantesca de lobo que se estaba secando en la cueva y casi se puso a vomitar.

- ¡Oye! No le hagas eso a la comida
- Ese lobo… ¡Era de verdad! ¡He estado a punto de ser devorado por un lobo gigantesco, y ahora me lo estoy comiendo yo!
- La carne de lobo te dará muchas fuerzas para poder recuperarte lo antes posible, asique no la trates así
- Pero… ¿Quién demonios eres tú?
- Ya te lo dije, solo soy un hombre que vive en una cueva, y que se alimenta de lobos de casi dos metros que caza el mismo. No necesitas saber mas

Migue miró alrededor de la cueva y pudo ver una espada en una de las paredes de la cueva.

- Acaso… ¿Lo has cazado con esa espada?
- ¿Acaso importa?

El chico se levanto de nuevo y se puso delante del hombre

- ¡Oye! ¡Ten cuidado! Tus heridas podrían volver a abrirse- Migue no le hizo caso alguno y se arrodilló delante del hombre que no se podía creer lo que veía
- ¡Por favor, enséñeme a usar la espada!
- ¿Qué? Te salvo la vida, te dejo vivir en mi cueva, y ¿ahora quieres que te enseñe a usar algo así?
- ¡Se lo suplico!
- Me niego
- ¡Por favor! ¡Si no me hago más fuerte, jamás podre salvar a Laura!

Al escuchar el nombre de la chica, el hombre se puso algo más serio

- Asique… quieres salvar a una chica… Si estaba contigo en el bosque, ella ya estará muerta… Hay cientos de animales como este lobo en el bosque…
- ¡Ella aun sigue con vida! Unos hombres se la llevaron a un castillo y…
- ¿El castillo? ¿De que estás hablando?
- Ni siquiera yo lo sé, pero ella resulta ser la princesa de aquel castillo y unos hombres la han secuestrado… Intente salvarla, pero no he sido capaz ni de acercarme a ella… ¡Se lo suplico! ¡Ayúdame a ser mas fuerte!- Grito el chico mientras lloraba

El hombre miro algo serio al chico y le puso la mano en la cabeza.

- Vuelve a la cama chico… Antes de que puedas hacer nada, tienes que recuperarte de tus heridas.
- Pero Laura esta….
- Si vas ahora a rescatar a Laura, no llegaras más cruzar el bosque con vida con animales como estos… Descansa, que tu chica estará bien.
- Ella no es mi chica- Dijo el chico algo avergonzado mientras volvía a la cama
- Come algo y recupérate lo antes posible, ya veremos lo que haremos después con la chica…- Dijo el hombre mientras salía de la cueva- Por cierto, puedes llamarme Rober
- Gracias Rober…

Rober salió de la cueva y miro hacia el cielo de la estrella noche.

- Asique… La princesa ya ha vuelto… Aunque no esperaba que trajera a un chico como este…

El camino solitario IX: La bestia del bosque


Migue se despertó en un lugar que no conocía mientras todo su cuerpo le dolía con bastante intensidad. Intentó levantarse, pero al hacerlo vio que aun tenia la herida que le hizo el teniente, aunque alguien le había cosido puntos y la había vendado. El chico miro algo extrañado al lugar donde estaba. Apenas podía ver nada y había un pequeño fuego en el centro que daba bastante calor al sitio. Parecía, como si estuviese en una especie de cueva.

- Al fin has despertado…- Dijo una voz misteriosa. El chico intento girarse rápidamente para verle, pero el hombre le detuvo- Quieto chico… Esas heridas son bastante feas… Tienes suerte de estar con vida…

- ¿Quién eres tú?
- ¿Acaso eso importa? Solo soy un hombre que vive en una cueva… Te encontré hace un par de días abandonado en el bosque con esa herida, asique te traje aquí para intentar curarla.
- Un par de… ¿Días? Un momento… ¡Laura!- Grito el chico mientras se levantaba rápidamente- ¡Tengo que ir a salvarla!
- ¡Oye! ¡Te he dicho que descanses! La herida aun no está curada

El chico golpeo con su puño al hombre, que cayó al suelo, e intento salir de la cueva lo más rápido posible. El pecho le dolía con mucha intensidad, y apenas podía mantenerse en pie, aunque eso al chico no le importaba demasiado. Solo pensaba en una sola cosa, en poder rescatar a su amiga Laura de aquel lugar.
Migue estuvo andando unos minutos, pero después comenzó a escuchar un extraño ruido dentro del bosque. Cogió un palo que había en el suelo y se puso en guardia.

- ¡Sal!- Grito Migue algo desesperado- ¡Muéstrate!

Algo sonó a su espalda y el chico se giro rápidamente para ver que era, y para su sorpresa era algo que jamás había imaginado. Un lobo de la misma altura que el chico estaba mirándole fijamente, y no parecía que el animal quisiera tener amigos.

- No puede ser…- Murmuro el chico impresionado al ver al lobo mientras tiraba el palo al suelo- Los lobos… No pueden llegar a alcanzar esa altura… Que es lo que ocurre…

Justo en aquel instante, el chico noto como su pecho se volvía húmedo y miro mientras se tocaba con la mano. La herida se había abierto de nuevo, y la venda estaba llena de sangre. Al ver la sangre de nuevo, Migue se desmayó y cayó al suelo en frente del lobo que seguía mirándole fijamente.

- ¡Oye!- Grito el hombre de la cueva que acababa de llegar allí- ¡Apártate de él!

El lobo comenzó a andar hacia el hombre mientras sacaba sus dientes y se preparaba para atacar.

- Maldito crio… No paras de darme problemas… Me debes ya 2 cosas…

Entonces el lobo salto hacia el hombre, pero él saco una espada rápidamente y corto la cabeza del lobo sin pensárselo dos veces. Después de eso, se dirigió hacia el chico y vio su herida que se había vuelto a abrir. En aquel mismo lugar, intento cerrar la herida de nuevo y después llevo al chico a la cueva en donde había despertado…

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El camino solitario VIII: El rey


Migue apenas podía entender lo que ocurría y se quedo en el suelo mientras temblaba levemente. Oscar se aparto lentamente y clavo su espada en el suelo.

- Esto era un aviso… Ahora que sabes lo que pasa, vuelve a casa antes de que destruyas todo lo que la princesa está haciendo por ti. Coge esta espada, la necesitaras para poder salir del bosque…- Dijo Oscar mientras se iba por el camino en el que había marchado Laura

El chico se quedo sentado durante algunos minutos mientras seguía pensando todo lo que había dicho Oscar. Ya no solo era que no sabía quiénes eran los tipos que les habían atacado, ahora también estaban Oscar y el teniente, que al parecer habían sido enviados por el padre de Laura, quien debería de estar muerto. Aparte de eso, Laura estaba intentando que él le odiase para que se preocupara por su marcha

- Asique… Todo acaba ahora…- Dijo el chico mientras se levantaba y cogía la espada de Oscar- Nunca había imaginado que esto acabaría así… Desde el día que nos conocimos… Nunca imagine esto…

Comenzó a recordar todos los momentos especiales que había pasado con ella. La primera vez que se vieron, la primera vez que quedaron para tomar algo, la primera vez que hicieron una broma juntos… Todos aquellos momentos, que nunca podría olvidar.

- Lo siento mucho Laura…- Murmuro Migue de nuevo mientras sonreía- Pero en esta ocasión, no voy a dejar que hagas lo que quieras


En las afueras del bosque…

Laura salía junto al teniente del bosque y hacia el frente, estaba un gran castillo que parecía ser bastante antiguo. Había bastantes personas esperando fuera del castillo, pero todas ellas estaban ocultas bajo una capucha mientras miraban al suelo.

- Mira esto princesa- Dijo el teniente con una gran sonrisa- Todo esto ha sido preparado para tu llegada. Ninguna de esas personas, merece poder mirarte a la cara. Solo hay 3 personas que pueden sin faltarte al respeto

La puerta del castillo comenzó a abrirse y la chica pudo ver como había alguien esperándola en ella. Era un hombre mayor, que parecía bastante serio

- Padre…- Murmuro la chica bastante triste
- Al fin habéis llegado, llevamos esperando mucho tiempo- Respondió el padre quien no parecía alegrarse de la llegada de su hija- Pero… ¿Dónde está Oscar?
- Majestad…- Dijo el teniente mientras se arrodillaba- El subteniente está a punto de llegar
- Entiendo… Entonces esperaremos también a su llegada…. Aunque veo que ya está aquí…

Al fondo, se podía ver a un hombre salir del bosque con bastante tranquilidad. Era Oscar, quien miraba todo el tiempo a Laura y a su padre. Aunque a los pocos segundos, alguien más salió de bosque corriendo a toda prisa con una espada en mano. Paso de largo a Oscar, quien no le había visto y se fue corriendo hacia Laura.

- ¿Quién es ese mocoso?- Pregunto el padre muy furioso
- Migue…
- Asique el crio aun sigue con vida…- Dijo el teniente bastante alegre- Mi señor, este es un chico que conocía a su hija fuera de este lugar. Que conozca este lugar es pecado, asique… ¿Me da su permiso?
- Hazlo- Respondió él rápidamente
- ¡Un momento! ¡No lo hagan!- Grito Laura mientras el chico se acercaba cada vez mas- ¡Por favor! Te lo pido…

El teniente aparto a la chica y se dirigió hacia Migue mientras sacaba una espada.

- Está bien crio… Voy a darte lo que quieres…
- ¡Voy a llevarme a Laura!- Grito Migue mientras cargaba contra el teniente

Antes de que Migue pudiera atacar, el teniente hizo un rápido movimiento e hizo un gran corte al chico con su espada.

- Esta, es el fin que deseabas…- Dijo el teniente mientras Migue caía al suelo

Migue aun seguía con vida, pero no podía moverse por el dolor del corte

- ¡Migue!- Grito Laura mientras comenzaba a llorar

El teniente detuvo a la chica que iba a correr a por su amigo mientras la miraba muy fijamente

- Esto es por ti… El chico aun vive, y no sabes las ganas que tenia de darle un golpe mortal… Con esto, ya me estoy sacrificando por ti, princesa mía. Dentro de poco tú también harás lo mismo- Dijo el teniente mientras agarraba a la chica y la metía en el castillo.
Oscar se fue hacia Migue, quien aun respiraba levemente

- ¿Por qué has hecho esto? Te dije que escaparas…
- Laura… Lo siento…- Murmuraba el chico que cada vez tenía menos fuerzas
- ¡Oscar!- Grito el rey que se había cabreado aun mas- ¡Llévate a ese mocoso de mi castillo! Coged su cuerpo y abandonarlo en el bosque… Él sabrá que hacer con una basura como esto…

lunes, 5 de diciembre de 2011

El camino solitario VII: Conflicto en el bosque


Migue se quedo paralizado al ver la reacción de su amiga mientras una de las personas que estaba con ella se comenzó a reír.

- ¡Pero mira quien está aquí!- Grito el bastante entusiasmado- Al parecer el crio nos ha estado buscando durante este tiempo.
- Oye… ¿Qué significa esto Laura?- Pregunto el chico que no lograba asimilar lo que ocurría. En cuanto pronuncio su nombre, el hombre que antes reía se puso serio al instante.
- Tú… no tienes derecho a hablarla por su nombre…
- ¡Oscar!- Grito la chica en ese instante.- Encárgate del chico, estoy cansada y quiero volver a casa lo antes posible…
- Si, princesa- Dijo el otro hombre que no había dicho nada en ese tiempo- No
se preocupe por esto.

El chico miro atentamente a los dos hombres y le vino una imagen a su mente. Esas personas eran las mismas que estuvieron con Laura justo antes de que él perdiera el conocimiento.

- Venga teniente, marchémonos…- Dijo la chica muy cansada mientras andaba junto al hombre que había cabreado Migue. Este intento correr para detenerles, pero Oscar saco una espada y le apunto cuando apenas estaban a un par metros de distancia
- Detente chico.
- Me da igual que estés armado… ¡no voy a detenerme!

Oscar tiro su espada a pocos centímetros de las piernas de Migue y este se cayó al suelo del susto. En cuanto intento levantarse, Oscar ya estaba sobre él y le agarro del cuello con muchas fuerzas.

- Tranquilízate chico… deja de hacer estupideces
- No voy a dejarla… No voy a dejarla ir…
- ¿Acaso no lo ves? ¿Acaso no eres capaz de ver la verdad?

Oscar cogió su espada que estaba clavada en el suelo y la puso en el cuello del chico que se había tranquilizado un poco al ver que no podía hacer nada.

- Que es… ¿Lo que tengo que ver?- Pregunto el chico algo molesto
- No tienes posibilidad… Aunque supieras todo lo que está ocurriendo, no podrías hacer nada para evitar todo esto… La princesa lo sabe, y no quiere meterte en esto. Y si para ello tienes que odiarla para que no te acerques a ella, lo hará sin dudarlo.

- Ella… Esta cargando todo ella sola, ¿por protegerme?
- Tu le importas más de lo que piensas chico… debes de sentirte afortunado…-

Dijo Oscar mientras apartaba la espada.- El otro hombre que ahora está con ella… Le has cabreado bastante y eso no te conviene… Es el teniente, y te podría haber matado en apenas unos segundos. La princesa lo sabía, por eso me envió a mí para detenerte.

- ¿Qué es todo esto?
- Eso es algo… que no debes de saber. Ahora mismo, lo único que debes de saber es que tu amiga va a volver a su hogar junto a su padre y que allí vivirá durante el resto de su vida. Y por tu propio bien, deberías de olvidarla a partir de ahora… Si no lo haces e intentas hacer algo… Ni ella ni yo podremos evitar que seas castigado.
- Un momento… ¿Su padre?- Pregunto el chico muy impresionado- Acaso… ¿Sigue con vida?
- Por supuesto, él es quien ha encontrado a la princesa y quien nos ha ordenado traerla de vuelta después de que fuera secuestrada cuando tenía 10 años.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El camino solitario VI: Bureta


Tardo casi un día entero para poder llegar hacia Bureta, aunque el pueblo no estaba tan lejos. El único problema era en que era un pueblo tan pequeño que casi ningún tren paraba allí, asique Migue tuvo que cambiar en bastantes ocasiones de tren y eso hizo que se retrasara tanto. En cuanto llego a Bureta vio que era un pueblo bastante distinto a donde él solía vivir. Bureta estaba rodeado de bosques y de montañas, y cerca de aquel pueblo no había ninguna sola gran ciudad en la que poder vivir. El pueblo simplemente, estaba apartado del mundo.
Migue salió de la estación y se quedo pensando en que hacer. Todo pasaba bastante rápido, y aunque su cuerpo aun le doliese por la pelea del otro día, Migue no podía quedarse en ningún lugar a descansar su cuerpo y se comenzó a andar por Bureta. No tardo en darse cuenta que mucha gente del pueblo le miraba de una forma extraña y eso hizo que con el tiempo Migue se sintiera incomodo. Después de andar un poco, vio un puesto de venta y se acercó hacia él.

- ¿Qué puedo hacer por usted?- Pregunto el dependiente mientras leía una revista
- Busco a esta chica… Puede que no la reconozca así, pero hace algunos años vivía aquí también.

El hombre miro esa foto y se impresiono a los pocos segundos.

- Esa chica… Estaba aquí anoche. Durmió en aquel hotel de allí, y esta mañana salió hacia el bosque.
- ¿Si? ¿De veras? ¿Y hacia donde fue?
- Fue hacia… Un momento, tú no eres de aquí…
- ¿Qué? Eso que importa
- Ella se fue junto a otros dos guardianes hacia el bosque prohibido… Si tu intención es seguirlos, no puedo decirte donde esta eso.
- ¡No me vengas con tonterías!- Grito Migue mientras golpeaba el quisco con su puño- He estado un día entero de viaje para poder llegar, sin ni siquiera saber si ella estaba o no aquí. Y ahora que se que está aquí, no pienso dejarla ir porque aquel bosque sea un bosque prohibido
- Vale, vale… Mira chico, no sé qué cojones está pasando pero… Se dice que cualquier persona que entra en ese bosque muere… Solo los guardianes pueden entrar y volver con vida.
- Guardianes… ¿Qué es lo que tienen de especial?
- Los guardianes son las personas que viven más allá del bosque… Por eso saben atravesar el bosque.
- Ahora dime donde esta aquel bosque
- Sigue este camino hacia el norte, y llegaras allí. Después de eso, no sé lo que hay.
- Gracias por todo- Dijo el chico mientras volvía a coger sus cosas y marchaba hacia el bosque
- Oye tu, no sé qué es lo te está pasando pero… Deberías de pensar si esa chica merece tanto la pena como para hacer esto… Nadie sabe con certeza lo que hay en el bosque, pero sea lo que sea… No está para la gente normal

Migue escucho todo lo que el hombre le dijo, pero no le miro de nuevo y continuo andando por el camino bastante tranquilo hasta llegar a la entrada del bosque.

- Asique… Que piense que si merece la pena que atraviese un bosque en el posiblemente muera solo por poder estar con Laura… Menuda estupidez, por mucho que lo piense siempre llego a la misma conclusión.

No volvió a mirar hacia atrás y entro en el bosque mientras sabía que todo el pueblo le miraba bastante impresionado.
Había un camino de piedra por todo el bosque, y como el chico no sabía lo que hacer decidió seguir el camino todo el tiempo. Cada paso que andaba, sentía como hubiese algo que lo observase, pero que no quería mostrase ante él, aunque después de algunos minutos esa sensación desapareció totalmente. El chico se dio cuenta, que ante el había una especie de apertura en el bosque y vio que había alguien allí. Soltó su maleta y se fue lo más rápido posible hacia aquel lugar. En cuanto llego, vio a todos tipos con una capa oscura hablando con una chica que estaba sentada en una roca.

- Laura… Dijo el chico bastante aliviado
Ella le miro mientras los dos guardianes se giraban rápidamente y protegían a Laura.
- Eres tu…- Dijo ella mientras se levantaba de la roca bastante cansada- ¿Qué es lo que hace un rata como tú aquí?

lunes, 28 de noviembre de 2011

El camino solitario V: El comienzo de las vacaciones


Al día siguiente, Migue se despertó en una cama del hospital. Tenía una venda en la cabeza y le dolía todo el cuerpo por culpa de los golpes. El chico estaba solo en la habitación, pero a los pocos minutos una enfermera entro y vio que se había despertado.

- ¿Está bien?- Pregunto ella algo preocupada
- Si… Cuanto tiempo llevo…- Dijo Migue mientras intentaba levantarse
- No intentes moverte, te encontraron en la calle inconsciente y con muchos golpes. Has estado toda la noche durmiendo, ni si quieras despertaste mientras te poníamos los puntos.
- En la calle... Un momento, ¿Dónde está Laura?
- ¿Laura? Una mujer vino a visitarte, pero ella dijo que era tu tita…
- No no, ella no. Cuando me encontraron, había una chica conmigo, ¿no?
- No encontramos a nadie más allí.

La puerta se abrió rápidamente y la doctora miro algo preocupada a las personas que entraban. Eran dos policías que estaban bastante serios.

- ¿Podemos entrar? Tenemos que hablar con el joven…

Los policías estuvieron algunos minutos preguntando cosas a Migue sobre lo ocurrido la noche anterior. Le encontraron a él, junto a un charco de sangre, pero no había rastro de ninguno de los otros tipos ni de Laura. Le preguntaron si recordaba los rostros de aquellas personas, pero Migue recordaba todo con mucha dificultad por culpa del golpe. Después de que Migue respondiera todo, los policías se marcharon de la habitación, no sin antes darle un número de teléfono para que le llamara si recordaba algo más.
A las pocas horas, los médicos le dieron el alta al chico y su tita fue a recogerle. Ella no pregunto nada de lo que había ocurrido, porque ya sabía que Migue no le iba a responder a eso. En cuanto llego a casa, cogió su chaqueta y sin el permiso de su tita y omitiendo los consejos de los médicos de que descansase algún tiempo, se marcho a dar una vuelta por el pueblo. Tenía un destino claro, ir a ver a Laura para saber lo que había ocurrido. En cuanto llego a su casa, vio la calle y recordó algunas cosas que habían ocurrido allí. Recordaba los tipos que le esperaban en la puerta donde él estaba ahora mismo, recordaba el lugar donde él había caído al suelo después de recibir los golpes de Rafa, incluso recordaba ver a su mejor amiga llorar.
Aun no había llamado a la puerta y alguien la abrió con bastante tranquilidad. Era la tita de Laura, que le miraba bastante extrañada a Migue.

- ¿Si? ¿Puedo ayudarle en algo?
- Veras… Soy amigo de Laura y bueno…
- ¿Laura? Ella ya no está aquí. Se marcho esta mañana con la familia de su padre.
- ¿Qué? Ella nunca me dijo algo así
- Pues se marcho esta mañana y no volverá.
- Un momento… ¿Cómo que no volverá?
- Ahora ella vive allí chico, asique lo mejor que puede hacer es olvidarla.
- ¿Olvidarla? ¿Está usted de broma? Voy a llamarla ahora mismo…

Migue cogió su móvil y marco el numero de Laura. Lo tenía guardado en favoritos, pero lo había leído tantas veces que se lo sabía de memoria. A los pocos segundos, comenzó a escuchar el sonido de un móvil dentro de la casa.

- Ella… se dejo aquí el teléfono…- Le dijo su tita algo preocupada
- Pues denme otro número, o una dirección, o algo para que pueda hablar con ella.
- Lo siento chico, pero ella ha vuelto a donde vivía antes… No tenemos ni una dirección, ni un solo teléfono. Y si no nos dio nada de eso, es que no quería que supiéramos nada de ella. Lo mejor que puedes hacer… es olvidarte de ella.

Migue guardo su móvil sin poder creer lo que estaba pasando. Hace menos de 24 horas, estaba junto a su mejor amiga estudiando como un día normal, pero después se encontraron junto a unos extraños que les atacaron y Laura había vuelto al pueblo donde había nacido sin decir nada antes.

- Gracias por su tiempo, no quería molestarla…- Dijo el chico mientras se despedía de la tita de Laura

Después regreso a su casa lentamente mientras intentaba asimilar todo lo que ocurría. En cuanto entro en su casa, su tita comenzó a gritarle por haberse marchado antes, pero el chico no la escucho y se dirigió hacia su cuarto sin decir nada más. Allí se tumbo en la cama y se quedo mirando hacia el techo durante muchas horas…


A la mañana siguiente…


La tita de Migue entro en su habitación al escuchar que el joven hacia bastante ruido. Allí estaba Migue con una maleta en mano mientras guardaba muchas cosas de su habitación.

- ¿Qué estás haciendo?- Pregunto ella bastante extrañada
- Preparar la maleta, me voy con Laura a pasar las vacaciones en su pueblo natal
- ¡Pero si aún quedan dos semanas de clases!
- Lo sé, pero ya no hay exámenes. Así decidimos en salir antes para poder disfrutar más tiempo juntos.
- ¿Y tus heridas? ¡El médico dijo que no hicieras nada!
- Son solo pequeños moratones, asique no me pasara nada…
- Pero Migue
- No te preocupes, no me va a ocurrir nada. Marcho ya, que tengo prisas.

El chico abrazo a su tita y rápidamente cogió su maleta y se marcho hacia la estación de trenes. Durante toda la noche estuvo pensando en que hacer, en todo lo que había ocurrido. Por mucho que dijeran que Laura estaba ahora con su otra familia, Migue no se podía creer eso. Asique decidió ir a por ella, y solo tenía una pista de donde podía estar… Su pueblo natal, Bureta.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El camino solitario IV: La marcha de la noche


Víctor levanto la espada y cerró los ojos durante unos segundos mientras Migue le miraba totalmente paralizado.

- Ahora, rezare para que dios se ocupe de tu alma…- Dijo el asesino muy tranquilo ante el chico.
- ¡No por favor! ¡No le hagan nada!- Grito Laura que no paraba de llorar- ¡Levadme con vosotros, pero dejad a Migue en paz!
- Laura…
- ¡Por favor! ¡El no tiene que pagar por mí! ¡Perdonarle!
- ¡Laura!- Interrumpió rápidamente el chico que seguía casi sin moverse. La chica le miro y Migue comenzó a girar su rostro hacia ella. Parecía estar muy tranquilo e incluso sonreía levemente.- No importa lo que ocurra… No importa lo que me pase a mí, si tu estas bien… Y pase lo que pase, no voy a dejar que estos tipos te hagan algo mientras yo esté con vida…
- Espero que tu también hayas rezado chaval…- Dijo Víctor mientras volvía a abrir los ojos- Porque tu juicio acaba de llegar…

Pero en esos instantes, Migue sintió algo pasar rápidamente cerca de su cabeza. Miro hacia el frente, y algo había atravesado el cuello de Víctor. Rafa fue corriendo hacia él, pero de nuevo algo salió disparado por la espalda de Migue y le alcanzo a la pierna. El chico no sabía lo que estaba pasado, creía que alguien les había disparado pero no eran ningún tipo de bala. Era una especie de palo lo que había atravesado el cuello de Víctor.

- Lo has hecho bien chico… - Dijo un hombre que acababa de llegar a donde estaba Laura. El hombre tenía una gran capa negra y entre sus manos tenía un gran arco. Junto a él, había otro hombre mucho más grande y más fuerte.- Has protegido a la princesa con todas tus fuerzas…
- Vosotros… Vais a ayudar a… Laura…- Pregunto el chico a quien ya casi no le quedaba aliento
- Por supuesto

Entonces el hombre cogió el arco y golpeo con todas sus fuerzas a Migue, quien cayó al suelo perdiendo el conocimiento.

- ¡Migue!- Grito Laura bastante sorprendida
- Tienes suerte chico…- Dijo el hombre que le acababa de golpear mientras guardaba el arco- Si no llegas a salvar a la princesa, no te perdonaría la vida…
- ¿Quiénes sois vosotros?
- Mi princesa…. ¿Acaso ya me ha olvidado?- Pregunto el otro hombre bastante serio. Laura le miro bastante confusa y pudo reconocer al hombre
- Tú eres… ¿Oscar? Eso significa que…
- Estamos para llevarla de vuelta, de vuelta a casa princesa Laura
- Pero… ¿Por qué han matado a estos hombres? ¿Acaso no son compañeros?
- ¿Estos?- Grito el hombre del arco bastante cabreado- No son hombres nuestros, ellos vinieron para acabar con su vida, por eso les hemos atacado. En cambio, no podemos permitirnos matarlos así sin más… Si les matamos, nadie sabrá lo que habrá pasado aquí…

El hombre se dirigió hacia Rafa, a quien le había atravesado una flecha en la rodilla y no se podía levantar. Saco su estaba, y la puso en el cuello de Rafa.

- ¿Cómo te llamas?
- Rafa…
- Bien Rafa… Puedes marcharte. Vete lo más rápido que puedas, y dile a tu jefe que la princesa ya está con nosotros, que ya no podrá evitar que nuestro clan desaparezca.

Rafa asintió con la cabeza e intento levantarse para marcharse del lugar lo más rápido que pudiese, pero por culpa de la herida apenas podía andar. Aun así, el hombre dejo a Rafa en paz y se dirigió de nuevo hacia Laura y Oscar.

- ¿Qué hacemos con él?- Pregunto el hombre mientras señalaba a Migue con la espada
- No deberíamos de dejarle con vida, el a visto cosas que nadie debería de saber… Pero creo que es alguien importante para la princesa, y además la ha estado protegiendo hasta que nosotros hemos llegado. Si no llega ser por él, la princesa estaría…
- Vale vale… Le dejaremos con vida… No quiero escuchar todas tus explicaciones Oscar…
- Bueno princesa, es hora de que nos marchemos…
- Pero… ¿Vamos a dejar a Migue aquí?
- Avisaremos a alguien, pero tenemos que marcharnos ya… Tu padre te espera…

lunes, 21 de noviembre de 2011

El camino solitario III: Ya no somos niños


Tanto Laura como Migue comenzaron a andar más despacio para ir hacia la casa para ver si aquellos tipos se iban, pero ellos simplemente esperaban frente la puerta de su casa.
Viendo que los tipos no se iban, Laura se dirigió hacia la puerta pero Migue la detuvo rápidamente. La chica le miro bastante extrañada mientras Migue parecía bastante serio.

- Pero mira quien tenemos aquí…- Dijo uno de los hombres de que estaban esperando a la puerta- Te hemos estado esperando…

Migue se puso por delante de Laura mientras la intentaba ocultar, y el otro tipo comenzó a hablar también.

- No sabes el tiempo que te hemos buscado, pero cuando te encontramos resultas que no estás en casa… Eso no está bien
- ¿Quienes sois?- Pregunto Migue que seguía muy serio
- Apártate chaval, no estamos hablando contigo… Déjanos hablar con la princesita a solas

Al escuchar eso, Migue sintió como Laura comenzaba a temblar. No sabía lo que estaba pasando, pero su amiga estaba bastante asustada por aquellos tipos.

- No se quienes sois ni lo que queréis, pero os pido que os marchéis
- ¿Has escuchado eso Rafa? El crio nos ha pedido que nos marchemos, creo que esta basura merece un castigo
- Ten cuidado Víctor, te recuerdo que nadie puede saber que estamos aquí.

Víctor cogió un palo que tenia y comenzó a andar hacia el chico.

- Nos pidieron que no la liáramos… pero este crio nos ha faltado el respeto a nosotros… Asique ahora voy a pasar un buen rato contigo…

El chico aparto a Laura hacia atrás mientras miraba fijamente a Víctor, quien no paraba de reírse mientras andaba hacia el joven.

- Migue, no hagas ninguna tontería y vete- Grito Laura que cada vez parecía más asustado- Estos tipos van en serio
- No te preocupes por mi Laura, y márchate de aquí.
- ¡No lo hagas Migue!- Grito Laura que casi comenzaba a llorar. Al escuchar eso, el chico miro bastante impresionado a su amiga. Era la primera vez que la había visto así de asustada y llorando de esa forma.
- Oye crio… tú y yo íbamos a jugar…- Dijo Víctor que estaba ya a un metro del chico. Migue se giro rápidamente, pero el desconocido le golpeo con el palo demasiado rápido como para que el chico lo pudiera esquivar

Aun así, Migue se recupero rápidamente y le intento golpear con un puñetazo, pero Víctor lo esquivo casi sin ningún problema y le golpeo fuertemente en la cabeza. Migue cayó al suelo mientras comenzaba a sangrar por la cabeza. A los pocos segundos se intento levantar, pero estaba demasiado confuso por el golpe que lo veía todo demasiado borroso. El tipo aprovecho que Migue apenas podía mantenerse en pie para volver a golpearle con bastante fuerza hasta que el chico volvió a caer al suelo, pero en esta ocasión a los pies de su amiga.

- Víctor, tenemos prisa. Deja al chico y coge a la princesa.- Dijo Rafa serio mientras seguía en la puerta de la casa.
- Maldita sea… creía que podía jugar con alguien algunos minutos, pero no hay nadie que merezca la pena en estos lugares…

Los dos tipos comenzaron a hablar entre ellos mientras Migue intentaba levantarse lentamente. Le dolía casi todo su cuerpo por los golpes, y ahora tenía un par de brechas en su rostro. Laura le miraba todo el tiempo mientras no paraba de temblar y de llorar.

- Déjalo…- Dijo ella muy levemente- Deja de luchar… Tú no tienes que hacer esto…
- Laura…
- Migue por favor… No sigas… Si te vuelves a levantar estos tipos… No van a detenerse, asique por favor no te levantes.

Cuando la chica volvió a mirar hacia el frente, Migue estaba de rodillas mirando a los tipos fijamente mientras levantaba las manos para proteger a su amiga.

- Si quieren a Laura, tendrán que pasar sobre mí…- Dijo el chico muy serio.
Víctor sonrió y comenzó a andar hacia el joven con el palo.
- ¡Migue no lo hagas!
- Laura… ¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? En esa ocasión, yo no tenía posibilidad de ayudarte. No podía ganar en ningún momento a aquellos chicos, pero aun así lo intente y lo conseguí… Conseguí que esos chicos te dejasen tranquila… Esto, es lo mismo…
- ¡Éramos unos niños Migue! ¡Estos tipos no van a parar!- Grito Laura mientras no paraba de llorar
- ¿Habéis acabado ya?- Pregunto Víctor que seguía riéndose- Sin duda, eres bastante cabezón chico… Asique por eso, voy a demostrarte como acabamos con la gente como tu.- Víctor cogió el palo por la parte de arriba y tiro con bastante fuerza. A los pocos segundos, algo que estaba oculto dentro del palo comenzó a salir
- Una… espada…
- Exacto chaval… ahora comprenderás porque mis golpes eran tan fuertes. Esta es la espada que me dieron para poder cumplir con mis objetivos… Y acabar con la gente que yo quisiera. Ahora entre mi objetivo y yo, estas tu… ¡asique voy a acabar contigo!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El camino solitario II: Tarde de estudios


Migue salió de clase bastante tranquilo y se dirigió hacia un banco que estaba en la salida. Allí se sentó, mientras se despedía de los demás colegas. Unos minutos después, Laura llego hacia él y ambos se sentaron juntos un tiempo en el banco.

- Eres bastante lenta…- Le dijo Migue algo cansado
- ¡No es mi culpa! El profesor le gusta hacerme preguntas al final de clases mientras los demás os vais… No sé por qué demonios es así…
- Ahora dirás que no estás bien junto al profesor…
Laura miro sorprendida a Migue y se levanto bruscamente.
- ¿Cómo?

El chico comenzó a reír y se levanto tranquilamente mientras miraba a la chica.

- Anda… Lo siento, era una broma de mal gusto…
- ¡Bobo!

Ambos cogieron sus mochilas y se marcharon del colegio. Como todos los viernes, no se dirigieron hacia sus casas para comer y se comieron en un pequeño bar para luego poder ir juntos a la biblioteca. Era el único día a la semana, en los que los dos tenían tiempo suficiente como para poder estudiar juntos. Los lunes y miércoles Migue tenia entrenamiento de baloncesto, y los martes y jueves Laura se iba a ayudar a una amiga suya, Vir. Los fines de semanas era imposible quedar para poder estudiar, dado que la chica se quedaba a ayudar a sus titos y Migue solía tener algún que otro partido que jugar. Asique decidieron aprovechar al máximo ese día para poder ayudar a Migue estudiar y ni siquiera iban a casa para descansar. Simplemente comían algo rápido, y luego se marchaban a la biblioteca. Cuando estaban dentro, Migue sacaba bastantes papeles en blanco para hacer apuntes, mientras que Laura sacaba decenas de libros distintos de la biblioteca.

- Esto… Laura… Solo vamos a estudiar algo de matemáticas…
- Lo sé, por eso solo he cogido estos libros- Dijo mientras dejaba unos 15 libros sobre la mesa

Migue los miro bastante asustado y la chica intento animarle con una sonrisa para que comenzaran con un buen animo a estudiar. Durante un par de horas, el chico no hizo nada más que escuchar a Laura, quien le explicaba cómo hacer todo tipo de cuentas. Después de todo ese tiempo, Migue no lograba entender ni la mitad de todo lo que su amiga le había explicado…

Estuvieron toda la tarde allí, y sin que se dieran cuenta ya había oscurecido y la biblioteca estaba a punto de cerrar, asique Laura y Migue recogieron todas sus cosas y se marcharon de allí.

- Ains…- Dijo Laura algo preocupada- Se ha hecho demasiado tarde…
- La verdad es que si, acaban de cerrar la biblioteca asique ya serán más de las 11, al menos hemos podido aprovechar la tarde
- ¿Aprovechar? Si no has llegado a entender la mitad de lo que te he explicado…- Le respondió la chica algo preocupada.
- Pues imagínate, que no hubiéramos venido hoy aquí. Esa mitad que hoy he entendido, no lo sabría. Asique he aprendido mucho hoy Laura, de nuevo gracias.
- Bueno… Visto así… tienes razón
- Pues claro.
- Un momento… ¡Aun no hemos cenado! Ya es tan tarde y yo no he llegado a casa…
- Bueno, no es tan tarde la verdad…
- ¡Si que lo es! Mis titos ya habrán cenado sin mí y no tengo nada ahora para comer…

Migue comenzó a reírse mientras se apoyaba en su amiga.

- Mira- Dijo el chico mientras paraba de reírse- Hagamos lo siguiente. Vamos a nuestras casas, nos arreglamos y luego damos una vuelta por allí y te invito a comer a algo, ¿vale?
- Pero yo ya no tengo dinero esta semana para poder ir mucho a comer fuera…
- He dicho que te invitaría, asique no pienses en el dinero
- ¿Qué? No puedo permitirte eso…
- Eso es lo que te crees…

La chica le miro con mala cara mientras Migue se lo decía bastante serio.

- Bueno, eso ya se verá…
- Venga… ¿Me paso en 20 minutos a recogerte?
- Que sean 25

Se despidieron y Migue se fue lo más rápido que pudo a su casa. En cuanto entro, vio que su tita ya estaba durmiendo asique no hizo demasiado ruido al andar por la casa. Dejo sus cosas y se fue a la ducha bastante tranquilo. Apenas vivía a unos 5 minutos de su amiga, y el no necesitaba demasiado tiempo en arreglarse. Asique cuando quedaban 10 minutos para estar en casa de Laura, busco una camisa bonita, se puso colonia y se marcho de casa tranquilamente.
En cuanto llego, miro a la hora y apenas faltaban unos segundos para que pasasen los 25 minutos, asique el chico se fue a tocar a la puerta. Pero justo entonces, la puerta se abrió sola y salió Laura, quien también se había cambiado de ropa y ahora llevaba una preciosa camiseta oscura.

- Puntual, como siempre- Dijo la chica con una sonrisa.
- Tu igual

Ambos se dirigieron a un pequeño bar para tomar algo, y se dedicaron a tomar distintos tipos de tapas mientras hablaban de sus cosas y disfrutaban de la noche. Llego las 12 de la noche, y todos los jóvenes de la misma edad que Migue y Laura se dirigieron hacia la discoteca. Ellos en cambio, no les apetecía asique se quedaron bastantes tranquilos en el bar hasta que llego las 1 de la mañana. Fue entonces, cuando decidieron volver a casa, pero antes Migue aprovecho que su amiga se fue al servicio para pagar todas las cuentas. En cuanto la joven regreso y vio lo que Migue había hecho, se cabreo durante algunos minutos con él mientras no paraba de reírse. Ambos se dirigieron hacia la casa de Laura, dado que a Migue no le gustaba dejarla sola esas horas de la noche.

- Te he dicho que no me va a pasar nada….- Decía Laura, a quien no le hacía gracia que Migue tuviera que acompañarla
- Siempre pasa lo mismo Laura, ya deberías saber de que siempre te voy a acompañar a tu casa. No es solo por la que no te pase nada…
- ¿A no? ¿Qué más hay?
- Sobre eso…

Migue no dijo mas mientras desviaba la mirada hacia otro lado. La chica comenzó a reírse y dijo:

- No será… ¿Que quieres estar más tiempo conmigo?

Al escuchar eso, el chico se detuvo mientras Laura no paraba de reírse. Después de jugar allí unos segundos, volvieron a dirigirse hacia su casa, la cual apenas estaba a unos minutos de aquel lugar. Aunque para la sorpresa de los chicos, había un par de tipos esperando en la puerta de la casa de Laura. Durante todo el camino, no habían visto a nadie en la calle. Pero por alguna razón, las únicas personas que habían visto parecían esperar a alguien en la puerta de la casa de Laura…

lunes, 14 de noviembre de 2011

El camino solitario: El comienzo

Nueva historia, que es algo peculiar... Dado que este capi es casi 4 veces mas largo de lo normal o.O. Esta historia, esta dedicada a mi amiga Laura, que tantas cosas me ha ayudado. Disfruta de ella, espero que te guste ^^




Esta historia comienza en el pequeño pueblo de Fipre, donde vivía un joven de 17 años llamado Migue. El chico media casi dos metros, y casi todo el pueblo le conocía por todas las actividades que hacía. En el colegio no era alguien que sacase las mejores notas, pero en cambio jugaba en el equipo de baloncesto del pueblo y gracias a él pudieron ganar algunos torneos de baja importancia. Según muchos ojeadores, el chico algún día podría llegar a ser un profesional si él quería. Aunque por aquel entonces, Migue no pensaba en eso. Apenas le quedaban unos días de clase, pero el ya sabía que iría a la universidad de Birne, una ciudad que estaba muy cerca de su pueblo. Allí, estudiaría arquitectura junto a una compañera de la infancia, Laura. Ella al contrario que Migue, era la chica mas lista de todo el colegio y lo sabia absolutamente todo lo que le preguntaban. Pero aun así, el chico nunca la tomo como una sabelotodo, al contrario. Ella sabia muchas cosas, pero no era tan buena en los deportes, asique Migue siempre se dedico a ayudarla cuando no podía hacer algo. Los dos chicos se conocieron a finales de primaria, cuando Laura se mudo a Fipre. Al principio, era una chica muy tímida y no quería hablar con nadie….


Unos 6 años antes…


Migue se dirigía hacia el colegio junto a su tita en primer día de clase de ese curso. Muchos de los chicos, ya iban solos allí, pero su tita tenía que acompañarle porque el joven no quería ir después de pasar las vacaciones de verano. En cuanto entro en la clase, vio que nada había cambiado. Las mesas seguían siendo las mismas… los mismos libros en las estanterías… Y su profesor seguía pareciendo igual de viejo que siempre.

- Pero mira quien está aquí… El joven Migue… ¿Cómo te fueron las vacaciones?- Pregunto el profesor mientras sonreía bastante al verle
- Bien, aunque fueron cortas…
- Eso dicen todos chico, venga y siéntate en donde quieras.

El chico se dirigió hacia la esquina del fondo mientras veía como su tita habla con su profesor. Los dos parecía bastantes contentos, pero hablaban cosas que no entendía asique comenzó a ignorarlos… Al cabo de los minutos, comenzaron a llegar más y más chicos y cada uno de ellos se sentaron en una silla distinta. Todos parecían igual, y no había nada nuevo en la clase. De repente vio hacia su lado, donde aun se encontraba una mesa vacía

- Todo sigue igual… Nadie quiere estar junto a mí…
- Chicos atención- Grito el profesor entonces para que todos se callaran- ¡Silencio! Bueno, veo que están todos bien… Y que todos siguen igual, pero este año no será el mismo que el pasado. Para empezar, porque hoy somos uno más- La puerta se abrió y todos los chicos miraron bastante curiosos hacia allí. Migue en cambio, simplemente miro de reojo. Era una chica con el pelo moreno y liso que no sonreía en ningún momento- Su nombre es Laura, y es una chica que se acaba de mudar a Fipre. Asique demostradle como somos de amigables por aquí.

Todo el mundo, menos Migue, saludaron a la chica mientras sonreían, pero ella no sonrió en ningún momento.

- Bueno Laura, solo hay un lugar libre para poder sentarte… Es en la última raya, pero bueno. Creo que no te importara demasiado estar allí.

La chica cogió sus cosas y se sentó en la mesa junto a Migue, quien comenzaba a mirarla algo entrañada. Ella no había sacado ninguna sonrisa, en ningún momento…
Durante el primer día de clases, ni Laura ni Migue hablaron en ningún momento, ni siquiera levantaron la mano para responder a ninguna pregunta del profesor. Aun así, el profesor le pregunto algunas cosas a ambos al ver que ninguno quería hablar. Migue nunca supo las respuestas de las preguntas, en cambio Laura se las conocía siempre.


Al fin llego el recreo, y el chico cogió un bocata de atún que se había hecho esa mañana y se fue a un lugar solo para poder comer tranquilo. Todos sus amigos se iban juntos para hablar de cómo habían pasado las vacaciones, pero nadie iba hacia donde él estaba.

- Disculpa…- Dijo una voz de chica a su lado. Migue se giro y vio que era Laura, la que estaba allí con un bocadillo- ¿Puedo sentarme aquí?
- Si… Por supuesto…

Laura se sentó junto a Migue y comenzó a comer junto a él. Durante algunos minutos, ninguno de ellos dijo nada. Hasta que el chico acabo de comer y no supo que hacer:

- Asique… Vienes del norte… ¿De dónde vienes exactamente?

La chica acabo de masticar y le miro fijamente

- Hay una razón por la que me senté junto a ti… Y era que sabía que no hablarías… Pero veo que no fue así.

Al escuchar eso, el chico se levanto rápidamente muy cabreado y se fue hacia las clases. El tan solo intentaba ser amable con Laura, pero ella le respondió de esa forma.

- Todos son iguales, todos se creen superiores a mi…- Dijo el chico muy cabreado- Todos son más felices que yo… todos… Si tan solo sintiesen lo que yo siento… Si ellos supieran lo que es ser huérfano no harían nada de eso.

Al llegar a la puerta de clase, vio que su tita aun seguía en la escuela. Ella estaba en su clase hablando con su profesor.

- Vera señor… En estas vacaciones… Migue no ha cambiado nada… No quería ir a jugar con los otros chicos, ni siquiera quería hablar nunca con nadie. Simplemente se quedaba siempre en casa o salía para jugar solo…
- Ya veo… Desde que perdió a sus padres en ese accidente, el chico ha cambiado mucho…. Me parece una pena, que un chico de su edad se cierre de esa forma…
- ¿Qué podemos hacer profesor? ¿Qué podemos hacer para que el cambie?

En esos momentos el chico entro en la clase mientras miraba al suelo

- Migue, ¿qué haces aquí? El recreo aun no ha acabado- Dijo el profesor impresionado
- Lo sé, pero no quería estar allí…
- Esto… Migue, me voy a casa, ¿vale? Date prisa en ir hoy, que tenemos para comer tu plato favorito- Le dijo su tita mientras le daba un beso
- Tú no sabes como es mi plato favorito… Tú no eres mi madre…

Su tita escucho eso, pero intento ignorarlo y se marcho de la clase sin decir nada mas mientras los otros chicos entraban en la clase. Entre ellos, estaba Laura que seguía sin cambiar respecto a su sonrisa.

El día paso, y las clases acabaron al fin. Todos los chicos se fueron de la clase, pero el profesor se quedo algunos minutos con Migue para hablar sobre su actitud con los demás chicos. Le dijo que tenía que ser más amable con ellos, pero Migue se dedico a ignorarle y después se marcho hacia su casa solo. Durante el camino, vio a unos chicos de su clase que seguían en la puerta del colegio hablando.

- ¿Has visto a la nueva? ¿Acaso está mal de la cabeza?
- Estaba sola y ha faltado al respeto a los chicos de 6… En qué pensaría…
- Y aquellos bastardos se la han llevado al parque sin que ella quisiese… A saber lo que le van a hacer…

Migue ignoro la conversación y se dirigió hacia su casa sin tener intención de ayudar a Laura.

- Pero… ¿será verdad lo que dicen los chicos?
- ¿Te refieres a que ella no tiene padres? La verdad, es que vino a clases sola y nadie vino a recogerla… y ella insulto a los chicos cuando se rieron por eso

Entonces, el chico se detuvo y se giro lentamente.

- Ella… ¿no tiene padres?… Acaso ella… ¿es como yo? ¡Oye! ¿Dónde está?
- ¿Qué?- Preguntaron los chicos algo extrañados
- ¡He dicho que donde esta! ¡La nueva! ¡Hacia donde se la llevaron!
- Se la llevaron al parque que esta 3 calles más abajo, fueron José con sus amigos.

Migue comenzó a correr hacia el parque lo más rápido que pudo sin pensárselo dos
veces. Desde que sus padres murieron, el chico siempre se sintió solo al saber que nadie entendía su dolor, pero al fin había conocido a alguien que estaba pasando lo mismo que él, y no pensaba dejarla sola. Al llegar al parque, vio a José, el chico más violento del colegio que acababa de repetir 6. junto a unos amigos suyos. José estaba agarrando del pelo a Laura, quien no paraba de llorar mientras se intentaba soltar.

- ¿Ves? Esto es lo que pasa al insultarme, maldita cría sin padres…
- Te he dicho… ¡que no nombres a mis padres!

Al gritar, uno de los amigos golpeo a Laura en la cara y ella dejo de gritar mientras cada vez lloraba con más fuerza.

- Ahora harás lo que yo te diga… estúpida…
- ¡José!- Grito Migue mientras se acercaba a él muy furioso
- Pero qué demonios… Si esta aquí el chico solitario- Le dijo mientras soltaba a la chica del pelo- ¿Qué es lo que quieres?
- Déjala ir… Ahora mismo…
- ¿Qué? Este chico debe estar de broma- Dijo mientras se reía junto a sus amigos- ¿Por qué deberíamos de hacer eso, mocoso?
- He dicho… que la dejes ir… ahora mismo…- Volvió a repetir Migue mientras dejaba su mochila al suelo y cogía un palo
- Vamos chicos, enseñémosle disciplina a este montón de mierda

Entonces José se fue con sus dos amigos y corrieron hacia Migue que también cargo contra ellos con el palo. Golpeo a uno de ellos, pero José le derribo rápidamente. El chico se intento levantar, pero José le pisaba el pecho con bastante fuerza.

- Tu… No eres más que un montón de mierda… voy a enseñarte modales…
- ¡Oye! ¡Que hacéis allí!- Grito un hombre que acababa de llegar al parque
José le vio y salió corriendo de allí lo más rápido que pudo. El hombre fue a por José para que no se escapara, mientras Migue se levantaba y se dirigía hacia Laura.
- ¿Qué haces tú aquí?- Pregunto ella mientras aun tenia lagrimas en su rostro
- Vine a por ti… Solo eso
- Yo no te pedí eso… En ningún momento…
- ¿Y qué?... Yo quise hacerlo sin más…

El chico se sentó junto a Laura y le pregunto mientras miraba al suelo:

- ¿Es verdad eso? Tú… ¿has perdido a tus padres?
- ¿Acaso tú también te reirás de mí por eso? Todas las personas sois iguales…
- No, yo nunca haría eso… ¿Sabes porque no estoy nunca hablando con nadie?
- ¿Qué?
- Ahora te entiendo… entiendo porque me respondiste así… Tu eres igual que yo… yo ya… No tengo padres…
- Un momento… Aquella mujer que vino hoy al colegio… ¿No era tu madre?
- No… mis padres fallecieron hace un par de años…
- ¡Chicos!- Grito el hombre que había llegado antes al parque- ¿Estáis bien?

Migue se levanto del suelo y comenzó a mirar hacia el hombre.

- Ahora mismo, vivo con mi tita a un par de calles de aquí… Sabe cocinar bien, aunque nunca lo hará como mi madre… Aun así, si quieres venir algún día a comer…
La chica extendió la mano hacia Migue que parecía bastante impresionado.

- Mi nombre es Laura… Y vengo de Bureta… Un pueblo en el norte
- Encantado de conocerte, Laura- Respondió Migue con una pequeña sonrisa.

Entonces, Laura le miro mientras aun seguía teniendo lágrimas y le saco una gran sonrisa. Era la primera vez, que había sonreído en todo el día…


Durante los siguientes 6 años, tanto Migue como Laura comenzaron a ser más amigables con el resto de compañeros. Nadie sabia la razón exacta, pero entre ellos se llevaban mejor que con cualquier otra persona. Migue ya era todo un hombre, y Laura en cambio… se había convertido en una preciosa mujer. Ambos solo deseaban una cosa, que acabase estas últimas semanas de clases para que al fin pudieran pasar las vacaciones juntos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXX: El comienzo de una leyenda


Día actual…

El comisario se quedo mirando al chico bastante impresionado al ver que este no parecía tener miedo a estar delante de tantos policías.

- ¿Qué hace alguien como tu aquí?- Pregunto el comisario que aun no entendía nada
- Comisario Cotton… Me han llegado a mis oídos que usted fue uno de los pocos policías que siguió investigando mi caso después de que yo entrara en prisión… Asique he de suponer de que conoce la respuesta a esa pregunta…
- No puede ser… Apenas teníamos datos que indicaba que Pole estuviera detrás de todo esto, como sabias tú que…
- Simplemente lo supe comisario, es ahora lo que importa…
- Y sabiendo eso, ¿por qué has hecho esto? ¿Acaso eres estúpido? ¡Aunque ya no seas culpable de matar a decenas de niños, serás culpable de ser un fugitivo que mato a una persona! Si hubieras esperado un tiempo más, nosotros podíamos haber confirmado tu libertad.
- Para que comisario Cotton… Este hombre, tenía mucho poder en los fiscales… Jamás hubiera entrado a prisión. Esto es lo que se merecía…
- ¡Eso tú no lo sabes!
- Puede…

El chico se levanto de la mesa y dejo unos papeles sobre el escritorio.

- Aquí están los datos que necesita para demostrar mi inocencia… Puede confirmar que están sacados de este ordenador de Pole.
- Eso no cambia nada chico, ahora tenemos que detenerte…
Todos los policías levantaron las pistolas contra el joven que aun no parecía temer a nada.
- Yo que usted… Bajaría el arma comisario…
- Puedes amenazarme todo lo que quieras, pero no podrás con 5 policías armados…
- Puede que no, pero nadie dijo que lo haría yo. Que uno de sus guardias, apunte con su luz a ese cuadro de allí- Dijo el chico mientras señalaba un cuadro al fondo de la habitación
- ¿Qué clase de juego es este?
- Ningúno comisario… Hágalo y lo entenderá.

Uno de los policías ilumino el cuadro a los pocos segundos este se partió en varios trozos. Todos los policías se quedaron bastante impresionados al verlo y no llegaba entender lo que había pasado.

- A vuestra espalda… Tienen a un hombre con un rifle de asalto. Él ha sido quien ha hecho eso al cuadro
- ¿Cómo?
- Comisario… Mi intención no es matar a todos sus hombres, asique haga lo que le pido y todo saldrá bien… Para empezar, quiero que sus hombres tiren sus armas hacia mi

El comisario Cotton se lo pensó durante unos segundos, pero después dio una señal a sus hombres para que bajasen las armas e hicieran lo que el chico pedía

- Veo que entiende la situación… Ahora, quiero que sus hombres se esposen los unos a los otros y que usted espose al último comisario. Después de eso, yo le esposare a usted y así nadie saldrá herido.
- Chicos… Hacedlo…
- Pero señor
- Tienen a alguien apuntándonos y nosotros no sabemos donde esta con claridad… No tenemos otra opción…

Todos los policías siguieron las órdenes de Andrew, y al final el comisario le dio unas esposas para que pudiese esposarle a él.

- Olvídalo chico… el edificio está lleno de agentes, jamás podrás salir de aquí…
- Puede, pero no sabré hasta haberlo intentado…- Le respondió el chico mientras le terminaba de esposar.

Después de eso, cogió la espada del pecho del señor Pole y se marcho de la habitación. Comenzó a correr por el pasillo lo más rápido que pudo. En el fondo, pudo ver a Vicente, que estaba apuntando con el rifle a la habitación donde estaba antes.

- Todo ha salido como lo planeaste Vicen- Dijo el chico bastante alegre- Te escondiste en las escaleras y esperaste a que la policía viniese para ayudarme
- No todo chico… quedamos en que no le matarías…
- Lo siento mucho, pero no me dejo otra…

En esos momentos, el ascensor llego al piso donde estaban los chicos y de él salieron dos policías.


De mientras, en la habitación del señor Pole, el comisario se las arreglo para poder quitarse las esposas y poder llamar rápidamente por la radio.

- Aquí a todas las unidades. El fugitivo Andrew esta en el edificio, repito. El fugitivo Andrew esta en el edificio.
- Comisario Cotton- Respondió rápidamente alguien por la radio- Acabamos de ver a dos sospechosos y les hemos detenido. Uno de ellos es un chico con una espada y otro es un hombre bastante mayor con un rifle.
- Bien hecho agente, espéreme en la entrada.
- Lo sentimos mucho señor, pero ya estamos de camino a comisaría para confirmar sus identidades. Les esperaremos allí.

El comisario ayudo a todos sus hombres a que se quitasen las esposas y a los pocos minutos, se dirigió hacia la comisaria para poder hablar con el chico. Cuando llego allí, había un policía esperando, el cual parecía bastante cansado.

- Comisario… ¿Qué hace usted aquí?- Pregunto el agente bastante sorprendido
- Han enviado a un chico acompañado de un señor hace apenas unos minutos a esta comisaria, quiero verles.
- Lo siento mucho comisario, pero aquí no ha venido nadie hoy
- ¿Qué quiere decir?
- Es justo lo que digo mi señor, lo siento mucho pero…

Al escuchar eso, el comisario saco su radio lo más rápido posible e intento contactar con sus hombres.

- Aquí el comisario Cotton… ¿Dónde llevaron a los dos arrestados del edificio Pole? ¡He preguntado donde los llevaron!
- Lo siento mucho señor… Pero no nos han llegado ningún informe de que detuviesen a ningún sospechoso en aquel lugar


En esos mismos momentos, en las afueras de la cuidad…


Un coche de policía se detuvo en medio de una carretera secundaria en las afueras y de él salieron dos policías bastante alegres. Ellos se dirigieron hacia la parte trasera del coche y abrieron las puertas para que pudieran salir los otros ocupantes.
- Felicidades chicos, todo ha salido según el plan- Dijo el policía mientras le daba la mano a Andrew, quien parecía bastante cansado
- Muchas gracias James, no hubiéramos podido escapar sin vosotros
- No las tienes que dar chico. Más bien se lo deberías de dar a Oliver, que fue quien consiguió esta ropa de policía y este coche tan molón.
- Impresionante, al final lo hemos conseguido…
- Si, ahora podremos volver a tener una vida normal…- Dijo Vicente bastante tranquilo
- Volved a marcharos de país, pero en esta ocasión yo me quedo- Dijo Andrew bastante serio
- ¿Qué?- Le preguntaron todos bastante impresionados
- Cuando estuve junto a Pole, encontré esto… Una lista de todas las personas que ayudaron a Pole en sus trabajos. Médicos, abogados, jueces… incluso policías.
- ¿Y qué es lo que quieres hacer chico?
- Voy a dar con ellos…
- ¡Oye! Deja de decir estupideces chico. Ahora, somos libres. Dejemos este lugar y creamos una nueva vida
- Lo siento mucho chicos, pero yo no puedo hacer eso… Esta era mi vida, y todas estas personas trabajaron para que se destruyese… Ahora, me toca a mi
- ¿En serio piensas vengarte de todos?
- No, esto no es venganza… Esto es justicia…


Dos noches después, en una calle de Cartown…


El abogado Stark estaba descansado tranquilamente después de un largo día de trabajo. Ya era muy tarde, y aun no había podido cenar. En cuanto se puso a prepararse la cena, alguien llamo a la puerta y este fue a ver quién era.

- ¿Si?- Pregunto al abrir la puerta y después ver quien era

Era un hombre con una máscara que tenía una larga espada en la mano

- Señor Stark… Es hora de que usted y yo hablemos…


Dos días después, se encontró el cuerpo del abogado en su casa junto a una nota que contaba todos los trabajos que había realizado para el señor Pole. La policía intento buscar a un culpable, pero no dieron con nadie.
Durante los siguientes meses, hubo una serie de asesinatos en la ciudad como en los pueblos de alrededor, y todos del mismo tipo. El cuerpo, estaba junto a una nota que había escrito la victima antes de morir. Algunas personas, dicen que vieron a alguien con una máscara poco antes del asesinato, pero nunca encontraron a esa persona…

Sobre Andrew, Vicente, James y Oliver no se sabe nada más hasta el momento… Algunas personas creen que murieron en un accidente, otras que escaparon de nuevo del país… Pero otras dicen que son ellos los que están detrás de estos asesinatos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXIX: El final


El señor Pole estaba bastante asustado y no parecía recordar quién era el chico que cada vez le miraba mas cabreado.

- Dime… Que es lo que quieres… ¿Dinero? ¿Armas? ¿Protección? Yo te daré todo lo que me pidas muchacho
- Yo solo quiero una cosa…
- Pídemelo, y yo te lo daré
- ¡Quiero aquella vida que usted me arrebato!- Grito el chico mientras le hacia un pequeño corte en el brazo derecho- ¡Quiero poder estar todas las noches junto a mi madre! ¡Quiero que me devuelva toda la infancia que perdí! ¡Y quiero que me devuelva todas las vidas de mis amigos!
- ¡Maldito crio! ¿Acaso no sabes a quien estas amenazado?
- Tu eres James Pole, el hombre que ordeno el asesinato de una clase entera de secundaria por un capricho
- Un momento… No puede ser… El crio a quien le echaron la culpa de todo… Eres tú… Como era… Peter… o… Bob…
- ¡Mi nombre es Andrew!

En esos momentos, el chico clavo su espada en el estomago de Pole y le atravesó totalmente, haciendo que la espada quedase incrustada en la pared.

- Tu… Maldito…
- Dime James… ¿Sabes qué días es hoy? ¿Sabes porque hemos atacado justo hoy?`
- Tu también estas con Anthony… no eres más que una rata…
- Hoy es el día, en el que hace dos años, murieron todos mis amigos por tu culpa. Hoy, dos años después, se ha hecho justicia.
- Olvídalo chico… Esto no es justicia… esto solo es el comienzo de tu infierno…

James no dijo nada más, mientras que el chico ignoraba al hombre que estaba perdiendo la vida. Se dirigió hacia el escritorio del señor Pole y se sentó algunos minutos para tomar algo de aire. Todo había ocurrido muy rápido y el chico aun no había podido asimilarlo. Aun así, no le quedaba mucho tiempo asique se puso a mirar en el ordenador de Pole. Tenía una intención muy clara, si había algo que podía demostrar su inocencia, era en aquel ordenador. Asique comenzó a buscar datos sobre aquel día. Con el tiempo, logro encontrar varios archivos sobre aquel accidente. Imprimió los papeles lo más rápido que pudo, mientras seguía buscando otros archivos. Al entrar en uno, se quedo bastante sorprendido. Pole tenía una lista de todas las personas que podía acudir. Eran policías, abogados, médicos e incluso militares.

- Un momento… Ron Stark…Este era… Mí abogado… No puede ser… Incluso el juez de mi juicio está en esta lista… Por eso perdí el juicio, y por eso… Me pusieron una condena tan dura… Esto… es una locura…

EL chico imprimió esos archivos rápidamente y a los pocos segundos, una fuerte sacudida hizo temblar a todo el edificio. Al parecer, un coche había explotado en los aparcamientos y esa explosión había echo que en la habitación donde se encontraba Andrew se quedase sin electricidad. El chico se puso bastante nervioso, y guardo la lista de los hombres de Pole tan rápido como pudo. A los pocos segundos, Vicente le llamo por el teléfono y el chico le colgó sin responder.

- Ya ha llegado el momento…- Dijo el chico mientras se sentaba en la butaca y esperaba mientras miraba hacia la puerta.

martes, 1 de noviembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXVIII: El señor Pole


El chico se quedo bastante extrañado al escuchar al asesino que no paraba de reírse.

- Voy a matarte de una forma especial… Una forma que muy poca gente ha podido ver…
- ¿Qué es esto para ti? Acaso, ¿es un simple juego?
- No se puede tomar de otra forma…
El asesino aparto la espada del cuello del chico mientras se alejaba de él dándole la espalda.
- Esto es muy simple… yo me alejo lo suficiente de ti…- Decía el asesino mientras seguía sonriendo. En esos momentos, Andrew no lo pensó demasiado tiempo e intento sacar el cuchillo que tenía guardado en el zapato.- Y luego, simplemente… ¡Te lanzo mi espada!- Grito el asesino mientras se giro rápidamente

Pero el asesino no lazo su espada y se detuvo completamente. El chico había sido más rápido que él, y le había lazado el cuchillo antes de que el asesino pudiese hacer nada. El cuchillo se había clavado profundamente en el cuello y el asesino cayo a los pocos segundos al suelo sin decir nada más.

- Esto para ti… puede ser un juego… Pero no para mí. Lo siento mucho, asesino sin nombre, pero no tenía otra opción.

Después de decir eso, el chico cogió el cuchillo del cuello del asesino y lo limpio como pudo. No quería perder un regalo como ese en un lugar así, asique lo volvió a guardar en la bota. En cuanto guardo el cuchillo, apenas lo dudo unos segundos y cogió tanto como la espada y la máscara del asesino. La mascara se la guardo, pero la espada la mantuvo en la mano mientras se dirigía hacia el despacho de Pole.

El chico entro en el despacho sin decir nada, y allí estaba el hombre sentado en su silla del despacho mientras miraba por la ventana.

- Que haces aquí… Te dije hace un par de minutos de que fueras a eliminar a los intrusos, y ahora vuelves… Coge tu maldita espada y mata a esos parásitos.
- Lo siento mucho Pole, pero tu hombre ya no está aquí…
Pole se giro rápidamente y miro algo extrañado al chico, que tenía algunas manchas de sangre en su traje.
- ¿Quién demonios eres tú?- Pregunto extrañado- ¿Cómo has llegado aquí? ¿Dónde están mis hombres?
- Tus hombres me ignoraron totalmente… todos menos uno, que ahora está muerto…
- No puede ser… Esa espada es de…
- Tu asesino a caído, se acabo Pole.
- Maldito… ¿Quién eres?

Andrew fue corriendo hacia él y rápidamente le puso la espada en el cuello.

- ¿No me recuerdas? Después de todo lo que me has hecho, ¿no recuerdas mi cara?
- No sé quién demonios eres maldito crio
- ¡Levanta!- Grito el chico cada vez mas cabreado- voy a hacerte recordar quién soy yo- Le dijo mientras le ponía contra la pared.

lunes, 31 de octubre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXVII: La mascara


En cuanto el ascensor llego al último piso, Andrew cogió la maleta y comenzó a andar por un largo pasillo. Por el camino no paro de encontrarse a agentes de Pole que se dirigían rápidamente hacia los aparcamientos, donde estaban los chicos de Anthony estaban atacando para darle tiempo al joven. Gracias a todo ese escándalo, nadie quiso detener al chico y le dejaron pasar ni decirle nada. A los pocos minutos, pudo ver una gran puerta al fondo del pasillo. Ese era el lugar, donde estaba esperando el señor Pole. Se dirigió hacia ella, pero cuando aún estaba bastante lejos de ella, vio como alguien salía de la habitación tranquilamente. Era un hombre bastante joven, que no tendría más de 25 años y que parecía bastante feliz. En una de sus manos, tenía una gran espada enfundada. En la otra, una máscara igual a la que uso el asesino de los amigos de Andrew.
El chico supo al momento, que aquella persona era la asesina de todos los compañeros, pero también sabía que no podía hacer nada contra él. Andrew tenía una pistola guardada en su maleta, aunque no la podía usar dado que el ruido alertaría a Pole y complicaría toda la misión. También tenía el cuchillo de Vicente, pero no pudio usar algo así con una espada como con la del asesino. Asique el chico simplemente, intento pasar de lado sin llamar su atención y así poder dirigirse hacia el jefe.

- Un momento…- Dijo el otro tipo en cuanto Andrew le había pasado de lado- ¿Qué haces tú aquí?

Al escuchar eso, el chico no se lo pensó ningún instante y saco la pistola del maletín, pero al sacarla el tipo corto la pistola con su espada rápidamente.

- Qué demonios…- Dijo el chico impresionado

El hombre le golpeo con la pierna y el chico cayó al suelo totalmente asustado.

- Impresionante… Asique tu estas detrás de esto…- Dijo el hombre mientras ponía el filo de su espada en el cuello de Andrew- El chico asesino… Andrew Godfrey…
- Como sabes quién…
- ¿Quién eres? A diferencia del estúpido de Pole, yo no olvido nunca cuando mato a alguien, o en tu caso… cuando no le mato… Sin duda, lo que más me molesto de esa misión es haber dejado a alguien con vida… No he olvidado tu cara, ni mucho menos la cara de tus amigos cuando perdían sus vidas
- ¡Maldito!
- Cuida tu lengua chico, ahora mismo no estás en condiciones de gritar… Además, no quiero que molestes a Pole ni con tus estúpidos gritos
- ¿Quién demonios eres tú?
- ¿Yo? Yo no soy nadie… No tengo nombre, ni casa, ni vida… Esto es lo único que tengo. La satisfacción de poder ver la cara de desesperación de las personas a quienes quito la vida
- Tu… Simplemente eres una rata….
- Tal vez…- Le respondió el asesino mientras se ponía la máscara- Pero eso no cambia nada…
- Dime… ¿Por qué yo?
- ¿A qué te refieres?
- ¿Por qué no me mataron a mí también?
- La misión principal, era la de matar la hija de un antiguo trabajador… Pero no podíamos llamar mucho la atención, ni podíamos permitirnos que la policía rebuscara demasiado. Asique decidimos buscar a alguien, a quien echar las culpas de todo. Descubrimos que tú eras físicamente bastante parecido a mí… Mismo color de pelo, misma altura más o menos… Dabas el pego
- Si solo tenían que matar a Isabella… ¿Por qué mataron a todos los demás?
- Pole me dijo que matara a un par de personas más, pero no me quede tranquilo, asique mate a todos tus compañeros por simple diversión.

Al escuchar eso, el joven comenzó a llorar mientras su cuerpo se llenaba de ira. El asesino no hizo nada más que reírse y le dijo a los pocos segundos:

- Pero no te preocupes chico… Ahora no me han dicho que te tenga que dejar con vida, asique te reunirás con todos tus amigos… Pero lo hare de una forma especial…

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXVI: El dia esperado


Bastantes meses después, en la ciudad de Cartown…


Vicente fue a recoger a Andrew en una pequeña caseta a las afueras de la ciudad. En cuanto le vio, se quedaron mirándose el uno al otro bastante extrañados.

- Es la primera vez que te veo con traje- Dijo Vicente bastante feliz
- Lo mismo digo, y a ti no te pega absolutamente nada… Pareces un viejo así
Los dos comenzaron a reírse y se sentaron juntos un rato mientras miraban un espejo.
- Hoy es el día… Hoy acabara todo…- Dijo Andrew bastante nervioso
- Todo saldrá bien chico, durante estos últimos meses nos hemos preparado muy bien. Yo ayude a Anthony a crear un plan para poder hacer esto, y tú mientras estuviese junto a sus hombres preparándote físicamente…
- Ahora, veremos si todos estos últimos meses han servido para algo…- Dijo el chico mientras se quitaba el collar de Isabella y se lo ataba en la muñeca.- Por favor… Dame las fuerzas…
- Andrew, espera
- ¿Qué pasa?
- Tengo que darte algo- Dijo Vicente mientras sacaba algo de un bolsillo de su chaqueta. El chico se quedo impresionado al ver que era un gran cuchillo.- Es cuchillo que me dio mi padre hace muchos años… Lo usaba para cuando iba de caza, y yo pensaba dárselo a mi hijo pero…
- ¿Qué? Yo no puedo aceptar algo así
- Si que puedes Andrew, porque tú para mi… eres como un hijo…
Al escuchar eso, el joven abrazo con todas las fuerzas a Vicente y después cogió el cuchillo con algunas lágrimas en sus ojos.
- Pase lo que pase… Te agradezco todo lo que has hecho por mí… Nunca lo podre olvidar…

Después de eso, guardo el cuchillo por debajo del calcetín y se fue junto a Vicente al centro de la ciudad…


18:34, en frente del edificio Pole.


Tanto Vicente como Andrew esperaban en un banco mientras sostenían un pequeño maletín y miraban constántemente su reloj.

- Allí están- Dijo el chico mientras veía como un par de coches pasaba delante de ellos y se dirigía hacia el aparcamiento subterráneo del edificio
- Ahora tenemos que esperar y nos tocara a nosotros…
- Lo sé…
- Aun no… Aun no… Ahora

Los dos se levantaron del banco y entraron bastantes tranquilos. A los pocos segundos de entrar, comenzaron a escuchar fuertes ruidos que parecían disparos.

- ¿Puedo ayudarles?- Pregunto el recepcionista mientras no paraba de trabajar con el ordenador
- Tenemos que hablar con el señor Pole, es sobre un asunto importante
- Tienen cita con el…- En esos momentos comenzó a sonar el teléfono y el hombre lo cogió rápidamente- ¿Si? ¿Qué? Que hacen ellos aquí… Vale, voy a enviar a gente allí…
- ¿Ocurre algo?- Pregunto Vicente que seguía bastante serio
- No es nada, si me disculpan un segundo… Tengo que informar a alguien, en unos segundos estoy con ustedes…

El recepcionista volvió a coger el teléfono y realizo muchas llamadas distintas y muy cortas, en los que solo decía que había problemas en los aparcamientos. Después de esperar unos segundos, Vicente volvió a interrumpir al recepcionista.

- Lo sentimos mucho, pero tenemos prisa…
- Está bien, diríjanse hacia el ascensor y vallan el último piso, allí es donde está su oficina.
- Muchas gracias

En cuanto se fueron de la recepción Vicente cogió el teléfono mientras que Andrew le dijo:

- Lo hemos conseguido
- Si, ahora viene lo más difícil… Voy a llamar a Anthony y decirle que estamos dentro para que sus hombres nos den más tiempo
- ¿Crees que estarán bien allí abajo?
- Desde allí, será difícil buscar una salida, pero… No podrán atacarles desde muchos lugares y nos darán mucho tiempo

De repente, llegaron a la puerta del ascensor la cual se abrió rápidamente al pulsar el botón.

- Llego el momento de separarnos…- Dijo el chico al entrar en el ascensor cuando Vicente le miraba fijamente.
- Suerte chico, si todo sale bien… Nos volveremos a ver dentro de poco
- Eso espero Vicente…

En ese momento, la puerta se cerró rápidamente y los dos chicos se separaron

martes, 25 de octubre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XXV: Nuevos planes


Todos los fugitivos se quedaron mirando al chico bastante impresionados al escuchar a Andrew, que seguía muy serio mirando a Anthony.

- Como es eso posible…- Pregunto Vicente bastante impresionado dado que aun no conocía los detalles
- No fuiste el único que hizo cosas en esta última noche Vicente… Yo fui a ver a los padres de una de mis difuntas amigas, y me dieron un nombre de alguien que según ellos está detrás de esto… Su nombre es James Pole…
- ¿El gran señor Pole? Tiene que ser una broma-Dijo Oliver que no se lo podía creer
- Creo que todos nosotros sabemos que ese tipo es ningún ángel, pero esto es algo que incluso le supera…- Dijo Vicente mientras miraba fijamente al joven
- Dime, porque piensas eso chico… Ese hombre es muy poderoso, ¿que ganaría con acusarte a ti con esto?- Pregunto Anthony que había dejado de reírse
- El solo quería dar un mensaje a alguien, y uso la muerte de su hija como amenaza… Yo simplemente, fui el culpable para el resto del mundo.
- James James James… Sin duda, con esto has puesto el listón muy alto…- Murmuro Anthony con una gran sonrisa
- ¿Acaso le conoces el persona?- Pregunto Vicente que ya parecía asimilar lo que decía su compañero
- Por supuesto, el es mi mayor enemigo… El es la única razón de que yo no sea el mayor traficante de la cuidad, ese maldito siempre ha estado a un paso delante mía.
- Entonces, si es un traficante famoso… ¿Nos facilita mucho las cosas no?- Pregunto Oliver bastante aliviado- Simplemente tenemos que avisar a la policía de eso y ya
- Tiene topos en la policía, no solo no conseguiríamos nada con eso sino que podrían buscarnos a nosotros también…- Respondió el chico muy seriamente
- Parece que alguien ha hecho los deberes… El crio tiene razón, la justicia aquí no puede hacer nada. Olvidaros de ese hombre, si no queréis morir es mejor de que desaparezcan.
- Anthony espera- Interrumpió Vicente muy seriamente- Dijiste que me ayudarías con lo que te pidiese, y te estoy pidiendo ayuda en esto. Junto a ti y a tus hombres, podremos hacer algo contra Pole
- Lo que verdad me estas pidiendo es que abra una guerra contra el traficante de armas más poderoso. Aun pudiendo ganar, que actualmente lo dudo, ¿Qué ganaría yo de eso?

Al escuchar eso, el chico se puso de rodillas ante el traficante. Todos los fugitivos se quedaron de piedra, porque sabían lo mucho que odiaba el chico a Anthony.

- Por favor señor Anthony, sin tu ayuda no es esto posible.
- ¿Acaso no has escuchado? Abrir una guerra así es un suicidio y yo no ganaría nada.
- ¡Por favor! Ayúdenos a crear algún tipo de plan que con el que podamos hacer algo y sin que hubiera posibilidades de que perdieras a muchos hombres.
- ¿Y que gano yo en perder todo este tiempo?
- Si todo sale bien, James Pole desaparecería del mundo y tu serias el traficante más poderoso, y en caso de que el acabe antes conmigo puede que algunos policías investiguen mi muerte y descubran algo sobre su verdadero trabajo…
- Interesante… Al parecer, no eres el crio que pensaba…