martes, 28 de junio de 2011

El amuleto numero 7: Capitulo XXXIII: El arma


En el otro lado de la puerta comenzaron a llegar muchos guardias al recibir la noticia de que los jóvenes se escondían allí. Simón también llego a los pocos minutos, quien parecía estar muy cabreado.

- ¿Es verdad lo que dicen?- Pregunto sin poder creérselo
- Si mi señor. Los intrusos están detrás de la puerta- Le respondió un guardia
- Abran la puerta…
- No podemos mi señor, ellos tienen un amuleto asique
- ¡He dicho que abran la puerta! ¡Usen lo que sea necesario, pero abran la maldita puerta!
- Pero señor… El arma podría ser dañada por la explosión
- El arma está en manos del enemigo, si dejamos que ellos la usen todo nuestro esfuerzo será nulo. Asique abran la maldita puerta ahora


Carlos miro impresionado al contenido y no se podía creer lo que había dentro. Tan solo había un simple pergamino lleno de polvo. El joven lo cogió y lo abrió para intentar leerlo

- ¿Qué es eso?- Pregunto Rafa al ver que Carlos solo sacaba el pergamino de la caja- ¿Dónde está el arma?
- No lo sé… No entiendo lo que pone aquí…- Respondió el joven al no poder entender la escritura
- Seguramente sea una escritura de los asesinos, lázame el pergamino.

No estaba muy convencido de eso, pero al final decidió lanzarle el pergamino a su compañero mientras pensaba en un plan. Estuviese donde estuviese el arma, no parecía que pudiera ayudarles ahora, y sabiendo que muchos de los guardias estaban esperándoles tras la puerta tenía que pensar un nuevo plan. Miro alrededor de la sala y encontró una palanca cerca de una estantería de libros. Se acerco hacia ella y la uso, y a los pocos segundos la estantería se elevo y mostro una salida de la sala.

- Una salida secreta… Estamos salvados- Dijo Sara muy alegre.

Pero en cuanto ocurrió eso, Rafa comienzo a reírse de una forma muy extraña. Los dos chicos le miraron extrañados mientras él se tapaba el rostro con una mano y seguía riendo.

- Todo esto… es una basura…- Rafa tiro el pergamino hacia Carlos mientras se seguía riendo de una forma extraña- El amuleto solo dice una cosa…

“Si podéis leer esto, es que los 7 clanes de asesinos se han vuelto a reunir para obtener el arma definitiva y así luchar contra sus enemigos. Aunque hay algo que deben de saber… Ese arma, no es ni una espada ni algo místico que acabara con vuestros rivales. Esa arma es esto… La unión de los clanes para un mismo enemigo. Porque si unís vuestras fuerzas, ni siquiera dios podrá deteneros”

- Esta guerra… Solo para este trozo de papel… Mis compañeros… Mi padre… Todos han muerto por defender este trozo de papel… Me gustaría ver la cara de Rober cuando sepa que es el arma definitiva, sí que me gustaría.
- Rafa… Tenemos que irnos ahora. Es cuestión de tiempo que entren aquí y…
- No Carlos… Yo ya no iré a ningún lado… Tan solo quiero ver como acaba esto aquí, quiero formar parte del fin de la guerra.
- Carlos, ¿que le ocurre?- Pregunto Sara asustada
- Ha perdido la cabeza… Todo este sufrimiento, para nada…- Le respondió el joven mientras cogía el pergamino- Toma Sara, llévalo contigo.
- ¿Conmigo?
- Si, ve por este camino hacia la salida. Toma mi móvil, allí tendrás una imagen de donde tienes que estar para que te recojan.
- ¿Pero qué vas a hacer tú?
- Voy a llevar a Rafa conmigo, pero iremos más lentos. Adelántate tú, antes de que se compliquen las cosas.

La chica entro por el pasadizo, y a los pocos segundos se comenzó a cerrar la puerta. Se dio la vuelta rápidamente, pero ya era demasiado tarde como para volver con Carlos

- ¡Carlos! ¡La puerta!
- Lo sé… No te preocupes Sara, he sido yo.
- ¿Qué? ¿Por qué has hecho eso?
- Si saben por dónde escapamos… Nos perseguirán. En cambio si no te pueden seguir…

El joven cogió la espada que le había robado al teniente y destrozo la palanca que abría la puerta.

- Jamás sabrán por dónde has escapado…
- ¡Pero vas a morir!
- ¡Ellos no saben lo que es el arma! Eso nos puede ser de utilidad… Ahora escapa
- ¡No Carlos!- Dijo la chica entre lagrimas mientras golpeaba la puerta- ¡No!
- ¡Ve!
- Ya es demasiado tarde para escapar…- Murmuraba Rafa mientras se seguía riendo.

Y entonces, una fuerte explosión reventó la puerta de la sala. La explosión levanto el polvo que tenia la sala y apenas se podía ver bien, pero Carlos no necesitaba ver para saber lo que había pasado. Ya no escuchaba las risas de Rafa, quien estaba pegado a la puerta antes de la explosión.

- ¡Rendiros o atacaremos!- Gritaba Simón detrás de la cortina de polvo

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