
Carlos se detuvo al instante y tiro su espada al suelo, pero al hacerlo los tipos apartaron las espadas y las guardaron.
- Joder Carlos… Nos olvidamos de ti- Dijo uno de los encapuchados mientras se quitaba la capucha. Era Rafa, que tenía una mala cara. La otra persona se quito también la capucha y resulto que era Marta, quien también tenía mala cara- Antón, son ellos. Todo está tranquilo.
La puerta de la casa se abrió y apareció Antón, quien también tenía su espada preparada.
- Me alegro de que estéis bien.
Carlos recogió su espada del suelo y miro por el patio de la villa. No veía a nadie más allí, y había algunas manchas de sangre.
- Chicos… Que ha ocurrido aquí…
Tanto Rafa como Marta comenzaron a mirar al suelo mientras casi rompían a llorar. Antón en cambio, seguía mirando fijamente a Carlos bastante serio.
- Al parecer… Llegamos demasiado tarde… Nadie se imaginaba que Blit llegara tan lejos…
Al escuchar eso, el joven fue corriendo a la casa y entro lo más rápido que pudo. Pero al entrar, se quedo de piedra. Todas las paredes estaban manchadas de sangre y en el pasillo había algunos cuerpos de gente del clan Sua. Al verlo, salió de allí y se dirigió hacia un lugar donde nadie le viese. Sara vio que se alejaba, asique fue a por él lo más rápido que pudo. Estaba cerca de la casa sentado de rodillas mientras vomitaba en una esquina.
- ¡Carlos!- Grito la chica al verle. Corrió hacia él y le toco por la espalda- ¿Estas bien? ¿Qué ha pasado?
- Todos… Todos están muertos…
No era la primera vez que Carlos veía un cadáver, pero sí que era la primera vez que eran gente que él conocía y había vivido con ellos. Cuanto ya estaba algo más tranquilo, el joven se sentó contra la pared de la casa y los otros chicos llegaron.
- Cuando llegamos ayer, ya estaban todos así… Al parecer, fueron atacados el mismo día que fuimos a Montilla- Dijo Antón quien aún seguía muy serio
- Ellos… Rompieron las reglas…- Dijo Rafa entre lagrimas mientras agarraba con mucha fuerza su espada
- Cuantos… Han sobrevivido…- Pregunto Carlos bastante confundido
- Que sepamos… Ninguno.- Le respondió Antón mientras volvió a mirar a la entrada de la casa- Atacaron con todo, y nosotros no estábamos preparados para algo así.
- Incluso el maestro…- Añadió Marta entre lágrimas- Encontramos su cuerpo en su habitación…
- ¿Y ahora?- Pregunto Carlos mientras aun seguía sentado
- Ahora solo podemos hacer algo… Vamos a enterrar a cada uno de nuestros amigos, es lo mínimo que se merecen… Después ya pensaremos que haremos nosotros.
- Está bien… Os ayudare con eso…- Carlos se levanto del suelo y se quito la chaqueta. Se la dio a su amiga y le dijo bastante triste mientras señalaba una pequeña cabaña, la que no tenia muestras de algún ataque- Mira hacia ese lugar… Ve allí, y descansa mientras nosotros nos encargamos de esto. Después ya pensaremos que hacer.
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