
La señora invito a los fugitivos para que fueran a su casa a tomar algo y así le daría tiempo a Vicente para tranquilizarse. En cuanto estuvieron allí, notaron una gran diferencia respecto a la antigua casa del preso.
- Gracias por el te señora…- Dijo Andrew bastante incomodo
- Llámame María joven… y no me des las gracias. Es lo mínimo que puedo hacer
- Aun así, no nos conoce de nada y…
- No te preocupes joven
- ¡Quieren dejar esto ya!- Grito Vicente que estaba muy nervioso al no saber nada de su familia- Dígame anciana, ¡donde esta mi familia!
- Relájate joven, es lo mejor…
- ¡No! ¡Dígame donde esta!
María no dijo nada más y se levanto de la silla donde estaba sentada. Después se dirigió hacia la puerta y dijo suavemente:
- Pues sígueme, aunque te aviso que no te va a gustar…
Vicente, sin escuchar las últimas palabras de la anciana, se levanto de la mesa rápidamente y la acompaño. Su compañero Andrew no quería ir, pero tampoco quería dejar solo a su amigo y le acompaño.
Algunos minutos más tarde, en el cementerio del pueblo…
- No puede ser…- Dijo Vicente impactado al ver que delante de él, estaba la tumba de su esposa junto a la de su hijo- No… Esto no puede estar pasando…
- Te dije que no te iba a gustar chico…
- Deja de bromear… Ella dijo que me esperaría, no puede estar muerta…
- Y eso fue lo que siempre dijo, pero un día… hace 4 años…Tu hijo tuvo un grave accidente intentando conseguir dinero para ayudar a tu madre. Era un chico bastante fuerte, pero aun así no pudo lograr sobrevivir al accidente. Después de eso, tu esposa cayó en una gran depresión y al poco tiempo enfermo… Ni siquiera los mejores médicos podían llegar a entender la enfermedad que tenia, y eso… le costó la vida
- Imposible…- Dijo Andrew que no llegaba a creerse que esto estaba pasando- Todo este viaje… ha sido… demasiado tarde…
- Tu esposa Laura me pidió que te diera esto antes de morir…- Interrumpió la anciana mientras sacaba un sobre- Y te puedo prometer, que en esos últimos años nadie ha visto el contenido de esta carta
Vicente la abrió rápidamente y vio que tan solo tenía una sola frase: “Lo siento, pero no he podido esperarte más”. Al leer esta frase, Vicente comenzó a llorar con todas sus fuerzas.
- No me dio tiempo… a decirle todo lo que le quiero… no me dio tiempo… a pedirle perdón…- Murmuraba él entre lagrimas
- Podéis quedaros en mi casa, hasta que decidáis lo que queréis hacer- Dijo la anciana mientras volvía a su casa- Si queréis vivir aquí, aun no podréis hacer nada en esa casa sin que antes se limpie y se repare… de mientras, podéis descansar en mi hogar.
- Muchas gracias María…- Dijo Andrew mientras se acercaba a su compañero mientras también comenzaba a llorar
- También deberíais volver pronto, está a punto de llegar una tormenta…
Pero ninguno de los fugitivos escuchaba ya a María. Ambos lloraban con bastante fuerza mientras miraban la tumba, y continuaron así… Hasta que la gran tormenta llego.
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