
Los dos se montaron en el coche y se dirigieron a casa. Durante todo el camino, Marcos miraba por la ventana del coche toda la ciudad mientras su madre la agarraba todo el rato de la mano. Cuando llegaron a su casa, Marcos cogió sus cosas del maletero y le dijo su madre:
- ¿Tienes hambre?
- Bueno, no tengo mucha hambre pero… En el psiquiátrico solo podía comer las cosas que ellos me servían y echo de menos algunas cosas.
- Entonces no tienes hambre, pero te apetece comer- Dijo ella mientras se reía
- Si, más o menos
- ¿Entonces llevas mucho sin comer dulces no?- Pregunto su madre mientras entraba a la casa y Marcos la seguía bastante extrañado por la pregunta
- ¿Dulces?
Entonces entro en el salón y se quedo paralizado. Todos sus amigos le estaban esperando en el salón, donde hay un gran cartel que ponía “Bienvenido a casa”.
- ¡Sorpresa!- Gritaron todo el mundo
Marcos miro a su madre que sonreía bastante y después dejo sus cosas en el suelo mientras todo el mundo se acercaba a él. Primero fue Hugo, a quien abrazo con bastante fuerza, después a Adrian y a Alex, a quienes solo les dio un buen apretón de manos. Después llego Erika, a quien dio un par de besos y al final fue Sandra, a quien abrazo sin dudar. Al acabar de hablar un rato, todos los chicos comieron el pastel y estuvieron un rato con la familia hasta que comenzó a oscurecer. Entonces se fueron y dejaron que Marcos estuviese a solas con su madre…
El día siguiente, Marcos estuvo casi todo el tiempo paseando, tomando el aire libre. No llamo a nadie y estuvo todo el día solo, hasta que llego por la noche a casa y se reunió con su madre, quien había preparado la cena.
- He dejado un traje en tu cuarto, deberías de probártelo.
- ¿Un traje?
- Si, era de tu padre… Deberías de ponértelo ahora para ver si mañana temprano tenemos que apañarte otro o si te va bien ese.
- ¿Para qué tengo que ir con traje?
- Vamos a ir a ver lo que ocurrirán con tus clases, y debes de ir elegante, ¿no crees?
En cuanto acabaron de cenar, Marcos se probo el traje de su padre y bajo al salón con él. Al verle, a su madre se le derramaron un par de lágrimas.
- Te queda igual que a él…- Dijo ella mientras intentaba no llorar
- Si… Me queda bastante bien… No sabía que aun tenías cosas de papa aquí…
- Él dijo hace mucho tiempo, que ese traje te lo quedarías tú… Por eso lo guarde. Veo que no se equivoco al pensar que te iría a ti bien
Marcos fue a abrazar a su madre que se había derrumbado al verle con el traje de su difunto padre.
A la mañana siguiente, Marcos se despertó bastante temprano y se dirigió con su madre a la que era su antigua escuela. Aun estaban de vacaciones de verano, pero algunos profesores aun seguían yendo para preparar los exámenes de recuperación. Por supuesto, la directora del centro también estaba allí y tenía una cita con Marcos y su familia. Asique se fueron a la dirección y llamaron a la puerta. Una mujer bastante joven abrió la puerta y Marcos la reconoció al instante. Era la ayudante de la directora, que estaba allí siempre que la directora no estaba o no podía atender a los alumnos.
- ¿Señora Jaimez? Por favor por aquí- Dijo con una gran sonrisa. Marcos acompaño a su madre, pero la ayudante no la dejo- Usted por favor, debe de esperar aquí. La directora ya está reunida con el señor García y le esperan…
La ayudante cerró la puerta delante de Marcos, quien se sentó en un banco que estaba cerca de la puerta y se puso a esperar. Pero a los pocos instantes, cayó en algo.
- Un momento…-Dijo levemente- Ha dicho… ¿Señor García?
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