
Meike decidió ir a la casa del chico desconocido, pero al llegar a la puerta de su casa comenzó a pensar de lo que estaba pasando:
- Que es lo que estoy haciendo… Me encuentro aquí, en la casa de un extraño, que no conozco de nada. Hasta donde he llegado?!
El chico guardo su bicicleta en la cochera y abrió la puerta de su casa.
- Siéntete como en tu propia casa vale?- Dijo él mientras entro con mucha prisa
- No, me quedare en la entrada -Dijo Meike mientras comenzó a ver la casa
No parecía haber nadie más en la casa y ella pregunto
- Vives solo?
- No, vivo con mi madre
Meike se quedo algunos segundos callada y volvió a preguntar:
- Pero ella no está aquí verdad?
- No, está de viaje.
El chico salió de una habitación con una venda y continúo:
- Creo que sería mejor que te sentases. Vente al salón, tenemos un sofá muy cómodo allí.
- No quiero causar molestia.- Dijo Meike mientras se sonrojaba levemente
- No causas molestia! La causaras si no te sientas- Dijo mientras comenzó a reír
Después de algunos segundos, Meike decidió entrar en la casa y el chico la llevo hacia el salón. Toda la casa estaba perfectamente recogida y eso impresiono bastante a Meike. La casa de Tom nunca estaba así. Meike se sentó en el sofá y el chico comenzó a ponerle la venda sobre el brazo. Era tan profesional, que no parecía que ese chico fuera tan joven. Acabo en pocos segundos y dijo:
- Quieres algo para beber?
- No en serio no quiero…
- Causar molestias?
- Venga vale! Tienes Cola?
- Si! Espera un segundo.
El chico se fue a la cocina y empezó a hablar desde allí:
- Creo que sería bueno que nos presentáramos verdad?
- Mi nombre es Meike, 14 años y estoy en el 8. año escolar.
- Yo soy Richar, 16 años y estoy en el 10. año.
Richar apareció con dos vasos de cola y le ofreció una a Meike
- Tú también bebes cola? Me espere que tomaras una cerveza, como cualquier chico de tu edad…
- No me gusta esa porquería! Además…- Richar se deprimió rápidamente y Meike interrumpió
- Lo siento, veo que no es un tema del que te guste hablar…
- Mi madre es alcohólica, por eso no está en casa. Esa es la razón por la que yo no bebo
Meike comenzó a ver que aquel chico como alguien que se parecía a ella. Aunque Tom no fuera ningún alcohólico, tenía algunos problemas con la bebida. Los chicos estuvieron hablando durante algunos minutos más y Meike dijo:
- Bueno, me voy a ir ya.
- Espera un segundo!
- Para qué?
- Por favor, mírate en el espejo.
Meike busco un espejo y se miro a sí misma. Todo el rímel se había corrido por sus lágrimas, y todo su pelo era un completo caos
- Comprendes ya, porque quería que vieses?- Dijo Richar mientras se reía
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