
En cuanto hizo esa pregunta, Carlos se puso mucho más serio de lo normal y la chica lo vio.
- Eso… Es por mi culpa…
- Carlos…- Dijo la chica que comenzó a preocuparse- No digas tonterías… Nada de esto es culpa tuya…
- La verdad es que…- Dijo mientras apretaba con mucha fuerza su mano derecha- Esto sí que lo es… Ellos, saben que tengo el amuleto. Y lo único que saben de mí… Eres tú.
Sara se impresiono al escuchar eso. Comenzó a comprender la razón del ataque.
- Ellos saben… Que tú eres mi amiga… Y saben que si te atrapaban, yo iría a salvarte.
- Me querían usar…- Dijo la chica trastornada- Para conseguir el amuleto…
- Aunque Rafa logro conocer los planes del enemigo, y en cuanto me informaron decidí venir a por ti. No quería involucrarte más en esto, pero no ha sido posible… Lo siento…
- Carlos… Esto no es culpa tuya. Tú no eres el culpable de nada de esto- Le dijo la chica con una leve sonrisa
- Ojala pudiese pensar eso…- Le respondió mientras se quitaba la chaqueta y se la lanzaba a Sara- Toma
- ¿Y esto?
- La noche será fría… Lo necesitaras
- Pero tu…
- Estoy acostumbrado a tener frio, asique no me molestara tener algo de fresco esta noche. Venga, no te quejes más y duerme. Mañana saldremos temprano para poder estar cuanto antes en la base.
Y aunque Sara no quería dormir, vio que su amigo no quería seguir hablando de nada y se tumbo en el suelo. Se puso la chaqueta por encima, y a los pocos minutos cerró los ojos.
En cuanto despertaron al amanecer salieron con bastantes prisas del lugar. Sara había podido recuperar las fuerzas del día anterior y se sentía muy fuerte. Carlos en cambio no había dormido en toda la noche y ya se le podían ver unas pequeñas ojeras. Estuvieron andando sobre una hora y llegaron a una carretera en mitad de un bosque.
- Al fin… Ya queda menos para llegar…- Dijo Carlos bastante cansado
- No conocía este lugar- Dijo Sara bastante impresionada
- Esta bastante oculto… Si no sabes donde esta no lo encontraras… Mira, ¿ves al fondo de la carretera?
- Hay una pared… ¿No?
- Allí, esta nuestra villa. En cuanto lleguemos allí estaremos a salvo
Ambos jóvenes aceleraron el paso, pero en cuanto faltaban pocos minutos Carlos detuvo a Sara bastante serio.
- ¿Qué ocurre?- Pregunto la chica bastante extrañada.
- No hay nadie fuera de la villa- Dijo mientras sacaba algo de la chaqueta.
Era un objeto largo y negro- Esto nunca es así. Siempre hay alguien controlando el terreno…
- Entonces…
- Hay problemas
- ¿Y qué piensas hacer?
- Es demasiado tarde para escapar… Si hay alguien en la villa sabe que estamos aquí por los sensores de movimiento… Asique entraremos a la fuerza.
Alargo el objeto y resulto ser una espada. Era exactamente igual que la espada con las que atacaron a los jóvenes hace medio año.
- Una espada… ¿De dónde la has sacado…?
- En Montilla, cuando fuimos al parque. Allí fue donde la cogí. Desde entonces la he llevado conmigo, y me asegure de que no la vieras para que no tuvieras miedo. Pero ahora ya es demasiado tarde.
- Carlos… Vas a… ¿Matar a alguien?
- No pienso hacerlo, al menos que sea obligatorio. Esto es solo para poder defendernos. Sígueme, y no te separes de mi pase lo que pase.
El chico agarro a Sara y fue corriendo a la villa. La puerta de la villa que daba al patio estaba abierta, pero Carlos no vio a nadie allí y entro. Pero al entrar, dos espadas salieron de cada uno de los lados de la puerta y se detuvieron a pocos milímetros del cuello de Carlos.
- No des ni un solo paso más- Dijo un encapuchado que estaba detrás de la puerta amenazando al chico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario