jueves, 20 de mayo de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo III: El cruce


Meike estaba mucho más tranquila al abandonar ese bar, que para ella era uno de los más horrendos que existía en la ciudad. Aun no podía comprender, como podía ir Tom y sus amigos a ese lugar.
También estaba algo cabreada. Aunque Tom no lo estuviese engañando con nadie, no estaba enfermo y parecía que prefería estar con sus amigos bebiendo que con ella.
Después de andar por la ciudad, los chicos volvieron al pueblo y se fueron a la casa de Tom
- Quieres pasar? No hay nadie en casa hoy- Dijo Tom con una sonrisa
- Si, por qué no?
Meike entro en la casa de Tom y al entrar se sentó el gran sofá que tenia Tom. Él dejo su chaqueta en su cuarto y se sentó junto a ella. Se le acerco y le dio un beso. Ella se dejo llevar y ambos comenzaron a besarse como si nada hubiese ocurrido hoy. Pero Meike noto algo que no le gustaba. El aliento de Tom olía aun a cerveza, y el beso que le estaba dando sabía también a cerveza. Meike comenzó a alejar a Tom intentando que parase
- No Tom, hoy no me apetece
- No seas tonta! Que estamos solos hoy- Dijo mientras se volvía a echar hacia ella.
Pero Meike no se dejo y le empujo, tirándole del sofá.
- Te he dicho que hoy no me apetece!- Grito ella
- Eso a mí no me importa! Tu eres mi novia y harás lo que yo te diga!- Entonces Tom se levanto, la agarro por los hombros y continuo gritando- Lo entendido?!
- Si no me apetece no voy a hacer lo que tú digas!
Tom la tiro contra el sofá y Meike reacciono muy rápido. Se levanto lo más rápido que pudo, y abandono la casa de Tom corriendo

- Meike! No huyas!- Gritaba Tom mientras la comenzó a perseguir por la calle
Meike no podía parar de correr. Tom no era así, tan solo había tomado alguna copa de mas y por eso se comportaba de esa forma. Lo más curioso, es que nunca pensaba que algún día se alegrase porque Tom estuviese borracho. No podía correr como siempre corría y por eso Meike lograba alejarse de él con mucha facilidad. Cuando Meike llego a un cruce, giro lo más rápido posible la calle y sin poder verlo, se choco contra un hombre que estaba paseando con su bici. Ambos cayeron al suelo y el hombre pregunto:
- Oye! Estas bien? Lo siento mucho, no te vi…
- No es culpa tuya…- Dijo Meike mientras intentaba secarse las lagrimas por lo de Tom
- Estas bien? Te ocurre algo?
“Meike! Meike!” se escuchaba en el fondo
- No nada…- Dijo mientras se levantaba- Pero tengo prisa… Lo siento mucho, ya sabes por lo del accidente
Meike volvió a correr, pero el chico le grito a los pocos segundos:
- Oye! Un segundo! Estas sangrando!
Meike miro su brazo derecho y vio un corte en la parte superior del brazo. No era nada descomunal, pero estaba sangrando bastante y no podía ir por la calle con algo así
- Oye…- Dijo el chico que se había vuelto a acercar con su bici- Vivo a pocas calles de aquí. Ven un minuto y te pongo una venda. Es lo mínimo que puedo hacer.

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