sábado, 29 de mayo de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo IV: Un turno normal


Al día siguiente Marta tenía el día libre, para poder descansar y poder trabajar al día siguiente con un horario normal. Ella siempre trabaja dos días con un horario nocturno, descansaba un día y volvía a trabajar 3 días con un horario normal. Después descansaba y volvía a empezar de nuevo… En su día de descanso, Marta no salió ni un solo minuto de su casa. Apenas se levanto de su cama para comer y volvió a entrar en ella. No sabía exactamente la razón, pero estaba profundamente deprimida.
Cuando volvió al trabajo, paso por la sala de enfermeros y allí Raúl se alegro bastante de verla.
- ¡Marta! ¡Al fin estas aquí y puedo acabar con mi turno! Tengo noticias sobre el paciente de la habitación 33. Despertó ayer, ¡y cuando le dije su estado no se impresiono! ¡Ya sabía que tendría esa enfermedad!
- ¿Y eso?- Pregunto ella muy extrañada
- Dijo que su padre murió de esa misma enfermedad, y que el sabía que era hereditaria. Es increíble…
Marta se hizo cargo del paciente y fue a ver si todo estaba bien en su habitación. Cuando entro, él estaba profundamente dormido y todo parecía estar correcto. El día pasó como cualquier otro día, hasta la hora de comer. Marta busco un sitio en la sala de estar para comer. Encontró una mesa que no había nadie sentado y llevo su bandeja de comida allí. A los pocos minutos, un paciente se le pregunto a ella y pregunto:
- ¿Esta libre?
- Si- Entonces Marta vio al paciente. Era el de la habitación 33, y ya no podía decir que no podía sentarse en esa silla.
- Mi nombre es Migue, soy tu paciente, el de la habitación 33
- ¿Cómo sabes que estoy a cargo de tu habitación?
- Pregunte a una de las enfermeras, y me dijo que eras tú.
Marta comenzó a comer e intento no hablar con el paciente. Durante algunos minutos, ninguno de ellos hablo, pero Migue rompió ese extraño silencio.
- ¿Puedo preguntarte algo Marta?
- ¿De qué se trata?
- ¿Tienes familia?
- Lo siento, no se me está permitido hablar con los pacientes sobre temas personales
- A mi ya no me queda familia.- Dijo él tan tranquilo mientras comía- Mi padre murió hace bastantes años por la misma enfermedad por la que yo voy a morir. Mi madre al poco tiempo de que mi padre muriese tuvo un accidente y perdió la vida. Aunque antes de eso, me dijeron que tenía un hermanastro. Lo llevo buscan durante muchos años… Pero hace algunos años, cuando encontré todas las pistas sobre él, supe que había muerto en esta misma ciudad…- Comenzó a reírse y continuo- Es curioso verdad… Las vueltas que dan la vida… Ahora no tengo a nadie, ni amigos, ni familia, ni un futuro…
- De que… ¿De qué murió?
- No lo sé aun… Nadie habla sobre eso, y al no ser su hermano, no puedo acceder a su ficha médica. Lo único que tengo de él, es esta foto…
Migue comenzó a buscar en su monedero y saco una vieja foto. Marta la vio y no podía creérselo. De alguna manera, siempre se lo imaginaba, pero nunca quería que esto pasase. El chico de la foto, era su antiguo amigo Albert.
- Migue…- Dijo Marta muy seria.- Yo… Yo conocía a tu hermano…

Las gotas de la locura: Capitulo VI: La llamada


Cuando escucho quien le había llamado, Meike corrió hacia el teléfono y llamo al móvil de Tom.
- ¿Dígame?
- Hola Tom, soy Meike
- ¡Meike! Te llame hace poco pero aun estabas dormida. Mira… Quería disculparme por lo de ayer, estaba borracho y no sabía lo que hacía…
- No me lo recuerdes, no pasa nada.
- ¿Me perdonas?
- ¡Si por supuesto!
- Cariño… Tengo ganas de verte
- Y yo a ti Tom…
- Qué te parece… ¿Y si nos vemos esta tarde en el parque?
- ¡Me encantaría!
- Esto… ¿A las 5 está bien?
- A las 5 en el banco de siempre- Dijo Meike mientras sonreía
- Pues nos vemos allí. Te quiero
- Yo también te quiero.
Meike colgó el teléfono y su hermana estaba cerca de ella
- Yo también te quiero…- Dijo ella riéndose.
Meike comenzó a correr hacia su hermana, pero ella comenzó a huir gritando “¡Mama!, ¡Mama! ¡Meike me quiere pegar!

Después de pasar la mañana junto a su hermana como castigo por intentar pegarla, Meike se fue a la ducha y se preparo para salir con Tom esa tarde. Se ducho, se seco su largo pelo liso y busco un buen vestido para salir. Cuando eran las 4 y cuarto, Meike salió para coger un autobús. Quería llegar antes que él, para no hacerle esperar. Pero cuando llego al banco donde habían quedado en media hora, ya estaba Tom esperándola.
- Hola- Dijo Meike mientras se acercó a él
- ¡Ya estás aquí!- Dijo Tom sorprendido que se levanto del banco
- ¿Acaso no me esperabas?
- Pensaba que tardarías aun 5 minutos. Sabía que llegarías antes, pero no tanto.- Tom se acercó a ella y se besaron
“¡Este sí!”, pensó Meike, “¡Este es el Tom de quien me enamore! No está borracho, ni ha bebido nada hoy”
El beso ya no sabía a cerveza como el día anterior, y no le daba asco ni nada por el estilo. Cuando terminaron de besarse, Tom se alejo y dijo bastante preocupado.
- Meike… Tenemos que hablar…

viernes, 28 de mayo de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo III: El paciente de la habitacion 33


Cuando llego a casa, aun no había salido totalmente en sol. Marta apenas había llegado a casa después de trabajar antes de las 7 de la mañana cuando tenía el turno de noche. Cogió las llaves de su casa, abrió la puerta y se fue directamente a la ducha. La ducha, el único lugar donde se podía pasar horas y horas pensando mientras hacía otra cosa...
Después de una larga hora en la ducha, Marta se fue rápidamente a dormir.

16 horas después, Marta volvió al hospital para empezar su ronda nocturna. Antes de nada, se paso por la sala de enfermeros a preguntar por el paciente de esta mañana.
- ¡Marta!- Dijo Raúl al verla entrar en la habitación- ¿Cómo lo sabías?
- ¿A qué te refieres?
- ¡El paciente de ayer! ¡Tiene un aneurisma cerca de su ojo, por eso sangra! ¡Es lo que tú dijiste!
Marta se impresiono y se fue corriendo a la habitación del paciente, la 33. Cuando llego, estaba el doctor Marco mirando al paciente atentamente.
- Tenías razón…
- Doctor… ¿Como se encuentra en paciente?
- Aun no ha recuperado la consciencia… Y ahora que sabemos lo que tiene…
- ¿No se puede operar verdad?
- No. En esa zona, solo acabaríamos con su vida.
Marta miro a la cara del paciente. Ya no tenía ninguna mancha de sangre y como dijeron los demás médicos, apenas tiene ninguna herida en su cara. Se parecía muchísimo a su difunto amigo Albert. Rasgos físicos, color del pelo…
- Este tipo de enfermedad, no solo es muy rara. Normalmente es hereditaria y tú apuntaste a ella. Tengo que preguntarte esto… ¿Por qué pensaste en esta enfermedad?
- Doctor… Lo siento… No puedo decírselo…
Marco sonrió y se dirigió hacia Marta
- Buen trabajo…- Dijo mientras le daba algunos golpes sobre su hombro y salía de la habitación.
Marta se quedo algunos minutos más mirando al paciente y después salió de la habitación.
Pasaron horas en el hospital y todo se calmo de nuevo. Los enfermeros se volvieron a reunir, como cada noche, en su sala esperando a que acabases su turno.
- Doctor Marco- Dijo Marta mientras los demás enfermeros hablaban entre ellos- ¿Se ha podido contactar con los familiares del paciente de la habitación 33?
- No tiene ningún familiar vivo, al menos eso dice su ficha médica. Te preocupas mucho por ese caso, ¿verdad?
- Si… Esta condenado a la muerte… No puedo imaginarme lo que pensara cuando se lo digamos…
- Pues Marta, creo que te lo has ganado
- ¿A qué se refiere?
- Dentro de poco, el paciente despertara. Serás tu quien se encargue de darle la noticia, ¿entendido?
- ¡Pero doctor! ¡No puedo encargarme de eso!
- Doctor Marco- interrumpió Raúl- No se preocupe, yo me encargare del paciente para todo. Tomar datos, hacer pruebas y hablar con él.
- Marta debería de poder hacerlo, es parte de ser enfermera.
- Pero ella no puede con este paciente. Yo me encargare de él, y si necesito algo, se lo comunicare a Marta para que me ayude.

jueves, 27 de mayo de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo V: Un gran despertar


Meike se quedo algunos minutos en un cuarto de baño para poder maquillarse. No se podía creer que hubiese todo tipo de maquillaje en la casa. Entendía que la madre de Richar no estuviese allí, pero no entendía que se dejase todo el maquillaje en casa. Pero para ella, eso no era ningún problema grave.
Cuando se termino de maquillar y peinarse con un cepillo que encontró por allí, volvió al salón donde estaba esperando Richar.
- Estás muy guapa…- Dijo Richar impresionado al verla- No usas demasiado maquillaje como muchas otras chicas.
- Gracias. Richar, siento la molestia que te he causado
- ¡No has causado ninguna molestia!
- Ya… Gracias por todo, me voy a casa ya.
- No tienes que darla, estabas herida y era lo mínimo que podía hacer.
Meike se fue hacia la puerta y Richar la acompaño. Antes de pasar por ella dijo:
- ¿Sabes qué? ¿Tienes algún papel y algo para escribir por aquí?
- Esto… Si… Toma…- Dijo Richar sorprendido por la pregunta- ¿Puedo preguntar para que los necesitas?
Meike comenzó a escribir algo en el papel y se lo devolvió. Era una gran cantidad de números
- Por si algún día te aburres, ¿llámame vale?- Dijo ella con una sonrisa y se fue.

A la mañana siguiente…


Meike estaba tranquilamente durmiendo en su cama tranquilamente, pero un estruendo ruido la despertó. Era una música que ella reconoció al instante. La música de su hermana menor, que estaba más alto de lo permitido y la había despertado. Miro el reloj y solo eran las 8 de la mañana.
- Maldita bruja…- Dijo Meike mientras se levanta cogiendo su almohada.
Salió de su cuarto y se dirigió hacia el cuarto de su hermana menor muy enfadada. Abrió la puerta de golpe y lanzo su almohada contra su hermana menor de 11 años.
- Cuantas veces te lo tengo que decir… Baja el volumen por las mañanas...- Dijo Meike muy cabreada.
- ¿Por qué? ¿Acaso te desperté?
Meike salto a por su hermana y la tiro a la cama.
- ¡Quieta!- Dijo ella para defenderse- ¡Si me pegas no te diré quien te ha llamado esta mañana!
- ¡Dímelo!- Dijo Meike mientras la pegaba con la almohada- ¡No parare hasta que me lo digas!
- ¡Vosotras dos!- Dijo la madre que pasaba por delante de la habitación- ¡Parad de una vez!
- ¡Mama! ¡Meike me está pegando!- Dijo la hermana pequeña
- ¡Ella me acaba de despertar con su música y no me quiere decir quien ha llamado esta mañana!
- ¡Tú!- Dijo la madre mirando a la hermana pequeña- ¡Baja el volumen de la música! ¡Tú!- Dijo esta ocasión mirando a Meike- ¡No vuelvas a pegar a tu hermana! ¡Y por lo del teléfono, fue Tom! Dijo que le llamaras lo antes posible.

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo II: El regreso del pasado


El cuerpo de Marta no se podía mover, nada más que para temblar. El doctor Marco se sorprendió a ver esa reacción en Marta y dijo con mucha firmeza:
- ¡Todos los enfermeros, venga conmigo! ¡Raúl, tu no!
- Pero doctor… ¡Yo puedo ayudar también!- Dijo él mientras no se podía creer lo que acababa de decir
- Si que puedes ayudar, pero no con el paciente. Ayuda a Marta
- Pero…
Marco no dijo más y entro con el paciente en el hospital. Durante esos momentos, Marta seguía quieta mientras sus manos no podían parar de temblar. Raúl se acercó a ella lentamente, le dio la mano y pregunto:
- ¿Qué es lo que te ocurre Marta?
Ella no respondió y Raúl le cogió de la mano para llevarla dentro del hospital…
Unos 10 minutos más tarde parecía que Marta ya se había tranquilizado. Raúl la había llevado a la sala de enfermeros y le había llevado un café.
- ¿Estas mejor?- Dijo Raúl mientras se sentaba junto a ella
- Si… Muchísimas gracias Raúl…
- No tienes que darlas… Oye Marta, ¿qué es lo que acaba de pasar? ¿Acaso estas enferma o algo así?
- No.
- Al ver al paciente, te quedaste paralizada.
- Lo sé…
- Si no estás enferma… Dime, ¿qué ha ocurrido haces unos minutos? Has visto cosas mucho peor que esta, pero nunca te he visto así…
- Ese paciente… Me recordó a algo…- Dijo Marta mientras se tapaba las caras con sus manos- Lo siento, de verdad…
El doctor Marco entro en esos momentos en la habitación, miro a Raúl y dijo:
- Creo que deberías de ayudar a los demás enfermeros… Yo me encargare de ella.
Raúl miro sorprendió al doctor y salió de la habitación. El doctor se sentó justo en el asiento que él había dejado y continuo:
- Llevas 1 año aquí… Has estado conmigo con casos, en los cuales se podían ver los huesos del paciente a simple vista, pero jamás te he visto así… Eso me dice, que lo que te acaba de pasar no es porque te de miedo. Puede que conozcas al paciente… O te recuerde a alguien…
- Doctor- Interrumpió Marta- El paciente… ¿Sangraba por el ojo por culpa del conflicto?
- Aun no lo sabemos… Pero no tiene ningún corte cercano ni nada por el estilo cerca del ojo… Al parecer, es como si llorase sangre…
- Y si… Por una casualidad… ¿Se lo que le pasa al paciente…?
- Eso es totalmente imposible. Puede haber cientos de posibilidades distintas
- Busquen un aneurisma en la parte posterior del ojo izquierdo.
- Un… ¿Aneurisma? ¿Cómo se te puede ocurrir eso?
- Un aneurisma que presiona una de las venas haciendo que la sangre se acumule cerca del ojo. Cuando la sangre no puede estar más tiempo siendo presionada allí, sale por el ojo. Encaja, incluso a la hora de desmallarse, dado que no le llego suficiente sangre al cerebro.
- Pero… ¡Eso es una locura! Nunca había visto algo…
- ¡Tan solo compruébelo!
El doctor se levanto lentamente mientras tomaba aire y dijo:
- Ha sido una larga noche… Vete a casa a dormir… Les diré a los demás que busquen el aneurisma o algo parecido en el cerebro.

martes, 25 de mayo de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo I: La vuelta

Segunda parte de lagrima roja, para entender totalmente la historia lean antes la 1. parte ^^

Tras una larga noche de trabajo, los enfermeros del mejor hospital de la zona estaban hablando para poder pasar las últimas horas de trabajo en su servicio nocturno en la sala de espera:
- Oye Marta- Dijo un doctor mientras comía cacahuetes- ¿Desde cuándo llevas trabajando aquí?
- Apenas 1 año Marco. Ya deberías de saber que soy la mas novata de ustedes- Lo otros enfermeros echaron unas risas mientras se miraban uno a otros-¿Y a que viene eso?
- Al fin y al cabo, soy el hombre con más experiencia de ustedes, me gusta conocer a mis jóvenes alumnos, ¿acaso eso no es razón suficiente?
De nuevo todos los enfermeros comenzaron a reír y otro chico dijo:
- Hay muchas historias sobre la grandiosa Marta del hospital… Dicen que saco unas grandiosas notas en la carrera, aun teniendo bastantes problemas en el colegio. Siempre me pregunte algo sobre ti…
- Pregunta pues- Dijo rápidamente Marta interrumpiendo al joven medico
- Veras… ¿Cómo lo hiciste? Me refiero… Aprobar todo con ese alto nivel teniendo problemas en el colegio… No me lo puedo explicar.
- Tan solo pensaba, que tenía que convertirme en medica, pasase lo que pasase
- ¿A si? Porque eso me lleva a la segunda pregunta… Yo quise convertirme en doctor por mi familia. Ellos siempre me dijeron que tenía que ser médico, y estudie para que lo vieran hacer realidad. En cambio tu…
- Hace algunos años… Perdí a alguien muy querido para mí. Tenía una enfermedad muy extraña, pero… Elegí este camino por él…
Una enfermera entro rápido en la habitación y dijo:
- ¡Prepárense! ¡Tenemos trabajo!
Todos los médicos se levantaron lo más rápido posible y miraron el reloj. Eran las 6 de la mañana, apenas podían imaginarse lo que había ocurrido.
- ¿Que es lo que ha pasado?- Pregunto Marco mientras todos salían a la puerta de urgencias a esperar la ambulancia
- Nos llamaron nuestros compañeros. Habían avisado de una pelea en la plaza y cuando llegaron allí solo se encontraron a una panda de borrachos que habían dado una paliza a un panadero
- ¿Por una paliza nos llamaron a todos?- Pregunto uno de los enfermeros extrañado
- Déjame acabar. Los de la ambulancia dijeron que no lo traen por algo debido a esa pelea. No me dijeron nada mas, asique tendremos que esperar
Marta comenzó a ver el oscuro cielo que tenia ante sí. Tenía que esperar algún tiempo hasta que la ambulancia llegase, y ver como poco a poco comenzaba a iluminarse el paisaje era una de las mejores cosas que podía hacer. Un ruido muy familiar para todos ellos comenzó a sonar levemente. Era la ambulancia, que se acercaba rápidamente a ellos. Llego a la puerta de urgencias y uno de los conductores se bajo corriendo y abrió la puerta trasera bajando al paciente en una camilla
- Hombre, 25 años. Bastantes contusiones en el cuerpo debido a una paliza y lo más extraño. Sin tener ningún golpe por la zona, está sangrando por el ojo izquierdo mientras gritaba.
Marta vio al paciente y su cuerpo se detuvo totalmente. Ya había visto una vez, y solo podía pensar en lo mismo…

sábado, 22 de mayo de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo IV: El chico de la bici


Meike decidió ir a la casa del chico desconocido, pero al llegar a la puerta de su casa comenzó a pensar de lo que estaba pasando:
- Que es lo que estoy haciendo… Me encuentro aquí, en la casa de un extraño, que no conozco de nada. Hasta donde he llegado?!
El chico guardo su bicicleta en la cochera y abrió la puerta de su casa.
- Siéntete como en tu propia casa vale?- Dijo él mientras entro con mucha prisa
- No, me quedare en la entrada -Dijo Meike mientras comenzó a ver la casa
No parecía haber nadie más en la casa y ella pregunto
- Vives solo?
- No, vivo con mi madre
Meike se quedo algunos segundos callada y volvió a preguntar:
- Pero ella no está aquí verdad?
- No, está de viaje.
El chico salió de una habitación con una venda y continúo:
- Creo que sería mejor que te sentases. Vente al salón, tenemos un sofá muy cómodo allí.
- No quiero causar molestia.- Dijo Meike mientras se sonrojaba levemente
- No causas molestia! La causaras si no te sientas- Dijo mientras comenzó a reír
Después de algunos segundos, Meike decidió entrar en la casa y el chico la llevo hacia el salón. Toda la casa estaba perfectamente recogida y eso impresiono bastante a Meike. La casa de Tom nunca estaba así. Meike se sentó en el sofá y el chico comenzó a ponerle la venda sobre el brazo. Era tan profesional, que no parecía que ese chico fuera tan joven. Acabo en pocos segundos y dijo:
- Quieres algo para beber?
- No en serio no quiero…
- Causar molestias?
- Venga vale! Tienes Cola?
- Si! Espera un segundo.
El chico se fue a la cocina y empezó a hablar desde allí:
- Creo que sería bueno que nos presentáramos verdad?
- Mi nombre es Meike, 14 años y estoy en el 8. año escolar.
- Yo soy Richar, 16 años y estoy en el 10. año.
Richar apareció con dos vasos de cola y le ofreció una a Meike
- Tú también bebes cola? Me espere que tomaras una cerveza, como cualquier chico de tu edad…
- No me gusta esa porquería! Además…- Richar se deprimió rápidamente y Meike interrumpió
- Lo siento, veo que no es un tema del que te guste hablar…
- Mi madre es alcohólica, por eso no está en casa. Esa es la razón por la que yo no bebo
Meike comenzó a ver que aquel chico como alguien que se parecía a ella. Aunque Tom no fuera ningún alcohólico, tenía algunos problemas con la bebida. Los chicos estuvieron hablando durante algunos minutos más y Meike dijo:
- Bueno, me voy a ir ya.
- Espera un segundo!
- Para qué?
- Por favor, mírate en el espejo.
Meike busco un espejo y se miro a sí misma. Todo el rímel se había corrido por sus lágrimas, y todo su pelo era un completo caos
- Comprendes ya, porque quería que vieses?- Dijo Richar mientras se reía

jueves, 20 de mayo de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo III: El cruce


Meike estaba mucho más tranquila al abandonar ese bar, que para ella era uno de los más horrendos que existía en la ciudad. Aun no podía comprender, como podía ir Tom y sus amigos a ese lugar.
También estaba algo cabreada. Aunque Tom no lo estuviese engañando con nadie, no estaba enfermo y parecía que prefería estar con sus amigos bebiendo que con ella.
Después de andar por la ciudad, los chicos volvieron al pueblo y se fueron a la casa de Tom
- Quieres pasar? No hay nadie en casa hoy- Dijo Tom con una sonrisa
- Si, por qué no?
Meike entro en la casa de Tom y al entrar se sentó el gran sofá que tenia Tom. Él dejo su chaqueta en su cuarto y se sentó junto a ella. Se le acerco y le dio un beso. Ella se dejo llevar y ambos comenzaron a besarse como si nada hubiese ocurrido hoy. Pero Meike noto algo que no le gustaba. El aliento de Tom olía aun a cerveza, y el beso que le estaba dando sabía también a cerveza. Meike comenzó a alejar a Tom intentando que parase
- No Tom, hoy no me apetece
- No seas tonta! Que estamos solos hoy- Dijo mientras se volvía a echar hacia ella.
Pero Meike no se dejo y le empujo, tirándole del sofá.
- Te he dicho que hoy no me apetece!- Grito ella
- Eso a mí no me importa! Tu eres mi novia y harás lo que yo te diga!- Entonces Tom se levanto, la agarro por los hombros y continuo gritando- Lo entendido?!
- Si no me apetece no voy a hacer lo que tú digas!
Tom la tiro contra el sofá y Meike reacciono muy rápido. Se levanto lo más rápido que pudo, y abandono la casa de Tom corriendo

- Meike! No huyas!- Gritaba Tom mientras la comenzó a perseguir por la calle
Meike no podía parar de correr. Tom no era así, tan solo había tomado alguna copa de mas y por eso se comportaba de esa forma. Lo más curioso, es que nunca pensaba que algún día se alegrase porque Tom estuviese borracho. No podía correr como siempre corría y por eso Meike lograba alejarse de él con mucha facilidad. Cuando Meike llego a un cruce, giro lo más rápido posible la calle y sin poder verlo, se choco contra un hombre que estaba paseando con su bici. Ambos cayeron al suelo y el hombre pregunto:
- Oye! Estas bien? Lo siento mucho, no te vi…
- No es culpa tuya…- Dijo Meike mientras intentaba secarse las lagrimas por lo de Tom
- Estas bien? Te ocurre algo?
“Meike! Meike!” se escuchaba en el fondo
- No nada…- Dijo mientras se levantaba- Pero tengo prisa… Lo siento mucho, ya sabes por lo del accidente
Meike volvió a correr, pero el chico le grito a los pocos segundos:
- Oye! Un segundo! Estas sangrando!
Meike miro su brazo derecho y vio un corte en la parte superior del brazo. No era nada descomunal, pero estaba sangrando bastante y no podía ir por la calle con algo así
- Oye…- Dijo el chico que se había vuelto a acercar con su bici- Vivo a pocas calles de aquí. Ven un minuto y te pongo una venda. Es lo mínimo que puedo hacer.

viernes, 14 de mayo de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo II: El bar Bamba


Meike llego al bar llamado Bamba y antes de entrar se detuvo. Comenzó a reflexionar en lo que debería de hacer, si debía de entrar o no. “Me dijo que estaba enfermo, pero era mentira y vino aquí. Y si esta con otra? Que es lo que debería de decir? Creo que lo mejor sería volver a casa y no contarle a nadie lo que acaba de pasar” Entonces miro en una de las ventanas del bar y pudo ver a Tom. No se podía ver con quien estaba, pero no paraba de hablar y reírse. Cuando Meike estaba decidida a irse, Tom desvió su mirada hacia la ventana. Él vio a Meike y se impresiono “Ostras! Si es Meike!” pudo leer en sus labios cuando él le vio. “Ya no hay vuelta atrás…” Pensó Meike cuando Tom le vio.
Meike entro en Bamba y busco la mesa donde se encontraba Meike. Al verle se relajo bastante. No estaba con ninguna otra chica. Estaba con su grupo de colegas allí.
- Meike! Por aquí!- Gritaba mientras hacia una señal con la mano para que se acercase.
La chica se acercó y observo la mesa. Todos estaban bebiendo cerveza, y había como unas 15 tapaderas de botellas en la mesa. “15 botellas de cerveza entre 3 personas?! Eso es demasiado!”Pensaba Meike al verlo todo.
Los chicos estaban jugando al parchís y parecía que ni se enteraron que Meike había llegado.
- Échate a un lado!- Dijo Tom mientras empujaba a uno de sus amigos para que Meike se pudiese sentar.
La camarera llego y pregunto a Meike que es lo que quería para beber
- Una Coca-Cola por favor
- Oye Meike, por que no te tomas una cerveza con nosotros?- Pregunto uno de los amigos de Tom- Acaso no te gusta?
- Si que me gusta pero… Aun no tengo la edad suficiente…- Dijo Meike
En realidad, Meike odiaba la cerveza. No podía con ese sabor y no se podía creer que le gustase a tanta gente como ella conocía. Pero no quería hacer quedar mal a su novio Tom delante de sus amigos
- Que aun no tienes la edad suficiente? Cuántos años tienes?!
- En 3 semanas tendré 16 y podre tomar cerveza, pero hasta entonces me tendré que aguantar- Dijo Meike volviendo a mentir
- 7!- Grito el otro chico que estaba en la mesa- Si señor! Os acabo de ganar a todos!
- Qué suerte has tenido!- Dijo Tom. Entonces miro a su novia y dijo- Y que haces por aquí Meike?
- Estaba dando una vuelta… Y tú qué? Acaso no estabas malo?
- Me recupere, y bueno me pase por aquí para estar con estos tramposos…- Dijo mientras suspiraba- Bueno cariño, que te parece si nos vamos y damos una vuelta?
- Me parece una gran idea- Respondió Meike sin estar muy convencida.

jueves, 13 de mayo de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo I: Un dia normal


“Otro día normal” Pensaba la joven de 14 años Meike mientras esperaba en la parada de autobuses para poder volver a casa. El cielo estaba nublado y parecía que estaba a punto de llover, pero Meike no había cogido ningún paraguas y solo esperaba que el autobús llegase antes de que empezara a llover. Por suerte para ella, el autobús llevo a los pocos minutos. Meike se monto y busco un asiento libre. Se sentó y saco su móvil. Entonces recibió un SMS y pensó: “Justo iba a llamarte”

Ola Meike, se que habíamos quedado para ir esta tarde al cine, pero siento mucho decirte que no podrá ser. No me siento nada bien y creo que me quedare en casa. Besos, Tom

“Y otra vez con lo mismo…” Meike no había podido estar con Tom desde hace días. Siempre tenía algún tipo de escusa. Que era el cumpleaños de algún amigo, o que tenía que estudiar, o que se iba a dormir… Ya parecía que Tom solo la estaba intentando evitar. “Y si ya no me quiere…” Pensaba siempre Meike. Busco el número de teléfono de la casa de Tom y lo marco.
- Dígame?- Pregunto una voz de mujer
- Hola, soy Meike.
- Meike!- Dijo la madre de Tom mientras se alegraba- Cuanto tiempo sin verte por aquí! Es que estas muy liada?
- No he podido hacer nada… Esta Tom en casa?
- Tom? No. Se fue hace algunos minutos a la ciudad a ese maldito bar… Como se llamaba… Barba… Bambú…
- Bamba- Dijo Meike
- Si ese!
- Muchísimas gracias señora. Creo que daré un salto para hacerle una visita
- Salúdale de mi parte vale? Y espero que dentro de poco te pases por aquí
- No se preocupe, pronto me pasare. Adiós
Meike colgó y miro con resignación hacia la ventana. “Me ha mentido… No se preocupe señora, le voy a saludar por parte de todos”