martes, 14 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXVI: Tarde de tristeza


Durante las próximas horas estuvieron encargándose de los cuerpos. Mientras Rafa y Anton se encargaban de recoger los cuerpos, Carlos se encargaba de cavar un lugar para poder enterrar todos los cuerpos en el patio de la villa. Marta también ayudaba a Rafa y Anton, pero estaba mucho tiempo mirando por Sara, quien no paraba de mirar como los demás trabajan desde la puerta de la casa.
Tardaron bastante tiempo, pero acabaron un par de horas antes de que comenzara a anochecer. Todo el patio acabo lleno de tumbas decoradas con una cruz cada una, y cada uno de los chicos estaba lleno de manchas, tanto de sangre como de barro.

- No había ningún cuerpo de los otros… Seguramente se llevaron los cuerpos….-
Comentaba Marta mientras miraba hacia todas las tumbas

Carlos cogió un cubo de agua de la casa y lavo su camiseta por todas las manchas. En cuanto acabo, la dejo secándose sobre una silla y se dirigió hacia Sara, quien miraba todo el tiempo bastante triste.

- ¿Cómo estás?- Pregunto Carlos cuando se sentó junto a la chica
- Yo… No se… ¿Y tú?- Volvió a preguntar la chica
- Tampoco lo sé…

Sara miro a su amigo mientras el observaba las tumbas. Desde que había vuelto, había notado que Carlos estaba bastante más fuerte, pero ahora que no tenia camiseta se notaba muchísimo más. Pero también había otro cambio… Era la primera vez que veía la cicatriz que se había hecho hace medio año. Eso hizo que la chica estuviera aun más triste.

- Carlos, ¿podrías venir aquí?- Pregunto Rafa bastante serio

El chico asistió con la cabeza y se fue con los del clan Sua.

- ¿Qué ocurre?- Pregunto el Carlos bastante serio
- ¿Cuál es vuestro plan ahora?
- No sé. Descansaremos esta noche aquí y después volveremos a Montilla. Ya se nos ocurrirá algo por el camino
- Nosotros tenemos un plan Carlos.

Cuando Rafa le dijo eso, el joven miro fijamente a Anton quien parecía ser quien había planeado todo.

- Todo nuestro clan… Ha sido aniquilado- Dijo Anton con el mismo tono de seriedad de siempre- Todos menos nosotros… Y nuestro honor solo nos pide algo, que venguemos a nuestros compañeros caídos.
- ¿Queréis atacar a Blit?- Pregunto Carlos impresionado- Eso es un suicidio
- Ellos no saben que estamos vivos, asique les pillaremos por sorpresa.
- ¡Aun así seguramente serán decenas de asesinos! Jamás sobreviréis
- Puede que sea así, pero al menos nos llevaremos a algunos de ellos al infierno.- Añadió Marta
- Te contamos esto Carlos… Por si tu también querías unirte con nosotros.

El joven miro a Sara, quien seguía sola en la puerta de la casa bastante triste.

- Chicos, esta no es mi guerra. Y no pienso morir por ella.
- Está bien- Dijo Anton mientras guardaba sus cosas- Si cambias de opinión, estaremos dentro de dos días en este bar durante la tarde

El teniente lanzo una carta al joven y este la cogió al vuelo.

- No me esperéis.

En cuanto dijo eso, el chico se despidió de los asesinos y estos se marcharon de la villa. Después volvió junto a Sara y entraron en la casa. Ambos se sentaron en la cama, y a los pocos minutos Carlos se levanto y dijo mientras caiga la mano de su amiga:

- Sara, tengo que irme durante algunos minutos.
- ¿A dónde vas?- Pregunto ella bastante asustada
- Hay algo, que tengo que coger. No tardare demasiado, asique tranquila.

No dijo nada más y salió de la casa corriendo. Salió de la villa y se dirigió hacia el bosque. Estuvo corriendo durante algunos minutos atravesando algunos matorrales hasta que llego a un árbol con un gran “X” marcada. A su izquierda, había un pequeño arbusto que estaba creciendo y el chico comenzó a excavar con las manos frente al arbusto. A los pocos segundos, encontró una caja y la saco lo más rápido que pudo.

- No la han encontrado…- Dijo él mientras abría la caja y sacaba el amuleto de ella.

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