
Cuando escucho quien le había llamado, Meike corrió hacia el teléfono y llamo al móvil de Tom.
- ¿Dígame?
- Hola Tom, soy Meike
- ¡Meike! Te llame hace poco pero aun estabas dormida. Mira… Quería disculparme por lo de ayer, estaba borracho y no sabía lo que hacía…
- No me lo recuerdes, no pasa nada.
- ¿Me perdonas?
- ¡Si por supuesto!
- Cariño… Tengo ganas de verte
- Y yo a ti Tom…
- Qué te parece… ¿Y si nos vemos esta tarde en el parque?
- ¡Me encantaría!
- Esto… ¿A las 5 está bien?
- A las 5 en el banco de siempre- Dijo Meike mientras sonreía
- Pues nos vemos allí. Te quiero
- Yo también te quiero.
Meike colgó el teléfono y su hermana estaba cerca de ella
- Yo también te quiero…- Dijo ella riéndose.
Meike comenzó a correr hacia su hermana, pero ella comenzó a huir gritando “¡Mama!, ¡Mama! ¡Meike me quiere pegar!
Después de pasar la mañana junto a su hermana como castigo por intentar pegarla, Meike se fue a la ducha y se preparo para salir con Tom esa tarde. Se ducho, se seco su largo pelo liso y busco un buen vestido para salir. Cuando eran las 4 y cuarto, Meike salió para coger un autobús. Quería llegar antes que él, para no hacerle esperar. Pero cuando llego al banco donde habían quedado en media hora, ya estaba Tom esperándola.
- Hola- Dijo Meike mientras se acercó a él
- ¡Ya estás aquí!- Dijo Tom sorprendido que se levanto del banco
- ¿Acaso no me esperabas?
- Pensaba que tardarías aun 5 minutos. Sabía que llegarías antes, pero no tanto.- Tom se acercó a ella y se besaron
“¡Este sí!”, pensó Meike, “¡Este es el Tom de quien me enamore! No está borracho, ni ha bebido nada hoy”
El beso ya no sabía a cerveza como el día anterior, y no le daba asco ni nada por el estilo. Cuando terminaron de besarse, Tom se alejo y dijo bastante preocupado.
- Meike… Tenemos que hablar…
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