jueves, 17 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo XIII: La reunion


Meike se quedo un par de días en el hospital por precaución. Durante esos días llegaron muchas visitas, entre ellas Richar que se entero de lo ocurrido al día siguiente al llamar a Meike. Después de salir del hospital, Meike se quedo un par de días más en casa sin ir al colegio…
En dos semanas después del incidente, el moratón que le había salido a Meike debajo del ojo había desaparecido y ya podía ir al colegio. En el colegio nunca iba sola, siempre estaba acompañada por sus amigas. De vez en cuando se encontraba con Tom, quien había sido apresado por la policía junto a sus amigos, pero a ninguno de ellos le pasó nada grave. Siempre que le veía, el bajaba la cabeza y se intentaba alejar de ella lo máximo posible.
Por las tardes, Meike quedaba con Richar para hablar sobre cualquier cosa.
- Creo que deberías de venir conmigo algún día…- Dijo Richar
- ¿Ir? ¿A dónde?- Pregunto Meike extrañada
- Algunos días a la semana, voy con un grupo de personas para hablar.
- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?
- Todas esas personas tienen un pasado como el nuestro. Cada una de ellas conoce a gente que es alcohólica.
- Yo allí no pinto nada.
- ¡Claro que sí!
Richar tardo algunas semanas más en convencerla para que fuese con él, pero después de todo ese tiempo lo consiguió. La llevo al colegio y allí se dirigieron a una sala que estaba reservada para ellos. Antes de entrar Meike se detuvo en la puerta. Tenía miedo y no quería entrar en el grupo para hablar de lo ocurrido con Tom.
- ¿Qué es lo que tengo que hacer?- Pregunto Meike antes de entrar
- Pues entras, te sientas, miras y si quieres hablar… Pues hablas.
- Si esto no es una terapia, no sé lo que estoy haciendo aquí.
- ¡Por supuesto que es una terapia! No vamos a hacer entrenamientos físicos ni nada de eso… Aunque para ti no estaría mal la verdad…
- No hay tiempo para hacer un curso de defensa propia. Cada cosa a su tiempo…
Meike entro en la sala y vio a un grupo de jóvenes que estaban hablando entre ellos y bebiendo lo que parecía ser agua. Después todos se sentaron en un círculo y comenzaron a hablar:
- Mi nombre es Estafani y mi novio es un alcohólico- Dijo la primera chica.
- Mi nombre es Stefan y mi padre es alcohólico- Dijo el chico de su lado.
Todos los chicos comenzaron a presentarse y a Meike le entro pánico. No sabía lo que decir. No sabía si Tom era o no un alcohólico y aun meno sabia como decir lo que era para ella. Su ex, su amigo, su novio…
- Mi nombre es Richar y mi madre es una alcohólica
Era el turno de Meike y todos comenzaron a mirarla.
- Bueno… Esto…- Dijo ella con mucha vergüenza- Mi nombre es Meike y… Bueno solo he venido a mirar.
Nadie se rio y la chica que estaba al lado de Meike se presento. Meike no se espero esa reacción y se impresiono mucho. Agarro la mano de Richar con fuerza y poco a poco, comenzó a tranquilizarse…

FIN

martes, 15 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo XIII: El amigo enfermero



Apenas 15 min después, en el hospital de la ciudad…


La ambulancia llego a urgencias y sacaron a Migue en una camilla lo más rápido que pudieron del coche. El doctor Marco y Raúl salieron a ver de qué se trataba.
- ¡Marta!- Dijo Marco muy impresionado al verla- ¿Qué ha pasado aquí?
Pero Marta no respondió. Tenía una gran mancha de sangre en su vestido y también tenía las manos llenas de sangre. Raúl también se había impresionado al ver a Marta, pero al ver a la persona que le acompañaba se impresiono mas.
- Ese es el paciente del aneurisma… ¿Qué es lo que estabais haciendo…?
- ¡Eso no importa ahora! ¡Informe!- Grito Marco mientras cogía la camilla de Migue y la entraba hacia el hospital.
- Tiene un corte que le ha perforado el pulmón izquierdo. Han pasado unos 20 minutos desde que eso ocurrió, pero esta chica ha estado todo ese tiempo presionando sobre la herida. Gracias a eso mas la sangre que le hemos podido dar en la ambulancia, hemos conseguido estabilizarle. Lo demás es cosa vuestra- Dijo el chico que bajó de la ambulancia al doctor Marco que le escuchaba seriamente.
- Entendido. Llévenlo al quirófano inmediatamente y que todos se preparen para operar- Ordeno el doctor. Detuvo al Raúl y le miro fijamente. Después le señalo a Marta, que aun estaba sentada en la ambulancia mirando sus manos
- Entendido…- Dijo Raúl y se dirigió hacia ella.
Raúl se dirigió hacia la ambulancia y ayudo a Marta a salir de ella. La llevo hacia la sala de los enfermeros e intento hablar con ella, sin obtener ninguna respuesta. Fue a por una toalla húmeda y le limpio las manos con ella, mientras que Marta seguía sin decir nada sentada en una silla. Aun sin responder a nada de lo que él dijese, Raúl seguía hablando con ella con una sonrisa. Cogió un par de tazas de café y se sentó junto a ella, dándole una de las tazas.
- Yo no hice nada…- Dijo Marta mientras Raúl hablaba sobre la cantidad de cosas que se había perdido en estos días, como que se había colado un gato en el hospital y todos los enfermeros intentaron cogerle.
- Marta… ¿Quieres hablar?
- Él solo… Había ido a visitar a su hermano… Pero al verme allí… Me invito a tomar una copa… Y un hombre nos… Y él me…
Marta no paraba de temblar y Raúl le cogió de la mano y le agarro muy fuerte.
- Está bien… Ahora, solo podemos esperar. Marco le está operando y él se ocupara de esto.

Después de un par de horas de que Migue entrase en el quirófano, el doctor Marco entro en la sala. Parecía bastante cansado y se sentó junto a Marta y Raúl, quienes le miraban atentamente.
- La operación fue bastante bien. Había cortado apenas unos centímetros y logramos cerrar el corte. Pero antes de cerrar, su aneurisma exploto. Aun estando en un quirófano, no teníamos tiempo como para hacerle una operación neurológica… Si no hubiese sido herido de esa forma, hubiese muerto igualmente…
Marta se quedo paralizada y comenzó a llorar sobre la toalla que le había dado Raúl. Este la miro y la abrazo lentamente mientras ella seguía llorando.
- No sé qué tipo de relación tenias con ese paciente… Pero solo una persona sin corazón te obligaría a venir a trabajar dentro de dos días- Dijo Marco mientras abandonaba la sala. Raúl se aparto de Marta y corrió hacia la puerta. Salió de la sala y comenzó a buscar al doctor.
- ¡Doctor Marco! ¡Espere un momento! Lo que ha dicho… No es cierto, ¿verdad?
- Si te refieres a la muerte del paciente… Todo lo que dije es verdad…
- Doctor, ese era mi paciente. Solo había 1 entre 500 posibilidades de que eso ocurriese. En cambio, al ocurrir lo que ha ocurrido, seguro que su pulso subió y eso hizo que el aneurisma explotase. Si no, que muriere por eso, sería casi imposible
Marco tomo aire y continúo andando si responder a la pregunta aun. Mientras andaba por el pasillo dijo:
- Lo siento, pero hay cosas que es mejor no saber…

Marta se fue a casa y no paró de llorar en los siguientes días, pero casi nunca estaba sola. Raúl siempre la acompañaba durante esos días para hacerle sentir, de que no estaba sola. Incluso la acompaño en el entierro de Migue. Fue en el mismo cementerio en el cual se encontraba Albert, aunque no fue enterrado cerca de su hermano como al él le hubiese gustado. Fue un entierro bastante vacio, solo estaban ellos dos y el antiguo jefe de Migue, que cuando se entero de su muerte quiso ir al entierro. En cuanto la el entierro acabo, Marta se quedo junto a Raúl mirando a la tumba de Migue y dijo:
- ¿Te importa esperarme en el coche? Llegare en algunos minutos…
Raúl no la quería dejar sola, pero eso era algo que ella necesitaba y no podía decir que no lo iba a hacer.
- Llego el día… Todo el mundo sabía de que llegaría, pero nadie sabía de que ocurriese tan pronto… En estos pocos días en los que hemos hablado, te he conocido tanto, que parecería que te conocía desde hace años… Todo por tu hermano… Ustedes dos se parecían tanto en todo… Físicamente, creencias, forma de pensar, inteligencia… Incluso en sus últimos momentos de vida… Y ahora que no estás, siento lo mismo que cuando se fue Albert… Bueno, siempre que estaba junto a ti, me hacías sentir igual que cuando estaba junto a él. Gracias por todo…- Marta dejo la rosa que llevaba sobre la tumba de Migue- Descansa en paz…
Marta se fue hacia el coche, y allí vio a Raúl, quien no la estaba esperando dentro del coche. La esperaba fuera de él y cuando vio que ella volvía, él se dirigió hacia Marta.
- Volvamos a casa…- Dijo mientras la abrazaba
Marta no dijo nada, solo sonrió y se monto junto a su acompañante a su coche. Raúl se puso al volante y Marta no le podía quitar la vista de encima. Él había sido tan bueno con ella desde el primer día que se conocieron, pero hasta este día no se había dado cuenta…


FIN
Gracias a todos por leer mis historias, sobre todo esta de la cual estoy bastante contento. Para todas las personas que lleguen aqui, esta historia esta dedicada a ustedes ^^

lunes, 14 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo XII: La esperada llegada


- No te lo pienso decir…- Dijo Meike mientras lloraba por el miedo. Pasase lo que pasase, no quería involucrar más a Richar.
Tom se cabreo aun más y empujo al chico que estaba sujetando a Meike y este cayó al suelo. Tom agarro a Meike por el cuello y la intento levantar, pero no tenía fuerzas suficientes para hacerlo. Aun así, Meike no intento gritar, solo lloraba…

Entonces la puerta del garaje comenzó a abrirse y todos los chicos se asustaron. Alguien con un coche estaba delante de la puerta. Era la madre de Meike, que miraba lo que estaba ocurriendo sin poder dar crédito a sus ojos. Al verla, Tom soltó a Meike y comenzó a correr para salir del garaje, junto a todos sus colegas. La madre de Meike salió del coche y comenzó a seguirles, pero a los pocos segundos lo dio por una misión imposible y llamo a la policía.

Pasaron bastantes minutos y al llegar la policía avisaron también a una ambulancia para que atendieran a Meike. Mientras que los enfermeros atendían a Meike, su madre hablaba con la policía sobre lo que había visto. La hermana de Meike se acercó lo máximo que pudo a su hermana y no paraba de llorar.
- Todo está bien…- Decía Meike cada poco tiempo para intentar calmar a su hermana, pero no ayudaba mucho
- Ella tiene razón- Dijo uno de los enfermeros- No parece tener nada grave a parte de algunos golpes, pero creo que lo mejor sería de que viniese con nosotros al hospital para hacer algunas pruebas y confirmarlo. Pero no te preocupes pequeña- Dijo el enfermero mientras sacaba una sonrisa y ponía su mano sobre la cabeza de la hermana.
Meike se levanto como pudo y se monto en la ambulancia por su propio pie. Su madre y uno de los policías entro con ella, para poder hablar mientras esperaban a los resultados de las pruebas. Ya todo parecía mucho más tranquilo y la ambulancia partió, pero si la alarma encendida. Meike no era una herida de gravedad…

sábado, 12 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo XII: Retorno


Comenzaron a beber y hablar durante algunas horas. Todo parecía ir bien, y ambos no paraban de reír. Cuando ya se cansaron del bar, decidieron quedar otro día para repetirlo. Marta se despidió de Migue dentro del bar y ella se fue antes. Pero en cuanto salió del bar, Migue le detuvo.
- Te acompañare hasta tu casa, si no te importa claro está.
Marta no tuvo inconveniente alguno y se fueron a su casa juntos. Ya era bastante tarde, y no había nadie en la calle aparte de ellos dos.
- Hace tiempo que no hago esto…- Dijo Marta bastante avergonzada
- ¿A qué te refieres?
- De que alguien que apenas conozco me acompañe a mi casa… No se… En muchas ocasiones quieren acompañarme, pero yo digo que no.
- Me alegra saberlo- Dijo Migue con una sonrisa
- ¿Por qué?
- Eso indica que no soy como los demás para ti
Marta se sonrojo aun más de lo que antes estaba. Migue tenía razón, y ella lo sabía. De algún modo, le había pillado confianza muy rápidamente.
Cuando apenas estaban a un par de calles de la casa de Marta, vieron a otro hombre en la calle. El hombre andaba en la misma acera que ellos, pero en la otra dirección.
- Mira, no estamos solos- Dijo Migue y ambos comenzaron a reír
Cuando el hombre estaba a escasos metros de ellos se detuvo y comenzó a buscar algo en sus bolsillos. Saco una navaja y la levanto hacia los chicos. Marta se asusto y la Migue empujo levemente hacia detrás y dijo muy silenciosamente:
- Tranquilízate
- ¡Dadme vuestro dinero! ¡Rápido!- Grito el extraño
Migue movió su mano derecha levemente para coger su monedero y lo saco. Se lo enseño al hombre y ando hacia él para entregárselo. El hombre lo cogió con su mano libre y cuando lo hizo, Migue agarro su otra mano
- ¡Corre!- Grito él mientras forcejeaba con el hombre.
Marta no se lo pensó dos veces y comenzó a correr. Mientras lo hacía, buscaba su móvil entre todas las cosas que tenía en el bolso. Cuando llego a otra calle, se escondió y llamo lo más rápido que pudo a la policía. La policía tardo algunos segundo en coger el teléfono, pero cuando lo hizo Marta intento hablar lo mejor posible. Estaba demasiado nerviosa por lo que acababa de ocurrir y no podía hablar con facilidad. Cuando le conto lo ocurrido a la policía, colgó el teléfono y se sentó.
- ¿Ahora qué…? ¿Qué hago…?
Entonces recordó a Migue. Él no estaba junto a ella, se había quedado con el atracador y aun no había vuelto. Pero ella no podía moverse. Sus piernas no se movían aunque ella quisiese. Algunos instantes después, pudo levantarse y corrió hacia donde se habían encontrado con aquel hombre.
Pero allí ya no había nadie luchando ni nada por el estilo, solo había alguien tirado en el suelo. Marta corrió hacia él al ver su ropa. Era alguien con un traje oscuro, y aquel tipo no llevaba ningún traje.

viernes, 11 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo XI: Discurso en casa


Richar se quedo junto a Meike hablando sobre el tema hasta que comenzó a anochecer. Fue entonces cuando Meike se marcho de la casa y se dirigió hacia la suya, sola. No quería que Richar le acompañase a su casa, ella necesitaba estar sola y solo podría estarlo en el camino hacia casa. Necesitaba pensar en cómo le iba a explicar lo ocurrido a su madre. El porqué tenía un ojo morado e hinchado y porque no la había llamado al momento. Cuando llego a casa, vio que la puerta de su garaje estaba abierta y se alegro bastante. El coche de su madre no estaba en casa, se había ido junto a su hermana a una reunión escolar y ambas se iban a quedar fuera de casa hasta que oscureciese. Eso tranquilizo a Meike que pensó en ir lo más rápido posible hacia el cuarto de baño para ponerse maquillaje sobre el golpe y que así no resaltara tanto. Entro por él y se dirigió hacia la puerta que este tenía para entrar en la casa.
- Ola Meike…- Dijo una voz por detrás suya cuando Meike estaba buscando las llaves para abrir la puerta
Ella se asusto y miro hacia atrás. Estaba oscuro y no se podía ver nada. Conocía esa voz, pero no sabía de quien era exactamente. El hombre se acercó hacia la pared y pulso el botón que cerraba la puerta del garaje. Meike quería gritar, pero alguien se acercó a ella por detrás y le tapo la boca.
- No te preocupes Meike, no te vamos a hacer nada…- Dijo el mismo chico otra vez. Cuando la puerta de garaje se cerró completamente, alguien encendió la luz del garaje. Así pudo ver Meike al hombre que había entrado. Era uno de los amigos de Tom, que estaba allí con 4 personas más. Entre ellos, Tom, que estaba muy tranquilo y callado.- Veras… Creo que tenemos que hablar…
- Eso eso- Dijo otro de los chicos
- Sobre el incidente de hoy con tu novio… Voy a intentar ser claro. Tienes que olvidar lo ocurrido hoy, y sobre todo, no contarle nada de esto a nadie. Ni a tu madre, ni mucho menos a la policía. Si dices algo, te mataremos, ¿entiendes?
Meike asistió con la cabeza mientras comenzó a llorar por el miedo. Miro hacia Tom, que aun no decía nada y seguía igual de serio
- Bien chicos, parece que estamos avanzando bastante rápido. ¿Qué más?
- ¡El dinero!- Volvió a decir otro de los chicos
- Eso es… Cogedle el bolso y coger todo el dinero que tiene. Las tarjetas también. ¿Cuál era la contraseña Tom?
- 3224- Respondió él por primera vez
- 3224, que numero tan bonito… Chicos, vámonos. Y tú Meike… Ya sabes, si dices algo sobre esto, no solo vamos a ir a por ti. Tu hermana menor también las va a pagar.
- Un momento- volvió a decir Tom entonces- aun hay algo más. ¿Quién era aquel chico?
Meike se paralizo. Si decía que se trababa de Richar, irían a por él todos ellos. Pero si no decía nada, acabarían haciéndole daño a su hermana menor.
- Te lo diré una vez más…- Repitió Tom bastante más cabreado que la anterior ocasión- ¿Quién era el tipo que estaba conmigo antes?

jueves, 10 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo XI: Charla en la "Corona"


Migue se sorprendió al escucharlo y le respondió:
- Que podrías haber escuchado allí…
- Me dijeron, que cuando aun estabas estudiando, tenías unas notas impresionantes. Que todas las carreras eran posibles para ti, y que no hubieses tenido problema alguno en llegar a ser doctor, científico, profesor o algo por el estilo. Pero a todos nos impresiono, de que eras panadero. Y no uno con su propio negocio, sino un trabajador más. ¿Por qué no estudiaste algo? Me refiero, a una carrera y demás. No te hubiese sido difícil.
- Me asustaste al decirme eso Marta, no me podía imaginar de que se podía tratar. Me tranquiliza de que solo sea esto
- ¿Solo? ¡Puedes ser unas de las personas con mejor nota en la universidad en este país!
- Ya, y seguramente lo soy. Veras, cuando iba a empezar a hacer la carrera fue en el momento en el que mi padre murió. En el que me hablo sobre mi hermanastro, sobre Albert. En el momento que supe, que en algo momento de mi vida, moriría por una extraña enfermedad heredada por mi padre. Puede que suene estúpido, pero en aquellos días solo pensaba en buscar a mi hermano, que ni siquiera vivía ya en el mismo pueblo. Pensaba en que eso, era más importante que tener un estudio que tal vez no pudiese vivir para poder trabajar en el.
- Si sabias ya lo de que esa enfermedad podía ser hereditaria, también sabrías que no es así en todos los casos. Y también te habría informado, en que podrían pasar años hasta que esta se manifestase y en que podría incluso tardar mucho mas hasta que esta te matase.
- ¡Eso no me importaba en aquel entonces! Busque a mi hermano y utilice la herencia de mi padre para poder viajar. Cuando supe que había muerto, ya me imagine de que había sido por el aneurisma, pero quise buscar aun más respuestas. Quería saber que era por eso. Tener pruebas. Por eso me quede a vivir aquí y no volví a mi pueblo, con la esperanza de algún día saber lo que le ocurrió. Cuando ya encontré una vivienda, busque un trabajo que no necesitara estudios y encontré uno en una panadería. Tuve bastante suerte, y poco a poco… Deje de intentar buscar las respuestas sobre mi hermano.
- Hasta la pelea… Allí me encontraste a mi
- Fue cosa del destino, ¿no crees?
- ¿Destino? ¿Tú también crees en él?
- Por supuesto. No puedo pensar en que todo esto es cosa de la casualidad. Si no hubiese madrugado esa mañana para ir a trabajar como panadero, no me hubiera metido en esa pelea en la cual me hubiese puesto tan nervioso como para el aneurisma actuase. Si no hubiese pasado eso, no hubiese ido al hospital y no te hubiese conocido. Si hubiese pasado horas más tarde, no te hubiese conocido al tener un turno nocturno.
- Poca gente pensaría que no os habéis conocido- Dijo Marta riéndose
- ¿A qué te refieres?
- Albert… No solo pensaba como tú, sino que también creía en el destino. El hubiese dicho justo lo mismo.
Migue se sorprendió bastante y comenzó a reír. Levanto su copa y dijo:
- Por las cosas que tiene el destino.
Marta brindo con una gran sonrisa. Todos estos momentos con Migue le recordaban a los momentos que tenia con Albert.

miércoles, 9 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo X: Amigo de verdad


Meike corrió hacia la casa de Richar, que al verla la dejo entrar sin decir nada. Ella se sentó en el sofá mientras el preparaba una bolsa de hielo.
- Aquí tienes…- Dijo Richar mientras le ponía la bolsa debajo de su ojo derecho.
Meike no paraba de temblar y Richar le puso una manta sobre ella. También le ayudo a tumbarse en su sofá, para que se relajase más.
- Tranquilízate… Respira lentamente…- Dijo Richar entonces
- Yo… Yo….
- No te preocupes, tranquilízate antes…
Richar le dio un vaso de agua que tenía en la mesa y ella comenzó a beber un poco. Cuando pasaron algunos minutos, Meike miro a Richar y él dijo:
- ¿Qué es lo que te ha pasado…?
Meike le conto toda la historia. Desde su día en el parque junto a Tom, cuando le dio el dinero, hasta lo ocurrido hacia algunos minutos.
- Él nunca me había pegado…
- No debiste de haberle prestado el dinero. Sin ayuda alguna, es muy difícil salir del alcohol solo.
- Pero él me lo prometió…
- ¡Él solo te mintió! ¡Así son todos los alcohólicos!
Un móvil comenzó a sonar entonces. Meike se asusto un poco y comenzó a buscar su móvil. Cuando lo encontró miro el número que le estaba llamando. Al verlo tiro el móvil hacia la mesa sin cogerlo. Richar se asomo para ver si ponía algún nombre y lo vio. Tom
- ¿Es él verdad?
- Si…
- ¡Tienes que hablar con él!
- ¡No puedo! Apenas puedo parar de temblar al pensar en él… ¿Cómo quieres que le diga algo así?
- … ¿Quieres que lo haga yo?
Meike asistió con la cabeza y Richar cogió rápidamente el móvil
“¡Meike! ¿Dónde estás?”
- Ella no está aquí
“¿Quién demonio eres tú? ¿Dónde está Meike?”
- Lo siento mucho, pero no va a volver a hablar con un tipo como tú
“Mira, no sé quien coño eres, ¡pero como no me digas donde esta Meike o como la toques tan solo un poco, voy a acabar con tu vida! ¿Me entiendes?”
- ¿A si? ¿Por qué no le dices eso a la policía? ¡Aquí el único que tendría que decir eso soy yo!
Richar colgó el teléfono y miro a Meike. Aunque la conversación hubiese sido por el teléfono, había escuchado los gritos de Tom. Pero después de escuchar a Richar defendiéndola, sus temblores desaparecieron y ella ya estaba más tranquila. Se quedaron en silencio durante algunos minutos y ella le pregunto a Richar:
- ¿Ahora qué le voy a decir a mi madre…? Cuando vea esta herida no va a parar de hacerme preguntas…
- Lo primero Meike, es dejar las mentiras. Dile lo que paso y hablar con la policía sobre esto.
- Pero…
- ¡Nada de peros! Hay que acabar con esto ya Meike.

martes, 8 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo X: La inquietud de Marta


Marta se quedo en silencio después de escuchar la historia del padre de Migue. No se la había esperado y vio que Migue no le gustaba hablar sobre ese tema.
- Hay temas- Dijo Migue para acabar con ese silencio incomodo- en los que el cementerio no son el mejor sitio para contarlos.
Marta volvió a mirar a la cara de Migue. Su sonrisa había vuelto a aparecer, pero ella noto que aquella era la sonrisa fingida que antes hizo. Pero ella no quería empeorar la situación y también le sonrió a Migue.
- ¿Tienes algo que hacer ahora?- Pregunto Migue en aquel instante. Marta se sorprendió a la pregunta
- Esto… No, no tengo nada que hacer ahora- Dijo ella
- No sé si esto está bien pero… ¿Quieres venir conmigo a algún lugar a tomar algo? Ya sabes, para agradecerte todo lo que has hecho por mi
- ¡Un momento! Yo no he hecho nada por ti, creo que todo el mundo debería saber lo que le ha pasado a algún familiar suyo.
- ¿Eso es un sí?
Marta comenzó a reírse. Acaba de responder a Migue, pero no a la pregunta que él le había echo.
- Esa no era mi respuesta. Pero esta sí que será, si.
Migue comenzó a reír después de escuchar la respuesta de Marta, y ella volvió a ver algo en su cara. En esta ocasión, no lo estaba fingiendo. Los dos salieron del cementerio cuando se despidieron una vez más de Albert y cada uno monto en su coche. Antes de ir a cualquier bar, Migue le dijo a Marta que se dirigiese hacia su casa para dejar su coche y desde allí ir a un bar cercano. Marta lo vio una idea sensata, dado que ir a un bar con dos coches cuando ya había oscurecido era una estupidez. Ella conocía el bar idóneo y le dijo a Migue donde podría encontrarlo. Por alguna razón, él no la quería acompañar a su casa y desde allí ir juntos a algún lugar, pero no le importo mucho a Marta.
Después de dejar el cementerio y dejar su coche en el garaje de su casa, Marta se dirigió al bar “Corona”, uno de los mejores bares de la ciudad para ella por su servicio y la tranquilidad que siempre había en el. Lo mejor de todo es que tan solo estaba a un par de manzanas de su casa y apenas tardaba algunos minutos en llegar a él. Cuando llego a “Corona” Marta se detuvo a mirar el cielo durante algunos segundos. Ya había oscurecido totalmente y la ciudad ya estaba siendo iluminada por las luces de las lámparas y de las casas.
Marta entro en el bar y no tardo nada más que algunos segundos en ver a Migue que estaba sentado en una mesa en la esquina del bar. Ella se acerco hacia él y se sentó en la misma mesa.
- Este sitio me gusta bastante- Dijo Migue impresionado- Es… elegante y al mismo tiempo bastante… Como decirlo…
- Acogedor-Dijo Marta entonces- Es como si estuvieras en tu propia casa.
- ¡Exacto! ¿Cómo lo encontraste?
- Suelo venir aquí con mis compañeros del trabajo algunos días… Me lo recomendó Marco, él es… Se le podría llamar mi jefe.
- Pues este sitio es simplemente perfecto. Espero que las bebidas no lo estropeen.
- Oye Migue… Escuche algo sobre ti en el hospital y te quería preguntar algo desde entonces…

domingo, 6 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo IX: La sorpresa


Algunos segundos después, Tom apareció para abrir la puerta. Parecía estar muy cansado y tenía los ojos rojos.
- ¿Estas bien?- Pregunto Meike al verle
- Si, no esperaba verte.
- He venido a hacerte un visita sorpresa
- ¿Y eso a que viene?- Pregunto Tom con mucha frialdad. Meike creía que estaba bromeando, pero cuando le miro la cara vio que lo dijo en serio.
- ¿Acaso tengo que tener alguna razón para venir a verte?
- Siempre es así
Meike miro bastante extrañada a Tom. No estaba para nada contento de que ella hubiese venido a verla
- ¿Acaso te molesta de que yo viniese a verte o qué?
Tom se puso mano sobre su cara y entro en su casa. Meike le siguió bastante preocupada hacia su salón, donde el se sentó en el sofá aun no la mano sobre su cara
- Lo siento cariño… Me duele mucho la cabeza y solo digo tonterías- Dijo Tom entonces.
Meike observo sobre la mesa del salón y vio un par de botellas de cerveza vacías sobre ella. Entonces volvió a recordar cuando Tom estaba de resaca. Siempre estaba de mal humor, le dolía la cabeza y tenía los ojos rojos.
- Tom… Que son esas botellas de allí…- Dijo Meike bastante cabreada…
- ¿Las botellas…? Son de mi hermano…
- ¡No me mientas! Acabo verle salir de la casa, y no creo que tomase el coche después de haber bebido
- Entonces…
- ¿Has vuelto a beber no?
- Si- Dijo con como si no fuese con él el tema. Después de decir eso, él seguía tan tranquilo.
- ¡Me dijiste que dejarías la bebía! ¡Incluso debías dinero! Y hablando del dinero… ¿De dónde lo has sacado?
- ¿Acaso importa?
- Usaste mi dinero, ¿verdad?- Tom no respondió y seguía como si la conversación no fuera con él. Meike no soporto eso y comenzó a gritar- ¡Joder Tom! ¿Es que acaso no aprendes? ¡Tienes que dejar la bebida!
Tom se levanto y paso de lado de Meike. No quería seguir escuchándola y se dirigió hacia su habitación.
- ¿Me estas escuchando? ¡Esto no puede seguir así!
- Déjame en paz…- Dijo él cuando se detuvo
- ¡No pienso hacerlo!
Tom se giro y ando hacia ella mientras gritaba:
- ¡Tú no eres mi madre!
Entonces Tom golpeo a Meike en la cara. La chica cayó al suelo sin poder hacer nada. Cuando estaba en el suelo, comenzó a temblar y a llorar levemente. Nunca antes le habían pegado así, y muchísimo menos su novio.
- ¡Que esta pasado aquí!- Dijo el hermano de Tom que acabada de llegar. Miro a Meike en el suelo que estaba llorando y con una mano sobre su ojo derecho- ¡Tom! ¿Qué es lo que acaba de pasar aquí?
Tom no dijo nada y entro en su habitación con mucha tranquilidad. Su hermano se acercó a Meike y la ayudo a levantarse, pero cuando lo hizo ella le empujo y salió corriendo de la casa.

sábado, 5 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo IX: En el cementerio


Marta miro hacia atrás muy sorprendida. Conocía esa voz y sabia quien era. Era Migue, aunque parecía otra persona diferente. Marta nunca le había visto con un traje y corbata.
- Migue… ¿Qué haces tú por aquí?
- Lo de siempre, vine a visitar la tumba de Albert.
- ¿Lo de siempre?
- En estos últimos días… Desde que conocí a Noelia, no he parado de venir por las noches. Tenía que venir…
- Tú no le conociste… Pero sabias su frase. ¿Cómo?
- Esa frase, no es de él. Era de nuestro difunto padre.
- Pero Albert nunca conoció a vuestro padre. Hable con él un día sobre ese tema… Tú padre le abandono cuando su madre se quedo embarazada de él.
- Eso es lo que se le conto a Albert. La verdad, es bastante diferente.
Marta se quedo callada durante algunos segundos. Miraba la cara de tristeza de Migue, que la intentaba disimular con una sonrisa falsa.
- ¿Qué es lo que ocurre ahora?- Pregunto Marta muy seria
- No sé a lo que te refieres…
- Reconozco ese gesto en tu cara. Albert también lo hacía cuando se guardaba algo que no tenía que guardarse. ¿Qué es lo que paso con vuestro padre?
- Él… Estaba comprometido, con mi madre… Un día, mientras estaban de fiesta, ambos bebieron demasiado. Al volver a casa, mi madre iba al volante y tuvieron un accidente. Como resultado, ella entro en coma y mi padre en cambio, salió ileso. Pasaron algunos días, y los médicos perdieron la esperanza sobre que mi madre despertara algún día. Mi padre no la abandono tan fácilmente, pero estuvo 1 año junto a ella y la dejo.
- No… No lo sabía…
- Así, es como conoció a la madre de Albert. Cuando salieron durante algunos meses, mi madre despertó. Había un problema, bastante grave. La madre de Albert, estaba embarazada, pero mi padre no podía dejar a la mujer a la que se comprometió. Hablo con su madre, y llegaron a un acuerdo. Ella jamás contaría nada a Albert sobre su padre, él a cambio le daría todos los meses bastante dinero más de lo que tenía que darle por su hijo. Pocas semanas después del incidente, mi madre se quedo embarazada de mi…
- No tenias que habérmelo contado…- Dijo Marta al ver que Migue se había deprimido bastante al contarle su pasado.
- Mi padre fue un buen hombre, en todo lo posible. Yo herede eso de él, y por lo que me conto Noelia, Albert también lo hizo sin ni siquiera conocerle.

viernes, 4 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo VIII: Despedida


Noelia paso en la casa de Marta algunos días más. En esos días se fueron de tiendas, por las noches a bares y sobre todo, hablaron mucho. Cada una de ellas consideraba a la otra como su mejor amiga, y una vez al mes se visitaban entre ellas para hablar. Después de 4 días de su llegada, Noelia tenía que volver a coger un avión hacia su pueblo. Marta le llevo al aeropuerto y mientras esperaban para dejar el equipaje, ambas se detuvieron para despedirse
- Muchas gracias Noelia
- ¿Por qué?
- Por venir hacia aquí… Me tocaba a mí ir a verte, pero casi te obligue a que vinieses…
- No tienes que disculparte, por algo así merece la pena venir… Oye, siempre que pase algo así me tienes que avisar, no lo olvides
- No te preocupes, si pasa algo interesante siempre te avisare.
Ambas se dieron un fuerte abrazo que duro algunos minutos. Noelia le dijo entonces algo muy suavemente a su amiga:
- Mucha suerte, con todo.
Marta se aparto de ella con cara de extraño y pregunto:
- ¿Esto qué clase de despedida es? ¡Nos volveremos a ver dentro de algunas semanas!
- Pero nunca está mal dar la suerte a alguien que quieres, ¿no?
- Como diría Albert…
- Nunca desees suerte. Ya que si deseas algo de suerte, pide al menos que sea buena.
Las chicas se miraron con una gran sonrisa y se despidieron. Noelia tenía que irse para coger el avión, y ya no tenía más tiempo. Aun así, Marta se quedo en el aeropuerto hasta que supo que su vuelo ya había salido. Cuando salió, ya había caído la noche.

En el camino de vuelta a casa, Matar hizo una parada en otro lugar. El cementerio del pueblo, que estaba abierto al aire y todo el mundo podía entrar a la hora que quisiese. Aun no estaba oscuro y se podía mover perfectamente por el cementerio sin necesidad de lámparas. Se dirigió hacia la tumba de Albert y se quedo algunos minutos mirándola y dijo:
- Esto ha sido de pecado… Con todas las cosas que han pasado estos días, y no hemos venido a visitarte Albert… ¿Sabes? Hemos hablado tanto de ti… Incluso hoy, hemos recordado una de tus famosas frases. Fue la de la suerte…
- Nunca desees suerte. Desea siempre buena suerte- Dijo alguien a la espalda de Marta

Las gotas de la locura: Capitulo VIII: La tarde en el parque


Los dos jóvenes se dirigieron hacia el banco porque Meike no tenía todo ese dinero en su monedero. Cuando llego al cajero, metió su tarjeta del banco.
“¿Que desea hacer?” “Extraer dinero” “Por favor, indica la cantidad deseada” Meike miro todas las cantidades. Hasta ese momento no había pensado, que no existía ningún billete de 80€. Asique selecciono la opción de sacar 100€ “Por favor, teclee su código secreto”
Meike puso la mano para que Tom no pudiese ver su número. Aunque fuera novios, ese número no lo conocía nadie en su familia. “3224” tecleo Meike rápidamente. El cajero automático saco su tarjeta y a los pocos segundos saco un billete de 100€.
- Aquí tienes- Dijo Meike mientras le daba el dinero a Tom.- Quiero que me dé devuelvas los otros 20€.
- No te preocupes, en un par de meses te devolveré todo el dinero, es una promesa.
La tarde aun no acabo para ellos. Volvieron al parque y se pasaron toda la tarde hablando sobre el pasado. Sobre cómo se conocieron, sobre cómo se enamoraron, sobre las tonterías que pensaban los amigos de cada uno. Fue bastante divertido, porque ambos se rieron sobre cada uno de los pensamientos de sus amigos. Ambos se quedaron en el banco, hasta que oscurecio. Cuando se hizo de noche, Tom llamo a su hermano mayor para que recogiese a ambos. Él tenía coche y no le importaba ir a recogerles.

Al día siguiente Meike estaba muy contenta. La tarde que acababa de pasar con Tom había sido algo que echaba de menos, y todo lo malo que ocurría por la mañana en su casa apenas le importaba. ¿Qué su hermana tuviese la música alta y le despertara? No le importo. ¿Qué su hermana se riera de ella por Tom? Tampoco le importaba. Estaba contenta, y nadie le iba a destruir la mañana, fuese quien fuese. Después de ducharse y de desayunar, a Meike se le ocurrió una idea. Ir a visitar a Tom, sin que él lo supiese. Una pequeña sorpresa para estar con él. Cogió sus cosas y le dijo a su madre que se iba de casa durante algunas horas, que no sabía si iría o no a comer a casa.
Durante el camino a la casa de Tom, Meike no podía parar de pensar en que iba a decirle.
“Un… ¡Sorpresa! No, no… No le gustara… Tal vez con… Me apetecía verte y no podía esperar a llamarte para quedar…Si, ese esta aun mucho mejor” Cuando llego a la casa de Tom, vio a alguien salir de ella. Era el hermano mayor de Tom, quien parecía tener prisa.
- Hola Meike- Dijo él mientras se apoyaba en su puerta del coche- ¿Qué haces por aquí?
- Vine a hacerle una visita a Tom. ¿Está en casa?
- Si, estará en su habitación. Tengo que ir a recoger unos apuntes, en algunos minutos estoy aquí con vosotros. No hagáis travesuras.- Dijo mientras entraba en su coche con una sonrisa.
El hermano de Tom era bastante gracioso. Parecía bastante serio, y que estudiaba mucho. Pero siempre salía con su grupo de colegas y es el gracioso del grupo. Es una gran persona. Meike vio que había cerrado la puerta de la casa, asique se acercó al timbre y llamo. Con una sonrisa en la cara espero a que Tom abriese la puerta

jueves, 3 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo VII: Recuerdos pasados


Noelia le dio la mano a Migue y ambas chicas se sentaron en la misma me que él. La camarera vio a ambas chicas y a los pocos segundos se acercó a la mesa para preguntar si les podía servir algo.
- Agua mineral, por favor.- Dijo Noelia con una sonrisa
- Para mí también.
La camarera se marcho y nadie hablo en la mesa. Migue miraba bastante extrañado a Marta, quien miraba con discreción a su amiga. Ella solo miraba a la mesa y estaba bastante seria.
- Aquí tienen.-Dijo la camarera que acababa de llegar con el agua y un par de vasos
Cuando la camarera puso los vasos en la mesa, Noelia espero a que esta se fuera y entonces comenzó a beber agua.
- Increíble… Es cierto…- Dijo Noelia cuando acabo de beber
- ¿A qué te refieres?- Pregunto Migue
- Te pareces muchísimo a él- Le respondió ella con una sonrisa
Migue comenzó a preguntar cosas sobre su hermanastro, pero antes de responderle a sus preguntas, Noelia le conto lo ocurrido con Albert años atrás. Como se conocieron…Como era su personalidad… Y el suceso del terremoto…
Después de eso, Migue no volvió a preguntar nada más. Tan solo se levanto, se dirigió hacia la camarera y pago todas las bebidas. Cuando lo hizo, volvió con las chicas y se despidió de ellas agradeciéndoles todo lo que le habían dicho sobre Albert, y que ahora, ya sabía como había sido su hermanastro. Migue se fue, y las chicas también salieron del bar a los pocos minutos.

Se dirigieron hacia la casa de Marta, en la cual se prepararon algo para comer al mediodía.
- Nunca te había visto tan nerviosa como hoy.- Dijo Marta mientras sonreía al preparar la comida.
- Nunca me imagine algo así… Cuando me lo contaste, no me lo pude creer.
- Físicamente, es muy parecido a Albert. Tienes rasgos faciales que él también lo tenían, y eso no hablar de su mentalidad. Tiene ese maldito don que él tenía de memorizar todo sin problema alguno.
- ¿Y qué piensas hacer ahora Marta?
- Nada
- ¿Nada? Me has contado lo de Migue para que viniese a decirle como era Albert y dices, ¿que no vas a hacer nada?
- Te recuerdo que Albert estaba enamorado de ti y hablaba contigo sin ningún problema.
- No haces faltas que me lo recuerdes…- Noelia salió de la cocina y se sentó en el sofá. Hablar sobre los sentimientos de Albert la había deprimido. Marta dejo el chuchillo que estaba usando sobre la tabla de cortar y se fue con Noelia.
- Lo siento Noelia… Había olvidado lo ocurrido con Richar…
- No pasa nada. El pasado, pasado está.
- Eres increíble Noelia. Él te dejo pocas semanas de lo ocurrido con Albert, ¡eso no se debería de hacer!
- ¡Ya te lo he dicho muchas veces Marta! Después de lo de Albert… Y de lo que me contaste tú sobre él… Cambie mucho… Por eso me dejo Richar.

miércoles, 2 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo VI: Dias libres


Pasaron los días en el hospital y Migue recibió el alta. Antes de irse, busco a Marta y ambos se intercambiaron sus números de teléfono para poder hablar algún día sobre Albert. Antes de que Marta llegase a su día libre, hablo con su jefe directo, el doctor Marco. Necesitaba algún tiempo, necesitaba vacaciones.
- ¿Vacaciones?- Pregunto Marco muy impresionado
- Si, necesito algunas días libres
- ¿Y esos días serian…?
- Dentro de dos días
- ¿A qué viene esto tan repentino? Sabes que no se suelen conceder días libres al menos que sean avisados con bastante días de antelación.
- Lo siento mucho doctor, pero tengo algunos problemas personales que quiero resolver- Dijo Marta muy firme
- No será por aquel paciente, ¿verdad?
Marta no respondió. Su mirada era bastante firme y decidida. Necesitaba esos días libres y no podía dudar.
El doctor suspiro al no ver respuesta en Marta y le dijo que lo haría. Diría a la administración que ya lo habías pedido hace algunas semanas, pero que a él se le olvido de comunicar a la administración. Y así, es como Marta consiguió unos días libres.
Al día siguiente, Marta se levanto muy temprano y se preparo para salir. Una ducha corta, secarse el pelo, maquillarse… Después cogió su móvil y llamo a Migue. No hablaron mucho, solo quedaron para hablar esa misma mañana en un bar de la ciudad. Después de eso, Marta se sentó en su sofá y cerró los ojos.
“Toc Toc!”Sono la puerta de la calle. Marta se sorprendió. Se había quedado casi dormida y le despertó totalmente. Se levanto lo más rápido posible y corrió hacia la puerta. Miro por la mirilla para ver quién era y abrió la puerta.
- ¡Estas aquí!- Dijo ella muy alegrada- Vamos, tenemos que irnos ya.
Algunos minutos después, llegaron a un bar cercano. Marta se llevo a su acompañante al bar y comenzó a buscar a una persona.
- Allí esta- Dijo Marta al verle muy contenta- Ven, te lo presentare.
Se fueron hacia una mesa, en la que solo había una persona allí tomando un café.
- ¿Llevas mucho tiempo esperando Migue?- Pregunto Marta al llegar a la mesa
- No demasiado, me acaban de traer el café. ¿De qué querías hablar Marta?
- Te dije, que yo no te podía decir nada sobre cómo murió tu hermano. Pero, esta persona sí que puede decírtelo. Migue, te presento a Noelia, gran amiga mía y también fue una gran amiga de Albert.

Las gotas de la locura: Capitulo VII: El gran problema de Tom


El corazón de Meike comenzó a palpitar rápidamente. Esa frase solo podía traer problemas. Siempre que alguien le decía eso a su novia significaba que quería comentar algún problema grave en su relación.
- ¿De qué se trata Tom…?- Pregunto Meike bastante asustada.
- Veras… He tenido bastantes problemas últimamente en el bar. He ido bastante, y he bebido también demasiado.
“Un momento, esto puede ser bueno”, pensó Meike entonces. Ya sabía por dónde podían ir los tiros. Tom y su problema con la bebida. “Puede que tan solo se quiera seguir disculpando”
- Deberías de dejar la bebida.- Dijo la joven Meike
- Lo sé. Pienso dejarla desde hoy mismo. Por la bebida me porte ayer como un estúpido.
- No te preocupes Tom
- Tengo que hacerlo… Esto no es tan fácil como decir voy a dejar de beber y ya. Antes tengo otra cosa que hacer.
- ¿A qué te refieres?
- Veras… No siempre tenía dinero para pagar lo que bebía
- ¿Debes dinero?- Pregunto Meike bastante furiosa
- Si… Tengo que pagárselo cuanto antes…
- ¡No trabajas, y bebes! ¿Cómo se te ocurre gastar más de lo que tienes?
- Lo sé Meike, he sido un estúpido…
- ¿Cuanto debes?
- Unos 80€
¡80€! Eso era demasiado dinero y Meike no sabía qué hacer. No sabía si ayudarle o no. Una parte, ellos salían juntos y no prestarle el dinero sería como una falta de confianza. Por otro lugar, ella apenas tenía 120€ ahorrados por su comunión. Casi se quedaría sin dinero para ella.
- ¿Cómo piensas conseguir el dinero?
- No lo sé… Si se lo digo a mis padres, estoy muerto. Estaré castigado hasta dios sabe cuándo.
- ¿Y tus amigos?
- ¿Ellos? Son unos ratas. En cuanto se lo conté, solo se rieron y se fueron. Si tan solo tuviese ese dinero…
- Está bien Tom. Yo te lo prestare
- ¿De veras?- Pregunto el bastante sorprendido
- Si. Pero me los tienes que devolver, ¿me entiendes?
- Si por supuesto. Lo tengo todo planeado. Buscare un trabajo para el tiempo libre, y en cuestión de uno o dos mese te lo devolveré todo, con intereses si quieres.
- No hace falta que me des más dinero aun. Pero una noche en el cine, o un nuevo camisón nunca está de mal, ¿sabes?

martes, 1 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo V: La conversacion prohibida


Migue miro muy sorprendido a Marta y su sonrisa desapareció totalmente.
- ¿De qué demonios estás hablando?- Pregunto Migue que estaba comenzando a asustarse
- Tu hermano… Él…
Pero Migue no se quedo para escuchar a Marta, se levanto rápidamente y se fue de la mesa.

Pasaron las horas y Marta volvió a la habitación de Migue para hacer una revisión. Cuando entro en la habitación miro a Migue. Él estaba en la cama y tenía los ojos cerrados. Parecía estar profundamente dormido, asique comenzó a hacer la revisión de todos los datos.
- Siento lo de antes…- Escucho Marta en la habitación. Era Migue, que se había despertado.
- No tienes que disculparte. En todo caso, me tendría que disculpar yo. No tenía que haber dicho eso, y encima te he despertado…
- No me has despertado… Te vi e intente hacerme el dormido…Mira, he reaccionado como un crio al saber algo inesperado. Perdóname.
- No puedo perdonar algo que no es culpa de nadie.
La sonrisa de Migue volvió a aparecer. Parecía estar mucho más tranquilo que algunos minutos atrás
- Puedo preguntarte algo… ¿Le conocías mucho?
- Éramos grandes amigos…Pero él no estuvo mucho tiempo aquí. No nació aquí y…
- ¡Lo sé!- Interrumpió Migue- Vivía en el sur. Pero se mudaron aquí.
- ¿Como sabes…?
- He investigado su vida durante mucho tiempo. Sabía que solo estuvo aquí tres años, por lo que encontrar a alguien que le conociese era bastante improbable.
- Tienes razón. Era muy reservado, pero era una gran persona en cuanto conseguías que hablase contigo.- Entonces Migue pudo ver una pequeña sonrisa en el rostro de Marta.
- ¿Qué…Que fue lo que paso?
- ¿A qué te refieres?
- Entre ustedes. Cuando hablaste de él sonreíste. Parece que tienes grandes recuerdos de él.
- ¿Y cómo te has dado cuenta de eso?
- Sabes… He estudiado mucho durante mi larga vida. Al igual que mi padre, no nos costaba nada aprender algo y saber usarlo. Cuando supe que seguramente algún día moriría por la misma enfermedad que mi padre… Deje de intentar tener una vida de lujo, y me dedique a buscar a mi hermanastro…
- Albert… Asique ese don de saberlo todo, era de su padre…
- ¿Él… También era así?
- Era un superdotado. Era increíblemente listo…
Entonces volvió de nuevo el silencio. Ambos se miraron y no sabían sobre que seguir hablando. Marta tomo un respiro y dijo:
- ¡Bueno! Tengo otros pacientes a los que atender…
- ¡Llevo años buscando a una persona que conociese a mi hermanastro! Antes de irte, tienes que decirme algo mas.- Dijo Migue muy serio
- Que es lo que…
- ¿Cómo? ¿Cómo murió…?
Marta no respondió y se dio la vuelta.
- Yo…No puedo responderte a eso… Lo siento.
Salió de la habitación rápidamente y se fue corriendo a la habitación de los enfermeros. Busco en su bolso y saco unos pañuelos. Estaba llorando, por la conversación que acababa de tener con Migue. Se seco las lágrimas y comenzó a tomar aire profundamente. Cuando ya se tranquilizo, saco su móvil del bolso y marco un número.


- ¿Si?
- Noelia… Soy Marta.
- ¡Marta! ¿Llamas para recordarme que vendrás dentro de 1 semana? ¡Aquí nadie lo ha olvidado!
- No… Tenemos que hablar.