jueves, 10 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo XI: Charla en la "Corona"


Migue se sorprendió al escucharlo y le respondió:
- Que podrías haber escuchado allí…
- Me dijeron, que cuando aun estabas estudiando, tenías unas notas impresionantes. Que todas las carreras eran posibles para ti, y que no hubieses tenido problema alguno en llegar a ser doctor, científico, profesor o algo por el estilo. Pero a todos nos impresiono, de que eras panadero. Y no uno con su propio negocio, sino un trabajador más. ¿Por qué no estudiaste algo? Me refiero, a una carrera y demás. No te hubiese sido difícil.
- Me asustaste al decirme eso Marta, no me podía imaginar de que se podía tratar. Me tranquiliza de que solo sea esto
- ¿Solo? ¡Puedes ser unas de las personas con mejor nota en la universidad en este país!
- Ya, y seguramente lo soy. Veras, cuando iba a empezar a hacer la carrera fue en el momento en el que mi padre murió. En el que me hablo sobre mi hermanastro, sobre Albert. En el momento que supe, que en algo momento de mi vida, moriría por una extraña enfermedad heredada por mi padre. Puede que suene estúpido, pero en aquellos días solo pensaba en buscar a mi hermano, que ni siquiera vivía ya en el mismo pueblo. Pensaba en que eso, era más importante que tener un estudio que tal vez no pudiese vivir para poder trabajar en el.
- Si sabias ya lo de que esa enfermedad podía ser hereditaria, también sabrías que no es así en todos los casos. Y también te habría informado, en que podrían pasar años hasta que esta se manifestase y en que podría incluso tardar mucho mas hasta que esta te matase.
- ¡Eso no me importaba en aquel entonces! Busque a mi hermano y utilice la herencia de mi padre para poder viajar. Cuando supe que había muerto, ya me imagine de que había sido por el aneurisma, pero quise buscar aun más respuestas. Quería saber que era por eso. Tener pruebas. Por eso me quede a vivir aquí y no volví a mi pueblo, con la esperanza de algún día saber lo que le ocurrió. Cuando ya encontré una vivienda, busque un trabajo que no necesitara estudios y encontré uno en una panadería. Tuve bastante suerte, y poco a poco… Deje de intentar buscar las respuestas sobre mi hermano.
- Hasta la pelea… Allí me encontraste a mi
- Fue cosa del destino, ¿no crees?
- ¿Destino? ¿Tú también crees en él?
- Por supuesto. No puedo pensar en que todo esto es cosa de la casualidad. Si no hubiese madrugado esa mañana para ir a trabajar como panadero, no me hubiera metido en esa pelea en la cual me hubiese puesto tan nervioso como para el aneurisma actuase. Si no hubiese pasado eso, no hubiese ido al hospital y no te hubiese conocido. Si hubiese pasado horas más tarde, no te hubiese conocido al tener un turno nocturno.
- Poca gente pensaría que no os habéis conocido- Dijo Marta riéndose
- ¿A qué te refieres?
- Albert… No solo pensaba como tú, sino que también creía en el destino. El hubiese dicho justo lo mismo.
Migue se sorprendió bastante y comenzó a reír. Levanto su copa y dijo:
- Por las cosas que tiene el destino.
Marta brindo con una gran sonrisa. Todos estos momentos con Migue le recordaban a los momentos que tenia con Albert.

No hay comentarios:

Publicar un comentario