viernes, 11 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo XI: Discurso en casa


Richar se quedo junto a Meike hablando sobre el tema hasta que comenzó a anochecer. Fue entonces cuando Meike se marcho de la casa y se dirigió hacia la suya, sola. No quería que Richar le acompañase a su casa, ella necesitaba estar sola y solo podría estarlo en el camino hacia casa. Necesitaba pensar en cómo le iba a explicar lo ocurrido a su madre. El porqué tenía un ojo morado e hinchado y porque no la había llamado al momento. Cuando llego a casa, vio que la puerta de su garaje estaba abierta y se alegro bastante. El coche de su madre no estaba en casa, se había ido junto a su hermana a una reunión escolar y ambas se iban a quedar fuera de casa hasta que oscureciese. Eso tranquilizo a Meike que pensó en ir lo más rápido posible hacia el cuarto de baño para ponerse maquillaje sobre el golpe y que así no resaltara tanto. Entro por él y se dirigió hacia la puerta que este tenía para entrar en la casa.
- Ola Meike…- Dijo una voz por detrás suya cuando Meike estaba buscando las llaves para abrir la puerta
Ella se asusto y miro hacia atrás. Estaba oscuro y no se podía ver nada. Conocía esa voz, pero no sabía de quien era exactamente. El hombre se acercó hacia la pared y pulso el botón que cerraba la puerta del garaje. Meike quería gritar, pero alguien se acercó a ella por detrás y le tapo la boca.
- No te preocupes Meike, no te vamos a hacer nada…- Dijo el mismo chico otra vez. Cuando la puerta de garaje se cerró completamente, alguien encendió la luz del garaje. Así pudo ver Meike al hombre que había entrado. Era uno de los amigos de Tom, que estaba allí con 4 personas más. Entre ellos, Tom, que estaba muy tranquilo y callado.- Veras… Creo que tenemos que hablar…
- Eso eso- Dijo otro de los chicos
- Sobre el incidente de hoy con tu novio… Voy a intentar ser claro. Tienes que olvidar lo ocurrido hoy, y sobre todo, no contarle nada de esto a nadie. Ni a tu madre, ni mucho menos a la policía. Si dices algo, te mataremos, ¿entiendes?
Meike asistió con la cabeza mientras comenzó a llorar por el miedo. Miro hacia Tom, que aun no decía nada y seguía igual de serio
- Bien chicos, parece que estamos avanzando bastante rápido. ¿Qué más?
- ¡El dinero!- Volvió a decir otro de los chicos
- Eso es… Cogedle el bolso y coger todo el dinero que tiene. Las tarjetas también. ¿Cuál era la contraseña Tom?
- 3224- Respondió él por primera vez
- 3224, que numero tan bonito… Chicos, vámonos. Y tú Meike… Ya sabes, si dices algo sobre esto, no solo vamos a ir a por ti. Tu hermana menor también las va a pagar.
- Un momento- volvió a decir Tom entonces- aun hay algo más. ¿Quién era aquel chico?
Meike se paralizo. Si decía que se trababa de Richar, irían a por él todos ellos. Pero si no decía nada, acabarían haciéndole daño a su hermana menor.
- Te lo diré una vez más…- Repitió Tom bastante más cabreado que la anterior ocasión- ¿Quién era el tipo que estaba conmigo antes?

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