
Meike se quedo algunos minutos en un cuarto de baño para poder maquillarse. No se podía creer que hubiese todo tipo de maquillaje en la casa. Entendía que la madre de Richar no estuviese allí, pero no entendía que se dejase todo el maquillaje en casa. Pero para ella, eso no era ningún problema grave.
Cuando se termino de maquillar y peinarse con un cepillo que encontró por allí, volvió al salón donde estaba esperando Richar.
- Estás muy guapa…- Dijo Richar impresionado al verla- No usas demasiado maquillaje como muchas otras chicas.
- Gracias. Richar, siento la molestia que te he causado
- ¡No has causado ninguna molestia!
- Ya… Gracias por todo, me voy a casa ya.
- No tienes que darla, estabas herida y era lo mínimo que podía hacer.
Meike se fue hacia la puerta y Richar la acompaño. Antes de pasar por ella dijo:
- ¿Sabes qué? ¿Tienes algún papel y algo para escribir por aquí?
- Esto… Si… Toma…- Dijo Richar sorprendido por la pregunta- ¿Puedo preguntar para que los necesitas?
Meike comenzó a escribir algo en el papel y se lo devolvió. Era una gran cantidad de números
- Por si algún día te aburres, ¿llámame vale?- Dijo ella con una sonrisa y se fue.
A la mañana siguiente…
Meike estaba tranquilamente durmiendo en su cama tranquilamente, pero un estruendo ruido la despertó. Era una música que ella reconoció al instante. La música de su hermana menor, que estaba más alto de lo permitido y la había despertado. Miro el reloj y solo eran las 8 de la mañana.
- Maldita bruja…- Dijo Meike mientras se levanta cogiendo su almohada.
Salió de su cuarto y se dirigió hacia el cuarto de su hermana menor muy enfadada. Abrió la puerta de golpe y lanzo su almohada contra su hermana menor de 11 años.
- Cuantas veces te lo tengo que decir… Baja el volumen por las mañanas...- Dijo Meike muy cabreada.
- ¿Por qué? ¿Acaso te desperté?
Meike salto a por su hermana y la tiro a la cama.
- ¡Quieta!- Dijo ella para defenderse- ¡Si me pegas no te diré quien te ha llamado esta mañana!
- ¡Dímelo!- Dijo Meike mientras la pegaba con la almohada- ¡No parare hasta que me lo digas!
- ¡Vosotras dos!- Dijo la madre que pasaba por delante de la habitación- ¡Parad de una vez!
- ¡Mama! ¡Meike me está pegando!- Dijo la hermana pequeña
- ¡Ella me acaba de despertar con su música y no me quiere decir quien ha llamado esta mañana!
- ¡Tú!- Dijo la madre mirando a la hermana pequeña- ¡Baja el volumen de la música! ¡Tú!- Dijo esta ocasión mirando a Meike- ¡No vuelvas a pegar a tu hermana! ¡Y por lo del teléfono, fue Tom! Dijo que le llamaras lo antes posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario