lunes, 20 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXIX: La base subterranea



Carlos decidió seguirle por unas escaleras que descendían hacia una parte subterránea de la base.

- Ya había pensando que no vendrías, pero me alegro mucho verte por aquí…- Decía Simón mientras guiaba a Carlos por las escaleras
- No me dejaron demasiadas opciones que se diga…
- Lo sentimos mucho, pero nosotros tampoco teníamos opciones.
- Asique detrás de esa puerta… Se encuentra el arma definitiva…
- Exacto, pero necesitamos tu amuleto…
- ¿Y qué harán después? ¿Dominar el mundo?- Dijo el chico con ironía mientras Simón se reía
- Hay cosas que son difícil de entender…- Llevaron al final de las escaleras y había una antigua puerta. El líder la abrió y dejo que Carlos entrara antes.

Parecía otro lugar totalmente distinto. La base parecía un castillo muy viejo, pero la parte subterránea había sido reformada y parecía una base militar. Todo estaba bien iluminado, puertas automáticas y también muchas cámaras de seguridad.

- Por favor… Es por aquí.- Decía Simón mientras le guiaba hacia la derecha- ¿Alguna vez has escuchado historias sobre este lugar?
- Lo único que escuche, es que fue el lugar donde los clanes se unieron en uno solo para crear el arma… Pero eso fue hace cientos de años, no esperaba que la base fuese así.
- Los asesinos nos encargamos de reformarla por si algún día volvíamos a reunirnos en este lugar… Sin duda, hemos hecho un buen trabajo. Pero este lugar no fue solo para eso, aquí se tomaron muchas decisiones muy difíciles joven…

Entonces Simón se detuvo ante una puerta, que a diferencia de las otras puertas, era una puerta de barrotes de metal.

- Si vamos por allí, llegaremos a las celdas, donde está tu amiga
- Pues entonces iremos ahora
- No joven, antes abriremos la puerta con tu…

Carlos lanzo el amuleto al pecho de Simón y este cayó al suelo ante la impresión del líder.

- No me necesita para abrir la puerta, solo necesita eso. Ahora déjeme ir a ver a Sara.

Simón sonrió y llamo con un gesto a uno de los guardias que estaba custodiando la puerta.

- Llévenle a la chica y libérenla… Después los quiero ver en mi despacho.
- ¡Si señor!

El guardia abrió la puerta y se dirigió junto a Carlos a las celdas mientras que Simón se fue junto a otros guardias hacia otro lugar. Estuvieron andando algunos minutos hasta que el guardia se detuvo señalando una celda.

- Es esa- Dijo el guardia mientras Carlos corría hacia allí

En cuanto llego, vio algo que no se esperaba. Allí estaba Sara, pero estaba colgando por las manos con una cadena y apenas podía tocar el suelo. Toda su ropa estaba manchada de barro y de polvo, mientras que su rostro mostraba síntomas de cansancio.

- Sara… Que te han hecho…- Murmuro Carlos impresionado
- Carlos… Eres… tú…
- ¡Tu!- Grito Carlos muy cabreado mientras señalaba al guardia- ¡Donde están las llaves! ¡Dámelas!

El guardia comenzó a buscar las llaves y se las lanzo al joven quien abrió la puerta lo más rápido que puedo. Libero a su amiga, quien abrazo con pocas fuerzas a Carlos en cuanto pudo.

- Gracias…- Dijo ella entre lagrimas- Gracias por venir…
- No te preocupes, pronto acabara todo

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