lunes, 21 de marzo de 2011

Doble vida. Sonrisa perdida. Capitulo XXXIII: Peticion


Al poco tiempo Marcos salió de la dirección con una página con la lista de todos los exámenes con sus respectivos horarios.
- ¿Qué tal fue?- Pregunto su madre al verle salir
- Esto no es lo que me imaginaba…- Dijo Marcos bastante serio- Pensé que ni podría volver aquí, pero…
- Es que no podías volver- Interrumpió el doctor García- Yo hable con tu directora hace algunos días y al principio me dijo que eso sería imposible… Si no hubiese dicho nada de mi titulo de psicología y que podría encargarme para que este centro tuviese más ingresos del gobierno.
- ¿Qué?-Pregunto Marcos sorprendido- ¿Acaso usted puede hacer eso?
- Pues bueno… Puedo mover algunos hilos para que se fijen un poco más en este centro…- Dijo el doctor mientras se reía
- Le está haciendo chantaje a mi centro… No me gustaría quedarme un año más si se que la directora me ha dejado volver por un chantaje así…
- No lo harás Marcos, lo sé- volvió a decir el doctor entonces.
- No se doctor… Esto es casi imposible… No solo he de estudiar de los libros, sino de apuntes que ni siquiera tengo.
- Pues encuéntralos
Cuando el doctor le dijo eso, Marcos no dijo nada más y continúo mirando todos los exámenes. Cada segundo que seguía viendo el plano, pensaba que era más complicado sacar aunque solo fuese una de las asignaturas. Al poco tiempo, el doctor se despidió de la familia y volvió al psiquiátrico, mientras que Marcos y su madre volvían a casa. Durante el viaje, a Marcos le llego un SMS de Sandra
“¿Vas a hacer algo esta tarde?” El joven le dio a responder y escribió un largo SMS, pero cuando lo acabo se detuvo algunos segundos y lo borro totalmente. “Tengo que hablar contigo, ¿puedo ir a tu casa?”

La madre de Marcos preparo la comida y al poco después de comer el chico se fue a casa de Sandra. Cuando llego, miro a la calle y se puso a recordar la primera vez que apareció Markus. Recordó cuando golpeo a Damián, a Hugo y también a Erika. Lo recordaba todo, como si hubiese pasado el día anterior.
- ¿Qué haces aquí fuera?- Pregunto Sandra que salía de su casa con una sonrisa- Te estaba esperando
- Sandra… Bueno… Nada, no hago nada- Dijo Marcos sin sonreír
- Y bueno, ¿de qué me querías hablar?
- Veras…
- Si quieres, entramos dentro y hablamos mientras tomamos algo
Marcos estaba bastante serio y se sentía algo mal por lo que había ocurrido un año atrás. Los chicos entraron en la casa, se fueron al salón y Sandra fue a por un par de refrescos. Cuando volvió, se sentó en el sofá junto a Marcos y comenzaron a hablar.
- Y bueno… ¿Qué tal el regreso?- Pregunto ella mientras no paraba de sonreír
- Pues… Ahora tengo algunas cosas que hacer… Algo que no tenía que hacer mientras estaba en el psiquiátrico pero bueno- Respondió el chico mientras se reía levemente- Y… Sandra, tengo que pedirte algo
- Por supuesto, pídeme lo que quieras.
- Te cuento… Necesito que me ayudes en algo…
Por lo que Marcos comenzó a explicarle todo lo que había pasado por la mañana en su antiguo centro mientras que Sandra le escuchaba bastante impresionada.
- Asique… Gracias al doctor, puedes hacer todas las recuperaciones… Increíble
- Por eso te necesito. Ni siquiera tengo los libros con los que estudiar, ni muchísimo menos los apuntes que necesitaría. Si eso, le añadimos que puede que no entienda algunas cosas… Me resultaría imposible recuperar todo.
- Entonces quieres que te ayude a estudiar
- No, tan solo que me prestes tus libros y apuntes.
- Pues no lo pienso hacer, porque tú acabas de decir que puede que no entiendas algo asique… Yo te voy a ayudar a estudiar, y si no entiendes algo te lo explicaré.
- Sandra… No hace falta que…
- ¡Me da igual de lo que digas! ¡Te ayudare con tus estudios! ¡Es una orden!

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