miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sentencia a muerte: Capitulo XIX: El ultimo recuerdo


Pasaron dos días en los que Vicente no salió de una habitación que le había dejado María. Andrew sin embargo se dedico a ayudar en todo lo que podía a la anciana por su hospitalidad.

- Dime chico…- comentaba la anciana mientras Andrew le ayudaba a fregar- Había escuchado, que el señor Pérez solo tenía un hijo… ¿Acaso tu eres…?
- No, no soy otro hijo suyo… Simplemente, soy alguien que le debe mucho… Y aunque no sea su hijo, yo le considero como un padre…
- Ya veo… Han pasado por mucho juntos…
- Más de lo que usted imagina señora… Voy a ver como esta hoy, no le he visto levantarse aun

El joven se fue hacia la habitación de Vicente y toco para hablar con su amigo. Al no obtener respuesta, volvió a tocar y pregunto:

- Vicente, ¿estas bien?
Espero un tiempo y tampoco obtuvo respuesta, asique abrió la puerta para ver lo que ocurría. Para su sorpresa, Vicente no estaba en la habitación asique fue a preguntar a María sobre su compañero.

- Anciana, ¿has visto a Vicente?
- ¿Acaso no está en su habitación?
- No, y no sé cuando se fue
- Pues yo llevo levantada desde poco antes de que saliera el sol y no le he visto desde entonces… aunque es posible que se haya ido antes
- Pero… A donde…

Al decir eso, el chico salió corriendo de la casa y se dirigió hacia la antigua casa de Vicente. En cuanto llego pudo comprobar, que su compañero estaba allí arrancando las ventanas rotas de la casa

- ¿Qué haces tú aquí?- Pregunto Vicente bastante serio
- Preocuparme por ti… vi que no estabas en tu habitación y… pensé que estarías aquí
- Ese lugar no es mi habitación chico…
- ¿Y que tú haces aquí?
- Tú qué crees… Arreglar mi casa… Es lo único que me queda aquí, y lo mínimo que puedo hacer es mantenerlo bien

Andrew miro bastante serio a Vicente y a los pocos segundos se dirigió hacia él y saco algunos trozos de madera que había dentro de la casa.

- ¿Y ahora que haces?- Pregunto Vicente extrañado
- Te qué crees… ayudarte con tu casa…

Vicente se impresiono al escuchar eso y sonrió levemente.

- Está bien, ven, ayúdame con esto…

Durante los próximos meses, los dos chicos trabajaron muy duro para poder arreglar la casa. Tuvieron que limpiar toda la casa, tirar algunos muebles viejos que ya estaban rotos, limpiar todo el exterior de la casa y cambiar tanto las ventanas como la puerta de la casa. Después de hacer todo eso, incluso pintaron la casa por el exterior. Durante todo ese tiempo, vivieron en la casa de María, que no tenía ningún problema el tener compañía. En cuanto paso todo ese tiempo, Andrew se dio cuenta de que había cambiado bastante físicamente. El haber estado llevado siempre objetos de peso y no parar de hacer ejercicios con mucho esfuerzo le habían hecho más fuerte y más musculoso.
Al terminar la casa, ambos chicos se fueron a dormir allí y dejar tranquila a la anciana María, aunque le prometieron que la irían a visitar en bastantes ocasiones.

- ¿Que te pasa Andrew?- Pregunto Vicente mientras veía como el chico estaba sentado en una esquina mirando el fuego de la chimenea
- Ha pasado mucho tiempo desde que hemos llegado aquí… y en todo este tiempo… he estado pensando…

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