
“Otro día normal” Pensaba la joven de 14 años Meike mientras esperaba en la parada de autobuses para poder volver a casa. El cielo estaba nublado y parecía que estaba a punto de llover, pero Meike no había cogido ningún paraguas y solo esperaba que el autobús llegase antes de que empezara a llover. Por suerte para ella, el autobús llevo a los pocos minutos. Meike se monto y busco un asiento libre. Se sentó y saco su móvil. Entonces recibió un SMS y pensó: “Justo iba a llamarte”
Ola Meike, se que habíamos quedado para ir esta tarde al cine, pero siento mucho decirte que no podrá ser. No me siento nada bien y creo que me quedare en casa. Besos, Tom
“Y otra vez con lo mismo…” Meike no había podido estar con Tom desde hace días. Siempre tenía algún tipo de escusa. Que era el cumpleaños de algún amigo, o que tenía que estudiar, o que se iba a dormir… Ya parecía que Tom solo la estaba intentando evitar. “Y si ya no me quiere…” Pensaba siempre Meike. Busco el número de teléfono de la casa de Tom y lo marco.
- Dígame?- Pregunto una voz de mujer
- Hola, soy Meike.
- Meike!- Dijo la madre de Tom mientras se alegraba- Cuanto tiempo sin verte por aquí! Es que estas muy liada?
- No he podido hacer nada… Esta Tom en casa?
- Tom? No. Se fue hace algunos minutos a la ciudad a ese maldito bar… Como se llamaba… Barba… Bambú…
- Bamba- Dijo Meike
- Si ese!
- Muchísimas gracias señora. Creo que daré un salto para hacerle una visita
- Salúdale de mi parte vale? Y espero que dentro de poco te pases por aquí
- No se preocupe, pronto me pasare. Adiós
Meike colgó y miro con resignación hacia la ventana. “Me ha mentido… No se preocupe señora, le voy a saludar por parte de todos”
No hay comentarios:
Publicar un comentario