miércoles, 18 de abril de 2012

El camino solitario: Capitulo XXVII: La campana


Rober seguía corriendo con Oscar que cada vez tenía más prisa por salir del túnel donde estaban. Se dirigían a por Laura, y también a salvar a Migue que luchaba solo contra el teniente.

-          Entonces yo iré a por Migue, le ayudare a luchar contra el teniente y luego escaparemos.
-          Te olvidas de algo Rober… Aunque logremos salir de aquí, todo el ejército del rey nos perseguirá por el bosque.
-          No me olvido de eso, es más… ese es mi comodín…
-          ¿A qué te refieres?
-          Para que las personas del reino puedan salir del reino sin que los animales del bosque les ataquen, siempre hacen sonar la gran campana de la iglesia 10 veces. Así los animales están avisados de que se alejen de las carreteras principales… Y eso es algo que hasta ahora ha funcionado siempre.
-          La última vez que se utilizó fue cuando fuimos a recoger a la princesa, en esa ocasión incluso tu chico pudo aprovecharse de eso y cruzar el bosque sin necesidad de ver a ninguno de los monstros
-          Exacto, pero… ¿Y si no hay campana?
-          ¿Qué?
-          Ese es el plan… Antes de irnos, destruiremos la campana… Así no nos podrán seguir con sus caballos.
-          ¡Pero tendréis que luchar contra los animales!
-          Ese no es problema…

En ese momento, vieron a la princesa en un cruce. Ella estaba algo desorientada y no sabía qué hacer.

-          Rober… Oscar…- Murmuro Laura algo perdida- Esto es…
-          No te preocupes, está con nosotros. Princesa, ahora tienes que escucharme atentamente… Voy a ir a por tu amigo, de mientras te quedaras junto a Oscar… El cuidara de ti. Nos veremos en la iglesia mayor, si en 30 minutos no aparecemos… Sácala de aquí, ¿vale?
-          Espera Rober… Hay algo que tienes que saber del teniente…

Migue seguía luchando con el teniente, quien seguía sin tomarse el combate en serio. Cada vez que Migue le atacaba, este simplemente le esquivaba y ahora se dedicaba a golpearle con un mano libre o con una simple patata. En una ocasión, golpeo fuertemente en la herida que le hizo la última vez que combatieron.

-          Ala- Dijo el teniente sorprendido cuando ese golpe le dolió mucho a Migue- Casi lo había olvidado… Es allí, donde te había cortado la última vez… Seguramente aun no estés recuperado del todo…
-          No digas tonterías… Estoy más que recuperado…
-          ¿Sabes lo mejor de todo? Me deberías de dar las gracias. Cuando te ataque, nunca tuve la intención de matarte… Si no fuera por mí, ahora mismo estarías muerto. ¿Y tú me lo agradeces así? ¿Evitando que me case?
-          Prefiero estar muerto a dejar que ella se case con alguien como tu…

El teniente se cabreo muchísimo al escuchar eso y golpeo con la espada a Migue mientras aún estaba en el suelo. El chico pudo defenderse de sus espadazos, pero en cuanto el teniente comenzó a darle patadas no pudo hacer nada. Todos sus golpes iban directos hacia la cicatriz que tenía en el pecho, mientras Migue gritaba de dolor sin poder hacer nada. En esos momentos el teniente levanto la mirada y salto hacia un lado rápidamente cuando un objeto le rozo el cuello. Alguien había aparecido donde estaba luchando los dos chicos, y le había lanzado una flecha al teniente aunque lo pudo esquivar.

-          Mira quien ha aparecido en esta fiesta… Me acabas de asustar, subteniente Oscar- Dijo el teniente con una gran sonrisa al ver que había sido Oscar quien le había disparado.
-          Yo también me alegro de verle teniente… Parece que has estado divirtiéndote…
-          Sí, no me he aburrido en este tiempo… Aunque ya no voy a poder jugar más con él… Te dejo que te encargues tú, y de mientras yo iré a buscar a la princesa…
-          Lo siento mucho teniente… pero no voy a dejarle que haga eso

Oscar se abalanzó hacia el teniente quien se defendió de su golpe, pero al ser Oscar mucho más fuerte logro mandar por los aires al teniente. Después lanzo un cuchillo a donde estaba el teniente pero este solo tuvo que moverse unos centímetros para esquivarlo.

-          Asique esa es tu respuesta… No solo tendré que matar a ese chico, sino que también a mi segundo…. Una pena, pero veo que no me dejan más opciones.
-          Lo siento mucho por ti, pero eso ya es imposible…

El teniente miro hacia Oscar y se dio cuenta que Migue ya no estaba allí. Había un pequeño rastro de sangre por el suelo que se alejaba del pasillo donde estaban luchando.

-          Podrás matarme a mí, pero ya no podrás matar al chico.

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