viernes, 4 de junio de 2010

Lagrima roja. El nuevo despertar. Capitulo VIII: Despedida


Noelia paso en la casa de Marta algunos días más. En esos días se fueron de tiendas, por las noches a bares y sobre todo, hablaron mucho. Cada una de ellas consideraba a la otra como su mejor amiga, y una vez al mes se visitaban entre ellas para hablar. Después de 4 días de su llegada, Noelia tenía que volver a coger un avión hacia su pueblo. Marta le llevo al aeropuerto y mientras esperaban para dejar el equipaje, ambas se detuvieron para despedirse
- Muchas gracias Noelia
- ¿Por qué?
- Por venir hacia aquí… Me tocaba a mí ir a verte, pero casi te obligue a que vinieses…
- No tienes que disculparte, por algo así merece la pena venir… Oye, siempre que pase algo así me tienes que avisar, no lo olvides
- No te preocupes, si pasa algo interesante siempre te avisare.
Ambas se dieron un fuerte abrazo que duro algunos minutos. Noelia le dijo entonces algo muy suavemente a su amiga:
- Mucha suerte, con todo.
Marta se aparto de ella con cara de extraño y pregunto:
- ¿Esto qué clase de despedida es? ¡Nos volveremos a ver dentro de algunas semanas!
- Pero nunca está mal dar la suerte a alguien que quieres, ¿no?
- Como diría Albert…
- Nunca desees suerte. Ya que si deseas algo de suerte, pide al menos que sea buena.
Las chicas se miraron con una gran sonrisa y se despidieron. Noelia tenía que irse para coger el avión, y ya no tenía más tiempo. Aun así, Marta se quedo en el aeropuerto hasta que supo que su vuelo ya había salido. Cuando salió, ya había caído la noche.

En el camino de vuelta a casa, Matar hizo una parada en otro lugar. El cementerio del pueblo, que estaba abierto al aire y todo el mundo podía entrar a la hora que quisiese. Aun no estaba oscuro y se podía mover perfectamente por el cementerio sin necesidad de lámparas. Se dirigió hacia la tumba de Albert y se quedo algunos minutos mirándola y dijo:
- Esto ha sido de pecado… Con todas las cosas que han pasado estos días, y no hemos venido a visitarte Albert… ¿Sabes? Hemos hablado tanto de ti… Incluso hoy, hemos recordado una de tus famosas frases. Fue la de la suerte…
- Nunca desees suerte. Desea siempre buena suerte- Dijo alguien a la espalda de Marta

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