
El polvo comenzó a disiparse mientras el joven levantaba la espada contra los guardias del clan Blit. Algunos de ellos comenzaron a avanzar, pero Carlos grito al verlo:
- ¡Deteneos! ¡En mi mano esta el arma sagrada, con ella podre acabar con vosotros en unos instantes!
Todos se detuvieron y miraron a Carlos con miedo. Comenzaron a retroceder sin saber qué hacer.
- ¡No sean necios!- Grito alguien que acababa de llegar. Era Rober, quien tenía una herida en la cabeza por culpa del golpe- ¡Esa no es ninguna arma sagrada, esa es mi espada!
Miraron impresionados a la espada y pocos guardias volvieron a apuntar a Carlos con seguridad.
- Al parecer… El plan era demasiado bueno para ser cierto…- Murmuraba el chico mientras tiraba la espada al suelo y levantaba las manos- Me rindo
Algunos guardias sacaron unas esposas y esposaron al joven mientras Rober se acerco hacia él con una mirada bastante agresiva.
- No volverás a jugármela… La próxima vez, no pienso dejarte con vida…- Le dijo al oído a Carlos quien no quería escuchar nada.
- Señor- Dijo un guardia bastante extrañado- ¿Acaso no eran 3 personas? Este joven, también el asesino del clan Sua… De quien pertenece ese brazo- Dijo el guardia mientras enseñaba un brazo de Rafa. Al parecer, la explosión hizo que su cuerpo saltase en pedazos- Pero falta alguien.
- Eso no me importa… Busquen el arma ahora mismo…- Dijo Simón mientras entraba en la sala- En cuanto al chico… Llévenlo a una celda, no le quiero volver a ver aquí.
Durante el resto del día, Carlos estuvo encerrado en la misma celda que estuvo Sara sin hablar con nadie y sin ver a nadie más…
A la mañana siguiente llego Simón bastante serio a la celda de Carlos con algo de bebida y comida.
- Toma- Dijo mientras le daba la comida al joven hambriento- Podrás comenzar a comer en cuanto acabe de hablarte, asique ten algo de paciencia.
- No lo entiendo…
- Sabemos que no nos dirás donde se fue la chica hagamos lo que hagamos, asique no merece la pena acabar contigo. Eres el único que sabe donde está el arma, asique no podemos matarte aun.
- No la encontraran fácilmente…
- Tardamos dos horas en encontrar el camino que uso para escapar de aquí, ahora es cuestión de tiempo de encontrar a donde se dirigió junto con el arma. Si te cuento esto, es para que tomes una decisión. Si nos dices donde esta, nos aseguraremos que nos os ocurra nada ni a ti ni a ella. En cambio si nosotros la encontramos sin que nos digas nada… Se acabara el juego para ambos. ¿Qué me dices?
- No puedo confiar en ti…
- Está bien, haz lo que quieras. Estarás vigilado las 24 horas del día por Vicen, a quien ya conoces. El te alimentara todos los días, y si algún día cambias de opinión se lo podrás decir a él. Hasta entonces, piensa bien las cosas joven. Aquí no puedes hacer nada más, y nadie vendrá a ayudarte.
Un joven se puso en frente de la celda y Carlos le reconoció al instante. Era el mismo guardia que tenia Sara cuando estaba encerrada.
- Es un placer- Dijo Vicen mientras Simón comenzaba a marcharte.
- Dudo que sea así…- Le respondió el joven mientras comenzaba a comer.
Pasaron horas sin que ninguno de los dos dijera nada, hasta que este silencio fue interrumpido por Vicen quien parecía estar nervioso.
- Dime Carlos… ¿Viste el arma?- Pregunto bastante animado
- Si…
- ¿Y cómo es?
- Es algo increíble… Lo único que jamás imaginarias…
- Que ganas de tenerla, no puedo esperar tanto
- ¿Por qué? ¿Qué haréis con ella? ¿Dominar el mundo o algo así?
- Por supuesto que no. Nuestra intención no es nada de eso. Lo único que queremos es protección para nuestro clan.
- ¿Protección? Contra quien… Si los demás clanes ya han sido exterminados…
- Ellos nunca fueron nuestros enemigos, si tuvimos que luchar contra ellos fue porque no quería ayudarnos a sobrevivir. En este mundo, no solo estamos los asesinos. Hay gente fuera de los clanes, que ya conocen nuestra existencia. Y esas personas nos buscan para matarnos y según ellos, hacernos pagar por nuestros actos.
- Te refieres a…
- El gobierno. Si ellos nos atacan, no seremos capaces de defendernos. En cambio con el arma en nuestras manos la cosa podría cambiar y podríamos sobrevivir. Pedimos los amuletos a los demás clanes pero nadie estuvo de acuerdo con nosotros, asique decidimos hacerlo por la fuerza.
- Ellos no tenían que morir…
- ¡Ni nosotros! Hacemos todo esto por sobrevivir.