
Un camarero llego al instante a la mesa para entender al chico, pero él no quería tomar nada.
- Yo voy a cambiar mi forma de luchar- Dijo Carlos cuando el camarero se fue
- Quieres decir que…- Decía Marta un poco desilusionada
- No voy a matar nadie. Ocurra lo que ocurra, no voy a hacerlo. Esta es una guerra en la que yo no tengo nada que ver.
- ¿Entonces porque nos vas a acompañar?- Pregunto Anton que no parecía nada convencido de lo que Carlos decía. El chico lanzo un papel en la mesa y le respondió:
- Sara ha sido secuestrada- Los tres miraron al papel y lo confirmaron con sus propios ojos- Se que vosotros queréis venganza, pero yo quiero salvar a Sara. Si me ayudan a rescatarla, tendrán su venganza. Si eso no es suficiente, no tienen porque huir de allí cuando lo hagamos nosotros.
- Ella no tenia que verse involucrada con esto…- Dijo Marta bastante triste- Están llegando bastante lejos.
- Aun así la misión no ha cambiado- Interrumpió Anton bastante serio- Tenemos que adentrarnos en su base y saben que podemos atacarles. Hay pocas posibilidades de que esto salga bien.
- Lo sé, por eso no iremos todos.- Los del clan de asesinos miraron a Carlos bastante extrañados- Marta no ira.
- ¡¿Por qué?!- Grito ella al escucharlo.
Todo el mundo del bar comenzó a mirar hacia la mesa de los jóvenes mientras Anton intentaba calmar a la joven.
- Es muy probable de que algo salga mal allí, asique tú te quedaras aquí para cuidar de Sara si nos pasa algo
- No pienso hacer algo así, yo voy a luchar
- Carlos tiene razón…- Interrumpió Rafa mientras miraba a su hermana- Es posible que necesitemos apoyo fuera de allí, y tu eres la mejor para hacer eso.
- Pero hermano… No me puedes pedir que me quede así… Sin hacer nada… Y menos después de lo que hicieron a nuestro padre…- Cuando dijo eso Anton miro fijamente a la chica y puso un rostro aun más serio de lo normal. Marta lo vio, y corrigió- A nuestro maestro.
- Lo siento, pero alguien tiene que hacer esto, y entre los tres eres la que menos posibilidades tiene de sobrevivir allí.
La chica no dijo nada más y se quedo mirando al suelo fijamente.
- Ahora escuchad, tengo un plan…- Comenzó a decir Anton mientras todos escuchaban.
Llego la noche, y Carlos llego a un gran castillo abandonado a las afueras de Mula. En la puerta había dos personas armadas con fusiles y en cuanto vieron llegar al chico con su moto se acercaron hacia él. En cuanto estaban cerca, Carlos saco el amuleto y los dos guardias bajaron las armas. Se dirigieron hacia la puerta y entraron mientras uno de los guardias llamaba a alguien.
- Mi señor, ya está aquí… Si, lo lleva consigo… Entendido señor.- El guardia colgó el teléfono y se dirigió hacia Carlos.- No puedes entrar si llevas un arma, asique tienes que dejarla aquí.
Carlos cogió su espada y la tiro al suelo. Después miro al guardia y le dejo que le cacheara, aunque el joven no llevaba ningún arma más. En cuanto hizo eso, alguien llego a la sala donde estaba esperando Carlos.
- Asique tú debes de ser Carlos…- Dijo el hombre con una gran sonrisa- Es un placer conocerte.
- No puedo decir lo mismo- Respondió el joven bastante cabreado.
- Ya me imagino… Mi nombre es Simon, líder del clan Blit. Ven conmigo, tenemos muchas cosas de las que hablar…
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