martes, 31 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXI: El pasado de los asesinos


Carlos se quedo bastante pensativo al escuchar eso. Todo parecía una locura, pero al vivir lo que había vivido no le parecía que el hombre estuviese mintiendo.

- Un clan de asesinos… Asique vosotros simplemente os dedicáis a matar gente… ¿Entonces porque me salvaron?- Pregunto el chico mientras guardaba el amuleto.
- Ya te lo hemos dicho, nosotros no te atacamos y fue por eso. Por nuestra culpa fuiste involucrado en esta guerra y casi mueres por ello. Nuestro deber era dar todo lo posible para que no perdieses la vida
- ¿Guerra? ¿Entre el clan Blit y el clan Sua?
- Si, no creíamos que eso llegase a pasar nunca pero los Blit han llegado muy lejos. Están rompiendo las normas para obtener la llave.
- ¡¿Reglas?! ¡¿Acaso esto es un juego para vosotros?!
- No. Hace siglos que existen estos clanes y nunca nos hemos enfrentado el uno con el otro sin ningún motivo. Y en esa época, no éramos solo 2 clanes. Éramos más de 50 clanes distintos. Todo iba bien, y mucha gente buscaba a estos clanes para que nos encargáramos de alguien, hasta que un día los diferentes reinos se unieron para intentar acabar con todos los clanes de asesinos. Todos los asesinos que fueron encontrados, fueron aniquilados. Ante esa amenaza, los 7 clanes más poderosos del momento se reunieron para intentar sobrevivir a esos ataques. Hicieron la paz entre ellos y crearon una unión. Esa unión evito la destrucción de los clanes al crear el arma legendaria. Después de evitar la destrucción, los 7 clanes guardaron el arma legendaria en el templo en el que se reunieron, tras una puerta con 7 cerraduras distintas.
- Los 7 amuletos…- Dijo Carlos mientras comenzaba a comprender todo
- Una llave por cada clan. Cada llave distinta, con el emblema del clan… Por eso el amuleto tiene esa forma. Al igual que nosotros tenemos un amuleto, el clan Blit también tiene uno.
- Entonces… El clan Blit solo quiere el amuleto. ¿Y porque no se lo dan?
- Durante todos estos años, los otros 5 clanes han desaparecido o han sido masacrados… Y ellos tienen ya las otras llaves. Si obtienen esta, tendrán el arma definitiva en sus manos.
- ¿No pueden abrir la puerta con las tecnologías de hoy en día?
- No es posible hacer eso. No sabemos lo frágiles que pueden llegar a ser los objetos que hay detrás de esa puerta y puede que si se intenta abrir por la fuerza se pierdan cientos de años de historia de los clanes
- ¿Y cuáles son las reglas de las que hablabas?
- Las reglas son las siguientes… No atacar a ningún inocente sin que la misión lo exija. No atacar a nadie de otro clan a menos que interrumpa la misión y muchísimo menos atacar a otro clan directamente
- Pero los Blit ya han roto las reglas hace mucho tiempo… ¿Por qué no les atacan?
- No las han roto. La primera vez fue hace un par de días con el ataque que os hicieron, pero la destrucción de los otros clanes no tiene nada que ver con ellos.

Carlos se quedo algunos minutos callado y el anciano no le dijo nada más. Después de pensar, le miro y le dijo:

- Porque me cuenta todo esto…
- El amuleto ese es tuyo joven… No te lo podemos quitar por la fuerza, pero si lo quieres tener debes de saber los peligros que lleva…
- Esto… Es algo muy importante para alguien a quien quiero…
- Lo sé, y no te estoy pidiendo que nos des el amuleto. Te estoy dando la oportunidad de que te unas a nuestra causa para evitar que consigan abrir la puerta

lunes, 30 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XX: El simbolo


Al día siguiente se despertó en la misma habitación, pero en esta ocasión no había nadie allí. Carlos estaba totalmente solo en la habitación y en esta ocasión estaba bastante más tranquilo que en el día anterior. Intento levantarse pero todo el pecho le dolía, asique no pudo hacerlo.

- Yo que tu, me quedaría en la cama tranquilo- Dijo una chica mientras entraba en la habitación. El chico la miro y pudo reconocerla. Era la misma chica que estaba junto él el día anterior.
- Tú…- Le respondió mientras se volvía a tumbar en la cama
- Veo que estas más tranquilo que ayer
- Si… Aunque aún no sé nada de todo esto…
- No te preocupes- La chica se acercó a Carlos y le miro la temperatura de la frente.- Mi nombre es Marta. Ya nos conocemos desde aquel día, y bueno ayer también…
- Mi nombre es Carlos
- Pues bueno Carlos, tengo una buena noticia para ti. No tienes fiebre
- Eso es bueno, ¿no?
- Más de lo que crees. Espérame un segundo.

La chica salió de la habitación mientras Carlos no hacía otra cosa que mirar hacia el techo. Unos pocos minutos después, Marta volvió junto a un anciano quien tenía algunas cicatrices en el rostro.

- Déjennos solos…- Dijo el anciano al entrar en la habitación mientras Marta se quedaba fuera y cerraba la puerta- Veo que te has recuperado joven, poca gente hubiese pensado eso.
- Seguramente mucha gente pensó que morí aquel día, pero ya sabrán que estoy bien- Dijo el chico aliviado
- No, ellos aun piensan que estás muerto.
- ¿No han avisado a nadie?- Pregunto el chico muy extrañado
- Por supuesto que no, si hiciésemos eso tendríamos muchos problemas.
- De que está hablando… ¿De qué va todo esto?- Volvió a preguntar mientras comenzaba a cabrearse.
- Aquella noche, conociste dos grupos ocultos de la sociedad. Los que te atacaron, los Blit y nosotros los Sua, que fuimos quienes te salvaron. Los Blit solo querían algo de ti, y por suerte no lo llegaron a obtener. Hablando de eso… Esto es tuyo.

El anciano busco algo en sus bolsillos y luego se lo lanzo a Carlos. Era el amuleto que él le había regalado a Sara por su cumpleaños.

- Asique ellos… Los Blit, ¿solo querían tener este amuleto?
- Si
- Y por un simple amuleto… ¡¿Son capaces de matar a gente inocente?!
- No es un simple amuleto… Míralo bien, mira su símbolo y mira tú entorno.

Carlos observo el símbolo del amuleto y se dio cuenta de algo. La manta de su cama estaba llena de ese mismo símbolo, pero no solo era la cama. En la puerta estaba el mismo símbolo grabado y también en algunas paredes de la habitación.

- Ese amuleto, es la llave de nuestro clan. Esa es la llave del clan Sua, el clan de asesinos que existe desde hace siglos en la parte oscura de la sociedad.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XIX: Extraño despertar


En las afueras de Montilla miraban los dos chicos el fuego que habían encendido. Ninguno de ellos podía dormir, aunque cada uno tenía un motivo distinto. Sara no podía dormir, porque no entendía nada de lo que ocurría. En pocas horas, ha sido atacada por unos encapuchados y ha tenido que escapar de su familia y aun no sabía la razón. Carlos en cambio, no quería dormir para poder hacer guardia.

- ¿Por qué no duermes?- Pregunto el chico mirando el fuego
- No puedo… Mi cabeza no para de pensar muchas cosas…
- Comprendo, todo esto para ti tiene que ser una tortura… Y más aun sin saber nada…
- Carlos, es que… Apareces después de medio año sin dar señales de vida y ahora… Ocurre esto…
- Lo entiendo Sara… Y por eso, voy a contarte lo que me ocurrió este medio año. Así, comprenderás nuestra situación.


Hace medio año, en un parque de Montilla…
Unos encapuchados salían corriendo del parque con un chico mal herido y lo llevaron a un coche. En cuanto todo el mundo entro en el coche, se fueron de allí lo más rápido posible. Se dirigieron hacia las afueras del pueblo y mientras uno de los encapuchados conducía, los demás intentaban salvar la vida de Carlos.
Paso una hora, y el coche se detuvo en una villa. Carlos aun seguía con vida, pero no había recuperado el conocimiento. Los encapuchados se dieron cuenta de eso, asique actuaron lo más rápido posible y le llevaron a una habitación con un doctor para que le pudiera operar. Nadie sabía si lograría sobrevivir a un ataque como ese, sobretodo porque ya había perdido bastante sangre. Pero el chico sobrevivió a la operación y a los pocos días se despertó por primera vez.

- Que… Que es esto…- Pregunto el chico casi sin poder hablar. A su lado, había una chica que le estaba cuidando.
- Tranquilo- Dijo la chica con una gran sonrisa- Estas a salvo. Voy a avisar al doctor, asique no te muevas.

La chica salió de la habitación mientras Carlos seguía intentando hablar.

- ¿A salvo? ¿A salvo de qué?

El chico apenas tenía fuerzas para moverse y tenía un fuerte dolor en el pecho. No recordaba lo que había pasado, y no sabía porque le dolía tanto allí. Apoyo su mano en el pecho y sintió un fuerte dolor, asique intento ver lo que le había pasado allí para que le doliese tanto.

- ¿Qué es esto?- Dijo al ver una gran herida en su pecho que estaba cerrada por puntos de sutura- Como ha pasado…

Y en ese momento, comenzó a recordar algunas imágenes. Recordó a Sara y su cumple, recordó la fiesta de después y también, a los encapuchados y cuando les atacaron.

- No puede ser…- Dijo el chico bastante nervioso al recordarlo todo- Donde estoy… Donde están todos…

Carlos comenzó a levantarse de la cama y en ese momento entraron dos personas en la habitación. Una de esas personas era la chica que estaba junto a él cuando despertó, y la otra persona era un anciano que estaba impresionado al ver que Carlos estaba de pie.

- ¿Qué haces levantado chico?- Pregunto el anciano bastante nervioso- Tienes que volver a la cama, sino se abrirán los puntos
- ¿Dónde estoy? ¿Quiénes sois vosotros?- Preguntaba Carlos moribundo
No pudo decir nada más y el chico cayó al suelo mientras perdía el conocimiento.

martes, 24 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XVIII: Un nuevo camino



Después de estar algunos minutos corriendo, ambos chicos llegaron a la afueras de la ciudad y allí encontraron a otros encapuchados al lado de un coche. En cuanto los vieron, ambos chicos se acercaron hacia ellos mientras Carlos se quitaba la capucha.

- Lo has conseguido- Dijo uno de los encapuchados mientras también se quitaba la capucha. Era un hombre bastante fuerte con el pelo castaño- Bien hecho Carlos.
- Era lo único que tenía que hacer Rafa- Le respondió Carlos mientras miraba hacia otro lado intentado ignorarle.
- Pero lo has conseguido sin que la cosa fuese a peor- Dijo una voz de chica.

Otro de los tipos se quito la capucha y resulto que era una chica con el pelo largo y de color moreno.

- Marta tiene razón- Dijo el ultimo encapuchado mientras mostraba también su rostro. Era el más viejo de todos los chicos y tenía una cicatriz en su mejilla derecha- Tú eras el único que podía hacer esto de forma pacífica.
- Antón, no podía dejar que vosotros hicierais esto- Le respondió Carlos mientras aun seguía bastante serio.
- Bueno, todo eso ya no importa- Interrumpió Marta cuando vio que Rafa quería volver a hablar- Lo que importa que es que ella este a salvo. Asique ahora tenemos que volver rápido a casa.
- Id vosotros en coche mientras nosotros iremos a pie- Dijo Carlos mientras volvía al lado de su amiga, que no entendía nada de lo que ocurría.- Hay bastantes probabilidades de que nos ataquen al ir por la carretera, asique nosotros iremos a pie para evitar problemas.
- Tiene razón- Respondió Antón mientras entraba en el coche y sacaba las llaves- Aunque tardemos casi un día en llegar, no podemos arriesgarnos a ir por la carretera. Aun así, tenemos que separaros. Nosotros iremos por el camino más rápido para poder informar lo antes posible, ustedes de mientras deberíais de dar un rodeo al monte para evitar un ataque enemigo. ¿Entendido?
- Te recuerdo, que tu a mi no me das ordenes- Dijo Carlos mientras comenzaba a andar junto a Sara- Tan solo lo hare, para evitar que corra peligro.
- Entonces suerte- Volvió a responder Carlos mientras se dirigía junto a los demás por otro camino.

Los dos jóvenes estuvieron andando durante algunos minutos guiándose por una linterna que tenia Carlos, pero no paso mucho tiempo cuando Carlos decidió que era el momento para descansar. Era un lugar con una gran roca para que se pudieran sentar debajo de ella por si comenzaba a llover, asique Sara no vio problemas para quedarse allí. En pocos minutos, ambos chicos encontraron suficiente leña como para hacer una hoguera.
En cuanto el chico logro encender el fuego después de algunos intentos, ambos se sentaron cerca de él y se quedaron mirándolo, como si ninguno de ellos tuviera intención de dormir.

En otro lugar lejos de Montilla…


Un encapuchado se dirigía corriendo hacia una habitación. Estaba muy nervioso y en cuanto entro se dirigió hacia la única persona que estaba allí, otro encapuchado que miraba por la ventana.

- Mi señor- Dijo el encapuchado que acababa de entrar mientras se arrodillaba
- ¿Qué ocurre Rober?- Le respondió el otro encapuchado sin mirarle
- Mis hombres… Han fallado.

En cuanto dijo eso, el encapuchado dejo de mirar por la ventana y miro fijamente a su súbdito

- Lo siento mi señor, pero al parecer los hombres de Sua la estaban vigilando.
- Esas malditas ratas… No nos quieren ayudar y ahora nos evita nuestro destino… Nos estamos quedando sin tiempo ya
- Mi señor, lo más seguro es que ella este ya en su base, asique será imposible poder negociar
- Lo se Rober… Veo que no nos queda otra opción.
- ¿Mi señor?
- Envía a tus hombres, a todos
- ¡Pero mi señor! ¡Eso va en contra de las reglas!- Grito Rober mientras se levantaba
- ¡No cuestiones mis órdenes! ¡Sabes que no tenemos tiempo ya! Dentro de poco nos encontraran y no podremos aguantar su ataque, asique no me importa romper las reglas.
- Lo siento mi señor- Dijo entonces Rober mientras se volvía a arrodillar- Como usted desee.

lunes, 23 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XVII: Sin palabras


Carlos no dejo de abrazar a su amiga durante algunos minutos y mientras tanto estuvo susurrándole cosas al oído para intentar convencerla. Pero Sara sabia, que no había otra opción, asique sin que le hiciese mucha gracia, decidió hacer caso a su amigo. Los dos se dirigieron hacia la puerta, pero antes de que Sara abriese la puerta Carlos le dijo:

- Sara, antes de entrar… Tienes que prometerme algo
- ¿De qué se trata?
- Ellos no pueden saber que soy yo, sino también estarían en problemas.- Dijo Carlos mientras se ajustaba la capucha para que no se lo pudiese reconocer- Después hablaremos mas sobre esto.

Sara no pregunto más y abrió la puerta de su casa intentando hacer el menor ruido posible. Entro en su casa y vio que la luz del salón estaba encendida, asique fue hacia el salón. Allí, vio que estaba su hermana junto a su novio y también junto a Silvia.

- ¡Sara!- Gritaron todos al verla
- Chicos…- Dijo la chica bastante triste, pero mientras intentaba sacar una pequeña sonrisa
- ¿Qué ha pasado?- Pregunto Migue bastante preocupado- Ese SMS…
- No es nada grave… Bueno, sí lo es. ¿Dónde está mama y papa?- Pregunto entonces la chica mientras miraba a su hermana fijamente.
- No están, se fueron a cenar fuera. Pero Sara…. ¿Qué ocurre?

La chica no sabía que responder a esa pregunta y miro al suelo sin que las palabras pudiesen salir de sus labios. Todo el mundo estaba bastante preocupado y la miraban fijamente, y entonces Carlos entro en el salón.

- Lo que ocurre es que su vida corre peligro ahora mismo- Dijo Carlos mientras entraba en el salón y miraba a los demás chicos seriamente- Si no la sacamos de aquí, todo será mucho más peligroso para ella y también para vosotros. Asique nos la llevaremos a un lugar mucho más seguro que este.

Todos los chicos miraron a Carlos bastantes asustados mientras que Migue se levanto del sofá bastante cabreado.

- Tu… No sé quién eres pero… ¡No pienso dejar que te la lleves!- Grito Migue amenazando al chico
- Aunque seas muy fuerte, no podrás protegerla de las personas que la persiguen. Puede que puedas ayudarla con uno o dos tipos, pero no podrás hacer nada solo contra cientos de esos tipos. Y ya sabes de quienes estoy hablando…

Al escuchar eso, Migue miro muy impotente al suelo sabia que tenía razón.

- Nosotros, no somos los malos. No te preocupes por tu amiga, volverá sana y salva- Después miro a Sara y continuo hablando- No nos queda mucho tiempo.

Sara asintió con la cabeza mientras comenzaba a llorar y se fue corriendo hacia su cuarto. Carlos en cambio, se quedo esperando en el salón para que los otros chicos no fueran con ella.
Pasaron algunos minutos y Sara salió de su cuarto con una mochila llena de ropa.

- ¿Terminaste?- Pregunto Carlos mientras miraba a la chica con lágrimas en su
rostro. Esta asintió con la cabeza sin poder parar de llorar.

Entonces Carlos comenzó a abandonar el salón con su amiga, pero Migue le agarro del brazo y le dijo suavemente:
- Cuando veas a Carlos… Dile que me alegro que aun este con vida…

Carlos se soltó de su amigo y se fue con Sara sin decir nada más. Ambos llegaron a la puerta y entonces Sara se paro. Aun no se había despedido de sus amigos, pero no sabía cómo hacerlo. Se lo pensó un par de segundos, y después salió corriendo de la casa sin decir nada. Carlos la siguió mientras cerraba la puerta de la casa ante la impresión de los demás jóvenes.

jueves, 19 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XVI: Un objetivo


Sara quería huir, pero sabía que si intentaba correr aquellos hombres les atraparían. Entonces uno de aquellos hombres se dirigió a Carlos mientras le apuntaba con la espada a la distancia

- Solo tienes una oportunidad- Dijo el tipo con una voz de hombre- Si quieres huir, es ahora, pero la chica tiene que quedarse aquí

Carlos sonrió levemente mientras agarraba fuertemente la mano de su amiga

- ¡No pienso dejarla sola ante vosotros!- Gritó entonces bastante cabreado

Aquel encapuchado bajo la espada y comenzó a andar junto a los otros tipos hacia los jóvenes

- Tranquila…- Le susurro el chico a Sara, quien no podía parar de temblar- No ocurrirá nada…

Sara no le podía creer. Todo esto ya lo había vivido en una ocasión, y había acabado bastante mal. No sabía qué era lo que querían aquellos tipos, pero sabía que era algo que tenía que ver con ella. Cuando se quiso dar cuenta, los hombres apenas estaban a un par de metros de los jóvenes, y ese mismo instante Carlos se giro hacia su amiga y le agarro haciendo que la chica se agachase junto a él. Entonces el chico tapo los oídos de su amiga mientras hacía que ella mirase al suelo.

- Estúpido…- Dijo el encapuchado que ya estaba junto a Carlos- Acabas de sentenciarte…
- Aquí los únicos estúpidos son aquellos que bajaron la guardia por tener que enfrentarse a dos desarmados- Dijo otra voz que estaba detrás de los encapuchados.

Ante la sorpresa de esa voz, todos los encapuchados se intentaron girar, pero antes de conseguirlo ya habían sido atacados por otros encapuchados que también tenían unas espadas. Los 3 encapuchados cayeron al suelo y no volvieron a decir nada más.

- Tenías razón… Su objetivo era ella…- Dijo Carlos mientras apartaba sus manos de las orejas de su amiga
- Carlos… Esto es por mi…- Dijo la chica mientras casi rompe a llorar
- No, no… Tranquila…- Le respondió el chico mientras la abrazo con bastante fuerza- Esto no es culpa tuya…
- Carlos- Dijo uno de los encapuchados- No tenemos mucho tiempo. Acabamos de confirmar de cuál es su objetivo ahora, asique tenemos que hacer algo antes de que descubran que su equipo a fallado.
- Lo sé…- El chico se levanto del suelo y ayudo a su amiga a hacerlo. Después miro al encapuchado seriamente y le asistió con la cabeza- Nos vamos.
- ¿A dónde?- Pregunto la chica bastante asustada
- De vacaciones- Le respondió Carlos con una gran sonrisa

El chico agarro del brazo a Sara y comenzó a correr por el parque hasta salir de este. Después se fueron por pequeñas callejuelas de Montilla, mientras Sara tenía la impresión que estaban dando vueltas. Pero unos pocos minutos después, comenzó a reconocer todas las pequeñas calles.

- Un momento Carlos…- Dijo Sara mientras seguía a su amigo- Esto es…
- Si Sara, ya casi hemos llegado.

Salieron del callejón y Sara no podía llegar a comprender que hacían allí. Estaban en frente de su casa, de la casa de Sara.

- ¿Qué es esto?- Pregunto la chica mientras veía que Carlos se volvía a poner la capucha
- Apenas tenemos tiempo antes de que lleguen más encapuchados, pero tenemos algunos minutos.
- ¿Para qué?- Volvió a preguntar bastante extrañada
- Para que cojas lo necesario y que puedas despedirte- Respondió el chico muy serio
- Te refieres a…
- Sara, tenemos que irnos de aquí. Ambos, porque si te quedas aquí no solo tendremos que protegerte a ti, sino que también atacaran a tu familia. Todo será más fácil para todos si estas en un lugar seguro sin que ellos conozcan donde vives ni quienes son familiares o amigos tuyos.
- Por eso hiciste lo del bar…
- Te estaban vigilando, y si te veían salir con ellos y después no te llegan a atrapar, también irían a por tu hermana y los demás.
- No… Eso no…
- Sara- Dijo el chico mientras le abrazaba bastante fuerte- No hay otra opción…

miércoles, 18 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XV: "No estamos solos"


Sara intento liberarse del tipo, pero él era mucho más fuerte que ella y no podía hacer mucho para poder soltarse.

- Tranquila- Dijo el hombre bastante serio

La chica ya había escuchado esa voz antes, y aunque no sabía quién era, no podía unir esa voz con alguien malo. Asique dejo de intentar pelear con el hombre y se tranquilizo un poco.

- Bien hecho… Ahora, dame tu móvil- Entonces el hombre aparto su mano lentamente se la boca de la chica y la soltó.
- ¿Mi móvil?- Pregunto la chica extrañada
- No me obligues a atarte y buscarlo yo mismo- Le respondió el hombre mientras cerraba el aseo con llave.

Sara comenzó a buscar su móvil en el bolso y se lo dio al hombre. Este comenzó a hacer algo con el móvil, pero Sara no pudo ver lo que era.

- ¿Quién eres?- Pregunto la chica mientras intentaba reconocerle
- No soy nadie…
- Te conozco… Sé que he escuchado tu voz en algún lugar…

El tipo le lanzo el móvil a Sara y esta pudo cogerlo al vuelo con algo de suerte.

- ¿Para qué lo necesitabas?- Pregunto la chica bastante interesada
- Es algo que lo puedes mirar tu misma- Le respondió el hombre muy seriamente

Sara miro en la pantalla del móvil y allí había un texto. “Mensaje enviado”

Al ver eso, comenzó a buscar los mensajes que había enviado para poder ver lo que había escrito. Ella imaginaba que usaría ese móvil para comunicarse con otra persona que no conocía, pero se sorprendió al ver que el SMS se lo había enviado a su amigo Migue.

“Iros a casa ahora. Yo llegare un poco más tarde, y luego os lo explicare todo. Pero tenéis que iros ya”

Extrañada al no poder entender el mensaje miro al hombre muy atentamente, quien estaba abriendo la puerta lentamente para asomarse a la sala del bar.

- ¿Qué significa esto?- Pregunto ella
- Significa que nos tenemos que ir de aquí- Dijo el hombre mientras se quitaba la capucha- No hay tiempo que perder Sara

Sara se quedo de piedra al ver quien era esa persona.

- Carlos…- Dijo ella mientras saltaba hacia él para abrazarle mientras lloraba- Carlos… Eres tú… Estas…
- Si… Estoy aquí… Pero ahora- Dijo el chico mientras la apartaba de él- no es momento para hablar. Te prometo que te contare todo, pero tenemos que salir de aquí antes de que sea demasiado tarde

El chico agarro de la mano a su amiga y la saco del aseo con bastante prisa. Al salir, Sara vio que tanto su hermana como sus amigos habían hecho caso al SMS de Carlos y se habían ido de allí. Después de salir del bar, Carlos llevo a Sara al parque donde se habían reunido con sus amigos por la tarde. Allí, Carlos busco algo entre algunos matorrales y después de encontrarlo se lo guardo en su chaqueta.

- Bien… Nos ha dado tiempo- Dijo el chico aliviado al poder encontrar lo que buscaba
- Carlos… ¿Qué significa todo esto?- Pregunto la chica desesperada al no recibir ninguna respuesta de su amigo- ¿Dónde has estado estos últimos meses? ¿Por qué nunca has dado señales de vida?
- Te dije que te lo contaría todo… Pero antes de eso me gustaría que estuviésemos solos…
- ¡Estamos solos!- Grito la chica cada vez más preocupada
- No… No lo estamos

Al escuchar eso, Sara se dio la vuelta y vio a 3 encapuchados acercándose a ellos. Todos ellos, tenían una espada en una de sus manos y miraban fijamente a la chica. Al ver eso, Carlos agarro a Sara e hizo que retrocediera.

- ¿Recuerdas el día en el que desaparecí?- Pregunto Carlos bastante Serio
- Si
- Pues en ese día, vinieron dos grupos de encapuchados. Unos que nos ayudaron, y otros que nos atacaron. Siento mucho decirte, que estos son del segundo grupo.

martes, 17 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XIV: La vuelta


“Cuando la policía llego ya era demasiado tarde. Los dos hombres encapuchados que habían sido atacados allí ya habían muerto, y no sabían absolutamente nada sobre los demás tipos, ni siquiera de Carlos. Durante los próximos días, la policía estuvo buscando toda clase de pistas sobre aquellos tipos. Gracias a algunas cámaras, pudieron saber en el coche en el que habían escapado los encapuchados con Carlos, pero no les llegaron a encontrar. Después de algunos días sin saber nada del joven, toda la familia y algunos amigos suyos comenzaron a ayudar a la policía para poder localizarle, mediante algunos carteles con fotos de Carlos. Pero todo esto… No funciono de nada.

Hoy ha pasado ya casi medio año desde aquel día… Y aun no sabemos nada de Carlos. No sabemos ni siquiera, si aun sigue con vida, pero durante todo este tiempo los encapuchados no han vuelto a aparecer”


Sara acabo las clases del viernes y se fue rápidamente a casa. Allí le esperaba Silvia, que de nuevo había viajado a Montilla para hacerle una visita, asique en cuanto llego dejo sus cosas y se fue con su prima a su habitación. Estuvieron hablando un buen rato sobre todo lo que les había ocurrido en las últimas semanas y todo el tiempo estuvieron bastante contentas, hasta que Silvia vio una foto que tenía Sara en su escritorio. Era una foto de su último cumpleaños.

- Aun recuerdo este día… Nos lo pasamos tan bien…- Dijo Silvia con una mirada nostálgica
- Si… No me esperaba nada de eso…
- Lo único que no salió bien fue… Bueno ya sabes…
- Ya…
- ¿Se sabe algo de él?- Pregunto su prima bastante seria
- No, aun nada.

Entonces Amanda entro rápidamente a la habitación de Sara bastante cabreada

- ¡Que estáis haciendo!- Grito ella ante la sorpresa de las otras chicas
- Amanda… ¿Qué pasa?- Pregunto Sara sorprendida
- ¡Hemos quedado con Migue y Jasmin hace 5 minutos en el parque! ¡Os llevo esperando en el salón desde hace 15 minutos y aun no estáis preparadas!
- ¡Ostras! ¡Lo habíamos olvidado!- Dijo Silvia mientras saltaba de la cama para terminarse de arreglarse

Al final, las chicas llegaron 10 minutos tarde al parque donde habían quedado con los otros jóvenes, que les esperaban tranquilamente en un banco casi sin hablarse.

- Sentimos el retraso, pero estas dos olvidaron que hay más gente en este mundo- Dijo Amanda con un tono irónico mientras miraba a su novio
- Si es que… Que estarían haciendo…- Dijo el chico con una sonrisa
- Ostras Migue…- Dijo Silvia sorprendida- Como has cambiado…
- ¿Cambiar?
- Si, antes estabas fuerte pero ahora… Has sacado mucho musculo desde la última vez que nos vimos.
- Es verdad… No nos hemos visto desde hace medio año… Y desde entonces he estado entrenando mucho y este es el resultado- Dijo el chico presumiendo de sus músculos

Estuvieron casi toda la noche en un bar cercano al parque. Allí estuvieron hablando de todo lo que se los ocurrían… Películas que acababan de ver, música, deporte o incluso de moda, y todo mientras bebían y tomaban algo para comer. No hubo ninguna interrupción, hasta que Sara tuvo que ir al aseo.

- Si me disculpáis…- Dijo ella mientras se levantaba de la silla- Volveré en un momento

Sara se fue al servicio, y para alivio vio que no estaba ocupado. Entro y se fue hacia donde esta un espejo. Había salido muy rápido de casa y no le dio tiempo maquillarse, asique aprovecho la ocasión de tener un espejo allí para poder terminar de maquillarse. En cuanto acabó, se dirigió a la puerta, la abrió y se sorprendió al ver que había alguien en la puerta esperando.

- Disculpe…- Dijo la chica al ver que el hombre estaba de espaldas

El tipo se dio la vuelta y agarro a Sara por un brazo para meterla en el servicio con él. La chica intento mirarle el rostro, pero el hombre estaba totalmente encapuchado menos por los ojos. Al ver eso, intento gritar pero el tipo le tapo la boca con su otra mano que tenia libre.

lunes, 16 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XIII: El simbolo


Amanda se quedo totalmente paralizada al ver lo ocurrido y no se lo podía llegar a creer.
- Estoy… Estoy…- Decía Sara asustada mientras veía como la espada estaba rozándole la frente- Estoy con vida… Pero… Como…
Tardo unos segundos en poder ver lo que estaba pasando. Delante de ella, había algo blanco que estaba siendo atravesado por la espada llena de sangre del desconocido, y poco a poco se iba poniendo rojo en el lugar donde había sido atravesado. No sabía qué era eso, y no podía pensar en nada, pero se dio cuenta de algo. Carlos era el único que tenía una camiseta blanca.
- No… ¡Carlos!- Dijo Sara al poder ver que en realidad era Carlos quien se había puesto delante de ella para evitar que le hiciera nada
El chico no respondió mientras el hombre encapuchado estaba bastante serio.
- Estúpido…- Dijo él mientras miraba a Carlos- Tu no tenias que morir…
Migue se levanto lo más rápido que pudo y fue corriendo hacia el hombre. Este intento coger la espada, pero Carlos la agarraba fuertemente y no la pudo sacar.
- No puede ser…- Dijo este impresionado
Migue arrollo al hombre y le lanzo contra la pared. Después comenzó a golpearle lo más fuerte que pudo mientras gritaba con todas sus fuerzas. Los otros encapuchados sacaron sus espadas y se dirigieron hacia Migue, pero por sus espaldas aparecieron otros tipos que también estaban encapuchados y tenían unas espadas, con las que le atacaron.
De mientras, Carlos cayó al suelo y Sara le agarraba con todas sus fuerzas mientras lloraba.
- No… Carlos…
El chico tenía los ojos abiertos, pero no respondía.
- ¡Hay un herido!- Grito uno de los encapuchados que acababa de entrar allí
Algunos de aquellos tipos fueron hacia Carlos, pero Sara se levanto y se interpuso en sus caminos.
- ¡No dejareis que le toquéis!- Gritaba ella mientras no podía parar de llorar
Uno de los encapuchados levanto su espada contra Sara y la dejo a pocos centímetros de su rostro. La chica se detuvo y otros encapuchados se acercaron a Carlos.
- Señor… Esta muy grave, si no nos damos prisa...- Dijo un encapuchado que tenia voz de mujer
- Hacedlo- Respondió el hombre que estaba amenazando a Sara
De mientras, los otros encapuchados habían matado a los tipos que estaban al principio en la casa, menos al tipo que Migue le estaba pegando, que empujo al joven para apartarle y se quedo parado cuando vio que estaba rodeado.
- Da este mensaje a tu líder…- Dijo el hombre mientras bajaba su espada y se acercaba a Sara, quien no se podía mover- Nosotros tenemos la llave
El tipo agarro el amuleto de Sara y corto la cadena con su espada. Después los demás bajaron sus espadas y dejaron que el hombre que había apuñalado a Carlos escapara. En cambio, los encapuchados que se habían acercado a Carlos le agarraban por las piernas y los brazos y le levantaron.
- ¿Qué estáis haciendo?- Pregunto Migue al ver todo bastante impresionado
- Nuestro trabajo- Respondió el jefe de los encapuchados mientras daba una orden con su mano derecha de irse del lugar.
Todos los encapuchados comenzaron a huir, incluso los que agarraban a Carlos, a quien se llevaban también.
- ¡No!- Grito Sara al ver que se llevaban a Carlos- Dete…- Pero no acabo la frase. Vio algo en la espalda de aquellos encapuchados. Todos aquellos tipos llevaban un mismo símbolo en su espalda, el mismo símbolo que el del amuleto.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XII: El grito desesperado


Las chicas se acercaron lo máximo que pudo a Carlos y Migue. Ellos miraban fijamente al encapuchado que estaba solo y se dijeron muy suavemente el uno al otro:
- Solo es uno…- Murmuro Migue
- ¿Crees que podremos?
- Si vamos los dos juntos… Tan solo tengo que darle un buen golpe y podremos huir.
- Yo iré antes… Hare de señuelo y luego tú te encargas de abrir camino para que las chicas puedan escapar.
- ¿Estas seguro?
- Si… Hagámoslo rápido… No tenemos tiempo…
Los dos se quedaron en silencio mientras que el encapuchado comenzaba a andar lentamente hacia ellos. De repente se detuvo y comenzó a mirar a Sara.
- Increíble… Envió a unos chicos a que hagan un trabajo tan fácil y ni siquiera son capaces de hacerlo bien… Después me encargare de ellos…
En cuanto dijo eso Carlos fue corriendo hacia él por un lado y Migue se fue por el otro, pero antes de que llegaran el hombre saco algo una chaqueta y fue corriendo hacia Carlos. Era un objeto largo y negro con bastantes símbolos asiáticos, con el que golpeo a Carlos rápidamente en el estomago, haciendo que Carlos cayese hacia el suelo. Migue fue corriendo hacia el hombre y le arrollo con todas sus fuerzas.
- ¡Corred!- Grito él mientras sujetaba al hombre en el suelo
Las chicas salieron corriendo, pero Sara fue hacia Carlos para ayudar a levantarse, dado que él no podía por el dolor causado por el golpe y las heridas que tenia de antes. Por otro lado, Migue seguía sujetando al hombre que no intentaba liberarse por su propias fuerzas. Agarro el objeto oscuro con las dos manos y comenzó a abrirlo. Ese objeto era una espada, que estaba oculta en una funda negra exactamente igual que la empuñadura de la espada. Tiro la funda y poco después puso la hoja de la espada en el cuello de Migue.
- Tú decides… Puedes vivir o morir aquí…- Le dijo este tranquilamente
Migue se quedo paralizado y el hombre le aparto con el otro brazo que tenia libre. Después de eso, el joven no se levanto mientras miraba al hombre fijamente.
- Has decidido bien…
Levanto la espada y golpeo a Migue con todas sus fuerzas. Sara grito al verlo y Carlos volvió a caer al suelo al no poder levantarse por sí solo.
- No os preocupéis....- Dijo el hombre mientras andaba hacia Sara- Solo le he dado con el canto… En cambio contigo chica… ¡No será lo mismo!
El hombre se abalanzo hacia Sara con la espada en frente para atacar a Sara, quien tropezó al intentar escapar.
- ¡Sara!- Grito Su hermana al verlo… Al ver como la sangre comenzaba a caer por el rostro de la chica.

martes, 10 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XI: El lugar de descanso


Pasaron algunas horas charlando, y los chicos se fueron a dar una vuelta. Había un parque en las afueras de Montilla que casi nadie solía visitar, y mucho menos en domingo por la noche. Asique decidieron ir allí para poder estar tranquilos. En cuanto llegaron, vieron que apenas había un par de familias jugando con los niños. Pero las familias estaban en una parte del parque, y los jóvenes siempre se dirigían hacia la otra parte, donde había un pequeño edificio en el que solían entrar para estar tranquilos. Entraron en el edificio, el cual estaba totalmente vacío. Había dos puertas, una por la que entraron los chicos y otra que estaba en la otra parte, por lo que cuando hacia algo de viento refrescaba todo el edificio.
Cada uno de los jóvenes se sentó en el suelo apoyando sus espaldas contra la pared y se quedaron muy tranquilos mientras disfrutaban de la brisa.
- Esto es vida…- Dijo Silvia, que era la primera vez que estaba allí
- Pues si… Esta tranquilidad y este frescor… es algo que no se encuentra en todos los lugares.- Le dijo Amada mientras la miraba
- Y menos en una ciudad como esta… Es muy difícil encontrar un parque que no escuches otra cosa que el ruido de los coches- Añadió Migue que estaba con los ojos cerrados
- Esta tranquilidad… El sonido de la brisa con los arboles…Nadie nos la quitara…- Dijo Sara mientras veía como todo el mundo cerraba los ojos y descansaban.
La brisa era muy suave y a todo el mundo le encantaba. Carlos conocía esta brisa mejor que ninguno de los chicos, porque fue él quien les enseño ese edificio al poco después de mudarse a Montilla. Este era el único lugar donde podía tranquilizarse y olvidar todo lo que le había pasado, y al él le encantaba la brisa en su cara. Pero de repente, la brisa se detuvo y Carlos inmediatamente abrió los ojos. Había un grupo en la entrada del edificio, por eso no entraba la brisa de aire. Carlos miro a los tipos y pudo reconocer a dos de las 3 personas que había allí. Eran los chicos de la noche anterior, pero en esta ocasión estaban acompañados de un tipo encapuchado.
- Chicos…- Dijo Carlos suavemente mientras se levantaba- Tenemos que irnos de aquí…
- ¿Por qué?- Pregunto Sara mientras abría los ojos y veía hacia la puerta.
En cuanto Migue abrió los ojos pego un rápido salto y se puso junto a Carlos.
- ¿Acaso son los de ayer?- Le murmuro mientras ayudaba a las otras chicas a levantarse.
- ¡Aquí esta jefe!- Grito el chico mientras ponía su mano sobre el hombro del encapuchado- ¡Nos ha costado mucho encontrarte maldito!
- Os lo contare luego… Tenemos que largarnos…- Dijo Carlos mientras se dirigía hacia la otra salida. Pero en cuanto se dio la vuelta vio que había un par de chicos encapuchados esperándoles allí.
- ¿Quién de ellos es?- Pregunto el hombre encapuchado que esperaba junto a los delincuentes
- Es el chico delgado, asique no hay problema.
- Vale… Ahora largaros de aquí.
- Pero jefe…- Dijo el chico bastante impresionado- Podemos ayudarte con esto
El hombre saco una bolsa y se la lanzo al chico con mucha fuerza.
- Si no os largáis ahora, no dejare que os quedéis con ese dinero…
Los jóvenes abrieron la bolsa, que estaba llena de billetes. Impresionados al verlo, salieron corriendo de allí y dejaron a los hombres encapuchados con los chicos.

lunes, 9 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo X: Un nuevo colgante


En otro lugar de la ciudad…
Los jóvenes que habían atacado a Carlos huyeron por algunas callejuelas de la ciudad hasta que se metieron en una calle sin salida. Allí, había un hombre encapuchado sentado en una vieja caja.
- Habéis tardado bastante… Supuestamente ya habíais encontrado el amuleto hace un día…- Dijo el hombre muy serio
- Pues si… Pero han ocurrido algunos imprevistos y no lo hemos podido conseguir aun…- Dijo el líder del grupo
- ¡Y que estáis haciendo aquí! ¡Id a por el amuleto ahora!- Grito el hombre mientras se levantaba bruscamente.
- Espera un segundo… Usted dijo que nos pagaría por buscar el amuleto, no por entregárselo… Nosotros sabemos donde esta, asique ahora le toca a usted dadnos la recompensa.
El hombre saco una bolsa de dinero y se la lanzo al pecho del joven, quien se impresiono bastante al ver todo el dinero que había dentro.
- ¿Dónde está?- Pregunto el encapuchado mientras pasaba de lado de los chicos
- Lo tiene un chico que está en el hospital ahora, asique… Tendrás que esperar hasta que salga de allí si se lo quieres quitar.


Carlos tuvo una de las peores noches que recordaba. Apenas había podido dormir por el dolor de algunos golpes que había recibido, y aunque se tomase unas pastillas para el dolor no se podía quitar el pensamiento de que esos chicos iban tras el amuleto de Sara. A ella le había hecho mucho ilusión ese regalo, asique no quería quitárselo. Pero esta era una situación límite.
Por la tarde, el grupo de chicos se reunió junto a Silvia, que no marchaba hasta la mañana siguiente. También se unió Jasmin, que se entero de lo ocurrido la noche anterior gracias a una llamada de Amanda. Todos se juntaron para estar tranquilamente tomando algo en la casa de Sara, pero la cosa no salió como esperaban. Nadie hablaba de nada y casi todo el mundo miraba a Carlos, quien no quería decir nada de lo ocurrido anoche.
- Un momento…- Dijo Sara mientras se levantaba de la mesa donde estaban todos e iba corriendo hacia su habitación.
- ¿Qué pasa?- Pregunto Silvia bastante intrigada.
- ¡He olvidado una cosa!
A los pocos segundos bajo de la habitación. No tenía nada en la mano asique todo el mundo la miro extrañada.
- ¿Qué decís?- Pregunto Sara mientras miraba a todos con una sonrisa.
- Decir sobre…- Dijo Migue mientras no veía nada raro.
Carlos la miro muy lentamente, y entonces pudo ver lo que nadie más veía.
- El colgante… Es…- Dijo Carlos sorprendido al verlo. Era la moneda que él le había regalado. Ella simplemente le había puesto una cadena de plata y lo había transformado en un collar.
- Si, es tu regalo- Dijo ella bastante contenta- He estado buscando información sobre lo que significa el símbolo… pero no he encontrado nada sobre él… Has encontrado algo bastante extraño Carlos.
Una sonrisa apareció entonces en el rostro de Carlos. Con este regalo, había alegrado más que nunca a su amiga, y aunque sospechaba que aquellos tipos iban tras el amuleto, no lo podía asegurar con firmeza, asique no le quiso decir nada a su amiga.

miércoles, 4 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo IX: Fin del dia


En el hospital, pocos minutos después…
Carlos fue llevado a urgencias lo más rápido que pudo gracias a Migue. Este Fue a por su coche y llevo a todos los chicos hacia el hospital. Allí llamaron a la madre de Carlos en cuanto entraron y a los pocos minutos el chico salió de urgencias junto a un medico.
- ¿Sois vosotros los que le han traído aquí?- Pregunto el doctor
- Si- Respondió Migue, que parecía ser el único que podía hablar con normalidad
- Pues bueno… El chico tiene algunos hematomas por todo el cuerpo… Y tiene una pequeña herida en el labio inferior… No es nada grave, pero… ¿Qué es lo que ha ocurrido?
Todo el mundo miro hacia un lado mientras Migue seguía mirando fijamente al doctor
- ¿No se lo ha hecho él?- Le pregunto el chico mientras Amanda le abrazaba
- Pues la verdad… Es que no ha dicho nada que no fuese necesario… Por eso os lo pregunto a vosotros…
- Lo siento mucho doctor… Pero yo no sé lo que ha pasado… En cuanto le vimos, él estaba en el suelo y en ese estado
- Entiendo… Pues si no les importan… Quédense aquí algunos minutos mientras preparo el alta
El doctor se alejo del grupo mientras nadie decía nada, pero en cuanto se alejo lo suficiente Sara se acerco a Carlos y le pregunto:
- Carlos… ¿Qué paso allí?
- Lo siento… pero este no es ni el momento ni el lugar….- Le respondió el chico mientras veía a un policía acercarse hacia él.
- Discúlpeme señor… ¿Podemos hablar en privado?- Le pregunto el policía a Carlos que seguía bastante serio
Este asintió con la cabeza y se fue con el policía hacia una habitación que estaba vacía.
- ¿Qué le ha ocurrido?
- Me caí… Por las escaleras de mi casa…- Respondió Carlos mientras miraba hacia otro lugar
- Entiendo… Pues su médico me ha dicho que todos los golpes que tiene parecen ser causados por otras personas… ¿Qué me dice sobre eso?
- No fue así. Le repito que fue porque me caí de unas escaleras…
- Vale, pues era solo eso…
Carlos se fue hacia la puerta, pero en cuanto la abrió el policía le dijo suavemente:
- Protegiéndoles no ayudas a nadie…
El chico no dijo nada más y se fue de la habitación. En cuanto se reunió con los otros jóvenes, el doctor llego con el alta y los chicos se marcharon del lugar.
Se dirigieron hacia la casa de Carlos, donde le esperaba su madre en la puerta de su casa
- ¡Carlos!- Grito ella al verle- ¿Qué te ha ocurrido? Me llamaron del hospital y…
- No paso nada… Simplemente me caí cuando estaba en la casa de Sara… Estaba mojado e intente bajar unas escaleras y bueno… Me escurrí
- ¡Te tengo dicho que no hagas nada de eso mientras tengas los pies mojados! Ahora mismo podría estar….
- No te preocupes… No paso nada de verdad… Vamos, entremos a casa y descansemos… Ha sido un día muy largo…- Carlos se dio la vuelta y miro a los demás chicos- Siento haberos destrozado esta noche… No era mi intención…
- Carlos… No digas eso…- Le respondió Sara bastante triste
- Lo siento, pero creo que tendremos que retrasarla un día. Espero que mañana podamos salir para poder celebrar tu cumple Sara.

martes, 3 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo VIII: La llave


Carlos miro extrañado a todos los chicos. Recordaba haberles visto ya en alguna ocasión, pero no les conocía de nada más.
- Veras… Estamos buscando una llave y justo cuando la encontramos, nos enteramos de que alguien ya la había conseguido… ¿Sabes de lo que te hablo?- Pregunto el que parecía ser el cabecilla del grupo
- Lo siento chicos, pero no he tenido la suerte de encontrarme ninguna llave en estos últimos días- Le respondió Carlos mientras intentaba irse de allí
- Sé que la tienes tú. Vimos como te fuiste justo después de conseguirla… Ahora, danos la llave
- ¡Ya os he dicho que no tengo ninguna llave!
- Vale vale… No tienes la llave… ¿Entonces quien la tiene?
- No lo sé, yo nunca doy llaves a nadie y no recuerdo haber encontrado ninguna
El chico se cabreo bastante y se acercó a Carlos mientras le miraba a los ojos.
- Ultima posibilidad chico… ¿Dónde está la llave?
- No sé de qué…
Entonces el chico agarro del cuello a Carlos con mucha fuerza. Este intento liberarse, pero aquel joven tenía bastante más fuerza que él.
- Lo siento chico… Tendrá que ser por las malas…
Otro de los jóvenes golpeo en el estomago a Carlos y justo en ese momento le soltaron del cuello. El joven cayó al suelo e intentaba volver a respirar con normalidad, mientras tanto los demás jóvenes le golpeaban con patadas. Después de algunos golpes, el cabecilla les dijo a todos que se detuviesen y después levanto al chico del suelo. Carlos ya no podía casi ni mantener en pie por sí solo.
- ¿Ahora qué? ¿Te acuerdas ya?- Pregunto el joven bastante cabreado- ¿Recuerdas donde está la llave china esa?
Al escuchar eso, Carlos intento mirar atentamente al joven. Sabía que le había visto antes, pero no sabía dónde, aunque al escuchar esas palabras recordó quien era. Le había visto el día anterior en el centro comercial, justo después de que le comprase a Sara su regalo.
- Lo siento…- Dijo entonces con una pequeña sonrisa en su rostro- Pero no se de lo que estás hablando
El chico se enfureció y le golpeo con todas sus fuerzas a la cara de Carlos sin que este pudiese hacer nada para defenderse. Por culpa del golpe, Carlos cayó al suelo y se hizo una raja en el labio inferior.
- Hacedle hablar… - Le ordeno el chico a los demás jóvenes.
- Jefe… ¿Y si tiene razón?- Pregunto uno de los chicos que parecía bastante nervioso
- ¡Hacedlo!- Grito el jefe bastante histérico
Todos miraron a Carlos con bastante pena y le cogieron para levantarle, pero justo al hacerlo escucharon a alguien gritar:
- ¡Carlos!- Gritaba una voz de chica a lo lejos
Los chicos dirigieron su mirada allí y vieron a un grupo de personas paralizadas, mientras otra persona corría hacia ellos.
- ¡Llamad a la policía!- Gritaba un varon, que era quien corría hacia los chicos- Yo me encargare de Carlos- Decía mientras cogía un palo del suelo
- Jefe, viene más gente- Dijo un chico muy asustado
- ¡Lo veo idiota!- Le respondió bastante cabreado- ¡Larguémonos de aquí!
Todos comenzaron a correr mientras el varon llegaba hacia ellos. En cuanto llego allí y vio que los demás estaban escapando, les dejo para ver cómo estaba Carlos.
- Joder Carlos… ¿Qué ha pasado?
Carlos pudo ver que esa persona era Migue, quien había llegado junto a las demás chicas al parque, donde habían quedado para poder salir ahora.

lunes, 2 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo VII: El fin de una fiesta es el comienzo de otra


Sara estuvo algunos minutos en silencio y después continuo hablando mientras no paraba de mirar a Carlos.
- Al comienzo, él no era como es ahora. Cuando nos conocimos, siempre que la gente intentaba hablar con él, nos respondía de un modo bastante frio y la gente siempre se acababa tomándoselo mal. Pero después de que contara delante de toda la clase esa historia… La gente comenzó a tratarle de otra forma.
- Comenzaron a comprender porque era tan frio… Después de algo así… Debe de ser difícil de actuar con normalidad…
- Si. Pero con el tiempo, Carlos dejo de ser un tipo frio al ver que la gente quería ayudarle y al final… Ha conseguido esto. Toda la gente que está en esta fiesta, le respeta y también tiene una gran amistad con cada uno de ellos.
En esos momentos, Carlos dirigió su mirada a las chicas. Las dos estaban calladas y le miraban con una leve sonrisa, asique el chico se levanto de la silla y se dirigió hacia ellas.
- ¿Qué hacéis aquí la dos solas? ¡Disfrutad de la fiesta!
La fiesta continúo hasta que comenzó a anochecer. La gente comenzó a marcharse y la poca gente que se quedo un rato más ayudó a fregar. Sobre eso de las 11 de la noche, solo estaba el pequeño grupo de siempre en la casa de Sara.
- Bueno chicos… ¿Os apetece salir a tomar algo?- Pregunto Migue mientras abrazaba a su novia
- Por mi vale, aun hay que aprovechar lo poco que queda día, ¿verdad hermana?- Preguntaba Amanda con una gran sonrisa
- Por mi también…- Respondía Silvia- Pero tendría que ir a mi casa a cambiarme, no puedo ir así
- Yo también debería de cambiarme… Salir a tomar algo con bañador… no me mola la idea- Decía Carlos mientras se reía
- Lo siento chicos, pero yo no voy a poder ir… Mañana tengo que madrugar y debería de acostarme pronto…- Dijo Jasmin algo triste-
- Bueno no pasa nada Jasmin, ya nos veremos mañana si eso- Le comento Sara mientras no borraba una gran sonrisa de su rostro
Jasmin se despidió del grupo y los demás esperaron a que Sara y Amanda se cambiasen de ropa para poder salir y después se dirigieron hacia la casa de la abuela de las chicas, donde dormía Silvia junto sus padres. Cuando llegaron allí, Migue se fue hacia su casa y Carlos también.
- En cuanto estéis preparados, nos vemos en el parque que esta frente a mi casa, ¿vale?- Dijo Carlos mientras marchaba solo hacia su hogar
Se dirigió lo más rápido que pudo. Sabía que su madre estaba en casa, y él no le había llamado para decirle que no iba a cenar esa noche y ahora le tenía que explicar que iba a volver a salir. Por suerte para él, en cuanto entro en el parque para llegar antes a su casa, se tranquilizo bastante al ver que no había ninguna luz encendida en su casa.
- Menos mal…- Murmuraba el chico al verlo- Parece que ya se ha acostado…
Comenzó a ir bastante más tranquilo y pudo ver a un grupo de 4 jóvenes que estaban sentados en un banco. Carlos continuo dirigiéndose hacia su casa, pero cuando paso al lado de ellos un chico grito:
- ¡Oye tú! ¡Espera un momento!
Carlos ignoro al joven y siguió andando
- ¡Te estoy hablando!
Otro de los jóvenes agarro del brazo a Carlos y al momento este se giro para apartar al joven.
- ¿Qué queréis?- Pregunto Carlos bastante serio
- Algo que nos pertenece…- Respondió un joven mientras los demás rodeaban a Carlos