miércoles, 29 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXIV: Motivos secretos


El polvo comenzó a disiparse mientras el joven levantaba la espada contra los guardias del clan Blit. Algunos de ellos comenzaron a avanzar, pero Carlos grito al verlo:

- ¡Deteneos! ¡En mi mano esta el arma sagrada, con ella podre acabar con vosotros en unos instantes!

Todos se detuvieron y miraron a Carlos con miedo. Comenzaron a retroceder sin saber qué hacer.

- ¡No sean necios!- Grito alguien que acababa de llegar. Era Rober, quien tenía una herida en la cabeza por culpa del golpe- ¡Esa no es ninguna arma sagrada, esa es mi espada!

Miraron impresionados a la espada y pocos guardias volvieron a apuntar a Carlos con seguridad.

- Al parecer… El plan era demasiado bueno para ser cierto…- Murmuraba el chico mientras tiraba la espada al suelo y levantaba las manos- Me rindo

Algunos guardias sacaron unas esposas y esposaron al joven mientras Rober se acerco hacia él con una mirada bastante agresiva.

- No volverás a jugármela… La próxima vez, no pienso dejarte con vida…- Le dijo al oído a Carlos quien no quería escuchar nada.
- Señor- Dijo un guardia bastante extrañado- ¿Acaso no eran 3 personas? Este joven, también el asesino del clan Sua… De quien pertenece ese brazo- Dijo el guardia mientras enseñaba un brazo de Rafa. Al parecer, la explosión hizo que su cuerpo saltase en pedazos- Pero falta alguien.
- Eso no me importa… Busquen el arma ahora mismo…- Dijo Simón mientras entraba en la sala- En cuanto al chico… Llévenlo a una celda, no le quiero volver a ver aquí.

Durante el resto del día, Carlos estuvo encerrado en la misma celda que estuvo Sara sin hablar con nadie y sin ver a nadie más…

A la mañana siguiente llego Simón bastante serio a la celda de Carlos con algo de bebida y comida.

- Toma- Dijo mientras le daba la comida al joven hambriento- Podrás comenzar a comer en cuanto acabe de hablarte, asique ten algo de paciencia.
- No lo entiendo…
- Sabemos que no nos dirás donde se fue la chica hagamos lo que hagamos, asique no merece la pena acabar contigo. Eres el único que sabe donde está el arma, asique no podemos matarte aun.
- No la encontraran fácilmente…
- Tardamos dos horas en encontrar el camino que uso para escapar de aquí, ahora es cuestión de tiempo de encontrar a donde se dirigió junto con el arma. Si te cuento esto, es para que tomes una decisión. Si nos dices donde esta, nos aseguraremos que nos os ocurra nada ni a ti ni a ella. En cambio si nosotros la encontramos sin que nos digas nada… Se acabara el juego para ambos. ¿Qué me dices?
- No puedo confiar en ti…
- Está bien, haz lo que quieras. Estarás vigilado las 24 horas del día por Vicen, a quien ya conoces. El te alimentara todos los días, y si algún día cambias de opinión se lo podrás decir a él. Hasta entonces, piensa bien las cosas joven. Aquí no puedes hacer nada más, y nadie vendrá a ayudarte.

Un joven se puso en frente de la celda y Carlos le reconoció al instante. Era el mismo guardia que tenia Sara cuando estaba encerrada.

- Es un placer- Dijo Vicen mientras Simón comenzaba a marcharte.
- Dudo que sea así…- Le respondió el joven mientras comenzaba a comer.

Pasaron horas sin que ninguno de los dos dijera nada, hasta que este silencio fue interrumpido por Vicen quien parecía estar nervioso.

- Dime Carlos… ¿Viste el arma?- Pregunto bastante animado
- Si…
- ¿Y cómo es?
- Es algo increíble… Lo único que jamás imaginarias…
- Que ganas de tenerla, no puedo esperar tanto
- ¿Por qué? ¿Qué haréis con ella? ¿Dominar el mundo o algo así?
- Por supuesto que no. Nuestra intención no es nada de eso. Lo único que queremos es protección para nuestro clan.
- ¿Protección? Contra quien… Si los demás clanes ya han sido exterminados…
- Ellos nunca fueron nuestros enemigos, si tuvimos que luchar contra ellos fue porque no quería ayudarnos a sobrevivir. En este mundo, no solo estamos los asesinos. Hay gente fuera de los clanes, que ya conocen nuestra existencia. Y esas personas nos buscan para matarnos y según ellos, hacernos pagar por nuestros actos.
- Te refieres a…
- El gobierno. Si ellos nos atacan, no seremos capaces de defendernos. En cambio con el arma en nuestras manos la cosa podría cambiar y podríamos sobrevivir. Pedimos los amuletos a los demás clanes pero nadie estuvo de acuerdo con nosotros, asique decidimos hacerlo por la fuerza.
- Ellos no tenían que morir…
- ¡Ni nosotros! Hacemos todo esto por sobrevivir.

martes, 28 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXIII: El arma


En el otro lado de la puerta comenzaron a llegar muchos guardias al recibir la noticia de que los jóvenes se escondían allí. Simón también llego a los pocos minutos, quien parecía estar muy cabreado.

- ¿Es verdad lo que dicen?- Pregunto sin poder creérselo
- Si mi señor. Los intrusos están detrás de la puerta- Le respondió un guardia
- Abran la puerta…
- No podemos mi señor, ellos tienen un amuleto asique
- ¡He dicho que abran la puerta! ¡Usen lo que sea necesario, pero abran la maldita puerta!
- Pero señor… El arma podría ser dañada por la explosión
- El arma está en manos del enemigo, si dejamos que ellos la usen todo nuestro esfuerzo será nulo. Asique abran la maldita puerta ahora


Carlos miro impresionado al contenido y no se podía creer lo que había dentro. Tan solo había un simple pergamino lleno de polvo. El joven lo cogió y lo abrió para intentar leerlo

- ¿Qué es eso?- Pregunto Rafa al ver que Carlos solo sacaba el pergamino de la caja- ¿Dónde está el arma?
- No lo sé… No entiendo lo que pone aquí…- Respondió el joven al no poder entender la escritura
- Seguramente sea una escritura de los asesinos, lázame el pergamino.

No estaba muy convencido de eso, pero al final decidió lanzarle el pergamino a su compañero mientras pensaba en un plan. Estuviese donde estuviese el arma, no parecía que pudiera ayudarles ahora, y sabiendo que muchos de los guardias estaban esperándoles tras la puerta tenía que pensar un nuevo plan. Miro alrededor de la sala y encontró una palanca cerca de una estantería de libros. Se acerco hacia ella y la uso, y a los pocos segundos la estantería se elevo y mostro una salida de la sala.

- Una salida secreta… Estamos salvados- Dijo Sara muy alegre.

Pero en cuanto ocurrió eso, Rafa comienzo a reírse de una forma muy extraña. Los dos chicos le miraron extrañados mientras él se tapaba el rostro con una mano y seguía riendo.

- Todo esto… es una basura…- Rafa tiro el pergamino hacia Carlos mientras se seguía riendo de una forma extraña- El amuleto solo dice una cosa…

“Si podéis leer esto, es que los 7 clanes de asesinos se han vuelto a reunir para obtener el arma definitiva y así luchar contra sus enemigos. Aunque hay algo que deben de saber… Ese arma, no es ni una espada ni algo místico que acabara con vuestros rivales. Esa arma es esto… La unión de los clanes para un mismo enemigo. Porque si unís vuestras fuerzas, ni siquiera dios podrá deteneros”

- Esta guerra… Solo para este trozo de papel… Mis compañeros… Mi padre… Todos han muerto por defender este trozo de papel… Me gustaría ver la cara de Rober cuando sepa que es el arma definitiva, sí que me gustaría.
- Rafa… Tenemos que irnos ahora. Es cuestión de tiempo que entren aquí y…
- No Carlos… Yo ya no iré a ningún lado… Tan solo quiero ver como acaba esto aquí, quiero formar parte del fin de la guerra.
- Carlos, ¿que le ocurre?- Pregunto Sara asustada
- Ha perdido la cabeza… Todo este sufrimiento, para nada…- Le respondió el joven mientras cogía el pergamino- Toma Sara, llévalo contigo.
- ¿Conmigo?
- Si, ve por este camino hacia la salida. Toma mi móvil, allí tendrás una imagen de donde tienes que estar para que te recojan.
- ¿Pero qué vas a hacer tú?
- Voy a llevar a Rafa conmigo, pero iremos más lentos. Adelántate tú, antes de que se compliquen las cosas.

La chica entro por el pasadizo, y a los pocos segundos se comenzó a cerrar la puerta. Se dio la vuelta rápidamente, pero ya era demasiado tarde como para volver con Carlos

- ¡Carlos! ¡La puerta!
- Lo sé… No te preocupes Sara, he sido yo.
- ¿Qué? ¿Por qué has hecho eso?
- Si saben por dónde escapamos… Nos perseguirán. En cambio si no te pueden seguir…

El joven cogió la espada que le había robado al teniente y destrozo la palanca que abría la puerta.

- Jamás sabrán por dónde has escapado…
- ¡Pero vas a morir!
- ¡Ellos no saben lo que es el arma! Eso nos puede ser de utilidad… Ahora escapa
- ¡No Carlos!- Dijo la chica entre lagrimas mientras golpeaba la puerta- ¡No!
- ¡Ve!
- Ya es demasiado tarde para escapar…- Murmuraba Rafa mientras se seguía riendo.

Y entonces, una fuerte explosión reventó la puerta de la sala. La explosión levanto el polvo que tenia la sala y apenas se podía ver bien, pero Carlos no necesitaba ver para saber lo que había pasado. Ya no escuchaba las risas de Rafa, quien estaba pegado a la puerta antes de la explosión.

- ¡Rendiros o atacaremos!- Gritaba Simón detrás de la cortina de polvo

lunes, 27 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXII: Traicion


El teniente levanto la espada y amenazo a todos los jóvenes.

- Carlos si no quieres que acabe contigo también ríndete- Dijo Rober con una fuerte mirada- También perdonaremos a tu amiga por esto

El joven tiro la espada al suelo y se acerco hacia el teniente mientras levantaba las manos.

- ¡Maldito!- Grito Rafa impresionado al ver que Carlos le traicionaba
- Ya te lo dije una vez… Yo no quiero formar parte de esta guerra absurda… Lo único que quiero es que nos dejen en paz- Le dijo Carlos a Rafa ante la impresión de Sara- Y si para eso tengo que cambiar de bando, lo hare.
- Haces bien joven… Ahora yo…

Entonces Carlos agarro por la espalda al cuello de Rober y lo lanzo contra la pared, haciendo que chocara con su cabeza y perdiera el conocimiento.

- ¿Qué significa esto?- Pregunto Sara que no entendía nada
- A esto es lo que yo le llamo un farol- Le respondió el joven mientras le robaba la radio y la espada al teniente.
- Ya pensaba que nos habías traicionado- Afirmo Rafa bastante contento
- Este tipo no puede asegurar nuestra seguridad, asique hacerle caso hubiese sido una locura. Venga, tenemos que darnos prisa. Los guardias están llegando.

Los tres jóvenes comenzaron a correr por los pasillos sin encontrarse a ningún guardia. Todos ellos estaban en la otra parte de la base por el ataque que habían hecho Antón y Rafa, por lo que el camino hasta la habitación del líder debería de estar casi vacío. No se detuvieron ni un instante, hasta que llegaron a una gran puerta.

- Esta es…- Dijo Rafa impresionado al verla- La puerta…
- ¿Qué estás haciendo Rafa? Tenemos que seguir, no hay tiempo que perder aquí-

Grito Carlos al no llegar a comprender porque se había detenido.

- Carlos… ¿Tienes el amuleto contigo?
- ¿Qué?
- Esta es la puerta que esconde el arma… Si la abrimos no tendremos que seguir huyendo…
- Rafa… Acaso quieres…
- ¿Tienes el amuleto no?
- Sí, pero…
- ¡Pues abre la puerta! ¡Es la forma más segura con salir con vida de aquí!

Carlos miro hacia Sara, quien parecia muy asustada por lo que estaba pasando. Entonces se quito el zapato derecho y saco de allí el amuleto.

- Aquí tienes…

Lanzo el amuleto a Rafa y este lo encajo en el hueco que tenia libre la puerta. A los pocos segundos, esta comenzó a moverse ante la sorpresa de todos.

- Al fin… El arma volverá a ser utilizada… Para acabar con esta estúpida guerra- Murmuraba Rafa bastante impresionado. Carlos en cambio, abrazaba a Sara mientras comenzaban a entrar por la puerta.
- ¡Alto!- Gritaron unos guardias que acababan de llegar a la zona de la puerta
mientras les apuntaban con armas de fuego.

Rafa salió corriendo hacia la puerta y cogió el amuleto del clan Sua. Al hacerlo, la puerta comenzó a cerrarse lentamente y el guerrero entro mientras los guardias le disparaban. Pocos segundos después de entrar, la puerta se cerró totalmente.

- ¿Estas bien?- Pregunto Carlos mientras veía como Rafa se sentaba en el suelo apoyando su espalda contra la pared.
- Si… No es nada… Al fin lo hemos conseguido…

Pero Carlos se dio cuenta de que su amigo estaba mintiendo. Le había alcanzado una bala en el estomago y estaba sangrando bastante.

- Coge el arma… Quiero verla con mis propios ojos…

El joven miro en la sala, la que estaba llena de libros y de documentos antiguos. Parecía una biblioteca gigante, pero en el centro había una gran caja de metal. El joven se dirigió hacia ella junto a su amiga y la abrieron juntos.

- Asique fue esto, por lo que todos murieron…- Dijo Carlos al ver su interior.

miércoles, 22 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXI: Complicaciones


Los dos jóvenes salieron de la celda y se dirigieron hacia la salida. Hasta que no llegaron a la puerta donde Carlos se separo de Simón, no encontraron a ningún soldado enemigo, pero en cuanto llegaron allí vieron a algunos soldados corriendo hacia la salida.

- ¿Qué haremos ahora?- Pregunto la chica asustada
- Seguiremos a los guardias, así llegaremos a la salida.
- Pero… ¿estas seguro?
- Confía en mi

Sara no dijo nada más y asistió con la cabeza. Entonces el joven miro hacia el lado contrario de la salida y vio que no venia ningún guardia mas, asique salieron corriendo de allí hacia la salida.
Estuvieron corriendo unos pocos minutos, pero Carlos se detuvo a pocos metros de la salida cuando vio que muchos soldados estaban allí agrupados. Todos ellos tenían el arma desvainada y luchaban contra dos personas ocultas tras una capa negra. Aunque fueran muchos más los guardias de Blit, el estrecho pasillo daba ventaja a los dos encapuchados y estos parecían poder luchar mucho mejor que ellos.
Apenas tardaron unos segundos, y todos los guardias del clan cayeron al suelo
derrotados.

- ¡Chicos!- Grito Carlos al verlos
- Carlos, tenemos problemas- Dijo Rafa mientras se quitaba la capucha- El camino que había para subir a la superficie está lleno de guardias de Blit, es demasiado peligroso volver por allí.
- ¿Entonces qué hacemos?- Pregunto el chico bastante extrañado mientras retrocedía para que Sara no viera los cuerpos
- En una base como esta, tiene que haber más de una salida. Seguramente haya una en sala del líder. Asique tendremos que ir hasta allí para poder escapar- Dijo Anton mientras iba a por los jóvenes.- Tenemos que darnos prisa.

Pero en cuanto dijo eso, la puerta que daba a la superficie se abrió y comenzaron a salir muchísimos guardias. Rafa se fue a luchar contra ellos, pero Anton le detuvo y grito a los chicos.

- Iros de aquí, yo me encargare de esto.
- Pero Anton… Son demasiados.
- No te preocupes por mí, yo me encargare de ellos. ¡Tú haz todo lo posible para que no obtengan el arma!

Carlos agarro del brazo a Rafa, quien no quería dejar allí a su amigo.

- Si quieres quedarte, hazlo. Pero no hay tiempo, tenemos que irnos ya- Dijo este mientras intentaba tranquilizar a su amiga.

- Como si os pudiese dejar solos… No llegaríais a escapar…

Anton seguía luchando contra los guardias, pero los jóvenes salieron de allí lo más rápido que pudieron.

- Estará bien…- Decía Rafa mientras lloraba por el camino- El no puede morir… El no…

Pero una fuerte explosión sonó de la parte donde estaba Anton luchando. Todos se dieron la vuelta, y de aquella parte salía una gran cantidad de humo y algo de fuego.

- No puede ser… Anton…- Dijo Rafa impresionado al verlo- Han atacado con un arma de fuego…
- ¡Carlos!- Grito una persona a la espaldas de los jóvenes- ¡Asique este ataque es cosa tuya!

Todos miraron hacia atrás y vieron a un soldado del clan Blit.

- Mi nombre es Rober, teniente del clan Blit. Y mi deber es detenerte Carlos, y eliminar a los intrusos.

martes, 21 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXX: Plan de salida


En otro lugar de la base, Simón llego a la puerta, donde le esperaba algunos guardias y Rober bastantes impacientes. Era un puerta redonda echa de piedra, en la que había 7 huecos distintos, aunque en 6 de ellos ya había amuletos incrustados.

- ¿Dónde está el chico señor?- Pregunto Rober mientras el jefe se acercaba a la puerta con una misteriosa sonrisa
- Se fue con la chica, pero eso no importa… Tengo el amuleto, asique abramos la puerta ya.
- Al fin señor…- Dijo uno de los guardias bastante alegre mientras Simón sacaba el amuleto y lo colocaba en la puerta- Nos ha costado tanto sufrimiento…
- Sí, pero a partir de ahora, todo irá mejor…

Simón coloco el amuleto y miro bastante impresionado a la puerta.

- Mi señor… ¿Qué ocurre?- Pregunto Rober al ver que la puerta no se abría
- No lo sé… Puede que no esté bien metido el amuleto…

El líder saco el amuleto pero no lo volvió a incrustar en la puerta. Se había quedado de piedra al volver a coger el amuleto.

- Mi señor…- Murmuro Rober de nuevo
- Este maldito crio… ¡Nos la ha jugado!

Lanzo el amuleto contra la pared y este se rompió ante la sorpresa de todos los presentes.

- ¡Tráiganme al crio aquí! ¡Ahora mismo!
- ¡Entendido señor!- Gritaron todos los guardias mientras cogían sus armas y salían corriendo hacia las celdas, pero a los pocos segundos un gran temblor sacudió la base y muchos perdieron el equilibrio.
- Que ocurre ahora…- Dijo Simón bastante impresionado
- ¡Señor!- Grito Rober que tenía una radio en la mano- Nos atacan desde la superficie. Un par de coches llegaron y explotaron, haciendo que gran parte de la parte superior volase por los aires.
- ¿Qué? Quien nos atacaría así…
- Hemos perdido a nuestros guardias allí, pero algunas cámaras aun funcionan…
- Entendido… Envíen a todos los guardias a la superficie, y tu Rober, ¡tráeme a ese maldito crio a mi despacho!


En las celdas, pocos segundo antes de la explosión…

- Tranquila… Todo acabara pronto…- Le decía Carlos a Sara mientras se apartaba de ella y se dirigía hacia el guardia- Dime… ¿Por qué esta así mi amiga?
- Fueron ordenes del líder
- Entiendo…

Entonces, escucharon un fuerte ruido y la tierra comenzó a temblar. El guardia se quedo impresionado y perdió el equilibrio, haciendo que cállese al suelo. Carlos aprovecho ese momento para ir a por el guardia y golpearle un puñetazo en la cabeza.

- Bien… Todo va conforme el plan… Ahora, viene lo más difícil.- Susurro Carlos mientras cogía las armas del guardia.
- Carlos… ¿Qué es esto?- Preguntaba la chica impresionada
- Es nuestro billete de salida de aquí… Dime Sara, ¿puedes andar?
- Si… Creo.
- Bien, sígueme

El chico ayudo a su amiga a levantarse y entonces comenzaron a sonar las alarmas en toda la base.
“Alerta de intruso. Alerta de intruso”

- Bien… Ya están aquí- Dijo Carlos mientras sonreía.

lunes, 20 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXIX: La base subterranea



Carlos decidió seguirle por unas escaleras que descendían hacia una parte subterránea de la base.

- Ya había pensando que no vendrías, pero me alegro mucho verte por aquí…- Decía Simón mientras guiaba a Carlos por las escaleras
- No me dejaron demasiadas opciones que se diga…
- Lo sentimos mucho, pero nosotros tampoco teníamos opciones.
- Asique detrás de esa puerta… Se encuentra el arma definitiva…
- Exacto, pero necesitamos tu amuleto…
- ¿Y qué harán después? ¿Dominar el mundo?- Dijo el chico con ironía mientras Simón se reía
- Hay cosas que son difícil de entender…- Llevaron al final de las escaleras y había una antigua puerta. El líder la abrió y dejo que Carlos entrara antes.

Parecía otro lugar totalmente distinto. La base parecía un castillo muy viejo, pero la parte subterránea había sido reformada y parecía una base militar. Todo estaba bien iluminado, puertas automáticas y también muchas cámaras de seguridad.

- Por favor… Es por aquí.- Decía Simón mientras le guiaba hacia la derecha- ¿Alguna vez has escuchado historias sobre este lugar?
- Lo único que escuche, es que fue el lugar donde los clanes se unieron en uno solo para crear el arma… Pero eso fue hace cientos de años, no esperaba que la base fuese así.
- Los asesinos nos encargamos de reformarla por si algún día volvíamos a reunirnos en este lugar… Sin duda, hemos hecho un buen trabajo. Pero este lugar no fue solo para eso, aquí se tomaron muchas decisiones muy difíciles joven…

Entonces Simón se detuvo ante una puerta, que a diferencia de las otras puertas, era una puerta de barrotes de metal.

- Si vamos por allí, llegaremos a las celdas, donde está tu amiga
- Pues entonces iremos ahora
- No joven, antes abriremos la puerta con tu…

Carlos lanzo el amuleto al pecho de Simón y este cayó al suelo ante la impresión del líder.

- No me necesita para abrir la puerta, solo necesita eso. Ahora déjeme ir a ver a Sara.

Simón sonrió y llamo con un gesto a uno de los guardias que estaba custodiando la puerta.

- Llévenle a la chica y libérenla… Después los quiero ver en mi despacho.
- ¡Si señor!

El guardia abrió la puerta y se dirigió junto a Carlos a las celdas mientras que Simón se fue junto a otros guardias hacia otro lugar. Estuvieron andando algunos minutos hasta que el guardia se detuvo señalando una celda.

- Es esa- Dijo el guardia mientras Carlos corría hacia allí

En cuanto llego, vio algo que no se esperaba. Allí estaba Sara, pero estaba colgando por las manos con una cadena y apenas podía tocar el suelo. Toda su ropa estaba manchada de barro y de polvo, mientras que su rostro mostraba síntomas de cansancio.

- Sara… Que te han hecho…- Murmuro Carlos impresionado
- Carlos… Eres… tú…
- ¡Tu!- Grito Carlos muy cabreado mientras señalaba al guardia- ¡Donde están las llaves! ¡Dámelas!

El guardia comenzó a buscar las llaves y se las lanzo al joven quien abrió la puerta lo más rápido que puedo. Libero a su amiga, quien abrazo con pocas fuerzas a Carlos en cuanto pudo.

- Gracias…- Dijo ella entre lagrimas- Gracias por venir…
- No te preocupes, pronto acabara todo

viernes, 17 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXVIII: Charla en el bar


Un camarero llego al instante a la mesa para entender al chico, pero él no quería tomar nada.

- Yo voy a cambiar mi forma de luchar- Dijo Carlos cuando el camarero se fue
- Quieres decir que…- Decía Marta un poco desilusionada
- No voy a matar nadie. Ocurra lo que ocurra, no voy a hacerlo. Esta es una guerra en la que yo no tengo nada que ver.
- ¿Entonces porque nos vas a acompañar?- Pregunto Anton que no parecía nada convencido de lo que Carlos decía. El chico lanzo un papel en la mesa y le respondió:
- Sara ha sido secuestrada- Los tres miraron al papel y lo confirmaron con sus propios ojos- Se que vosotros queréis venganza, pero yo quiero salvar a Sara. Si me ayudan a rescatarla, tendrán su venganza. Si eso no es suficiente, no tienen porque huir de allí cuando lo hagamos nosotros.
- Ella no tenia que verse involucrada con esto…- Dijo Marta bastante triste- Están llegando bastante lejos.
- Aun así la misión no ha cambiado- Interrumpió Anton bastante serio- Tenemos que adentrarnos en su base y saben que podemos atacarles. Hay pocas posibilidades de que esto salga bien.
- Lo sé, por eso no iremos todos.- Los del clan de asesinos miraron a Carlos bastante extrañados- Marta no ira.
- ¡¿Por qué?!- Grito ella al escucharlo.

Todo el mundo del bar comenzó a mirar hacia la mesa de los jóvenes mientras Anton intentaba calmar a la joven.

- Es muy probable de que algo salga mal allí, asique tú te quedaras aquí para cuidar de Sara si nos pasa algo
- No pienso hacer algo así, yo voy a luchar
- Carlos tiene razón…- Interrumpió Rafa mientras miraba a su hermana- Es posible que necesitemos apoyo fuera de allí, y tu eres la mejor para hacer eso.
- Pero hermano… No me puedes pedir que me quede así… Sin hacer nada… Y menos después de lo que hicieron a nuestro padre…- Cuando dijo eso Anton miro fijamente a la chica y puso un rostro aun más serio de lo normal. Marta lo vio, y corrigió- A nuestro maestro.
- Lo siento, pero alguien tiene que hacer esto, y entre los tres eres la que menos posibilidades tiene de sobrevivir allí.

La chica no dijo nada más y se quedo mirando al suelo fijamente.

- Ahora escuchad, tengo un plan…- Comenzó a decir Anton mientras todos escuchaban.


Llego la noche, y Carlos llego a un gran castillo abandonado a las afueras de Mula. En la puerta había dos personas armadas con fusiles y en cuanto vieron llegar al chico con su moto se acercaron hacia él. En cuanto estaban cerca, Carlos saco el amuleto y los dos guardias bajaron las armas. Se dirigieron hacia la puerta y entraron mientras uno de los guardias llamaba a alguien.

- Mi señor, ya está aquí… Si, lo lleva consigo… Entendido señor.- El guardia colgó el teléfono y se dirigió hacia Carlos.- No puedes entrar si llevas un arma, asique tienes que dejarla aquí.

Carlos cogió su espada y la tiro al suelo. Después miro al guardia y le dejo que le cacheara, aunque el joven no llevaba ningún arma más. En cuanto hizo eso, alguien llego a la sala donde estaba esperando Carlos.

- Asique tú debes de ser Carlos…- Dijo el hombre con una gran sonrisa- Es un placer conocerte.
- No puedo decir lo mismo- Respondió el joven bastante cabreado.
- Ya me imagino… Mi nombre es Simon, líder del clan Blit. Ven conmigo, tenemos muchas cosas de las que hablar…

miércoles, 15 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXVII: Emblema de sangre


Carlos tiro la caja al suelo y se guardo el amuleto en uno de sus bolsillos. El tener el amuleto era algo muy importante para él. Eso significaba que podía negociar con el clan Blit para que dejasen a los chicos en paz de una vez. Y aunque eso significase que llegasen obtener el arma definitiva. Eso no importaba al joven, que lo único que buscaba era la paz para él y su amiga.
En cuanto llego de nuevo a la villa ya había comenzado a oscurecer porque el joven no se dio muchas prisas para regresar. Llevaba dos días sin dormir y toda esta tarde estuvo trabajando para poder hacer las tumbas, por lo que ya casi ni podía mover su cuerpo. Aun así, en cuanto entro en la villa se dirigió corriendo hacia la casa mientras sacaba su espada. Algo iba mal, porque el joven dejo la luz de la casa encendida pero esta ya estaba apagada. Entro corriendo en la casa con su espada en la mano, pero allí no había nadie.

- ¡Sara!- Comenzó a gritar Carlos mientras se dirigía hacia la casa principal para buscar a su amiga.

Comenzó a entrar en cada una de las habitaciones mientras gritaba su nombre, pero en ninguna de las salas había más que manchas de sangre. Al final, entro en la habitación del maestro y se detuvo al instante. En la pared del fondo, había un gran símbolo pintado con sangre, seguramente con sangre de gente del clan Sua. Carlos no reconocía ese símbolo, pero se parecía bastante al del clan Sua.

- Estos bastardos… Han pintado su emblema con sangre en la sala del maestro…- Murmuro el joven mientras se acercaba a este- Un momento… ¿Qué es eso?

Había algo clavado con un puñal en el centro del símbolo y el chico lo cogió. Era un papel, en el que había algo escrito.

“Si buscas a la chica deberías de desistir… Sabemos que tienes el amuleto oculto en algún lugar, asique si la quieres volver a ver con vida tráenos el amuleto. Date prisa, o puede que perdamos la paciencia”

- No puede ser… Tienen a Sara…- Dijo el chico mientras estrujaba el papel y lo guardaba lleno de ira.

Salió corriendo de la habitación del maestro y se dirigió hacia su caseta. Allí cogió su chaqueta y se dirigió lo más rápido que pudo con una motocicleta que había en la villa hacia la cuidad de Mula, el lugar donde le esperaba Rafa y Anton…
La ciudad no estaba cerca de la villa, asique el joven decidió dormir en un hotel que encontró por el camino. Por la mañana siguiente, salió temprano y después de muchas horas de viaje llego a Mula cuando ya había oscurecido. Esta noche en cambio, decidió descansar a las afueras de la ciudad, donde nadie le podía encontrar.
A la mañana siguiente, se dirigió hacia el bar de donde tenía la tarjeta de Anton. En cuanto entro vio a sus compañeros en una mesa sentados. Carlos se impresiono, porque era la primera vez que les veía con ropa normal y corriente y no con el uniforme del clan.

- Carlos, estas aquí- Dijo Marta impresionada al verle- Pensábamos que no venias
- Eso no importa hermana- Dijo Rafa con una gran sonrisa- Me alegra verte aquí compañero.
- Que este aquí… No es elección mía…- Dijo este bastante serio mientras se sentaba con sus compañeros- Voy a escucharos, pero solo me uniré a vosotros si os adaptáis a mis reglas.

martes, 14 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXVI: Tarde de tristeza


Durante las próximas horas estuvieron encargándose de los cuerpos. Mientras Rafa y Anton se encargaban de recoger los cuerpos, Carlos se encargaba de cavar un lugar para poder enterrar todos los cuerpos en el patio de la villa. Marta también ayudaba a Rafa y Anton, pero estaba mucho tiempo mirando por Sara, quien no paraba de mirar como los demás trabajan desde la puerta de la casa.
Tardaron bastante tiempo, pero acabaron un par de horas antes de que comenzara a anochecer. Todo el patio acabo lleno de tumbas decoradas con una cruz cada una, y cada uno de los chicos estaba lleno de manchas, tanto de sangre como de barro.

- No había ningún cuerpo de los otros… Seguramente se llevaron los cuerpos….-
Comentaba Marta mientras miraba hacia todas las tumbas

Carlos cogió un cubo de agua de la casa y lavo su camiseta por todas las manchas. En cuanto acabo, la dejo secándose sobre una silla y se dirigió hacia Sara, quien miraba todo el tiempo bastante triste.

- ¿Cómo estás?- Pregunto Carlos cuando se sentó junto a la chica
- Yo… No se… ¿Y tú?- Volvió a preguntar la chica
- Tampoco lo sé…

Sara miro a su amigo mientras el observaba las tumbas. Desde que había vuelto, había notado que Carlos estaba bastante más fuerte, pero ahora que no tenia camiseta se notaba muchísimo más. Pero también había otro cambio… Era la primera vez que veía la cicatriz que se había hecho hace medio año. Eso hizo que la chica estuviera aun más triste.

- Carlos, ¿podrías venir aquí?- Pregunto Rafa bastante serio

El chico asistió con la cabeza y se fue con los del clan Sua.

- ¿Qué ocurre?- Pregunto el Carlos bastante serio
- ¿Cuál es vuestro plan ahora?
- No sé. Descansaremos esta noche aquí y después volveremos a Montilla. Ya se nos ocurrirá algo por el camino
- Nosotros tenemos un plan Carlos.

Cuando Rafa le dijo eso, el joven miro fijamente a Anton quien parecía ser quien había planeado todo.

- Todo nuestro clan… Ha sido aniquilado- Dijo Anton con el mismo tono de seriedad de siempre- Todos menos nosotros… Y nuestro honor solo nos pide algo, que venguemos a nuestros compañeros caídos.
- ¿Queréis atacar a Blit?- Pregunto Carlos impresionado- Eso es un suicidio
- Ellos no saben que estamos vivos, asique les pillaremos por sorpresa.
- ¡Aun así seguramente serán decenas de asesinos! Jamás sobreviréis
- Puede que sea así, pero al menos nos llevaremos a algunos de ellos al infierno.- Añadió Marta
- Te contamos esto Carlos… Por si tu también querías unirte con nosotros.

El joven miro a Sara, quien seguía sola en la puerta de la casa bastante triste.

- Chicos, esta no es mi guerra. Y no pienso morir por ella.
- Está bien- Dijo Anton mientras guardaba sus cosas- Si cambias de opinión, estaremos dentro de dos días en este bar durante la tarde

El teniente lanzo una carta al joven y este la cogió al vuelo.

- No me esperéis.

En cuanto dijo eso, el chico se despidió de los asesinos y estos se marcharon de la villa. Después volvió junto a Sara y entraron en la casa. Ambos se sentaron en la cama, y a los pocos minutos Carlos se levanto y dijo mientras caiga la mano de su amiga:

- Sara, tengo que irme durante algunos minutos.
- ¿A dónde vas?- Pregunto ella bastante asustada
- Hay algo, que tengo que coger. No tardare demasiado, asique tranquila.

No dijo nada más y salió de la casa corriendo. Salió de la villa y se dirigió hacia el bosque. Estuvo corriendo durante algunos minutos atravesando algunos matorrales hasta que llego a un árbol con un gran “X” marcada. A su izquierda, había un pequeño arbusto que estaba creciendo y el chico comenzó a excavar con las manos frente al arbusto. A los pocos segundos, encontró una caja y la saco lo más rápido que pudo.

- No la han encontrado…- Dijo él mientras abría la caja y sacaba el amuleto de ella.

miércoles, 8 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXV: Ataque sorpresa



Carlos se detuvo al instante y tiro su espada al suelo, pero al hacerlo los tipos apartaron las espadas y las guardaron.

- Joder Carlos… Nos olvidamos de ti- Dijo uno de los encapuchados mientras se quitaba la capucha. Era Rafa, que tenía una mala cara. La otra persona se quito también la capucha y resulto que era Marta, quien también tenía mala cara- Antón, son ellos. Todo está tranquilo.

La puerta de la casa se abrió y apareció Antón, quien también tenía su espada preparada.

- Me alegro de que estéis bien.

Carlos recogió su espada del suelo y miro por el patio de la villa. No veía a nadie más allí, y había algunas manchas de sangre.

- Chicos… Que ha ocurrido aquí…

Tanto Rafa como Marta comenzaron a mirar al suelo mientras casi rompían a llorar. Antón en cambio, seguía mirando fijamente a Carlos bastante serio.

- Al parecer… Llegamos demasiado tarde… Nadie se imaginaba que Blit llegara tan lejos…

Al escuchar eso, el joven fue corriendo a la casa y entro lo más rápido que pudo. Pero al entrar, se quedo de piedra. Todas las paredes estaban manchadas de sangre y en el pasillo había algunos cuerpos de gente del clan Sua. Al verlo, salió de allí y se dirigió hacia un lugar donde nadie le viese. Sara vio que se alejaba, asique fue a por él lo más rápido que pudo. Estaba cerca de la casa sentado de rodillas mientras vomitaba en una esquina.

- ¡Carlos!- Grito la chica al verle. Corrió hacia él y le toco por la espalda- ¿Estas bien? ¿Qué ha pasado?
- Todos… Todos están muertos…

No era la primera vez que Carlos veía un cadáver, pero sí que era la primera vez que eran gente que él conocía y había vivido con ellos. Cuanto ya estaba algo más tranquilo, el joven se sentó contra la pared de la casa y los otros chicos llegaron.

- Cuando llegamos ayer, ya estaban todos así… Al parecer, fueron atacados el mismo día que fuimos a Montilla- Dijo Antón quien aún seguía muy serio
- Ellos… Rompieron las reglas…- Dijo Rafa entre lagrimas mientras agarraba con mucha fuerza su espada
- Cuantos… Han sobrevivido…- Pregunto Carlos bastante confundido
- Que sepamos… Ninguno.- Le respondió Antón mientras volvió a mirar a la entrada de la casa- Atacaron con todo, y nosotros no estábamos preparados para algo así.
- Incluso el maestro…- Añadió Marta entre lágrimas- Encontramos su cuerpo en su habitación…
- ¿Y ahora?- Pregunto Carlos mientras aun seguía sentado
- Ahora solo podemos hacer algo… Vamos a enterrar a cada uno de nuestros amigos, es lo mínimo que se merecen… Después ya pensaremos que haremos nosotros.
- Está bien… Os ayudare con eso…- Carlos se levanto del suelo y se quito la chaqueta. Se la dio a su amiga y le dijo bastante triste mientras señalaba una pequeña cabaña, la que no tenia muestras de algún ataque- Mira hacia ese lugar… Ve allí, y descansa mientras nosotros nos encargamos de esto. Después ya pensaremos que hacer.

martes, 7 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXIV: Llegada a la villa


En cuanto hizo esa pregunta, Carlos se puso mucho más serio de lo normal y la chica lo vio.

- Eso… Es por mi culpa…
- Carlos…- Dijo la chica que comenzó a preocuparse- No digas tonterías… Nada de esto es culpa tuya…
- La verdad es que…- Dijo mientras apretaba con mucha fuerza su mano derecha- Esto sí que lo es… Ellos, saben que tengo el amuleto. Y lo único que saben de mí… Eres tú.

Sara se impresiono al escuchar eso. Comenzó a comprender la razón del ataque.

- Ellos saben… Que tú eres mi amiga… Y saben que si te atrapaban, yo iría a salvarte.
- Me querían usar…- Dijo la chica trastornada- Para conseguir el amuleto…
- Aunque Rafa logro conocer los planes del enemigo, y en cuanto me informaron decidí venir a por ti. No quería involucrarte más en esto, pero no ha sido posible… Lo siento…
- Carlos… Esto no es culpa tuya. Tú no eres el culpable de nada de esto- Le dijo la chica con una leve sonrisa
- Ojala pudiese pensar eso…- Le respondió mientras se quitaba la chaqueta y se la lanzaba a Sara- Toma
- ¿Y esto?
- La noche será fría… Lo necesitaras
- Pero tu…
- Estoy acostumbrado a tener frio, asique no me molestara tener algo de fresco esta noche. Venga, no te quejes más y duerme. Mañana saldremos temprano para poder estar cuanto antes en la base.

Y aunque Sara no quería dormir, vio que su amigo no quería seguir hablando de nada y se tumbo en el suelo. Se puso la chaqueta por encima, y a los pocos minutos cerró los ojos.

En cuanto despertaron al amanecer salieron con bastantes prisas del lugar. Sara había podido recuperar las fuerzas del día anterior y se sentía muy fuerte. Carlos en cambio no había dormido en toda la noche y ya se le podían ver unas pequeñas ojeras. Estuvieron andando sobre una hora y llegaron a una carretera en mitad de un bosque.

- Al fin… Ya queda menos para llegar…- Dijo Carlos bastante cansado
- No conocía este lugar- Dijo Sara bastante impresionada
- Esta bastante oculto… Si no sabes donde esta no lo encontraras… Mira, ¿ves al fondo de la carretera?
- Hay una pared… ¿No?
- Allí, esta nuestra villa. En cuanto lleguemos allí estaremos a salvo

Ambos jóvenes aceleraron el paso, pero en cuanto faltaban pocos minutos Carlos detuvo a Sara bastante serio.

- ¿Qué ocurre?- Pregunto la chica bastante extrañada.
- No hay nadie fuera de la villa- Dijo mientras sacaba algo de la chaqueta.

Era un objeto largo y negro- Esto nunca es así. Siempre hay alguien controlando el terreno…

- Entonces…
- Hay problemas
- ¿Y qué piensas hacer?
- Es demasiado tarde para escapar… Si hay alguien en la villa sabe que estamos aquí por los sensores de movimiento… Asique entraremos a la fuerza.

Alargo el objeto y resulto ser una espada. Era exactamente igual que la espada con las que atacaron a los jóvenes hace medio año.

- Una espada… ¿De dónde la has sacado…?
- En Montilla, cuando fuimos al parque. Allí fue donde la cogí. Desde entonces la he llevado conmigo, y me asegure de que no la vieras para que no tuvieras miedo. Pero ahora ya es demasiado tarde.
- Carlos… Vas a… ¿Matar a alguien?
- No pienso hacerlo, al menos que sea obligatorio. Esto es solo para poder defendernos. Sígueme, y no te separes de mi pase lo que pase.

El chico agarro a Sara y fue corriendo a la villa. La puerta de la villa que daba al patio estaba abierta, pero Carlos no vio a nadie allí y entro. Pero al entrar, dos espadas salieron de cada uno de los lados de la puerta y se detuvieron a pocos milímetros del cuello de Carlos.

- No des ni un solo paso más- Dijo un encapuchado que estaba detrás de la puerta amenazando al chico.

lunes, 6 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXIII: Un largo camino


- Ahora…- Dijo Carlos mientras miraba fijamente al fuego- Ya sabes lo que ocurrió durante todo este tiempo… Siento no… Haberte dicho nada.
- Carlos… Desde entonces… ¿Tu has estado entrenando allí?- Pregunto mientras mostraba una pequeña tristeza en su rostro.
- Si…- Entonces miro a Sara, quien estaba bastante triste- Creo que ya hemos hablado suficiente por hoy. Descansemos, que mañana nos espera un largo viaje.

En cuanto dijo eso, Sara se tumbo en el suelo e intento dormir pero sentía que no lo podía lograr. Tardo bastantes minutos hasta que comenzase a dormir y Carlos, quien no tenía intención de dormir, se dio cuenta de eso. En cuanto Sara comenzó a dormir, el chico pudo ver como la chica temblaba levemente. Entonces se quito la chaqueta que llevaba y se la puso por encima a Sara, quien dejo de temblar al poco tiempo.

Durante toda la noche, la chica pudo dormir tranquilamente hasta que amaneció. Cuando se despertó, vio que Carlos estaba apagando el fuego que había estado encendido durante toda la noche. Hacía bastante frio, pero el tenia solo una camiseta negra de tirantes, que no parecía abrigar demasiado.

- Carlos…- ¿Qué haces en tirantes?- Pregunto Sara cuando se despertó
- Había alguien que necesitaba más la chaqueta que yo- Le respondió mientras la miraba con una pequeña sonrisa

La chica no sabía de lo que hablaba, asique se levanto del suelo y noto como algo se caía al suelo. Miro, y vio que era la chaqueta de Carlos.

- Tu chaqueta…- Dijo ella sorprendida
- Fue una noche muy fría, por eso tenias la chaqueta.
- Pero…
- No hay tiempo para discutir, tenemos que marchar ya

Estuvieron durante todo el día andando por un camino montañoso y lleno de rocas. De vez en cuando, Carlos se detenía para dejar descansar a Sara, quien no podía seguir el alto ritmo del joven. Y aunque los descansos no fueran muy grandes, eran lo suficiente para que Sara pudiese tomar aire y algo de agua. En cuanto comenzó a anochecer, Carlos volvió a buscar un lugar para poder dormir y encender una hoguera.

- Si todo va bien- Decía el chico mientras encendía la hoguera mientras Sara descansaba- Llegaremos a nuestro destino en un par de horas.
- Si queda tan poco… ¿Por qué nos detenemos?- Pregunto la chica exhausta cuando ya estaba sentada en el suelo
- Es peligroso avanzar por la noche en estos lugares- Respondió Carlos cuando acabo de encender el fuego- Si nos encontramos con alguien, pueden que nos ataquen sin dudarlo. Da igual que sean enemigos o aliados. Además…- El chico se sentó en el suelo en frente de Sara- Estas cansada, no estás acostumbrada a esto.
- Vale…

Todo parecía bastante tranquilo, pero Sara no tenía demasiado sueño como para poder dormir.

- Anoche… ¿Dormiste?- Pregunto la chica mientras observaba que Carlos estaba bastante cansado
- No podía descansar… Podrían atacarnos en cualquier momento y no era bueno que estuviese durmiendo.
- Pero hoy también nos podría atacar.
- Lo sé, por eso el plan no ha cambiado- Le respondió bastante serio mientras miraba hacia la hoguera

La chica se quedo en silencio durante algunos minutos y después volvió a preguntarle otra cosa.

- Oye… Hay algo que no entiendo…
- ¿De qué se trata?
- Esos tipos…. ¿Van tras el amuleto no?
- Si
- Entonces… ¿Por qué fueron a por mí?

miércoles, 1 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXII: Cambio de lugar



Carlos estuvo durante algunos segundos mirando el amuleto mientras pensaba en que responderle.

- No.- Dijo el joven bastante serio ante la sorpresa del anciano- No pienso unirme a esta guerra sin sentido
- Entiendo… Es lo normal…- El anciano se dirigió hacia la puerta de la habitación y la abrió y continuo- En cuanto puedas levantarte, tendrás que abandonar esta habitación. Al no pertenecer al clan, no podrás estar en el edificio principal, pero en nuestro recinto también tenemos una pequeña casa en la que no están las normas de nuestro clan, asique podrás descansar allí hasta que te recuperes. Si quieres incluso, puedes quedarte más tiempo.

En cuanto el anciano se fue de la habitación Carlos seguía mirando el amuleto, pero se dio cuenta que había una chica esperando fuera de la habitación. Seguía siendo la chica que le estaba cuidando, Marta.

- ¿Qué haces allí fuera?- Pregunto Carlos mientras la miraba
- Mi deber es cuidarte… y después de conocer esto… Puede que necesitases ayuda…
- Gracias, pero no. Lo único que necesito, es estar solo.

Al escuchar eso, Marta cerró la puerta dejo al joven descansar.
Pasaron los días mientras Carlos aun no se podía levantar. Durante esos días, solo fue visitado por Marta. Ella le visitaba casi todas las horas para ver si estaba bien o no, y en muchas ocasiones le traía algo de comer. Cuando paso una semana, ya pudo levantarse y tuvo que irse de la habitación. En esa última semana no sabía cómo era el sitio donde estaba y mientras andaba por la casa observo que todas las habitaciones eran igual que la suya. Salieron de la casa y llegaron a un patio de arena. Allí había muchos hombres y mujeres entrenado en distintos lugares. Algunos corrían por la casa, otros entrenaban combate y otros descansaban a la sombra de un gran árbol.

- Allí es donde dormirás tu- Dijo Marta señalando a una pequeña cabaña que estaba muy cerca del patio.

El chico asintio con la cabeza y se fue allí junto a Marta. Mientras andaba por el patio, se dio cuenta que todos los tipos que estaban allí habían dejado de entrenar y le observaban. Y todo fue así, hasta que el joven entro en su nueva cabaña.
En ese lugar paso las siguientes semanas, aunque no estuvo todo el tiempo en la cama. Siempre que podía, se asomaba por la ventana para ver como entrenaban los demás hombres. También durante esos días fue visitado siempre por Marta, quien le seguía cuidando hasta que sus heridas se curaron. A los pocos días de que eso pasase, otro hombre entro en la cabaña de Carlos junto a Sandra.

- Mi nombre es Rafa y soy uno de los tenientes. Un placer conocerte
- Soy Carlos, pero supongo que ya sabes quién soy…- Dijo mientras le ofrecía la mano

Ambos se dieron la mano mientras se miraban seriamente.

- Te he estado observando desde el día que te conocí. En cuanto te vi junto a los del clan Blit, pensé que no sobrevivirias. Me sorprende que estés bien y sano.
- Asique tu también estuviste ese día allí…
- Si. Veras, he escuchado que no quisiste aceptar la petición de nuestro jefe para unirte al clan… Y quiero pedirte que te lo vuelvas a pensar.
- No pienso hacerlo, no hay nada que pensar. Esta guerra es algo absurda para mi, y no pienso formar parte de ella
- Pues entonces, en vez de irte de aquí sin más… Quédate con nosotros. Quédate junto a nosotros y entrena, por si algún día necesitas defenderte de los del clan Blit.
- ¿Me volverán a atacar?
- En cuanto sepan que estés vivo, irán a por ti. Porque sabrán que tienes el amuleto, o que sabes donde está. Asique por eso te lo digo, si no te quieres quedar aquí como un guerrero mas del clan Sua, quédate aquí como alguien que quiere entrenar para ser más fuerte.