
Desde aquel día, los ejercicios de Marcos cambiaron totalmente. Ya no tenía que luchar con nadie más, a cambio le enviaban todos los días a un gimnasio para que estuviese algunos minutos golpeando a un saco de lucha. Durante esos entrenamientos, Alex le motivaba para que cada vez le golpease más fuerte. Los primeros días, se hacía daño al golpear el saco, pero después de una semana lograba golpear incluso con más fuerza que Alex. Después esos entrenamientos, se iba con el doctor. Cada día le obligaba a recordar pequeños detalles de los primeros días que estaba Sandra con él. Después de un par de días, empezó a preguntar pequeños detalles de su vida, como cuando estaba en primaria, que le había contado Sandra con anterioridad.
De algún modo, lograba recordarlo todo, aunque los primeros días le costó mucho y no sabía con seguridad si tenía razón o no, pero después apenas tenía que pararse a pensar para recordar los detalles. Todos los días, después de estar con el doctor, le visitaba Sandra. Algunas veces fue con su hermana a visitarle, otras con Adrian e incluso otras los tres a la vez.
Después de una semana y media de que Marcos cambiase su tratamiento, el doctor García quiso verle en su despacho antes de que fuese con Alex al gimnasio.
- ¿Qué es lo que quiere doctor?- Pregunto Marcos mientras entraba en su despacho bastante nervioso.
- Oh Marcos, siente por favor- Dijo el doctor con una gran sonrisa- No te preocupes, hoy solo quiero hablar contigo. No habrá ni entrenamiento ni te hare recordar detalles.
- Hablando de eso doctor… Desde el día que comenzamos con esto… No entiendo por qué hacemos esto. Lo del entrenamiento con Alex puede tener algo de sentido, pero lo de los recuerdos…
- ¿Qué es lo que piensas con el entrenamiento? ¿Cuál es el propósito de llevarte a un gimnasio?
- Pues… Supongo que será para que aprenda a soltar mi ira sin hacer daño a nadie, dado que en los enfrentamientos ya lo hice en un par de ocasiones…
- ¿Acaso si en la vida real tienes un problema donde alguien te amenace de muerte tú te pondrás a golpear a un saco para desahogarte?
- Bueno… no…
- Era broma- Dijo el doctor mientras soltaba una carcajada- No te he traído aquí para hablar de esto pero… Creo que te mereces una explicación. La idea del gimnasio no era esa… Sino que poco a poco, lograras a controlar la fuerza de Markus.
- No se puede controlar eso señor… Cuando Markus aparece no puedo controlarle…
- No me refería a eso. El día que Adrian se enfrento a ti, ¿acaso apareció Markus?
- No… Que yo recuerde no apareció… Es más, desde el día que Sandra viene a visitarme no he sentido nada más de él.
- ¡Lo sabia! No fue Markus quien apareció y lanzo a Adrian de esa forma, sino tú. Y si Markus no ha aparecer, es sin duda porque ya no está dentro de ti. Tu personalidad se ha hecho tan fuerte, que ha logrado eliminar a Markus. Cuando eso ocurrió, tu personalidad logro apoderarse de la parte del cerebro que usaba él.
- Eso significa que…
- Que Markus ya no existe, y que al desaparecer te dio un regalo de despedida. Sus habilidades. Toda esta semana, hemos intentando hacer lo posible para que puedas controlar esas habilidades. Por eso golpeabas a un saco de lucha, para que cada vez lograras dar golpes más y más fuertes.
- Y lo de los recuerdos entonces…. Era para lo mismo…
- Exacto… ¿Sabes cuantas veces acertaste mis preguntas?
- Nunca me dijo cuantas veces lo hice…
- ¿Cuántas veces piensas que lo hiciste?
- No se… ¿La mitad tal vez?
- No Marcos, acertaste todas- Marcos se quedo impresionado al escuchar eso y se quedo mirando sus manos
- Asique ahora… Soy Markus, pero con mi propia personalidad…
- Eres tú mismo, pero con un par de habilidades mas. Pero bueno, te hice venir aquí para una noticia más importante.
¡No creas que he desaparecido! Sigo siguiéndote, es que no he tenido tiempo de nada, ni siquiera tengo tiempo ahora. Yo espero que esta semana sea más tranquilita y poder sentarme con calma a leer todo lo que has puesto.
ResponderEliminarDiscúlpame, porque cuando sigo algo me gusta seguirlo de verdad. Un saludo^^