martes, 8 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo X: La inquietud de Marta


Marta se quedo en silencio después de escuchar la historia del padre de Migue. No se la había esperado y vio que Migue no le gustaba hablar sobre ese tema.
- Hay temas- Dijo Migue para acabar con ese silencio incomodo- en los que el cementerio no son el mejor sitio para contarlos.
Marta volvió a mirar a la cara de Migue. Su sonrisa había vuelto a aparecer, pero ella noto que aquella era la sonrisa fingida que antes hizo. Pero ella no quería empeorar la situación y también le sonrió a Migue.
- ¿Tienes algo que hacer ahora?- Pregunto Migue en aquel instante. Marta se sorprendió a la pregunta
- Esto… No, no tengo nada que hacer ahora- Dijo ella
- No sé si esto está bien pero… ¿Quieres venir conmigo a algún lugar a tomar algo? Ya sabes, para agradecerte todo lo que has hecho por mi
- ¡Un momento! Yo no he hecho nada por ti, creo que todo el mundo debería saber lo que le ha pasado a algún familiar suyo.
- ¿Eso es un sí?
Marta comenzó a reírse. Acaba de responder a Migue, pero no a la pregunta que él le había echo.
- Esa no era mi respuesta. Pero esta sí que será, si.
Migue comenzó a reír después de escuchar la respuesta de Marta, y ella volvió a ver algo en su cara. En esta ocasión, no lo estaba fingiendo. Los dos salieron del cementerio cuando se despidieron una vez más de Albert y cada uno monto en su coche. Antes de ir a cualquier bar, Migue le dijo a Marta que se dirigiese hacia su casa para dejar su coche y desde allí ir a un bar cercano. Marta lo vio una idea sensata, dado que ir a un bar con dos coches cuando ya había oscurecido era una estupidez. Ella conocía el bar idóneo y le dijo a Migue donde podría encontrarlo. Por alguna razón, él no la quería acompañar a su casa y desde allí ir juntos a algún lugar, pero no le importo mucho a Marta.
Después de dejar el cementerio y dejar su coche en el garaje de su casa, Marta se dirigió al bar “Corona”, uno de los mejores bares de la ciudad para ella por su servicio y la tranquilidad que siempre había en el. Lo mejor de todo es que tan solo estaba a un par de manzanas de su casa y apenas tardaba algunos minutos en llegar a él. Cuando llego a “Corona” Marta se detuvo a mirar el cielo durante algunos segundos. Ya había oscurecido totalmente y la ciudad ya estaba siendo iluminada por las luces de las lámparas y de las casas.
Marta entro en el bar y no tardo nada más que algunos segundos en ver a Migue que estaba sentado en una mesa en la esquina del bar. Ella se acerco hacia él y se sentó en la misma mesa.
- Este sitio me gusta bastante- Dijo Migue impresionado- Es… elegante y al mismo tiempo bastante… Como decirlo…
- Acogedor-Dijo Marta entonces- Es como si estuvieras en tu propia casa.
- ¡Exacto! ¿Cómo lo encontraste?
- Suelo venir aquí con mis compañeros del trabajo algunos días… Me lo recomendó Marco, él es… Se le podría llamar mi jefe.
- Pues este sitio es simplemente perfecto. Espero que las bebidas no lo estropeen.
- Oye Migue… Escuche algo sobre ti en el hospital y te quería preguntar algo desde entonces…

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