lunes, 23 de mayo de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XVII: Sin palabras


Carlos no dejo de abrazar a su amiga durante algunos minutos y mientras tanto estuvo susurrándole cosas al oído para intentar convencerla. Pero Sara sabia, que no había otra opción, asique sin que le hiciese mucha gracia, decidió hacer caso a su amigo. Los dos se dirigieron hacia la puerta, pero antes de que Sara abriese la puerta Carlos le dijo:

- Sara, antes de entrar… Tienes que prometerme algo
- ¿De qué se trata?
- Ellos no pueden saber que soy yo, sino también estarían en problemas.- Dijo Carlos mientras se ajustaba la capucha para que no se lo pudiese reconocer- Después hablaremos mas sobre esto.

Sara no pregunto más y abrió la puerta de su casa intentando hacer el menor ruido posible. Entro en su casa y vio que la luz del salón estaba encendida, asique fue hacia el salón. Allí, vio que estaba su hermana junto a su novio y también junto a Silvia.

- ¡Sara!- Gritaron todos al verla
- Chicos…- Dijo la chica bastante triste, pero mientras intentaba sacar una pequeña sonrisa
- ¿Qué ha pasado?- Pregunto Migue bastante preocupado- Ese SMS…
- No es nada grave… Bueno, sí lo es. ¿Dónde está mama y papa?- Pregunto entonces la chica mientras miraba a su hermana fijamente.
- No están, se fueron a cenar fuera. Pero Sara…. ¿Qué ocurre?

La chica no sabía que responder a esa pregunta y miro al suelo sin que las palabras pudiesen salir de sus labios. Todo el mundo estaba bastante preocupado y la miraban fijamente, y entonces Carlos entro en el salón.

- Lo que ocurre es que su vida corre peligro ahora mismo- Dijo Carlos mientras entraba en el salón y miraba a los demás chicos seriamente- Si no la sacamos de aquí, todo será mucho más peligroso para ella y también para vosotros. Asique nos la llevaremos a un lugar mucho más seguro que este.

Todos los chicos miraron a Carlos bastantes asustados mientras que Migue se levanto del sofá bastante cabreado.

- Tu… No sé quién eres pero… ¡No pienso dejar que te la lleves!- Grito Migue amenazando al chico
- Aunque seas muy fuerte, no podrás protegerla de las personas que la persiguen. Puede que puedas ayudarla con uno o dos tipos, pero no podrás hacer nada solo contra cientos de esos tipos. Y ya sabes de quienes estoy hablando…

Al escuchar eso, Migue miro muy impotente al suelo sabia que tenía razón.

- Nosotros, no somos los malos. No te preocupes por tu amiga, volverá sana y salva- Después miro a Sara y continuo hablando- No nos queda mucho tiempo.

Sara asintió con la cabeza mientras comenzaba a llorar y se fue corriendo hacia su cuarto. Carlos en cambio, se quedo esperando en el salón para que los otros chicos no fueran con ella.
Pasaron algunos minutos y Sara salió de su cuarto con una mochila llena de ropa.

- ¿Terminaste?- Pregunto Carlos mientras miraba a la chica con lágrimas en su
rostro. Esta asintió con la cabeza sin poder parar de llorar.

Entonces Carlos comenzó a abandonar el salón con su amiga, pero Migue le agarro del brazo y le dijo suavemente:
- Cuando veas a Carlos… Dile que me alegro que aun este con vida…

Carlos se soltó de su amigo y se fue con Sara sin decir nada más. Ambos llegaron a la puerta y entonces Sara se paro. Aun no se había despedido de sus amigos, pero no sabía cómo hacerlo. Se lo pensó un par de segundos, y después salió corriendo de la casa sin decir nada. Carlos la siguió mientras cerraba la puerta de la casa ante la impresión de los demás jóvenes.

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